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Carta de Bukowski al bibliotecario que prohibió su libro por racista, sádico y misógino

28 Jun

Estimado Hans van den Broek:

Gracias por la carta donde me informa de la remoción de uno de mis libros de la biblioteca de Nijmegen. Y de que lo acusan de discriminación contra la gente negra, homosexuales y mujeres. Y de que es sádico a causa del sadismo.

Lo que temo discriminar es el humor y la verdad.

Si escribo mal sobre negros, homosexuales y mujeres es porque así eran los que conocí. Hay muchos “malos”: perros malos, mala censura; incluso existen “malos” hombres blancos. Sólo que cuando uno escribe sobre hombres blancos “malos”, no se quejan. ¿Y será necesario decir que existen “buenos” negros, “buenos” homosexuales y “buenas” mujeres?

En mi trabajo como escritor, sólo fotografío en palabras lo que veo. Si escribo sobre “sadismo” es porque existe, yo no lo inventé, y si algo terrible ocurre en mi trabajo es porque esas cosas pasan en nuestras vidas. No estoy del lado de la maldad, si es que abunda algo como el mal. En mi escritura no siempre estoy de acuerdo con lo que ocurre, ni me regodeo en el lodo por puro gusto. También es curioso que la gente que despotrica contra mi trabajo parece no ver las secciones donde trato de la alegría y el amor y la esperanza, y existen tales secciones. Mis días, mis años, mi vida han conocido altas y bajas, luces y sombras. Si escribiera sola y continuamente de la “luz” y nunca mencionara lo otro, entonces, en tanto artista, sería un mentiroso.

La censura es la herramienta de aquellos que tienen la necesidad de esconder realidades de sí mismos frente a los demás. Su miedo no es más que su incapacidad para hacer frente a lo que es real, y yo no puedo ventilar ninguna rabia contra ellos. Sólo me dan esta consternada tristeza. En alguna parte, mientras crecían, los escudaron contra los hechos totales de nuestra existencia. Les fue enseñado mirar de una sola forma aunque existieran muchas.

No me alarmo de que uno de mis libros haya sido cazado y expulsado de los estantes de una librería local. En cierto sentido, me honra haber escrito algo que despertara algo en sus imponderables profundidades. Pero me hiere, es cierto, cuando el libro de alguien más es censurado, pues dicho libro, usualmente es un gran libro y hay muy pocos de esos, y a través de los tiempos ese tipo de libros a menudo se convirtieron en un clásico, y lo que alguna vez se pensó escandaloso e inmoral ahora son lecturas requeridas en muchas de nuestras universidades.

No digo que mi libro sea uno de ellos, pero digo que en nuestros días, en este momento donde cualquier momento podría ser el último para muchos de nosotros, jode sobremanera y es imposiblemente triste que aún tengamos entre nosotros a los pequeños amargados, a los cazadores de brujas y los voceros contra la realidad. Aún y todo, ellos también van aquí con nosotros, son parte del todo, y si no he escrito sobre ellos, debería, tal vez lo haya hecho aquí, y es suficiente.

que seamos mejores juntos,

suyo,

(firma)

