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Una botella de vino en siete horas

23 Jun

En mi familia tenemos el gen del borracho y en tiempos de pandemia mi hermano menor me llama una vez por semana y hablamos del trabajo, de la vida, del virus y del alcohol. El no es un borracho convencido como mi otro hermano pero tampoco es Alcohólico Anónimo como mi otro hermano y mi papá, ahora es un bebedor ocasional y de vez en cuando se pega una buena borrachera.

Mi hermana dice que uno de los recuerdos más intensos que tiene de mi infancia es encontrarme acostada en el suelo como si estuviera desmayada después de haberme tomado una botella de vino. Me imagino que en esa época tendría yo doce o trece años. Yo también me acuerdo de esas épocas y no entiendo por qué me gustaba tanto el vino. Empezaba oyendo música y terminaba perdiendo el conocimiento.

El vino fue mi bebida favorita de infancia, en la juventud el aguardiente, a los treinta el ron y en este momento consumo la bebida que me ha acompañado a lo largo de la vida: la cerveza.

Mi hermano menor me preguntó en una de sus llamadas si no me entraban ganas de comprar un cuartico de aguardiente y yo le dije que no, que al aguardiente le tengo miedo y no recuerdo bien por qué y que no compraría un cuartico de aguardiente. Soy bebedora compulsiva y puedo tomarme media botella de ron o de aguardiente en tres minutos y además esas son bebidas traicioneras. Para la juventud está bien el ron, el aguardiente y las borracheras monumentales. A los cincuenta no sería tan arriesgada.

Me preguntó mi hermano si había probado la cerveza y el vino del D1. Le dije que me da miedo pero me entró la curiosidad y compré dos cervezas y una botella de vino. Las cervezas pasaron la prueba y ahora la meta era tomarme la botella de vino pero no como si fuera cerveza sino muy despacio y lo logré: me tomé una botella de vino entre las tres de la tarde y las diez de la noche y fue una tarde-noche muy divertida: leí, escribí, oí música y comí. No terminé pensando en Marguerite Duras ni en Chavela Vargas y demás mujeres destruidas por el alcohol sino que di un paso más en mi ascenso hacia la Salvación de mi Alma.

Matarife. Capítulo 4. Poniendo a volar a la Mafia.

23 Jun

El país se modernizó en lo económico sin ingresar a la modernidad política, sin que se abrieran las compuertas hacia la secularización, donde las funciones del Estado y la Iglesia están separadas, y sin asumir la pluralidad como esencia de lo democrático. Nuestra historia presenta altas dosis de enfrentamiento y escasa deliberación, sobredosis de represión y ausencia de capacidad normativa del Estado, mucho de moralismo y poco de ética, superávit de negaciones culturales y déficit en la conformación de un espíritu nacional que incluya lo diverso.

Alonso Salazar en Drogas y narcotráfico en Colombia

Uno de los temas que más me han apasionado a lo largo de la vida es el relacionado con las drogas. Tengo una pequeña colección de libros de análisis económico, periodístico, químico, psicológico y literario y en ninguno de esos libros había visto revelado de forma tan clara y contundente el hecho de que Alvaro Uribe Vélez -el mejor presidente de la Historia de Colombia y nuestro Gran Colombiano- es un narcotraficante de marca mayor como en el capítulo 4. Primera parte, de Matarife. Un genocida innombrable, la serie por capítulos de seis minutos presentados todos los viernes a las siete de la noche vía YouTube que durará más de un año por obvias razones; esta serie exige mucha paciencia, curiosidad y amor de parte de quienes soñamos con verla hasta el final y además somos signo Géminis, el más veloz e impaciente de los doce signos del zodiaco.

Hay gente diciendo todavía que Daniel Mendoza no sabe escribir, que su visión de Uribe es subjetiva y que exagera un poco en los adjetivos que le adjudica a nuestros políticos y narcotraficantes más ilustres. Sospecho que con el capítulo 4 dejó callados a muchos porque quienes hablan de Varito en esta ocasión son Popeye y el padre de Iván Duque, actual presidente de Polombia.

Muchos supimos hasta anoche que el Cartel de Medellín mandó matar a Fernando Uribe Senior, director de la Aeronática Civil, que el elegido para ser el nuevo director fue Uribe Vélez cuando tenía apenas 28 años y que gracias a este muchacho bendito Colombia se convirtió en el primer exportador de cocaína en el mundo y que gracias a esa gran hazaña muchos colombianos tienen un traqueto en su corazón.

