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Catalina Ruiz-Navarro y Gustavo Rugeles

8 Feb

Desde hace más de seis meses el portal Plagiosos está esperando una explicación de Catalina Ruiz-Navarro, la Universidad Javeriana o El Espectador sobre el plagio comprobado de cuarenta páginas en su trabajo de grado para ejercer como filósofa. Ese mismo portal ha ido revelando nuevos plagios y autoplagios de la feminista estrella y todos los medios siguen guardando silencio. En las redes sociales menos de diez personas han llamado la atención sobre el delito y ninguno de esos análisis o llamados de atención han logrado que los medios se fijen en el tema y la pregunta sigue siendo la misma: ¿Por qué los medios protegen a Catalina Ruiz-Navarro si todos saben que a medida que pasa el tiempo tiene menos credibilidad? ¿Por qué un asunto tan serio como el plagio en una persona que se posicionó como figura pública, intelectual, periodista y feminista pasa desapercibido en Colombia y hechos que deberían escandalizarnos menos porque son pan de cada día en uno de los países más subdesarrollados y violentos del mundo puede ser objeto de indignación durante semanas por medios oficiales, portales independientes y por tuiteros como si se tratara de un hecho extraordinario?

Gustavo Rugeles agredió a su novia en diciembre pasado y también agredió a su novia anterior hace dos años. En una hora tres mujeres en Colombia se acercan ante la autoridad competente para denunciar maltrato y violencia intrafamiliar, en quince días de 2018 en Colombia han muerto más de siete mujeres y quien cometió el crimen fue su pareja sentimental. El Caso Gustavo Rugeles ha sido registrado en todos los medios, fue primera página en El Espectador el domingo anterior, Daniel Coronell se ocupó del “nazi de Bosa” en su columna dominical de la revista Semana y el pobre muchacho, usado por los poderosos para publicar información delicada falsa o verdadera en el portal llamado El Expediente -donde aparece como Director- el pobre hombre enamorado del poder y de los poderosos, joven aspiracionista como Catalina Ruiz-Navarro pero machista y sin fotos en bikini y como si fuera poco residente de Bosa (¿a quién le importa la vida y la suerte de un habitante de Bosa?), ese hombre que seguramente necesita ayuda psicológica y no ser usado como escudo entre enemigos que ejercen como políticos, abogados y periodistas poderosos que quieren más poder porque son avaros y escriben con odio, ese ser inocente llamado Gustavo Rugeles ha sido objeto de análisis y de repudio en todos los medios y la pregunta es simple: ¿Por qué siendo la violencia contra la mujer un hecho que no debería escandalizarnos tanto porque vivimos en medio de esa violencia desde que Colombia existe como República Independiente y mientras escribo esta frase un hombre está humillando, violando, despreciando o dándole golpes a la mujer que “ama”, por qué si el caso Rugeles es uno entre millones y han muerto varias mujeres en dos semanas en manos de sus parejas, por qué ese caso en particular ha sido y sigue siendo tan importante para todos los medios y tantos columnistas, incluida Catalina Ruiz-Navarro, quien también lo acusó de forma violenta en su columna de El Espectador?

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Catalina Ruiz-Navarro. Caso Cerrado

15 Ene

Han pasado casi cinco meses después de que supimos que Catalina Ruiz-Navarro olvida poner comillas y llama rizomas a sus plagios. Ninguna institución seria se ha manifestado: la Universidad Javeriana calla, el Ministerio de Educación calla y Fidel Cano Correa sigue insistiendo en que Catalina es una mujer moderna y aunque no sea inteligente ni rigurosa le gusta su voz y no tenemos por qué complicarnos con un plagio de hace diez años.

Desde hace más de cinco meses dije que un plagio de cuarenta páginas y 53 pares de comillas que hacen falta es indefendible y que quien se atreviera a justificar, negar o defenderlo quedaría como un estúpido, como un corrupto o como un irresponsable y de paso harían quedar peor a Catalina Ruiz-Navarro. Lo dije y parece que no lo tomaron en serio y entonces llegaron a defender y a justificar el delito -porque el plagio es un delito-. Han ido llegando de uno en uno cada quien con su numerito. Llegó la feminista, llegó la buena mujer, la mujer sensible, compresiva, buena y noble, llegó el jefe, llegó el marido, llegó la mejor amiga.

