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Bullying a la madre

26 Ene

Los grandes autores de autoficción (casi todos hombres, claro) hacen ajustes de cuentas a través de la literatura y los peores insultos casi siempre recaen sobre la pobre mujer que les dio la vida: la madre:

Me quiero follar a mi madre, vieja hijueputa, no me abrazaron lo suficiente, soy muy marica y muy loco y la responsable es ella, lo mío es pura falta de amor y por eso escupo a todas las mujeres…

Esta mañana pensé en ese asunto y me pregunté por qué aunque pretendo hacer autoficción -porque está de moda- mi pelea no es con mi madre, mi padre, mi hermana, mi marido, mis vecinos ni ningún otro ser humano con el que haya tenido contacto cara a cara; mi lucha es con vendedores de libros que posan de artistas, tuiteras emprendedoras, periodistas que hacen porno, modelos Soho dizque feministas, todo tipo de embaucadores digitales pero jamás con una persona con la que no haya conversado, con seres humanos no construidos a partir de la escritura. El hecho de que le haya sonreído y lo haya arrullado con el tono de mi voz lo salva como por arte de magia de mi vara implacable y la pregunta es simple. ¿Por qué?

No tengo nada que reclamarle a mi familia y no me imagino haciendo esos reclamos en público, a través de un largo insulto al que pretendo llamar literatura. No se me antoja escribir la versión criolla de  Carta al padre y tampoco me parece elegante escribir la versión femenina de El olvido que seremos.

No creo en traumas de infancia ni en la literatura como terapia familiar. Le creo más a Paul Watzlawick que a Freud.

Mi droga es la escritura

16 Ene

2016 lo consagré casi exclusivamente al estudio de las drogas; traté de imaginar el proceso creativo bajo el efecto del opio, la heroína, el LSD y el DMT. Esas eran las sustancias con las que soñaba alterar mi mente con la intención de ser una verdadera artista; la marihuana, la cocaína y el alcohol no me interesaban mucho y la ayahuasca me asustaba un poco porque sospechaba que podría llegar al mundo de los muertos, imaginaba una experiencia muy desagradable.

Las opiniones de mis confidentes estaban divididas. Iban desde el que me miraba con asombro ante la simple idea de pensar en esas experiencias locas, había gente me que animaba, decían que yo era poderosa y mi escritura lo sería todavía más si me lanzaba a la aventura; otros decían que podría consumir todas las drogas que quisiera y seguiría siendo la misma porque soy una vieja resabiada; otros decían que mi cerebro funcionaba como si consumiera coca, bazuco o fuera alcohólica, que no necesitaba experimentar; otros pensaban que si fumaba opio no volvería a salir de mi casa; otros pensaban que si consumiera drogas sería muy sociable y me enamoraría de la rumba. En fin…

2017 es un año nuevo, hoy es 15 de enero y retomé este blog, estoy más cerca de la música que del estudio de las sustancias de los sueños, las plantas de los dioses, las diferentes formas de estar colocado… y mi mente racional me dice que tal vez lo mejor es no jugar con candela porque en los estudios sobre drogas usan metáforas del tipo la cadena de ocho vueltas, el viaje sin retorno, el placer de dañar al sano, las drogas no dan la creatividad sino el cerebro de quien las consume, sólo dan una especie de realce porque una sustancia no puede producir lo que el usuario no tiene en su cerebro; el cerebro puede simular el efecto de todas las drogas, el opio sabe esperar… Son escasos los Cantos a las drogas, casi todos los adictos sueñan con salir de la cárcel que se han autoimpuesto.

Llevo dos semanas sin leer sobre drogas y escribiendo textos de más de 14o caracteres, de nuevo estoy descubriendo que mi droga perfecta es la escritura porque descargar mi ira, mi risa o mi erudición desde el teclado me produce emociones fuertes. William Burroughs decía que la droga más poderosa es pasar el día entero solo leyendo y escribiendo y creo que tenía razón. Pensar en escribir y luego hacerlo me altera el ánimo como seguramente no lo haría ninguna droga. No voy a experimentar, voy a seguir digitando, no voy a jugar con mi cerebro y la vida que he construido de forma consciente desde hace más de treinta años. Voy a seguir escribiendo de forma frenética y asumo todas las consecuencias de los tiempos pasados:

Censura en Twitter

Amenazas de muerte

Amenazas de ataques con ácido

Matoneo grupal.