Pablo Escobar Gaviria se inventó la globalización antes de que la pusiéramos en práctica en el mundo entero, fue un gran visionario pero no hubiera sido tan grande en el mundo del hampa y no hubiera llegado a ser tan adorado en Colombia si no hubiera contado con la ayuda de Uribe. ¿Entonces Alvaro Uribe Vélez sí es el presidente que nos puso la mafia y el que sigue poniendo presidente desde cuando dejó de ser presidente? ¿Es Alvaro Uribe Vélez el mismo prócer que todavía tiene en estado de negación a millones de colombianos convencidos de que es un campesino sencillo preocupado por el bienestar de sus compatriotas y uno de los grandes políticos del presente a nivel mundial porque gracias a él nunca seremos como Venezuela?

En el post sobre el primer capítulo me concentré en el coraje de la verdad y en este me gustaría profundizar en el hecho de llamar a las cosas por su nombre y en explicarlo todo de forma clara, creo que en este capítulo a nadie le queda duda alguna sobre el hecho de que Uribe fue un de los miembros más destacados del Cartel de Medellín y todavía nos seguimos preguntando por qué no está preso.

El capítulo es tan bueno y está todo tan bien explicado que lo mejor es volverlo a ver y a oír porque lo que más me gustó fue la música.

Medios alternativos, pandemia y Memo Fantasma

23 Jun

El encierro nos condena al uso desmedido de internet en el trabajo, para estar en contacto con familiares y amigos, para informarnos sobre la pandemia y para el ocio. En vista de que tenemos tanto tiempo libre porque no podemos desplazarnos a ningún lugar más allá de nuestro barrio muchos de nosotros nos hemos interesado en temas como la Ñeñepolítica, Memo Fantasma y Marta Lucía Ramírez, especialmente en sus negocios inmobiliarios con narcotraficantes y en su hermano traficante de heroína con red de mulas propia. Estas noticias han sido reveladas a través de medios alternativos gracias a investigaciones minuciosas de periodistas y abogados valientes que no le tienen miedo a Alvaro Uribe Vélez. Se basan en hechos reales que parecen sacados del mundo de la fantasía y cada semana quedamos con la boca abierta al ver los resultados de nuevas investigaciones.

Los periodistas y los abogados que han revelado estas noticias las están difundiendo a través de medios alternativos y estos medios alternativos están siendo celebrados por los políticos de izquierda que aunque no son santos -precisamente porque son políticos- son menos puercos y cínicos que los políticos de derecha. La izquierda simpatiza más con la verdad y la justicia que la derecha y los medios tradicionales -como buenas sirvientas de los bancos-, que son los que financian las campañas del futuro presidente de cada periodo, se ven obligados a ocuparse de las noticias que revelan los medios alternativos porque la realidad los desborda y porque cada mes aparecen más medios alternativos de gente comprometida con la verdad. La Nueva Prensa fue un gran precedente para que otras personas se animaran y le están apostando al periodismo arriesgado, al que está comprometido con la verdad, no con las conveniencias del banquero.

En este momento todos sabemos que las nuevas revelaciones no son un complot para acabar con la honra de Marta Lucía Ramírez y el “legado” de Uribe y por más que los medios tradicionales se empeñen en desprestigiar a los medios alternativos se está imponiendo la verdad a través de los hechos. Los medios tradicionales son Caracol, RCN, Semana, El Tiempo, El Espectador, La silla Vacía… y los medios alternativos son La Nueva Prensa, Contracara, Tercer Canal, Cuarto de hora, Pluralidad Z…

Uribe y los uribistas están recibiendo desde hace tres meses casi todos los días patadas en el estómago que los tiene al borde de la desesperación porque las noticias han dejado de ser locales y para ellos es imposible seguir ocultando o distorsionando la verdad. El mundo se está enterando de quién es Uribe, de todo lo que gira alrededor de Uribe, y la serie documental Matarife ha sido crucial en el fortalecimiento de los medios alternativos y en una nueva forma de ver la política en Colombia.

Mujeres que decidieron vivir solas

23 Jun

Margarita Rosa de Francisco está estudiando filosofía a distancia en la UNAD y ahora escribe sobre temas de toda índole como si se tratara de una académica reputada. Escribe columnas de menos de siete párrafos en El Tiempo en pose de autoridad y casi siempre se escuda en una amiga menos competente que ella para desarrollar mejor sus planteamientos.