Sólo falta el Comunicado de la mamá y el ladrido de la perra y queda listo el libreto para montar la versión colombiana de María la de barrio.

No he visto Caso Cerrado, he visto Laura en América, pero lo que dice la gente que ve televisión es que lo de Catalina, el desenlace que ha tenido el asunto, el trato que se le ha dado, da para un capítulo de Caso Cerrado.

¿A dónde hemos llegado?, compañeros de Causa.

Nadie pide que Catalina Ruiz-Navarro se muera. Mensajes de los lectores

15 Ene

No sé por qué el victimismo. Nadie pide que Catalina Ruiz-Navarro se muera. Creo que bastaría con que aceptara el evidente plagio, cosa que a ella le ahorraría más ridículo. Llamar “errores de citación” a no usar las comillas y a ni siquiera mencionar al autor que está plagiando es un descaro, y revela que hay malicia. Además, si uno ve la tesis, no es cierto que exista un “marco teórico” que enuncie explícitamente que se hará un collage de fragmentos de autores. La cosa es tan obvia que ninguna de las personas que defienden a Catalina se refiere al documento, sino que acuden a lugares comunes que, por cierto, muchas veces pertenecen a ese machismo condescendiente e insufrible. Esas defensas también me recuerdan al “es un perseguido político” de los uribistas.

La misma Catalina ha hecho que la situación llegue a este punto. Quizás habría sido más sensato un “No quiero hacer público este problema” o una aceptación cínica. Pero negar algo tan claro: citas sin comillas que pertenecen a otros autores y con cambios sutiles… ¿En serio? Ni siquiera en un marco teórico eso es lícito. Eso lo sé yo desde que estaba en el colegio distrital. ¿De verdad Catalina no lo sabía en su segundo pregrado de la Javeriana? Ahora es más terrible que intente tapar el problema con una ridícula polémica con Olímpica estéreo… Es obvio, Catalina, que lo haces por eso. Tu columna en El Espectador, que iba para el Heraldo, es casi una perogrullada. Estás intentando hacer un alboroto para cubrir el historial. Es necesaria más creatividad para poner una cortina de humo. ¿No hay nadie que te aconseje algo más maduro? ¿Estás rodeada de idiotas?

Y si vamos a ir con moralina, como la que usan estos defensores de Catalina, pues acá va la mía: tenaz que una mujer que se cree feminista use su poder y deje que sus amiguitos la defiendan de ese modo. Si Catalina ha tenido que sufrir por los comportamientos de machitos bobos en la academia, en la que hay muchos, no sé cómo puede soportar que la apoyen con esa misma consigna de “es tonta, pero no lo hizo con mala intención” o “son errores de citación”. Y no entiendo, por otra parte, cómo estos defensores le quitan gravedad al asunto. Si Catalina estuviera en un Ministerio, en el Congreso, etc., sería una especie de Andrés Felipe Arias, ya que tiene el mismo modus operandi. Pero, cierto, ¡se me olvidaba!, si solo se trata de la academia y del periodismo; dos cosas que en Colombia son un pedazo de mierda sin valor, a menos que sirvan para posar de intelectual.

¿Es Tefa defendiendo a Catalina Ruiz-Navarro?