Charles Bukowski

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7 de noviembre de 2015

7 Nov

9: 36 a.m. Sábado

La mayor parte de mi tiempo transcurre pensando, hablando, leyendo, mirando, recordando y escribiendo sobre libros. En medio de la noche que acaba de pasar desperté pensando en mi propia escritura y sentí la imperiosa necesidad de darle un nuevo giro a mi estilo porque vale la pena experimentar y entonces pensé que valdría la pena escribir en este blog como si se tratara de un diario en todo el sentido de la palabra, una mezcla explosiva entre el estilo de Proust, Joyce, Dickinson, Barthes, Duras, Woolf, Emerson, Kafka, Pascal, Yeats, Keats, Rilke, Hofmannsthal, Séneca, Benjamin, Walser, Montaigne, Ovidio, Platón, Rousseau, Flaubert, Baudelaire, Blake y todas las personas que saben escribir y gozan narrando sus propios sentimientos, aquellos que tuvieron el don de convertir una tontería en un hecho memorable porque tenían mucha imaginación, sabían saborear a fondo cada instante de su vida y gozaban al plasmar las sensaciones que las experiencias les transmitían a través de la escritura. Una mezcla de literatura y filosofía. Eso es lo que haré a partir de hoy: voy a escribir mi Diario pero será un diario público y cumplirá con los requerimientos exigidos para la literatura del futuro con la que soñó Flaubert, un texto autobiográfico escrito con total sinceridad, buen estilo y sin omitir detalles que pongan a salvo la imagen del escritor: “Cualquier hombre que supiera escribir correctamente crearía un libro soberbio al redactar sus Memorias, si las expusiera con sinceridad y de manera completa”, le escribe Flaubert a Louise Colet en una carta.

En el Diario que empiezo a escribir hoy encontrará el lector todo tipo de textos narrados siempre en primera persona: Ahora estoy pensando en Emerson:

Siempre es útil que otros te digan qué es lo que no funciona. Entonces, cuando esa persona habla de lo que sí funciona, podemos darle crédito. Emerson abandonó el sistema del encabezamiento predeterminado del tema. Le explicó su nuevo sistema a Elizabeth Peabody, quien se lo transmitió por carta a su hermano George:

“Me aconsejó llevar un libro manuscrito y tomar nota en él de cada idea que se me ocurriera sobre cualquier tema interesante, conservando las imágenes con las que había surgido en mi mente. Este manuscrito debía ser perfectamente informal, permitiendo pasar de un tema a otro con sólo trazar una línea divisoria entre ellos. Después de que estuviera escrito, podía encabezar cada zona con un tema; y cuando quisiera escribir un artículo… allí estarían todas mis ideas, listas“.

Emerson debería haber agregado -o tal vez Peabody lo olvidó- que uno tenía que hacer un índice de cada diario al final para poder encontrar todas las entradas sobre un determinado tema sin tener que leer todo el manuscrito cada vez que se deseaba localizar algo.

Para realizar el sueño soñado por Emerson cada Diario tendrá un buen número de tags, los de este día de mi vida serán etiquetados con palabras del tipo: lectura, escritura, libros, Flaubert, Emerson, diario…

¿Para qué sirven las etiquetas en el Diario que tengo en mente?

Para que el lector y yo misma podamos navegar a lo largo del tiempo sin perder del todo el rumbo, para crear unidad de temas en medio de la diversidad de días y de horas.

***

El lector podrá hacer el seguimiento de mi pobre vida y lo podrá leer por morbo o por curiosidad.

Para no comprometer a nadie que no sea yo misma si narro un encuentro con un ser humano lo mencionaré con la primera letra de su nombre. Ejemplo: mientras caminaba rumbo a la 72 recordé que A había quedado de prestarme un libro que nunca vi, le narré el incidente a H y no se sorprendió, puesto que sabe qué tipo de sujeto es A…

Como los días se dividen en horas es probable que escriba varias veces durante el día y como cada hora del día nos trae experiencias nuevas es probable que narre esas experiencias el mismo día para que no pierdan la esencia, para que no sean tocadas por la interpretación.

Para que el lector pueda imaginar bien los hechos y y los cambios en mis estados de ánimo, para que pueda observar cambios abruptos en los fragmentos temporales, cada vez que apague el PC dejaré registro de la hora y si transcurridas algunas horas ha ocurrido algún hecho memorable me conectaré de nuevo y lo primero que haré será anotar la hora exacta. Siempre escribiré desde el mismo lugar, nunca desde el teléfono o desde un PC que no sea el mío.

1:23 p.m.