La última columna se titula “La mujer sola” y empieza diciendo: “Vanessa Rosales, escritora especializada en crítica cultural, historia y teoría de moda con perspectiva feminista, tiene un pódcast exquisito que se llama ‘Mujer vestida’. En un episodio titulado ‘Mujeres solitarias’ hace una reflexión muy inspiradora sobre la soledad de las mujeres. Comparto con ella la apreciación de que esa particular situación ha resultado siempre muy inquietante socialmente”.

Para comenzar pensemos en lo triste que resulta pensar en mujeres que viven solas o decidieron vivir solas como La mujer sola o Mujeres solitarias. Los dos títulos se oyen despectivos y conmiserativos. Ellas le quieren hacer creer a la audiencia que no es tan desagradable vivir sola y la mujer no precisa del hombre para sentirse bien pero lo más seguro es que han padecido con el demonio de la soledad y no encontraron al hombre de sus sueños o la historia de amor que vivieron con sus respectivos príncipes azules simplemente no funcionó y ahora quieren posar de independientes.

Margarita continúa con una frase digna de una influencer que posa de psicóloga sin haber estudiado psicología: “Nuestra cultura no se ocupa de cultivar la soledad en general. Por el contrario, esta es considerada una amenaza y un estado que debe ser breve y, en lo posible, evitarse a toda costa” y continúa: “La soledad femenina tiene connotaciones específicas que todavía la relacionan con el fracaso amoroso, el abandono, el rechazo masculino, y también con la neurosis o la locura”.

Quiero decirle a Margarita que está hablando de lo que no sabe y no ha vivido. Cuando en Bogotá una mujer decide vivir sola -y hablo de mi experiencia- la presionan para que se case y tenga hijos hasta las treinta años, después de esa edad se empieza a respirar una libertad absoluta y la gente siente curiosidad y admiración por las mujeres que viven solas y no he percibido ningún tipo de violencia ni discriminación por ser soltera y no tener hijos. Los vecinos me miraban con recelo al comienzo pero después de varios años asumieron con resignación que si uno no tiene marido ni hijos tampoco quiere ser amigo de los vecinos. Ellos respetan esa decisión y saben que nunca los voy a mirar porque no estoy obligada a mirarlos y mucho menos a saludar a una persona todos los días solo porque vive al lado.

Dice Margarita de nuevo equivocada: “Puede ser que la soledad prolongada de un hombre o una mujer siempre sea sospechosa. Pero una mujer sola inspira lástima. No tiene quien valide su rol. Parece como si su soledad no pudiera provenir de una voluntad autónoma, sino de la decisión de otro, que la ha dejado y desdeñado”. Le cuento a Margarita que después de vivir sola durante más de treinta años a los hombres no les importa si soy soltera o casada, si vivo sola o tengo gato porque con ellos sólo hablamos de asuntos que de verdad importan como la literatura, la política, el fin de la historia o la existencia de Dios. A medida que pasa el tiempo hay más personas que quisieran saber de mí y no precisamente para consolar mis horas de soledad sino porque les interesa saber qué pienso sobre los temas que nos interesan.

Otra mentira: “Es muy curioso que la soledad de la mujer suponga un mal, una abyección, y no un momento anhelado por ella. Además, a las mujeres se nos enseña a temerle a una soledad que solo alude a la dolorosa ausencia de hombre”. Le cuento que yo me hice a mí misma y en mi casa nunca me dijeron -como seguramente le dijeron en la casa a Margarita- que si no consigo marido voy a ser digna de lástima porque una mujer sin un hombre al lado no vale nada y todos la van a ver como una loca frustrada fea e indeseable. Tomé la decisión de no casarme ni tener hijos cuando tenía nueve años y entre más vivo más me convenzo de que fue la decisión mejor tomada de mi vida porque a partir de esa soledad construida he armado todo el edificio de mi vida. Me imagino que para Margarita es deprimente imaginar que una mujer ha estado sola durante tres meses de cuarentena y puede pasar otros meses o tal vez seis sin renegar en ningún momento de su bendita, elegida y asumida soledad.