15 Ene

Acaban de dejar este comentario en el blog y no me queda claro quién es qué quiere. Lean y saquen sus propias conclusiones:
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Elsy, para su información, nuevas formas de para instrumentar la defensa:
¿Necesitan piedras, 🅱️🆎🅾️🆘 yyyyy 🅱️🅰️🅱️🅾️s🅰️s? En Twitter siempre hay comida para el pajarito que quiera estar enjaulado y dispuesto a aventar piedras y despellejar, preferiblemente si es mujer y en nombre de la justicia, a quien de pronto no esté a la altura de la mediocridad de sus estándares académicos o femeninos que, ay, cómo les costó el titulito en lo que a esfuerzo mental se refiere pa’ que, a la primera sospecha de un fraude o ante una columna que les desencuaderne el modo de pensar, empiecen a seguir la batuta de quienes dicen odiar y a practicar todo lo opuesto a las ideas que se jactan practicar Me les fui de allá, sí, pero estoy por acá, entonces dejen la bobada de preguntarme que si cerré mis cuentas y pedirme que vuelva, que no puedo yo dignarme a estar en todas las redes y opinar idéntico a la piara ni muchísimo menos, eso sí que no, aplaudirles las injusticias que cometen. Porque ese vertedero de ignorancia, foco de indignaciones que no llevan sino a rasgadas de vestiduras, al final solo demostró que la red nos tiene es cada vez más desconectados de la verdad o, como son panditos yyy panditas pa’ lo que es que se dice pensar, si lo prefieren, la realidad -que aunque mucho tiene de creación y mito, nunca, nunca se logra aprenderla ni a valorarla en su medida Ella es @catalinapordios, quien debe coger una cuchilla oxidada y, en vivo, despellejarse para que así queden saciados y contentos, ¿verdad? ¿Qué hace ya falta, acaso? ¿La enterrarán en el desierto guajiro para matarla de hambre y sed, a la espera de que alimañas diferentes a las que a diario le reclaman (qué, exactamente) la devoren? ¿Qué castigo es aquel que debe infligirse para dejarlos plenos? ¿Renunciar a sus derechos, columnas y diplomas? Ya me enteré de cuánto han leído sobre feminismo, ¿sí? Y mucho y todo eso y hasta de marxismo y de citar apropiadamente, como del APA, el Icontec y el ISO y de que viven en palacios de cartones otorgados por las aivi ligs y universidades del orbe entero y de que, bendito, no plagian #muérdasenuncodo #culeros #justicieros #infelices #graduaos #titulaos #feministos
A post shared by Estefanía Uribe Wolff (@tefa_) on Dec 16, 2017 at 11:01pm PST

El marido de Catalina Ruiz-Navarro defendiendo a la niña

15 Ene

Parece increíble pero es cierto: apareció hasta el marido de Catalina Ruiz-Navarro y tampoco admite que su señora plagió consciente de que estaba incurriendo en un delito. Lo que llama la atención de esta defensa es que recurre a las falacias argumentativas como nadie antes lo había hecho y es gravísimo el hecho si tenemos en cuenta que ella se presenta como feminista latinoamericana, mujer libre, independiente y empoderada.

¿Alguien esperaba que llamara al marido para que intercediera por ella?

¡Yo no!

Estas son las falacias en las que incurre el defensor de la libertad de expresión y a continuación el texto (para que el lector -de forma desapasionada- saque sus propias conclusiones):

Petición de principio

Conclusión inatinente

Falsa relación causal

Falso dilema

Apelación a la piedad y las emociones

Apelación a la ignorancia

Conclusiones e inducciones precipitadas

Apelación al poder

El hombre de paja

Conozco de cerca los efectos que tiene la censura en sus diferentes formas. Desde hace poco más 10 años dedico mi trabajo a documentar los métodos y especialmente los efectos que tiene ese abuso de poder en la vida de periodistas y activistas alrededor del mundo. Así que escribo esto con la experiencia de mi trabajo acuestas pero también con el desasosiego de ver a la persona que amo y con quien comparto mi vida sumergida en una batalla campal en contra de quienes quieren silenciarla.

Desde hace casi un año, un sitio que se jacta de defender la honestidad académica y el pensamiento original, lanzó una campaña evidentemente difamatoria en contra de mi compañera, la periodista y activista feminista Catalina Ruiz-Navarro. Esto como producto de la defensa que hizo en su columna de otra de las víctimas de ese portal. Aunque Catalina ha escrito más de un millar de artículos de opinión (sí, son más de mil) publicados en varios medios, tuvieron que escarbar hasta su tesis de pregrado para que con base en errores de citación pidieran a la universidad el retiro del título y a cada periódico en donde escribe que le cancelaran sus colaboraciones.