Tenía una cita a la 1, la había cancelado dos horas y media antes porque me sorprendió un aguacero digno del fin del mundo, dejó de llover, decidí que tal vez sí podría acudir a la cita pero gracias al pésimo servicio de transporte que tenemos en Bogotá esperé durante 45 minutos la ruta E25 y no pasó. Tuve que devolverme entre confundida y desconcertada. Llamé a A para narrarle el incidente y aproveché para decirle que sea valiente, que no es justo que tenga novia sólo para no soportar los fines de semana solo. Aproveché para tomarme el tercer café negro sin azúcar del día y aquí estoy de nuevo, mi Querido Diario.

3:13

“Werther alaba su propia tensión, que él afirma, frente a la simpleza de Alberto. Nacido de la literatura, no pudiendo hablar sino con la ayuda de esos códigos usados, estoy no obstante solo con mi fuerza, consagrado a mi propia filosofía”.

9789682310973

6:02 p.m.

“ANULACIÓN: Explosión de lenguaje en el curso del cual el sujeto llega a anular al objeto amado bajo el peso del amor mismo: por una perversión típicamente amorosa lo que el sujeto ama es el amor y no el objeto”.

Puro amor

19 Ago

Quisiera mandarte únicamente palabras dulces y tiernas, de esas suaves como un beso que algunos saben decir pero que, en mi caso, se quedan en el fondo del corazón y expiran al llegar a los labios. Si yo pudiera, cada mañana tu despertar se vería perfumado por una olorosa página de amor.

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La influencia de Schopenhauer en el pensamiento de Freud

14 Jul

Fragmento de una carta enviada por Freud a su novia después de haber visto la representación de Carmen

La muchedumbre da salida a sus impulsos y nosotros nos abstenemos. Lo hacemos para conservar nuestra integridad. Economizamos nuestra salud, nuestra capacidad de gozar, nuestras fuerzas: ahorramos para algo, no sabemos para qué. Y esta costumbre de la supresión constante de los instintos naturales nos da un carácter de refinamiento. También sentimos más hondamente y, por lo tanto, no nos atrevemos a exigirnos mucho a nosotros mismos. ¿Por qué no nos emborrachamos? Porque el malestar y la vergüenza subsiguientes nos producen más desplacer que placer nos produce emborracharnos. ¿Por qué no hacemos un amigo de cada persona? Porque su pérdida o cualquier desgracia que le ocurriera nos afectaría amargamente. Por consiguiente, nuestros esfuerzos se dirigen más a evitar el sufrimiento que a buscar el placer.

Si el afecto vale algo, siempre tendrás el mío

22 Jun

Creo que puedo emerger menos egoísta y convencida que antes y con mayor comprensión para las dificultades de los demás. La aflicción, como la que siento ahora por mi padre, es confortante y natural, y hace que la vida valga la pena aunque sea más triste. No puedo decir lo que has sido para mí todo este tiempo, porque no lo creerías, pero, si el afecto vale algo, siempre tendrás el mío.

Virginia Woolf a Violet Dickinson

9788426413383

Carta abierta a Estefanía Uribe Wolff

6 Jun

En su cuenta de Twitter enlazó hoy uno de mis posts y ha escrito en tono zalamero: “Sea lo que sea, tengo que decirlo, esto me gustó mucho. Es lúcido y ameno”. También ha mostrado con orgullo una foto que me tomé con usted cuando vino a Bogotá y tuve la desgracia de conocerla.

Me parece de muy mal gusto que siendo usted una de las personas que más se ha ensañado en contra mía en los últimos meses decida compartir ahora esas joyas con sus amigos y seguidores. Tenga en cuenta que yo le ofrecí mi amistad de forma auténtica y desinteresada y usted decidió en un momento de su vida que lo mejor era prescindir de mí.

Yo me tomé en serio la ruptura de esa amistad y creo que lo más sensato es que usted haga lo mismo.

La única persona con la que he cometido el error de tomarme una foto ha sido usted, a nadie más le he aceptado ese tipo de payasada, veo que tanta insistencia no era gratuita: usted colecciona fotos con gente famosa para luego presumir con sus allegados, con sus nuevos amigos.