La escritura me da vida y es mi droga, expresar lo que siento de todo corazón y con toda mi ira, mi risa o mi generosidad me hacen sentir bien, siento que cumplo como ser humano, sospecho que ese es mi destino porque desde 1979 la pasión de mi vida han sido la lectura y la escritura.

La escritura le da emoción a mi vida. Esas emociones pueden llegar a perturbarme un poco, a enfurecerme de verdad, pero no importa, es peor ser un muerto en vida como la mayoría de la gente, una ciudadana de bien que evita entrar en conflicto con sus compatriotas con la intención de poder caminar tranquila por cualquier calle.

Asumo las consecuencias de mis actos y espero seguir siendo feliz con la droga que más disfruta mi cerebro: la escritura frenética en tiempo real.

El sentido de mi vida

14 Ene

Mi vida ha sido especialmente monótona y lo peor de todo es que me gusta.

Cuando tenía nueve soñaba con escribir poemas y los escribía, claro.

Se los mostraba a la profesora entusiasmada esperando que llorara de alegría al leerlos y la maldita vieja esa me decía indignada:

¡Eso no lo escribió usted!

Me acostumbré a ser La incomprendida. A ser tratada de loca y después de vieja hijueputa.

Cuando cumplí treinta escribí todo lo que pude en Word.

Cuando cumplí cuarenta vomité todo lo que pude en internet.

Ahora -cerca de los cincuenta- lucho como las estrellas muertas, trato de escribir como escribía cuando tenía doce y no, me abandonó la inspiración, perdí la fuerza, se me acabó el entusiasmo. Sospecho que voy a empezar a vivir de los recuerdos como los abuelos con Converse.

Me imagino que la vida consiste en hacer algo muy bueno en algún momento sin ser conscientes de que lo fue y luego luchar el resto de la vida para tratar de rescatar eso que no percibimos mientras estaba pasando porque estábamos muy ocupados escribiendo y tratando de entender cómo funciona la vida.

Me imagino que cuando tenga setenta recordaré con dolor que cerca de los cincuenta se me ocurrían poemas burlescos mientras lavaba la loza y subía corriendo a escribirlos con una mezcla de aburrimiento, risa y pesar porque la vida va pasando y se va haciendo más pesada.

Virginia Mayer y la autoficción

28 Oct

La revista SoHo se constituye cada cierto tiempo en soporte para publicar historias escandalosas con la idea de que presentan irreverencia o verdad desnuda, historias  narradas por gente común que busca ser vista y leída y que para conseguirlo se vale de estrategias que en muchas ocasiones atentan contra su dignidad como seres humanos. A ellos, a los “escritores” y al director de la revista no les importa si el texto está bien escrito o si la historia es relevante, lo que de verdad importa es que se hable mucho de la publicación, bien o mal pero que se hable para que los lectores no olviden que la revista todavía existe y da de qué hablar. Para lograr su cometido cuentan con una colabora  frecuente, una mujer sin pelos en la lengua, la gran Virgina Mayer.

Lo más sorprendente de la última colaboración de Virginia Mayer en la revista SoHo es que en medio del revuelo que causó la historia de su aborto terminó revelando que es autora en primera persona -como Fernando Vallejo y como Jaime Bayly- (en otras ocasiones ha dicho que es la versión femenina de Charles Bukowski y no tiene claro todavía si goza más de sus experiencias sexuales con hombres o con mujeres, como Frida Kahlo). Virginia Mayer sabe que escribe como los grandes y vive como los rebeldes, no espera que otros se lo digan, ella lo sabe.

Virginia Mayer nos dio a entender en la entrevista que concedió en Caracol Radio que se instala en la autoficción y entonces vale la pena hacerse varias preguntas:

¿Convertir la vida privada en espectáculo público es arte?

¿Narrar una historia vivida detallando los pasajes más escabrosos y buscando de forma deliberada afectar las emociones del lector es autoficción, amarillismo,  falta de decoro o deseo loco de llamar la atención recurriendo a los recursos más extremos, una especie de porno de la vida?

¿Se está confundiendo la autoficción con la autodenigración?

¿Por qué le resulta tan estimulante al público de las redes sociales ver como personas comunes se autodenigran compartiendo sus miserias personales en espacios públicos y suelen solidarizarse con ellos?

¿Por qué la miseria ajena genera tanto morbo?

