Archivo | diciembre, 2013

Plegaria de agradecimiento a Dios Todopoderoso por los favores recibidos en el año 2013

28 Dic

Esta mañana me desperté y le pregunte a Andrés: ¿Dormiste bien? Y él respondió: Sí, claro, como siempre. Entonces yo dije: Si uno duerme bien, come bien y folla con ganas todo está bien y es un motivo para estar agradecido, pero también tenemos salud, trabajo, alegría, optimismo y nos sentimos muy bien estando juntos. ¡Esto es maravilloso! Vale la pena escribir sobre eso, sobre lo bonito que fue el 2013 y eso me dispongo a hacer.

Voy a enumerar los motivos de alegría para sentir que el 2013 también fue un buen año como todos los anteriores.

1. Salud. Puedo jactarme de visitar durante el año -todos los años- sólo a dos profesionales de la salud: el odontólogo y el optómetra. El odontólogo me limpia los dientes y me felicita siempre y el optmómetra verifica la fórmula -que es la misma desde hace más de veinte años- y me felicita también porque todo está perfecto. La salud ocupa el primer gran lugar del estado por el que debo estar agradecida puesto que este cuerpo soy yo y si este cuerpo funciona bien, a la perfección, como una máquina de movimiento satisfecha con ella misma, todo está bien. ¡Gracias por otro año de salud y bienestar!

2. Dinero. El dinero no me interesa y nunca me ha hecho falta y ese es también un gran privilegio, un motivo para estar agradecida y satisfecha. Cuando recibo más dinero del que necesito me asusto y me agobia la sensación de vacío. Este fue un buen año y el dinero recibido, fruto del trabajo, que me entusiasma mucho más, en todo caso, que contar plata y excitarme viendo números en la pantalla de un cajero no me hizo falta, viví otro maravilloso año de mi hermosa existencia con la sensación de que el dinero es una ilusión persistente que no logra agobiarme ni imponerse. ¡Gracias por otro año vivido sin tener que pensar en dinero y sólo en dinero!

3. Amor. Estoy completando el segundo año de convivencia con Andrés después de siete años de noviazgo. Todo es perfecto también con ese hombre maravilloso. No es mi jefe ni mi subalterno, no es mi amo ni soy su esclava, no me ve como una estúpida y no lo concibo como a un rey, no vivimos la triste lucha de los sexos y cada quien respeta la manera del vivir del otro. No vivimos nuestro amor con dramas y nada ocurre de manera forzada. ¡Es maravilloso! Sospecho que él se siente tan feliz como me siento yo viviendo a su lado. Sé que en estos tiempos confusos muchas personas tienen salud y dinero pero falla el amor porque es difícil encontrar personas dispuestas a entregarse a la experiencia con transparencia y compromiso, con respeto y aceptación, tratando al otro y amándolo como si fuera parte de uno mismo sin quitarle, gracias a ese amor, la posibilidad de sentirse libre y autónomo en su vida profesional y en la realización de sus sueños, poder vivir juntos sin depender -como seres desvalidos y asustados- de una mano amiga que nos dé ánimo para seguir viviendo. No, nada de eso. Este es un mundo perfecto. ¡Gracias por tanto amor!

4. Amistad. Desde hace dos años tenía una linda amistad que se acabó la semana pasada. Lo conocí en Twitter y hablando de Twitter y de tuiteros terminó enfurecido conmigo por una tontería. Tontería para mí, un asunto de mucha trascendencia para él. Esa es la vida. Es un hombre culto, inteligente, amable, consciente, preocupado por la política, la justicia social y la economía, una persona digna de respeto y admiración pero, bueno, no hay marcha atrás, se acabó. El consuelo es que esa amistad duró dos años y puedo cerrar el 2013 con la alegría de haber compartido con él varios grandes momentos. Ya aparecerá alguien que me entusiasme tanto como me entusiasmaba este hombre maravilloso. Mis amistades son intensas, no acepto en mi vida a cualquier persona y no le doy mi cariño a nadie por lástima ni por soledad sino por pura admiración. Si llegaras a leer este post, querido examigo, quiero agradecerte por todos los bellos momentos compartidos en este maravilloso 2013.