Margarita sigue diciendo una lista de barbaridades y ella asume que todas las mujeres en Colombia compartimos su pequeño mundo mental y sólo hemos leído literatura colombiana. No sigo analizando la red de estupideces porque se me acabó la paciencia. Sólo enuncio sus mentiras y suposiciones gracias a la forma en que fue educada, como fueron y seguirán siendo educadas la mayoría de las mujeres colombianas, con discursos de madres abnegadas que les piden ser pacientes con los hombres y con telenovelas en las que todavía prometen el matrimonio como el momento más deseado de la vida:

“Todavía elegimos soportar las agresiones de una pareja con tal de no formar parte del triste grupo de mujeres solas. Creemos que es preferible ser atacadas por quienes ‘nos aman’ que asumir el tiempo muerto que precede al júbilo de la liberación”.
“La soledad de la mujer en esta sociedad no es un espacio vital, sino algo semejante a una enfermedad deprimente que, históricamente, se ha pretendido ‘curar’ prescribiéndole camisas de fuerza, como el matrimonio, para protegerla de su escasez fundamental”.
Para terminar sale con este chiste gestado en los debates con “feministas” hechas a pulso en las redes sociales sin haber leído ningún libro sobre feminismo:

Mujeres: si queremos desmontar el patriarcado, empecemos por resignificar nuestra soledad. Estar solas no puede seguir produciéndonos vergüenza.

Matarife. Temporada 1. Capítulo 3

23 Jun

Mi mamá nació en 1948, yo nací en 1970 y mi sobrino nació en 2000.

Mi mamá creció con la radio, yo crecí con la televisión y mi sobrino está creciendo con videojuegos, series, cuarentena, internet y Matarife. Un genocida innombrable.

Mi mamá no estudió una carrera profesional pero fue apasionada con la idea de cambio, de que la gente en Colombia despertaría algún día al no poder soportar más tantas injusticias y atropellos, yo estudié literatura en la Universidad Nacional y mi sobrino estudia economía en la Universidad Nacional. Somos mamertos de corazón.

El gen del mamerto se ha ido perfeccionando y veo en mi sobrino la obra acabada, me parece perfecto que esté viendo la serie y espero que él pueda ver el cambio que ni mi mamá ni yo hemos visto porque desafortunadamente en Colombia vivimos en el eterno retorno de las ideas y las acciones desde el inicio de nuestra malograda nación.

Los tres sabemos quién es Uribe y el más entusiasmado con el tercer capítulo es mi sobrino porque le están mostrando hechos e imágenes que no conocía y siente como cualquier colombiano medianamente cuerdo que estamos repitiendo de nuevo la misma historia, estamos en el peor de los escenarios, le parece contundente la forma en que se rememoran los hechos y desea que no regrese la época negra en que mataban profesores universitarios. Como tantos colombianos -y en sus propias palabras- espera que no maten ni censuren mucho durante el reinado de Duque para ver qué pasa en las próximas elecciones.

¿Qué va a pasar?

Mi mamá dirá resignada cuando nos volvamos a ver: no va a pasar nada.

A mí me encanta el suplicio chino que está viviendo la derecha en Colombia con gotas de tormento de seis minutos cada viernes durante muchos meses y me parece encantador el ejercicio de memoria que hace Daniel Mendoza con la serie documental.

Yo viví la época gloriosa de Pablo Escobar, Salvatore Mancuso y Alvaro Uribe Vélez siendo presidente, vi la masacre de la UP, el asesinato de profesores universitarios saliendo de clase, el fortalecimiento de las FARC y las AUC y el asesinato de Jaime Garzón. Todavía no entiendo por qué sigo siendo una persona tranquila y risueña si vivo en la especie de infierno llamado Colombia y no creo mucho en el cambio, me parece mucho más preocupante ver cómo el narcotráfico lo ha devorado todo y causas tan nobles como el feminismo terminaron en manos de mujeres que hacen pensar más en la imagen de Virgina Vallejo que en la de Simone de Beauvoir.

En Colombia es más importante tener tetas y culo que biblioteca y amigos cultos, es más importante saber maquillarse y escoger un buen vestido de baño para publicar la foto en Instragram en la cuenta de Las viejas verdes que conocer la historia de Colombia y leer los Clásicos. La cultura traqueta se lo tragó todo y creó una mezcla macabra en la que se enquistó el neoliberalismo disfrazado de buenismo y nuestras supuestas feministas son mujeres superficiales que solo van por la ganancia neta; ellas ven en las víctimas y en las mujeres sin voz y sin techo potenciales clientes para aumentar los me gusta en las redes sociales. Colombia sigue siendo un país en el que lo más deseable es la vida fácil sin trabajar y en alguna medida todos aman a a Pablo.

Matarife. Temporada 1. Capítulo 2.