¿Por qué las revelaciones de carácter sexual son las que gozan de más éxito en un país como Colombia?

¿Es parte de nuestro subdesarrollo?

¿Por qué quienes narran las historias escabrosas cargadas de sentimentalismo y estados de ánimo, arrebatos del alma dignos de ser tratados por un profesional de la salud mental, son tan explícitos y por qué eso excita tanto a los lectores? Los detalles del abuso infantil, la destrucción de unos senos en una cirugía mal practicada, un aborto fruto de un encuentro ocasional -sin condón- con un desconocido contactado en Tinder.

¿Cansados de las telenovelas los internautas se excitan más con las historias reales narradas por seres destrozados?

¿Gozan un poco con estas exposiciones de la propia miseria y se consuelan pensando que hay alguien en el planeta que sufre, llora y maldice su soledad, su abandono, su falta de amor, más que ellos?

¿Por qué el recorrido de estas historias siempre es similar?:  publicación en un medio impreso que también se puede leer en versión electrónica, impacto en las redes sociales, explosión de la noticia en todos los medios y en muchos casos -pensemos en la revelación de Adolfo Zableh- el pobre ser vulnerado y sufrido termina publicando un libro que espera vender bastante bien en la próxima feria.

La entrevista a Virginia Mayer en Caracol Radio -medio amarillista por excelencia- fue titulada: “La polémica columnista reveló todo lo sucedido tras haber revelado su decisión” y en medio de risas vulgares, frases procaces y un español pobrísimo las periodistas felicitaron a Virginia Mayer por  su valentía, por hablar de una situación que han vivido millones de mujeres, porque es una mujer provocadora. Virginia Mayer muerta de la risa pronunció frases no precisamente dignas de una escritora de autoficción sino de una persona común sin formación literaria ni sentido del gusto; cabe recordar que en la  autoficción el autor renuncia a su clase, se burla del poder, al que renuncia también, claro; renuncia a una posición económica o social acomodada, no es una simple exposición burda de la vida privada de forma directa sin haber pensado en una apuesta estética, es algo mucho más complejo, no es algo que pueda hacer cualquier persona.

Estas son las frases célebres de Virginia Mayer para Caracol Radio:

“Yo pensé que me iban a dar durísimo porque este es el país del Sagrado Corazón, estoy lista a que me llueva lo que me llueva, no importa qué me digan, no me da duro, no me interesa qué me diga nadie, es problema mío cómo follo, soy sin pelos en la lengua para nada, súper abierta, escueta, es difícil ser Virginia Mayer, empecé a escribir en primera persona, revelo las cosas más íntimas, muy cruda, muy real, ellos (mis viejos) me aceptan como soy, me aceptan como vengo. Yo le dije a Chaves: Eres famoso pero nadie sabe quién eres. Yo no me enamoro de un hombre o de una mujer, ya no queda nada oculto, yo quiero amor, me ilusiono con cualquier baboso y la vuelta no funciona”.

¿Virginia Mayer es una especie de Fernando en La virgen de los sicarios y Chaves es Wilmar?

¿Virginia Mayer tiene claros los límites entre escritor, narrador y personaje?

Mejor no me sigo haciendo más preguntas y espero que no me vayan a amenazar de nuevo de muerte o con ácido por haberme ocupado de un tema tan sensible como este.

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La muerte es un aterrizaje forzoso

16 Sep

La sospecha, el miedo, la autoafirmación, las ideas preconcebidas inflexibles sobre el bien y el mal, los recelos y vacilaciones respecto a lo que puede parecer monstruoso desde el punto de vista humano: estas disposiciones anímica y corporal son catastróficas. Imaginad que sois el piloto de una sofisticada nave espacial y que os encontráis en un territorio desconocido. Si os quedáis paralizados, os ponéis tensos, os negáis a ver lo que hay ante vosotros, os derrumbaréis. Por el contrario, la credulidad y la receptividad sin sentido crítico son peligrosas casi en la misma medida.

