Archivo | mayo, 2019

Lucha sin tregua contra la acumulación

30 May

En este momento tengo dos managers: Juan y Daniel.

Los dos -junto con otras cinco o seis personas- llevan más de cinco años insistiendo en que no joda más con este blog, me ponga seria y escriba un libro en el que le demuestre a este pueblo ignorante que una mujer puede escribir mucho más que las bobadas que escriben lo que aquí llaman dizque escritoras colombianas, feministas empoderadas, mujeres maltratadas que dejaron de comer carne, aman a su gato, usan copa menstrual, fuman marihuana y caminan descalzas con falda larga y ojos cerrados para ponerse en contacto con la Madre Tierra, hacen rituales en los que se reúnen sólo mujeres a leer sus bobadas, se creen brujas y creen que eso las convierte en artistas. Mujeres que escriben porque les parece más emocionante escribir que cocinar, no porque tengan algo importante que decir o sepan escribir. Mis managers creen en mí y yo creo en ellos pero todavía necesito tiempo para dejar de escribir aquí para empezar a escribir allá sin el afán del aplauso inmediato y sin la risa eterna que me acompaña cada vez que me siento ante un teclado. Necesito la seriedad de las mujeres que admiro y espero de todo corazón que esa seriedad aparezca pronto porque necesito darle lo mejor de mí a mi clientela.

Mis managers me regañaron esta mañana como se regaña a una niña malcriada porque los dos creen que debería reconsiderar seguir perdiendo el tiempo aquí, seguir derrochando mi talento aquí para saciar el morbo de gente interesada en leer las bobadas que escribo aqui. Yo les dije que no puedo ponerme seria, que eso es imposible, que estoy acostumbrada a escribir muerta de la risa y que renunciar a Twitter no me llevó a Word sino que me desbocó en el blog.

A los dos les prometí que hoy empiezo a escribir mi libro, lo empecé de mala gana y mientras estaba en mi ritual de té me sentí dichosa porque descubrí que mi lucha contra la acumulación se manifiesta de forma contundente en la cocina. Completé cinco o seis meses sin comprar por comprar, jugar por jugar, beber por beber, escribir por escribir y me siento orgullosa por los alcances logrados hasta hoy.

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Zygmunt Bauman y Byung-Chul Han

29 May

En 1985 descubrí a Fernando Vallejo y fue una especie de revelación porque reafirmó varias ideas en las que venía pensando a lo largo de la infancia: la madre no es una santa, casarse es un error, tener hijos es un mal negocio, los médicos no inspiran confianza, los profesores tampoco, Dios es una construcción mental…

Leyendo a Vallejo me reafirmé en mis propias creencias y soñaba con encontrar otro autor de literatura tan contundente, claro y divertido que me educara mientras me mata de la risa y hasta hoy vine a convencerme de que la literatura y la historia murieron y entonces podemos concluir que los profetas de finales del siglo XX acertaron en varios de sus pronósticos: los futuros visionarios serán los sociólogos-filósofos y la literatura, la historia, la familia y la nación dejaron de ser la Respuesta.

No es sencillo tomarse en serio a Bauman después de haber leído a Bourdieu y no es sencillo tomarse en serio a Han después de haber leído a Foucault pero es lo que nos trae el siglo XXI, un siglo que no se parece en nada al siglo XX, el siglo largo, pesado, serio, trascendental, comprometido y difícil de leer.

Los intelectuales del siglo XX eran para expertos, los del siglo XXI son para todos, como los libros de Fernando Vallejo. La pregunta preocupante sería:

¿Todos, la masa ignorante y superficial amante del reguetón y las divas de Instagram, gente que no distingue entre el arte y la basura, entre lo superficial y lo profundo, entre lo divertido y lo ordinario, masas de ignorantes educadas con el meme, el porno, el chiste fácil y las lecturas ligeras alcanzan a entender lo que quieren decir Vallejo, Bauman, Han y un poco antes Ernesto Sabato en La resistencia y Antes del fin?

Vallejo, Bauman, Han y Sabato escriben de forma sencilla, clara y contundente y sus libros podrían exhibirse en el mismo estante con los de Paulo Coehlo, Alejandro Jodorowski y Walter Riso. En el panorama más horripilante los libros de Vallejo, Bauman, Han, Sabato, Coehlo y Jodorowski podrían ser exhibidos al lado de los bodrios de Carolina Sanín, Amalia Andrade y Fat Pandora. En el Último Infierno se acomodarían los libros de feminismo pop, perreo y puterío como empoderamiento y empresariado del cuerpo a cargo de Catalina Ruiz-Navarro y Amarna Miller. Así de confuso es todo en este momento triste del mundo intelectual y el negocio del pensamiento.

Los tiempos cambiaron y las ciencias humanas dejaron de ser complejas para sumirse en el arte de la facilidad y la claridad. El elogio de la dificultad de Estanislao Zuleta dejó de tener sentido en este tiempo triste y es un hecho que pasamos de lo sólido a lo líquido y de los libros de setecientas páginas a los folletos de cien que se leen en un fin de semana o en el avión.