23 Jun

Su deber, su obligación, su responsabilidad, su tarea, consiste en hablar, y no tiene derecho a sustraerse de esa misión… Ha recibido del dios la función de interpelar a los hombres, tomarlos por el brazo, hacerles preguntas. Una tarea que él no abandonará. Aún amenazado de muerte, la cumplirá hasta el final, hasta su último suspiro.

Michel Foucault, en El coraje de la verdad

El capítulo 1 de Matarife dio mucho de qué hablar durante una semana, hasta que apareció el capitulo 2 que es mucho más contundente y probablemente no será tan “polémico” como el anterior porque se concentra de manera directa en Alvaro Uribe Vélez y hace pensar en la Parrhesía:

Dice Foucault en su texto clásico: “El parresiasta dice las cosas lo más clara, lo más directamente posible, sin ningún disfraz, sin ningún adorno retórico, de modo que sus palabras pueden admitir de inmediato un valor prescriptivo. El parresiasta no deja nada librado a la interpretación. Es cierto, deja algo por hacer: deposita en aquel a quien se dirige la dura tarea de tener el coraje de aceptar esa verdad, de reconocerla y hacer de ella un principio de conducta”.

Esa Verdad va dirigida a Alvaro Uribe Vélez y también a sus admiradores y detractores. Quien emite el discurso sabe que pone en riesgo su vida pero para él, para Daniel Mendoza en este caso, es más importante la verdad y con el segundo capítulo quedó bien claro que no tiene miedo de emitir su discurso y asume que en cualquier momento lo pueden matar.

Algunas personas lamentan que no haya información nueva, que no se diga nada que no sepamos en este segundo episodio. El mérito aquí es que toda la responsabilidad recae sobre Uribe y el actual senador deja de ser Furibe, el innombrable, el narcoparaterrorista, el cáncer de Colombia y pasa a ser un genocida visto a la luz de la teoría de Claux Roxin y la doctrina jurídica de los aparatos organizados de poder:

Dice el narrador que es el propio Daniel Mendoza:

“Muchos genocidas alrededor del mundo han sido juzgados y condenados por crímenes de lesa humanidad, la gran mayoría de ellos, como en la Alemania nazi y en la dictadura militar argentina, no fueron ordenados por sus subalternos y tampoco fueron ellos los encargados de aplicar las torturas o apretar los gatillos pero sí eran los miembros de las juntas directivas y los principales accionistas de aquellas fábricas homicidas que pusieron a andar. Esta teoría sustenta la cuantiosa pena que merece el principal protagonista de nuestra historia, quien debe ser condenado por las miles de muertes generadas por la corporación criminal fundada en asocio con el cartel de Medellín, el paramilitarismo y los grandes terratenientes colombianos… Ese hombre estructuró e ideó una organización dentro del marco estatal que hasta el día de hoy continúa operando, a la que le dictó claras políticas homicidas que continúan causando la muerte de millones de civiles inocentes y que tiene una mapa definido de poder. Estructurados jerárquicamente desde sus inicios en el que todos los que lo conforman habrían podido ser reemplazados por otros, desde los sicarios que abaleaban políticos de izquierda, periodistas o sindicalistas, hasta los coroneles del ejército y los comandantes paramilitares que planeaban y ejecutaban las masacres. El único ser esencial en todo el organigrama, el único que desde siempre ha tenido el dominio de los hechos en su mano, el hombre que desde atrás de su escritorio ha dictado los parámetros del comportamiento homicida de agentes estatales en coordinación con bandas criminales, paramilitares y narcotraficantes es el hoy senador y expresidente Alvaro Uribe Vélez”.

El relato es, de principio a fin, claro, preciso y contundente. Mientras oímos este texto, al que no le sobra ninguna palabra, contemplamos imágenes que confirman ese discurso y a pesar de que en Colombia casi todos conocemos esos hechos porque han sido ampliamente documentados esta nueva forma de decirlo nos pone los pelos de punta porque constatamos que Colombia entera le teme a Alvaro Uribe Vélez.

¿Matarife es un guiso incomible?

23 Jun

Hay un nuevo fenómeno de redes llamado Matarife. Un genocida innombrable. Se trata de una serie documental de cincuenta episodios de los cuales hemos visto sólo uno que dura apenas seis minutos. Ese primer episodio ha sido visto 4.204.381 veces en dos días en YouTube, el canal tiene 530.000 suscriptores y Daniel Mendoza se ha convertido en un héroe para muchos y en un esperpento para quienes en Colombia posan de intelectuales, críticos de cine, feministas, uribistas, gente de centro y progres.