El pedido es absurdo por muchos motivos, entre ellos porque se está desconociendo la autoridad de la universidad que le dio el título y segundo porque se está juzgando su tesis como si la hubiera escrito hoy, bajo los parámetros actuales y sin la inexperiencia de su juventud. Pero es evidente que esto no se trata de su tesis, si fuese así bastaría con su reconocimiento de fallas de citación, algo que ha hecho varias veces de forma pública, y no estarían tratando de deslegitimar todo su trabajo de al menos 10 años como periodista y su activismo como feminista. Este intento por “demostrar” su falta de capacidades no solo es absurdo (porque es evidente que capacidades tiene de sobra), es misoginia pura y dura, esa a la que se enfrentan las mujeres que transgreden por hablar de lo público y por animar a otras mujeres a rebelarse contra el sistema.

Después de meses de acoso sistemático, la campaña logró sumar otras voces, tanto de quienes por una u otra razón comparten los deseos de venganza o porque no están de acuerdo con las opiniones de sus columnas o de plano porque simple y llanamente no les cae bien. Hubo quien con tal de desquitar calenturas añejas no correspondidas hizo suya la denuncia y sometió al medio en el que trabaja como editor a reproducir y magnificar la campaña difamatoria.

La campaña ha sido metódica, incesante y motivada por deseos de venganza. Estar cerca de Catalina me ha permitido también ser testigo de la fortaleza y valentía con la ella se ha conducido.

Cada día que ha pasado, he visto cómo el monstruo de odio enjaulado en el celular de Catalina creció al punto de cobrar vida fuera de este. Pedirle a Catalina que apague el celular a estas alturas resulta ingenuamente cruel. El acoso en línea es real y los efectos son concretos: El agotamiento físico y emocional que se traducen en insomnio y ansiedad desbordada. Son efectos físicos reales, quizás no tan evidentes como el golpe de un puño, pero posiblemente más graves y duraderos para su salud física y mental.

No dudo que entre las olas de odio y acoso existan críticas legítimas, pero estoy seguro de que esas no alcanzan a entender que sus voces se suman a las que pretenden silenciar. Y es que en un época en donde la conectividad que ofrece internet, resulta inaceptable refugiarse en las concepciones (ultra)liberales e individualistas de la libertad de expresión.

No es la primera vez que Catalina es objeto de este tipo de acoso, seguramente no será la última. Ella continuará opinando, seguirá siendo la voz incómoda que al promover el debate de ideas, terminan fortaleciendo a la sociedad. Eso, al menos, es la esperanza de todos quienes la admiramos y queremos.

Como defensor de la libertad de expresión y la libertad de prensa creo que vale la pena detenernos y pensar para qué queremos la libre expresión o internet. ¿Para construir o para deshumanizar a quienes no comparten nuestras ideas? ¿Para que opinamos: para silenciar o para generar un debate franco y productivo? También es preocupante ver cuán efectiva y barata puede llegar a ser una campaña de desprestigio, especialmente porque son las mujeres y las feministas las que con más frecuencia se enfrentan a este tipo de persecuciones para sacarlas del debate público.

Catalina ha hecho su carrera a pulso, columna tras columna, troleo tras troleo y se ha ganado un espacio en la opinión pública colombiana y latinoamericana gracias a su disciplina y su talento. Por eso sé que ella a pesar de todo, sobrevivirá esta tormenta de crueldad y ridiculez.

Ricardo González

Las dificultades expresivas de Fidel Cano Correa

15 Ene

Isis Giraldo es bloguera como yo pero ella es una académica del feminismo, una mujer empoderada de las que practican la sororidad. En algunas ocasiones Isis no encuentra las palabras adecuadas en el diccionario de la lengua española para expresar situaciones complejas y entonces recurre a palabras del tipo affaire. Nada que ver conmigo, yo no soy feminista, no soy académica, no hablo de mis estudiantes en las redes sociales, no tengo problemas de autoestima y el español me alcanza para expresar ideas de forma clara, concreta y precisa.