5. Familia. Aunque nunca he estado muy cerca de mi familia hay dos miembros que me cortan el aliento: mi hermana y mi sobrino el genio. Con mi hermana parecemos siameses y somos inseparables desde que nacimos aunque no vivamos juntas desde hace más de veinte años. Nuestra conexión la brinda especialmente el teléfono y hablamos horas y horas todas las semanas. Con mi sobrino el genio, que es uno de los hijos de ella, la mutua admiración se transfiere de cerebro a cerebro. El me admira a mí -por la forma de usar mi cerebro y por mi amor desmedido al conocimiento, al pensamiento y la expresión de ideas- y yo lo admiro a él porque nunca me había cruzado en la vida con un niño tan pleno, de esos que me hacen pensar que no todo es tan oscuro, que el futuro puede ser prometedor y que hay seres que nacieron dotados de habilidades escasísimas en la mayoría de los demás miquitos.

6. Trabajo. Ser profesora es uno de los grandes placeres de mi vida. Si el conocimiento vale algo es por el placer de compartirlo. Si escribir vale algo es por el placer de ser leído y algunas veces los estudiantes que se cruzan conmigo también son mis lectores y entonces la experiencia es todavía más emocionante. Leo pensando en la clase del futuro y hablar en público todos los semestres para personas cada vez  más jóvenes es una experiencia muy estimulante para alguien como yo.

7. Lectura y escritura. Salud, dinero, amor, amistad, familia, trabajo. Esos seis factores que se fusionan tan bien, en perfecta sincronía, son los que hacen tan plena la experiencia de vida que más disfruto: el trabajo intelectual, el placer de leer, escribir, hablar, pensar, discutir… siempre pensando en el libro que buscaré para leer y comprender mejor el asunto y en la escritura que vendrá después por el puro placer de compartir con un público mucho más amplio que el de un salón de clase y sin ningún tipo de retribución económica, por puro y simple amor al placer de compartir e interactuar después con las personas que van leyendo eso que voy escribiendo.

Conclusión: 2013 fue un año maravilloso. Gracias a todas las personas que contribuyeron para que se lograra ese gran deseo humano: vivir plenamente cada faceta con la sensación de que el tiempo pasado no fue tiempo perdido y se puede dejar constancia de esa plenitud a través de la escritura.

¡Feliz Año 2014!

¿Por qué escribo?

24 Dic

En mis planes de infancia no estaba escribir sino hablar, soñaba con ser conferencista, ser hábil en el dominio de la palabra y hacer caer en cuenta a mi público, ávido de oírme, de realidades que ellos no podían apreciar. Desde que nací tengo la sospecha de que veo más y analizo mejor la realidad externa que mi prójimo. No me imaginaba ante un público ávido de oírme por mi aire de suficiencia, como si se tratara de un ser dotado de facultades sobrenaturales, sino como alguien ansioso por presentar su particular punto de vista, por pura generosidad. Y desde niña me preparaba para impactar a la gente con mis palabras.

Empecé a leer pensando siempre en ese futuro, pero siendo estudiante de literatura me di cuenta de que la palabra oral no impactaba tanto como la escrita. No lo supe hablando sino asistiendo a conferencias y contemplando el ego malo de esos intelectuales que casi siempre defraudaban a su público porque más que presentar sus ideas se presentan a sí mismos y esperan ser adorados no precisamente por lo que dicen sino por lo que representan.