No se confunda conmigo, no soy una figura pública, no merezco formar parte de su álbum para mostrar con orgullo. Veo que se siente famosa al tomarse la foto con los famosos pero se equivocó usted de persona, no soy escritora, reina, cantante ni candidata a la alcaldía, soy la persona más común del mundo y me molesta mucho que haya abusado usted de mi confianza de esa manera.

No se engañe más conmigo, no aspire a que vuelva a congraciarme con usted, parece que no llegó a conocerme ni siquiera un poco. ¿Cree que soy otra de esas personas que le siguen la corriente para que no beba o no se deprima? ¿Cree que al exhibir esos trofeos a costa de mi nombre y de mi imagen lo justo es que sienta pena por usted porque está enferma y es alcohólica? ¿Cree que también le voy a ofrecer mi lástima como se la ofrece el 90% de la gente que la conoce?

No, no lo voy a hacer.

Le escribo este mensaje en público para que me deje en paz de una vez por todas y para siempre, para que se convenza de algo: yo confié en su amistad y le ofrecí lo mejor que tengo como ser humano y usted me usó hasta el momento en que se le dio la gana. Ese tipo de actos no merecen ningún tipo de consideración.

Haga el favor de ignorarme, deje de presionarme, sea más cuidadosa con las personas que le ofrecen cualquier tipo de cariño, no use sus problemas personales para abochornar a los demás.

Gracias por enseñarme que en el futuro debo ser mucho mas precavida cuando decido conocer a alguien, gracias por hacerme entender que la próxima vez que alguien me pida una foto tengo que gritar que me dejen en paz, que no me gusta que me tomen fotos para luego ser exhibida como trofeo por gente como usted.

La amistad según Gustave Flaubert

29 Mar

En nuestros tiempos se escriben bellos cantos a la amistad, la sinceridad, el amor… todo sumido en la más triste banalidad. Si Gustave Flaubert estuviera vivo y tuviera una cuenta en Twitter sería acribillado sin compasión por las bellas almas que pueblan las redes sociales. Gente buena, noble y dulce que dice decir exactamente lo que piensa.

¡No!

Nadie dice en las redes sociales lo que de verdad piensa porque la verdad de las sensaciones y los sentimientos es exclusividad de la gente fuerte y lo que domina el mundo virtual es la debilidad, la banalidad y la tontería.

Nunca antes en la historia de la humanidad habíamos podido contemplar con mirada de asombro -con los ojos cerrados y la boca abierta- tanta tontería reunida en un solo espacio. Es asombroso y emocionante al mismo tiempo. Hay mucho material para analizar. Se sufre pero también se goza.

En las cartas a Louise Colet hay una bella colección de frases hermosas sobre la amistad, pero para hablar de amistad Flaubert debe hablar también de amor, soledad, amargura y miseria de la vida.

Demos gracias a Dios porque este hombre está muerto. Si estuviera vivo se sentiría aún más deprimido y destrozado -gracias a la imbecilidad ajena- de lo que pudo estarlo en el siglo XIX.

Con ustedes, uno de los hombres más malos que ha dado la tierra, una de las peores alimañas. Un ser lleno de odio, envidia, amargura.

¿Saben qué es lo peor de todo?

Yo admiro a este hombre despreciable ante la mirada implacable de la chusma de su tiempo.

Con ustedes el gran Gustave Flaubert:

Tengo el defecto de haber nacido dotado de una lengua especial, cuya clave sólo yo poseo.

No hay oso blanco encaramado en su témpano del polo que viva más olvidado que yo en la tierra.

Me da miedo ser frío, seco, egoísta, y Dios sabe, sin embargo, lo que en estos momentos siento dentro de mí.

He cavado mi agujero y en él me quedo, poniendo gran cuidado en que reine siempre la misma temperatura dentro.

Lo que me sorprende es que, debajo de esas críticas se note un odio contra mí, contra mi persona, un prejuicio denigrador.

No quisiste creerme cuando te dije que era viejo. ¡Sí que lo soy, por desgracia! pues todo sentimiento que a mi alma llega se agría igual que el vino cuando lo introducen en recipientes ya muy usados.