Carolina Sanín dijo que no la vería, terminó viéndola y no le gustó. Hoy dejó de hablar de lo pésima que es la serie sin verla y se concentró en la vida personal de un hombre que ahora ve como un macho depredador. Otra lumbrera altanera fue Mario Jursich quien predijo que sería un guiso incomible antes de ver el primer episodio. ¿Por qué están tan heridas estas flores y han maltratado sin compasión a Daniel Mendoza y cuál es el truco para que desde hace más de una semana tanta gente hable de Matarife? Se han escrito muchos libros, se han hecho muchas investigaciones, hay varios periodistas muertos y mucha gente cercana a Uribe en la cárcel y él sigue siendo el mismo, parece invencible.

Al pobre Daniel le han escarbado su vida privada y ahora lo tildan de machista, misógino, proxeneta, maltratador de mujeres, mediocre, mal escritor, especulador, vividor de las investigaciones ajenas y mi sospecha es que detrás de tanta persecución y crítica infundada -porque apenas hemos visto un episodio de cincuenta- hay envidia. No encuentro otra explicación. Hay personas que llevan diez o quince años tratando de hacerse un nombre a través de las redes sociales y el logro de Daniel Mendoza no les gusta porque sienten que no se lo merece.

Quien menos ha disimulado la envidia ha sido Carolina Sanín. Como no le funcionó despreciar a los espectadores de la serie a quienes trata como niños inocentes, inmaduros, incultos, ignorantes y manipulables ahora sacó a flote su feminismo de dos pesos:

“Claro, la “arrogante” soy yo, no un señor que se presenta como “El Delator” y que, tras años de lucha social de colombianos anónimos y conocidos, sugiere que él es quien va a “desenmascarar” a Uribe. Pobre pueblo, siempre urgido de machos megalómanos que sigan abusando de él”.

“Al matón, al patriarca, al acomplejado violento, se le oponen con matonería, machería y violencia acomplejada. Traten de invocar su propia inteligencia para entender que así no se consigue sino el estancamiento”.

La pequeña Gloria Susana Esquivel siguió el ejemplo de su maestra de la tontería:

“Pura machería imberbe que no cuestiona ni explica las causas de que Uribe tenga el poder que tiene ni por qué no lo han condenado. Además hay algo en la narrativa de que él es él único que se ha atrevido a decirle matarife que me inquieta”.

Ante tanto ruido yo sólo tengo preguntas:

¿Cómo lograron los productores y promotores de la serie hacer que la gente le entregara sus datos con la ilusión de que verían en exclusiva cada episodio a través de Whatsapp y Telegram si los desconfiados pudimos ver el primer episodio en YouTube?

¿Tienen expertos en neuromarketing para ser tan hábiles en el arte de jugar con el deseo de las masas ávidas de espectáculo?

¿Carolina Sanín fue contratada por ellos para que mucha más audiencia se fijara en el negocio y fueran corriendo a ver el primer episodio?

¿Además de vender camisetas con el logo de la serie venderán tangas, camisetas y cachuchas?

¿Cómo lograron llamar la atención y tener la admiración de Daniel Samper Ospina y Gustavo Bolivar en lo relacionado con posicionamiento de marca y venta de productos para millones de internautas?

¿La serie está pensada como negocio, arte, entretenimiento o como simple experimento social?

Los profesores no somos héroes

18 May

Soy profesora desde hace veinticinco años y cuando era niña no soñaba con ser profesora. Recuerdo mi primer día de clase como uno de los momentos más tristes de la vida porque yo no quería estudiar y estar con gente desconocida, lo que quería era dormir hasta tarde; me parecía injusto que teniendo apenas cinco años me impusieran un sistema carcelario con celdas, uniformes, filas, guardianes, tareas, timbres, horarios y todo lo demás.

Nunca me acostumbré a esa cárcel y por eso terminé el bachillerato de noche. La gran liberación fue dejar el uniforme, las filas, la dirección de grupo y la amenaza de ser anotada en los libros de mal comportamiento.

No entiendo por qué terminé el bachillerato y entiendo menos por qué estudié en la universidad si rechazo las poses intelectuales, la superioridad moral y el conocimiento impuesto. Tampoco entiendo por qué estudié literatura y, como si no fuera suficiente, tampoco entiendo por qué terminé estudiando una maestría, también en literatura, si la literatura es elitista y yo siempre me he considerado hija del pueblo. Lo más lógico hubiera sido haber estudiado sociología.