Escribiendo trabajos académicos descubrí que me emocionaba más plasmando ideas a través de la escritura que discutiendo en clase con mis compañeros, fui consciente de la fragilidad y la redundancia de la palabra oral al lado del poder que todavía conserva el texto escrito y escribía ensayos para ser entregados a mis profesores con la ilusión de que en el futuro fueran publicados en revistas y libros y los publiqué. Era emocionante ver mi nombre en textos impresos pero fue mucho más emocionante lo que vino después:

Desde hace diez años descubrí la escritura en medios digitales y le aposté a publicar sólo en redes sociales. A medida que ha ido pasando el tiempo e ido definiendo mi estilo, los temas y el impacto que espero por parte de los lectores. Aunque las cosas han resultado como las imaginaba hay momentos en los que me perturba la imagen que la gente se crea de la persona que escribe a partir de su escritura y confunde el texto escrito con la persona que se ejercita a través de la escritura. Les cuesta mucho trabajo entender que la escritura no hace a la persona, que son entidades diferentes y bien definidas. La escritura es resultado del cálculo y un ser humano es mucho más que aquello que se le ocurre escribir en un blog o en Twitter. Así de simple.

Hay quien se desespera más de lo necesario y se le pasa por la mente descuartizar a quien escribe en medios digitales sólo porque la escritura en medios digitales aborda temas sensibles que ocurren en tiempo real y afectan de forma contundente la sensibilidad del lector; si comparamos esa escritura con la escritura del pasado -escritura que podía tardar años hasta por fin llegar a los ojos de lector, un lector sometido por el texto y un total desconocido para el autor; un pobre autor que no podía calcular el impacto ni la reacción del público para pensar en la escritura del futuro- es fácil comprender la reacción de algunas personas que toman como ataque personal, injuria, calumnia, delito informático, manifestación de envidia, amargura, falta de afecto, conflictos de infancia o simple resentimiento fruto del fracaso todo aquello que se escriba en tiempo real si no satisface sus expectativas afectivas y la idea preconcebida que tiene de la  escritura, más si para abordar esos temas tan delicados se usan recursos tan divertidos para ofender a las persona sensibles y delicadas como el humor, la ironía, el pastiche, la parodia y la exageración.

La escritura de hace diez años era diferente a la de quienes nos aventuramos a escribir en espacios como los blogs y Twitter expresando lo que sentimos, no repitiendo las voces del clamor general sino tratando de expresar un pensamiento genuino aunque por el hecho de expresarlo se nos juzgue como si fuéramos seres insensibles y desnaturalizados. Es maravilloso escribir lo que de verdad pensamos, no lo que los demás esperan que pensemos y, en esa medida, mi sueño de ser conferencista me lo confiere la escritura en redes sociales. Es como si se pronunciara un discurso y la plaza fueran los lectores ofendidos, escandalizados o muertos de la risa con lo que se va publicando. Y, yo, claro, como escritora, espero siempre la reacción del público. Ese es el gran propósito de la escritura en redes sociales.

La escritura en redes sociales es escritura con público, como si se tratara de una plaza. Pero sigue siendo en todo caso, construcción, artificio, y lo que se escriba a través de esos medios no debe ser tomado como expresión cabal de ataque directo en contra de alguien sino como escritura. ¿es tan difícil de entender?

Hay personas a las que les cuesta trabajo creer que aunque quien escribe sea una persona, esa persona no es la misma que se construye a partir de las palabras que selecciona para plasmar en un texto con el propósito de producir un efecto en el lector, la escritura no plasma en todos los casos el carácter de quien escribe. Es un juego, yo lo vivo como un juego. Quien escribe no es la misma persona que habla, en la escritura no está la persona que sonríe, una persona tranquila  y de trato cordial, esa soy yo y parte del juego consiste en que mis amigos y familiares leen lo que escribo y juntos sonreímos ante el poder de la escritura consciente y calculada como la mía.

¡Feliz Navidad!