Bauman y Han no son pensadores de la teoría sino de la acción, más Han que Bauman y por eso cultiva su propio jardín para tener contacto con lo real, para experimentar la paciencia y la gratuidad. Los actos de Han son contundentes: no tiene teléfono móvil, no viaja, no tiene redes sociales y no trata a sus estudiantes como clientes. Bauman murió convencido de que las redes sociales son una marea de indignación que no soluciona nada, murió pensando en refugiados, desempleados, abandonados, vidas desperdiciadas, consumo despiadado y acumulación de objetos y de viajes; Han no sabe cuál es la Respuesta pero tiene claro que no está en las redes sociales, en el éxito, el afán, la velocidad, la competencia despiadada, la apariencia, la ostentación, los viajes ni en el trabajo excesivo y la ocupación eterna y sin sentido. Bauman piensa en el amor al estilo Erich Fromm y Han también; los dos piensan en la solidaridad con el vecino, el inmigrante o el abandonado y en la autenticidad como la única salida. Han y Bauman seguramente no leyeron los últimos libros de Ernesto Sabato y no recuerdan mucho la sabiduría de Erich Fromm y es mucho más contundente y está más desesperado Sabato que Fromm, en sus últimos libros se oye el grito de un viejo ciego arrepentido de todos sus errores y triste en medio de la incertidumbre; Sabato era el viejo sabio al que se le acabó el tiempo, el viejo que sufre porque sabe que vamos hacia el desastre, el desbarrancadero de Vallejo, lo sabía sin haber usado internet y sin haber visto lo que estamos viendo muertos de la risa ante la pantalla.

Twitter: el arte de revolcarse entre la mierda

28 May

Me acaban de ofrecer una cuenta con 24.000 seguidores para que regrese a Twitter y la respuesta contundente es:

¡No!

Una semana fuera de ese Bronx me tiene convencida de que estar allá es estar en las drogas y mi única droga es la lectura.

Espero escribir extensamente sobre lo que es Twitter después de haber perdido mi tiempo allá durante nueve años tratando de rehabilitar y educar a tanta gente enferma.

Pueden ofrecerme una cuenta con cien mil seguidores y la respuestas seguirá siendo ¡No! porque ver a Daniel Coronell, a Paloma Valencia, a Gustavo Petro, a Fabián Sanabria y a tanta otra gente con el rostro descompuesto gracias al abuso de la droga sin sustancia me sacó corriendo de ese lugar oscuro que tiene cautiva a tanta gente inocente, ignorante, convencida, engañada y seducida.

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Mensajes de los lectores

26 May

“Puedo asegurar que usted es esa persona que se perdió en una identidad virtual, superponiéndola sobre su identidad “real”, y quiere ponerle otro nombre a la que realmente es usted”.

Ada G

Comentario:

Ayer me compararon con una loca borracha de voz ronca probándose vestidos viejos en una mansión abandonada mientras se maquilla en un espejo roto y canta Bésame mucho; un personaje de película que no conozco del tipo de director de cine que no admiro y que además canta una canción que yo jamás cantaría porque no tengo la voz ronca ni me interesa el coñac. La señora esa no comparte conmigo el sentimiento ni la actitud. No soy ese tipo de mujer y no lo seré nunca porque no soy devota del show ni del sufrimiento payasesco ni de morirse de amor por hombres ni canto borracha, nunca caería en algo tan bajo como eso. No uso vestidos de ningún tipo ni me maquillo. En pocas palabras, el supuesto admirador se equivocó en todo.

Hoy me dicen que me perdí en una identidad virtual: que yo no soy soy, que Elsy Rosas Crespo es un invento virtual de La Loca, que la persona real no existe y no tiene una vida, o eso es lo que alcanzo a entender en ese mensaje confuso que al parecer fue redactado por alguien que está obsesionado conmigo o con lo que ese pobre ser considera El Personaje que creó La Loca.

¿En serio todavía es imposible creer que soy una señora de 48 años que vive sola en una casa ordenada y limpia, una persona normal y corriente que tiene dos trabajos y que no soy loca, lesbiana, borracha ni basuquera?

¿Es tan difícil entender que no estoy hundida en una enfermedad mental, no escribo desde una clínica de reposo ni desde un centro de rehabilitación, nunca he hablado con un psicólogo ni con un psiquiatra ni con ningún otro tipo de medico y que tampoco tomo ningún medicamento?

¿Es tan difícil entender que una mujer normal puede escribir de forma imponente?

¿Si una mujer normal escribe es alguien que se hace pasar por una verdadera escritora y para ser escritora es obligatorio ser loca, borracha, depresiva, lesbiana, suicida, amargada, abandonada..?

¿Para convencer al público de que soy escritora no puedo ser una señora normal y tener carácter?

¿El carácter y la normalidad no le lucen a las mujeres brillantes y talentosas?

¿Tengo que ser humilde y ocupar mi puesto en la cocina si soy una mujer normal?

¿Eso no es un poco machista?

¿Una mujer merece la atención del público sólo si está hundida en la miseria, la locura, la enfermedad, la soledad o la desesperación?

Los invito a mandarse revisar ese coco hueco y de paso los invito a dejar de ser tan machistas, a no despreciar ni tratar de anular a las mujeres normales que saben escribir.

Mis luchas perdidas

23 May
  1. Convencer a la gente en 1980 de que casarse y tener hijos es un error.
  2. Convencer a la gente en 1982 de que estudiar en el colegio es un error.
  3. Convencer a la gente en 1990 de que estudiar en la universidad es un error.
  4. Convencer a la gente en 1996 de que viajar es un error.
  5. Convencer a la gente en 2000 de que comprar teléfono móvil es un error.
  6. Convencer a la gente en 2005 de que buscar el amor en un chat en un error.
  7. Convencer a la gente en 2006 de que el 90% de la gente que escribe en un blog no tiene nada importante que decir y lo dice.
  8. Convencer a la gente en 2010 de que Twitter es la Gran Estupidez.
  9. Convencer a la gente en 2012 de que no mendiguen amor en Twitter.
  10. Convencer a la gente en 2015 de que decir la verdad en Twitter debe ser la Única meta.
  11. Convencer a la gente en 2019 de que en Twitter quedó la gente que no tiene nada que decir pero lo dice.