Era tan buena estudiante, estaba tan domesticada, que antes de terminar la maestría ya estaba destinada a la cátedra universitaria.

Al comienzo fui una profesora implacable y con el paso del tiempo me he ido convirtiendo en un mejor ser humano con las personas más jóvenes que yo. No creo que la mayoría de los profesores universitarios sean grandes intelectuales ni grandes lectores y tampoco creo que sean más inteligentes y creativos que los demás empleados. Me cuesta creer que todavía haya gente creyendo que la mayoría de los profesores aman su profesión y tampoco creo que sea uno de los trabajos más útiles. Hay muchos profesores que son profesores porque no lograron sus sueños o no encontraron otros trabajos y no precisamente porque amen el conocimiento o la pedagogía o porque tengan mucho que decir, enseñar o compartir.

En tiempos de pandemia convirtieron en héroes y aplauden desde los balcones a los médicos y me parece muy ridículo que ahora quieran convertir también en héroes y aplaudan desde los balcones a los profesores porque los profesores no son héroes sino asalariados y el próximo semestre es muy incierto para todos estos supuestos genios porque no nos podemos

En defensa de la ropa cómoda después de la cuarentena

18 May

La casa siempre es el mejor lugar para soñar desde la distancia porque la casa es sinónimo de comodidad, de ser uno mismo y no actuar para nadie. Llevo dos meses encerrada y lo más sorprendente no ha sido trabajar en línea, cocinar todos los días, no hablar con nadie cara a cara ni contemplar el descubrimiento de los bogotanos que se quedaron sin “la señora que les colabora” mientras experimentan por primera vez en su miserable existencia el placer de cocinar, barrer y trapear el piso. Ellos descubrieron que hacer oficio relaja y nos hace más humanos y yo descubrí que aunque no uso tacones, faldas, medias de seda, pantalones apretados, escotes ni ninguna prenda que me oprima el cuerpo ni me haga sentir como un pedazo de carne dispuesto en la calle para ser convertido en moneda de cambio, a pesar de que no me maquillo, no me aliso, no me peino ni me martirizo el cuerpo ni el alma para satisfacer el ojo curioso de los transeúntes, a pesar de considerarme una mujer libre desde lo exterior, descubrí que esa ropa que yo usaba hace dos meses para estar fuera de la casa era ropa mucho más incómoda de lo que me hubiera podido llegar a imaginar. Mi sueño es gastar la ropa y los zapatos de trabajo y usar ahora sí ropa cómoda de verdad. Después de la cuarentena me voy a liberar y lo más irónico es que para ejercer esa liberación lo único que tengo que hacer es vestirme como se visten los “pobres” cuando están más relajados: un pantalón de sudadera, una camiseta, unos zapatos de peluche y un saco de algodón.

Ayer fui al Centro para saber cómo están las calles por las que transitaba hace dos meses. Para ir al Centro no estoy acostumbrada a llevar la ropa de la casa y cuando me puse mi supuesta ropa cómoda para salir descubrí que me sentía oprimida y vulnerada. Ya no me parece tan cómoda, me pareció que era mucha ropa y además tenía que usar reloj, pulsera y anillo para convencerme de que iba para el Centro. Estando casi lista para salir me sentí disfrazada y, claro, un profesor se disfraza de profesor para ir a sus clases y cuando salgo casi siempre voy para una clase y ayer sólo quería ver cómo estaba el Centro. Me despojé del disfraz, me puse mi ropa cómoda de estar en la casa, cogí mi bus y me sentí muy bien.

Me parece bien que habiliten más ciclovías y ciclorrutas, me parece bien que haya muerto menos gente en los últimos dos meses por enfermedades respiratorias, sueño con que la gente deje de andar en carro, que dejen de seguir viendo el carro como cosa de ricos y no como cosa de animales egoístas y acaparadores; sueño también con que la gente aprenda a usar ropa cómoda en la cuarentena y cuando termine la emergencia se liberen de forma definitiva porque quien oprime y martiriza el cuerpo vive de la mirada ajena y vale muy poco como ser humano.

La guerra contra la pandemia la ganaron los bancos

18 May

De entrada no debemos creer en la condición humana y mucho menos debemos creer que las crisis cambian la condición humana, pero hay gente inocente como yo y en algún momento llegué a creer que la gente iba a despertar, llegué a ilusionarme con que dejarían de consumir, aparentar, engañar menos y usarían el cerebro y la sensibilidad un poco más.