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Diomedes Díaz: genio inconfundible de la música popular colombiana

23 Dic

Anoche murió Diomedes Díaz y hoy en Colombia -país dividido por tradición- discuten si el difunto era un genio inconfundible de la música popular colombiana o una bestia inmunda perdida en la droga, un asesino despiadado que merece estar ardiendo en el infierno al lado de las peores escorias que ha creado -por error, por cansancio o por desidia-  Nuestro Amado Padre Celestial. No debe estar en el Cielo acompañada de Dios, Antonio José Caballero y Paul Walker porque Diomedes Díaz no era un hombre bueno.

Los colombianos de bien deciden quién va para el Cielo y quién va para el Infierno, quién es artista y quién no lo es y ese juicio radical parte de apreciaciones relacionadas con la vida privada del muerto de turno y con la certeza de la existencia de Dios, el Cielo y el Infierno. Dan por sentado también que los cantantes muertos se encuentran en el Cielo o en el Infierno y arman tremenda parranda vallenata por el resto de la Eternidad. ¿de dónde sacan esas ideas absurdas? ¡Sólo Dios lo sabe!

Para las mentes amarilistas y de sensibilidad estúpida Diomedes Díaz fue directo al Infierno y no tiene talento porque se vio involucrado en el asesinato de Doris Adriana Niño. Gritan con desesperación inspirados en su Dios vengador o en la seguridad de que son seres de otra galaxia -no simples seres humanos susceptibles de convertirse en bestias en el momento menos esperado- gritan con indignación colombiana y con aire de suficiencia: “un asesino no puede ser artista, no puede tener talento porque tiene el alma muerta y no puede haber arte ni sensibilidad en la mente de un ser despiadado como este hombre-bestia vil y despreciable”. Esas frases son pronunciadas por gente que no tiene talento para nada y que no se ha tomado el trabajo de apreciar las letras y la forma de interpretar esas letras sin pensar en el expediente del artista. Seguramente son hombres dispuestos a matar a su novia o esposa y mujeres dispuestas a dejarse maltratar porque el maltrato a la mujer forma parte también de nuestra cultura popular y se asume a conciencia, sin pensar si vale la pena o no salir de ese círculo infernal.

La música de Diomedes Díaz es el resultado de un trabajo en equipo que incluye composición, canto y acompañamiento. La combinación de esos tres factores para lograr que el público enloquezca cuando ve al artista en vivo o cuando disfruta esa música en su casa en reuniones familiares o con amigos. A esta música hay que acercarse con humildad, con la certeza de que se trata de música popular, la mejor música popular. Son letras de amor interpretadas por un hombre que parece entregarse al canto como si sintiera sinceramente cada una de las palabras que va pronunciando. Los músicos también se entregan con devoción y cuando se oye con atención es imposible no pensar en estos artistas como maestros indiscutibles.

Voy a compartir con ustedes tres canciones del difunto para que entiendan lo que quiero expresar con palabras. Piensen en la letra, la interpretación y en los demás músicos. No piensen en el asesino periquero, piensen en el ídolo popular de millones de colombianos que lo único que tienen es esta música que los entristece y los alegra pensando en el amor sin necesidad de haber leído los Clásicos de la Literatura Universal y sin saber nada de música culta porque la música culta no se lleva bien con su entorno violento, miserable y sumido en la locura llamada Colombia.

1)

2)

Caminando bajo el sol

21 Dic

El sol tiene un efecto benéfico para alguien como yo porque soy de espíritu jovial y ayer caminé durante diez o quince minutos con un hombre con el que casi siempre nos sentamos a tomar café. Café y sólo café hasta quedar temblando con la sensación. El café de ayer estuvo mucho mejor que todos los anteriores ¿fue porque nos vimos a las once de la mañana y casi siempre nos vemos a las tres de la tarde? Es probable. Nací a las ocho de la mañana y por eso cuando soy más yo es antes del mediodía. Soy más yo cuando camino que cuando estoy sentada tomando café.