He hecho mal, he sido un necio. Me he portado contigo igual que, en otros tiempos, lo hice con aquellos a quienes más quería: les mostré el fondo de mi saco, y el polvo acre que despedía se les pegó a la garganta.

Adiós, trata de olvidarme; yo nunca te olvidaré. Te equivocaste al decirme que sólo sentía por ti curiosidad. Hay más, pero tú sólo crees en las cosas cuando son extremas. Adiós otra vez. Siempre que necesites algo me encontrarás.

Otro se sentiría orgulloso del amor que me prodigas; su vanidad bebería en él con gusto y su egoísmo de varón se sentiría halagado hasta en los repliegues más íntimos. Pero en cambio tu amor hace que mi corazón desfallezca de tristeza.

Si he sido duro es porque estoy enfermo. Dolorido, amargado, la vida me desloma como un trote demasiado duro que destroza las riñones. El único momento en que no sufro es cuando estoy solo. Los mejores afectos con frecuencia me irritan desmesuradamente.

Yo soy el oscuro y paciente pescador de perlas que bucea en los bajos fondos y vuelve con las manos vacías y la cara azulada. Una atracción fatal me empuja hacia los abismos del pensamiento, me lleva al fondo de esos precipicios interiores que jamás se agotan para los fuertes.

No estoy con nadie, en ningún sitio, no soy de mi país y puede que tampoco del mundo. Aunque muchos me rodeen, sigo estando solo; por eso los huecos que dejó la muerte en mi vida no aportaron a mi alma un nuevo estado de ánimo, sino que acentuaron ese estado. Yo estaba solo por dentro y ahora estoy también solo por fuera.

Por muy uniforme que sea tu vida por lo menos tienes algo que contarme. Pero la mía es un lago, un estanque quieto donde nada se mueve, en donde nada sobresale. Cada día que pasa se parece al anterior. Puedo decirte lo que haré dentro de un mes, dentro de un año, y considero esto no sólo sabio sino afortunado.

Quisiera mandarte únicamente palabras dulces y tiernas, de esas suaves como un beso que algunos saben decir pero que, en mi caso, se quedan en el fondo del corazón y expiran al llegar a los labios. Si yo pudiera, cada mañana tu despertar se vería perfumado por una olorosa página de amor.

El contemplar una vida que una pasión violenta -de la índole que sea- ha vuelto miserable es siempre algo más instructivo y altamente moral. Eso rebaja, con una ironía aullante, tantas pasiones banales y manías vulgares, que uno queda satisfecho al pensar que el instrumento humano puede vibrar hasta ese extremo y subir hasta tonos tan agudos.

La faceta ridícula que veo en el amor siempre me impidió entregarme a él. He deseado, en ocasiones, seducir a una mujer, pero con sólo pensar en el aspecto extraño que en esos momentos debía de tener, me entraban ganas de reír. Tanto es así que mi voluntad se derretía al fuego de la ironía interior, y dentro de mí cantaba el himno de la amargura y de la irrisión.

La diferencia que ha existido siempre entre mi modo de ver la vida y el de los demás ha hecho que me encerrase (¡no bastante, por desgracia!) en una áspera soledad de la que nada lograba hacerme salir. Me han humillado tantas veces, he escandalizado y hecho gritar tanto que he terminado, desde hace ya mucho tiempo, por reconocer que, para vivir tranquilo, hay que vivir solo y poner burletas en todas las ventanas por miedo a que el aire del mundo llegue hasta uno.

No estimes tanto mi talento, no aspiro a ser un Goethe, pues las velas resultan pálidas al lado del sol y, aunque no lo creas, no me esfuerzo por remedar a nadie, y a los grandes hombres mucho menos. En cuanto a mi corazón, su conducto es angosto y está embozado, el líquido no sale de él con facilidad, va corriendo arriba y da vueltas como un torbellino… todo él lleno de bajos fondos movedizos, muchos barcos embarcaron en ellos.