Llevo dos meses sin comprar nada aparte de comida y pensé que la mayor parte de la gente en Colombia estaba haciendo más o menos lo mismo y no. Ayer me encontré con esta noticia sobre las compras digitales y el dinero electrónico. Lo que más me sorprende es que la gente está comprando gimnasios para entrenar en casa. El culo tonificado sigue ocupando el gran primer plano en sus miserables vidas y mucha gente seguirá cultivando su culo aunque no vuelva a salir nunca de su casa. Quieren un cuerpo para el espejo y para las redes sociales, el cuerpo en relación con otros cuerpos se volvió irrelevante.

Muchas personas se están acostumbrando al encierro y siguen comprando basura que les llega a domicilio. Eso los consuela y los hace sentir felices, creen que no necesitan salir del cautiverio porque pueden comprar, saciar todos sus deseos con un clic.

Los bancos en Colombia llevan más de diez años tratando de convencer a la gente de que es más elegante pagar con tarjeta que en efectivo y hace apenas tres meses la gente más tonta era la que posaba de rica pagando un tinto con tarjeta en Juan Valdez. Ahora todos, el pueblo, la chusma, la horda, pagan en línea. Va a ser horrible Bogotá después del confinamiento si es que logramos salir antes de que nos ataquen los avispones asesinos.

Veamos fragmentos de la noticia que hacen del mundo del futuro un mundo mucho peor:

En solo ocho días se realizaron más de 45,5 millones de operaciones financieras, a través de las cuales se movilizaron recursos por valor superior a los 105,4 billones de pesos, según la Superintendencia Financiera.
Uno de los aspectos positivos que deja esta pandemia es el cambio de hábitos de los consumidores al realizar sus compras y transacciones financieras, pero también en términos de cuidado de la salud, lo que está llevando dejar de lado el uso del efectivo.

Las ventas del sector retail, incluidos supermercados, crecieron 52,9 por ciento; las de tecnología, 26,9 por ciento; las del segmento de deporte y gimnasios en casa, 85,6 por ciento y las de salud, 38,2 por ciento.

Andrés Robatel, gerente en Colombia de Linio, sostiene que más gente de la que entra está comprando en ese sitio, ya no solo quieren consultar o comparar precios.
“Estamos duplicando el tráfico del 2019 y, en términos de ventas, en las últimas semanas crecemos por encima del 300 por ciento, en categorías muy específicas como deportes hasta 500 por ciento anual”, comenta.

“En un par de meses esas personas ya habrán adquirido ese hábito de compra en línea, ya no será solo una aventura en medio de esta emergencia”.

Un estudio de Mercado Libre indica, a su vez, que registró no solo un aumento de tráfico de 1,7 millones de usuarios nuevos, de los cuales el 56 por ciento realizaron al menos 1 o 2 compras, sino que, durante estas últimas cuatro semanas, los envíos de productos alcanzaron más de 1,1 millones de entregas diarias en Latinoamérica.

“Con el tiempo, y una vez pase esta crisis sanitaria, los usuarios serán más propensos a comprar en línea, con lo cual es posible que el comercio electrónico y otras actividades de consumo crezcan”, dice Inma Rodríguez, profesora colaboradora de los Estudios de Economía y Empresa de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).

Al tiempo que los expertos ven un incremento en las compras en línea, también creen que el uso del efectivo tendrá una notable reducción toda vez que muchas personas, en medio de la pandemia, han creado el hábito de hacer transacciones financieras por canales electrónicos.

“Con seguridad, la gente verá mucho más valor al pagar de forma electrónica y no con efectivo”, señala Gustavo Leaño, presidente de Credibanco.

La gente está percibiendo el dinero en efectivo como un transmisor de gérmenes y virus, en la medida que este pasa de mano en mano.
“Estamos viendo que las personas empiezan a entender que pueden comprar más en línea, y los mismos comercios están solicitando esquemas de ventas no presentes, para que de manera no presencial puedan hacer transacciones; crece la demanda de datáfonos para que sus clientes paguen con tarjetas, y eso es positivo”, dice.

Gustavo Vega, presidente de ACH, empresa que creó el botón de pagos PSE, dice: “Lo que hemos intentado por mucho tiempo se está dando a la fuerza”, al referirse a la lucha por reducir el uso del efectivo en la economía.

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