Ese hombre hizo realidad un sueño de vaqueros que añoraba desde hace ocho años: ir al mismo sitio a beber lo de siempre con la misma persona. Soñaba con el mensaje que me envía cuando nos vamos a ver: “A las tres donde siempre”. Nuestro hombre es un hombre dulce que quiere pasar por rudo pero no puede, le gana la dulzura.

Una de las ventajas de sentarse a tomar café en el mismo sitio, en la misma mesa, a la misma hora… es que no hay distractores, conocemos el paisaje de memoria y nos concentramos en la conversación. Nuestro héroe es un gran conversador. Sin contar con que el tono de voz y la expresión corporal lo convierten en un ser único y excepcional ante la mirada de alguien tan caprichoso como yo. Para mí es único y excepcional y no es ni novio ni amante, no somos tan vulgares, es un hombre respetuoso conmigo como lo son mis dos o tres amigos. Pero yo lo espero temblando de emoción porque siempre será emocionante verlo y volver a hablar con él.

Ayer terminamos nuestra conversación de dos horas que él calcula muy bien sin mirar el reloj, entramos a mirar ropa para él que nunca compra, salimos y -en vez de despedirnos en la misma salida del odioso centro comercial- decidimos dar una vuelta por iniciativa mía. Le dijo al señor serio: “¿Nos despedimos aquí tú y yo o damos una vuelta?” y él dijo en tono jovial: “¡Demos una vuelta!”. Me tocó el brazo, me tomó como si fuéramos Tola y Maruja y nos fuimos a dar nuestra vuelta. Ay, no, qué sensación tan agradable me quedó de esa tontería llamada caminar al lado de una persona querida ¿por qué sentimos la esencia de la gente cuando caminamos uno al lado del otro? Es un misterio para mí.

Como no estamos acostumbrados a caminar juntos, en un momento de la ruta tropezamos un poco y yo le dije en tono imperativo bromista “¡No me empuje!” y él me empujó para responder a mi broma. ¡Ay, Dios!, el mundo perfecto en medio de esta podredumbre llamada mundo real.

Seguimos hablando de los temas de siempre pero éramos más joviales y yo -que soy tan reservada- empecé a revelarle los secretos más sensibles, lo que él no debía saber sobre mi táctica y estrategia cuando me dispongo a escribir algo como lo que escribo en este momento (y él está ansioso por leer). Me traicionó la breve caminata como a los borrachos los traiciona el alcohol. Fui presa de la embriaguez provocada por el sol, el afecto y el hecho de habernos salido de nuestra rutina, estuve tentada a repetir la dulzura de cuando fui presa de una dulzura tan dulcemente dulce.

Anoche soñé con él, un sueño erótico que no voy a describir aquí para no echar a perder el tono de la historia. Sospecho que mi cerebro quedó fascinado con nuestro juego de empujones y creó esa fantasía; al cerebro le gusta armar historias mientras el pobre ser humano duerme porque no puede parar, tiene que jugar con él mismo. Con frases y sensaciones vividas durante el día creamos mundos fantásticos que nos perturban o nos hacen sentir culpables. No lo voy a negar, el sueño fue tan dulce como la experiencia vivida. ¿a quién queremos engañar? 

La mujer del presidente

20 Dic

Ayer me encontré con uno de mis pocos amigos. Hablamos de Petro, de Twitter, de humor e ironía. Me regañó como siempre porque le parezco inmisericorde con mi prójimo y porque no sé reírme de mí misma. Yo le dije con mirada dulce y sonrisa resplandeciente: “Jamás me reiré de mí misma, no estoy dispuesta a hacer eso, no sé en qué consiste reírme de mí misma”. Y es cierto, no lo sé. El tampoco se esfuerza, no me explica en qué consiste ese arte tan cultivado por la mayoría de los humoristas colombianos.