Desde hace siete años me vengo ocupando de la impostora intelectual y falsa feminista llamada Catalina Ruiz-Navarro, la he venido deconstruyendo de post en post ante la mirada incrédula del público colombiano que me llama envidiosa, resentida y negra candela de Twitter por desenmascarar impostores (especialmente falsos mamertos) de todos los colores, siendo yo apenas una pobre señora que no vino al mundo a buscar amigos influyentes ni muchos favs en Twitter sino a escribir por el simple placer de imaginar el rostro de admiradores y detractores mientras sus ojos incrédulos se mueven de un lado al otro de la pantalla.

La última travesura intelectual que se le descubrió a Catalina Ruiz-Navarro fue un plagio de cuarenta páginas en su trabajo de grado en la Universidad Javeriana para ejercer como Filósofa. Se está hablando del asunto desde hace más de cuatro meses y ahora la Doctora Isis resumió en su blog mis cavilaciones filosóficas de los últimos años sobre el falso feminismo de Catalina Ruiz-Navarro y para sorpresa mía -y la de mis fans- la horda de colombianos, los mismos que me llaman envidiosa y resentida la aplauden a ella -a la Doctora Isis Giraldo- por decir lo mismo que he venido diciendo yo desde hace ya bastante tiempo como si ella estuviera haciendo un gran descubrimiento cuando sólo está presentando un resumen de la suma de mis posts sobre feminismo en general y el deplorable remedo de feminismo practicado por Catalina Ruiz-Navarro en particular.

Como si fuera poco se ha unido al descubrimiento de la Nueva Genio del Feminismo Colombiano Fidel Cano Correa, nada menos ni nada más que el director de El Espectador y defensor incondicional de Catalina Ruiz-Navarro. El Maestro dejó un comentario en el blog de Isis y lo más sorprendente de todo no es que no sepa escribir y asuma que tiene dificultades para comunicarse sino que como buen colombiano le haya ofrecido una columna a la feminista empoderada para callarla -ofrecimiento de dádivas que llaman en los libros de argumentación escrita.

Con ustedes, el comentario, celebración, chiste y ofrecimiento de Don Fidel a Isis Giraldo y su refrito:

Muy interesante aporte a la reflexión, muy distinto a la reacción general llena de insultos y malinterpretaciones. Usted también tiene algunas, comenzando por unificar mi explicación con la defensa y actitud de Catalina frente a las acusaciones (yo solamente quería explicar a los lectores por qué, ante los pedidos, no íbamos a cortarle el espacio a Catalina, no hacer una defensa de su caso. Pero no le escribo para discutir (sé que la mayoría de las interpretaciones sobre lo que dije están alimentadas por mis dificultades expresivas), sino por el comentario final para decirle que si quisiera hacer una columna sobre este tema, o sobre otro, el espacio está abierto. O si quiere recomendarnos otras voces que le parezca que pueden aportar desde otras perspectivas, bienvenido que lo haga. Una columna anda por los 3.000 caracteres con espacios, por si acaso. No pienso que haya que reemplazar la voz de Catalina, que guste o no sí considero muy valiosa, pero siempre abrirles espacio a más voces ayudará a enriquecer los debates. Saludos, Fidel

¿Para qué sirve la crítica literaria?

15 Ene

Apareció una nueva defensora ilustre de Catalina Ruiz-Navarro: Adriana Cooper. Escribió una columna sentimental en la revista Arcadia sobre el valor de lo pequeño y lo que de verdad importa. Nada dijo sobre los 53 pares de comillas que faltan en cuarenta páginas del trabajo de grado que Catalina presentó en la universidad Javeriana para ejercer como Filósofa y en vez de pedirle explicaciones a ella termina dando a entender que Mario Jursich es una mala persona porque le explica a Catalina Ruiz-Navarro en dos ocasiones que no sabe leer literatura y que debe dar explicaciones sobre su monumental plagio.