Vuestra muerte es un organismo que vosotros mismos creáis. Si la teméis u os postráis ante ella, el organismo se convierte en vuestro dueño. La muerte también es un organismo proteico que nunca se repite textualmente. Siempre debe presentar un rostro conocido, pero con un tinte de sorpresa. Por este motivo, considero que los libros egipcios y tibetanos sobre los difuntos, con su énfasis en el ritual y a sabiendas de las palabras correctas, son deficientes por completo. No existen las palabras correctas. La muerte es un aterrizaje forzoso, en muchos casos un salto en paracaídas. El traqueteo del motor es alarmante. Miráis a vuestro alrededor en busca de un lugar para aterrizar. El paisaje es engañoso. Lo que desde el aire parece una extensión llana puede resultar ser unas arenas movedizas o una ciénaga. A la inversa, en una zona montañosa puede albergar un valle oculto o una meseta. Centrad vuestra atención. Observad con todo vuestro cuerpo. Escoged el sitio y aterrizad en la oscuridad. Apagón.

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Esas no son penas

12 Sep

La semana pasada tuve una conversación muy erudita con Estefanía Uribe Wolff, una joven promesa de la literatura colombiana que ha publicado un solo libro en el que retumban dos voces de las letras hispanas: Juan Rulfo y Fernando Vallejo:

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Le pregunté a Tefa entre sollozos por qué los ensayistas tienen la bendita manía de posar con libros -para la foto- en vez de aparecer subidos en un rodadero o con una peluca afro y entre las dos concluimos que los grandes intelectuales asumen poses porque tal vez son inseguros y necesitan reafirmarse y ese es el motivo por el cual aparecen (buscando en Google-Imágenes) con sus libros al lado, al frente o atrás:

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Tefa me propuso que fuera más osada: que no sólo usara peluca afro sino que buscara la rosada -la del Pibe- y esta fue la mayor aproximación que encontré en Cachivaches (la tienda de moda), con la ilusión de aparecer en el futuro al lado de los grandes intelectuales y ensayistas del pasado, del presente y del futuro, con los más grandes del mundo y de todos los tiempos, claro:

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Aquí poso con libros y con gafas para parecer un poco más creíble:

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Mientras compraba la fallida peluca del Pibe recordé que siempre soñé con verme un poco como Marina Abramovic,  Terele Pávez y Charlotte Gainsbourg pero el problema es que no soporto el pelo largo.

Compré esta otra peluca para gozar durante media hora con mi fantasía:

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…..

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Poesía es verdad, verdad es poesía

6 Ago

Para que entienda el ejercicio anterior lo invito a que se guíe con esta etiqueta https://elsyrosascrespo.wordpress.com/tag/proyecto-jim/. Comience por el principio

Ahora el poema:

Esta semana estuve hablando con Jerónimo, el tuitero español que ha probado todas las drogas benditas y no benditas – y es una especie de Iluminado-.

Hablamos de poesía, de la Bendita Poesía (que es como otra droguita para el cuerpo y para el alma)

Por el título de este poema ya te imaginarás que desembocamos en John Keats.

Keats es un poeta único y excepcional, el Poeta por excelencia.

La idea del Proyecto Jim se me ocurrió en sueños

Me levanté de la cama tres veces durante la noche como una poseída y escribía la frase suelta que el cerebro me dictaba de forma misteriosa

La tercera frase fue Poesía es verdad, verdad es poesía.

Esa es la póetica de John Keats y no entiendo por qué pensando en el ejercicio que estoy realizando, en la elaboración de tres poemas a partir de una historia real, tuve que terminar escribiendo sobre el poeta que me arrancó tantas tiernas lágrimas en la adolescencia.

He de confesarte: me da miedo volver a leer a Keats,

Lo leí en un lejano momento, en el tránsito entre la infancia y la juventud,

cuando era una pobre muchacha de sensibilidad extrema.

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Ahora la versión en inglés vía Google:

This week I was talking to Jerome, the Spanish twitterers who has tried all drugs and not blessed blessed – and is a kind of Enlightened One.

We talk about poetry, of the Blessed Poetry (which is like another droguita for the body and soul)

For the title of this poem you can imagine that we arrive at John Keats.

Keats is a unique and exceptional poet, the poet par excellence.

The idea of Project Jim came to me in dreams

I got out of bed three times during the night as a family owned and wrote the loose phrase that the brain was dictating me mysteriously

The third sentence was Poetry is truth, truth is poetry.

That’s the poetry of John Keats and do not understand why thinking I’m doing exercise in the development of two poems from a true story I had to finish writing about the poet who started me so many tears tiernaas in adolescence.

I must confess: I’m afraid to re-read Keats,

I read in a distant time in the transition between childhood and youth,

when she was a poor girl of extreme sensitivity.