Mientras me dice furioso que no sé reírme de mí misma yo me río de él porque se ve hermoso tratando de cambiar a una persona como yo, precisamente como yo. Yo tampoco lo puedo cambiar a él y no hago ningún intento porque no es un imbécil, es un hombre que sabe lo que quiere y por eso me gusta hablar con él. Me fascino con sus planes, con los resultados de sus planes y con la expresión de su rostro cuando se indigna pensado en el futuro de Colombia o en la mala educación de la gente que pasa por su lado y lo mortifica con sus actitudes de miquito malcriado y subdesarrollado.

El tema de nuestra conversación que más me impactó tiene que ver con que él (mi amigo) habló con ella (una mujer a quien los dos conocemos) y ella le dijo en tono solemne que había tomado una decisión radical que cambiará su vida: dejará de usar su cuenta de Twitter para siempre. En ese momento yo pensé: “Ay, Dios mío, qué gran hazaña, a partir de mañana la declaro mi heroína”.

Mi amigo cree que ella debe tener algo de razón para haber tomado semejante decisión tan bien pensada, puesto que ella es la esposa de un hombre ilustre y ese hombre no va a relacionarse con una tonta y, entonces, desde la lógica de mi amigo y la de mucha gente que piensa como él, la tonta deja su estatus de tonta, se le borra de un plumazo la tontería, sólo porque fue capaz de convertirse en la fiel esposa de un hombre ilustre.

No dije nada, pero la imagen de la esposa boba del hombre ilustre me desilusionó todavía más de esa neointelectual que se esfuerza por estar a la altura de su marido, se devaluó todavía más la imagen que tenía de ella, la que tenía antes de saber que es la esposa de ese hombre y no de otro y a continuación les voy a explicar por qué:

Una mujer como Virginia Woolf es admirable porque encontró el esposo perfecto para convertirse en la escritora que llegó a ser. No es la sombra de ese hombre sino que es ese hombre quien está maravillado ante el talento de su mujer; sacrificó su vida y soportó su locura  porque sabía que no era una tonta como nuestra joven enamorada y orgullosa porque se sabe la esposa de un gran intelectual, un hombre ilustre al que todos respetamos y admiramos.

Esta pobre muchacha (porque es mucho más joven que el Maestro) me recuerda a la boba Simone de Beauvoir, la supuesta feminista que vivió siempre a la sombra de Sartre y que acomodó su feminismo a su estado de sumisión con ese hombre mezquino que siempre la trató como seguramente el Maestro de la historia trata a nuestra heroína desilusionada del impacto de las redes sociales.

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Rito de los celos

19 Dic

En el libro de los Números se habla del “rito de los celos” como método para calmar las sospechas de infidelidad que una mujer puede despertar en su marido a pesar de que éste no tenga pruebas: un hombre que sospeche que su mujer ha cometido adulterio la lleva ante el sacerdote, quien llena un vaso de agua bendita e introduce en él ceniza del suelo del santuario para que ella lo beba. Si el agua le sienta mal, si le provoca algún tipo de diarrea o malestar en el estómago, la mujer es culpable de adulterio.  Si por el contrario la mujer no es pecadora, no sufrirá ningún daño.

Oscar Urbiola, en Gran enciclopedia del sexo. Historia ilustrada de las prácticas sexuales. Barcelona. RBA. 2006: 12.

Broca debía estar equivocado

19 Dic

Al hablar de un marido que, en un ataque de furia, le había pegado un puñetazo a la arpía de su mujer, lo bastante duro como para provocar lesión en los lóbulos frontales y causarle la muerte en menos de veinticuatro horas. Sin embargo, a pesar del carácter mortal de golpe, la mujer había sido capaz de lanzarle al marido todavía una última imprecación antes de morir, amenazándole con retorcerle el cuello. Esto demostraba, según creía Gratiolet, que ella había conservado la facultad del habla, lo cual, a su vez, demostraba que Broca debía estar equivocado.

Citado por Semir Zeki, en Una visión del cerebro. Barcelona. Ariel. 1995: 37-38.

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