Ante la imposibilidad de defender lo indefendible la nueva amiga de Catalina Ruiz-Navarro apeló a las emociones, a la bondad, a que vinimos al mundo a darle besos, abrazos y palmaditas en la espalda a nuestro prójimo y que la crítica literaria no sirve para nada porque todos tenemos defectos y si necesitamos manifestar un sentimiento negativo acerca de otro ser humano debemos hacerlo con palabras dulces y en privado para no herir las fibras más sensibles del otro y para que nosotros ascendamos un paso en nuestro Camino hacia el Cielo. Pura palabrería estúpida de libro de autosuperación para evadir lo que de verdad importa: el plagio de cuarenta páginas y la deshonestidad intelectual de Catalina Ruiz-Navarro.

Busqué información en internet sobre esta erudita y descubrí que es tan polifacética como Catalina Ruiz-Navarro: publica en seis o siete medios y posa de crítica. Ante intelectuales tan poco rigurosas como ella y tan feministas en el peor sentido de la palabra -entendiendo como feminismo defender a las mujeres por su condición de mujeres aunque no tengan talento para nada (la famosa sororidad)-, ante posturas tan lamentables ante la crítica sería preferible que no existiera porque duele mucho saber que personas con supuesta formación académica tengan una idea tan fuera de lo académico, de lo que es el arte y cuál es la función de la crítica y los críticos.

Adriana Cooper asume las obras como cositas lindas y parece no imaginar que si Catalina Ruiz-Navarro se presenta como crítica literaria y maestra en artes visuales uno como lector esperaría que supiera apropiarse de estas obras pensando en las famosas reglas del arte, en la historia y la tradición; uno esperaría de parte de ella interpretaciones pertinentes de las obras que aborda y nos encontramos siempre con su falta de inteligencia, su nula capacidad de análisis, su incipiente formación en teoría y crítica. Catalina y Adriana deberían entender de una vez por todas y para siempre que si quieren acabar con el machismo y con el heteropatriarcado lo primero que deben hacer es empezar a estudiar en serio, repetir las carreras profesionales que hicieron y dejar de creer que los sentimientos y las intenciones están por encima de los hechos, la racionalidad, la teoría y el análisis riguroso de las obras de arte teniendo en cuenta el contexto. Esas son lecciones que se aprenden antes de terminar el cuarto semestre en una carrera de literatura o de artes visuales.

A continuación la parte final del texto de Adriana Cooper, la primera no me interesa mucho. Lea, amable lector, y saque sus propias conclusiones:

“Después de leerlo surgen preguntas: ¿Son necesarios tantos adjetivos y además negativos, para referirse al intelecto de una persona? ¿El hecho de que alguien se equivoque invalida todo su aporte intelectual previo? ¿Juzgamos a la gente con fuerza en el ámbito académico para validar un prejuicio inconsciente que tenemos, quitarnos una incomodidad hacia una situación que nos refleja esa persona, cobrarle algo, o simplemente para sentirnos superiores? ¿Se justifica la vergüenza pública producida por un texto, o hubiera sido más efectivo hablar con esa persona en privado para entender mejor su punto de vista o manifestarle una sugerencia o desacuerdo? ¿Necesita García Márquez que lo respaldemos con tanto ahínco cuando su talento ya hizo que sus obras se defiendan hasta la eternidad? ¿Las respuestas están afuera o dentro de nosotros mismos?

Algunos escritores experimentados suelen recomendar esto a sus alumnos cuando empiezan a escribir cuentos, y algunos autores sin mentor lo hicieron por instinto: “No juzgue al personaje con adjetivos ni incluya reflexiones críticas con el fin de orientar al lector hacia esos juicios para que los ratifique, porque el lector por sí mismo hará su propia interpretación”. Lo mismo podría aplicar a otras situaciones de la vida”.

http://www.revistaarcadia.com/agenda/articulo/adriana-cooper-sobre-catalina-ruiz-navarro-y-mario-jursich/67237