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Fin de la autoficción

2 Jul

Durante los últimos diez años consagré la mitad del espacio en este blog y más de la mitad en mi cuenta de Twitter a convertir mi vida en asunto de dominio público, especialmente mi vida amorosa. No quiero seguir haciendo eso porque el amor se acaba y yo sigo pensando en literatura, en temas eruditos, en frases célebres, en comprar un libro o en sacar otro de la biblioteca.

El amor de pareja no es el gran tema en la historia de mi vida, no es el centro, es mucho más importante leer y escribir y escribir sobre lo que leo y sobre lo que pienso de esas lecturas. Voy a retomar lo que hacía hace quince años: ensayos. No quiero escribir ensayos de veinte o treinta páginas con veinte citas y  dos páginas de bibliografía; quiero escribir ensayos de quinientas páginas sin muchas citas y sin mucha bibliografía. Espero hacer eso durante los próximos cinco años.

Para lograr lo que sueño me acogeré a los consejos sabios de Emerson.

Hace quince hace tenía un extenso fichero que llenaba a mano, ahora tengo este blog y Word. Más fácil imposible:

“Lleva un diario para hacerte el hábito de rendir cuenta de ti mismo ante ti mismo de alguna manera rigurosa y con intervalos más regulares que los que puede ofrecerte la mera conversación”. Lo que Emerson llevaba , y lo que recomendaba con entusiasmo a otros, era lo que solía denominarse un libro de citas, un volumen en blanco en el que uno toma nota de las imágenes más vívidas, las grandes descripciones, las expresiones notables, los puntos sobresalientes de la propia vida y de sus lecturas; las cosas que uno quiere recordar y conservar.  Un libro de citas no es un diario, ni un calendario ni una agenda, ni un registro de los propios sentimientos. Si tu diario consiste en los mejores momentos de tu vida y tus lecturas, entonces releerlo será como caminar por una elevada senda de montaña que va de una cumbre a otra sin tener que descender a la depresión de la rutina. El solo hecho de leer un diario exclusivamente compuesto por puntos altos tensará las cuerdas y elevará el tono del lector.

***

Siempre es útil que otros te digan qué es lo que no funciona. Entonces, cuando esa persona habla de lo que sí funciona, podemos darle crédito. Emerson abandonó el sistema del encabezamiento predeterminado del tema. Le explicó su nuevo sistema a Elizabeth Peabody, quien se lo transmitió por carta a su hermano George:

“Me aconsejó llevar un libro manuscrito y tomar nota en él de cada idea que se me ocurriera sobre cualquier tema interesante, conservando las imágenes con las que había surgido en mi mente. Este manuscrito debía ser perfectamente informal, permitiendo pasar de un tema a otro con sólo trazar una línea divisoria entre ellos. Después de que estuviera escrito, podía encabezar cada zona con un tema; y cuando quisiera escribir un artículo… allí estarían todas mis ideas, listas“.

Emerson debería haber agregado -o tal vez Peabody lo olvidó- que uno tenía que hacer un índice de cada diario al final para poder encontrar todas las entradas sobre un determinado tema sin tener que leer todo el manuscrito cada vez que se deseaba localizar algo. ¡Un blog!

Diálogo espontáneo

8 Dic

Una de las grandes ventajas de publicar en internet es que brinda la posibilidad de interactuar con los lectores. La mayoría de los usuarios leen y se quedan con su opinión, otros, la inmensa minoría -los valientes y los altaneros- escriben una opinión o una pregunta.  Hay lectores-burro, pero también hay lectores-poeta-filósofo.

Vean esta bonita conversación a partir de un comentario comentado por dos nuevos comentaristas:

Comentario 1: Elsy, una pregunta. Por supuesto no la tiene que responder, o la responderá cuando quiera. Usted tiene cosas que decir y escribe bien — ¿pero no siente que si el Twitter le quita tiempo y la distrae de otro trabajo importante? (O de pronto le ve valor literario, como epigrama).

… siente que el twitter…

A mí personalmente me quita tiempo. Me gusta, leo trinos sabrosos como los suyos, y me gusta trinar, pero no debería… Mis disculpas en todo caso,

Son preguntas que deberían hacerse en confianza.

Comentario 2: Es parte del desconcierto que crea Elsy y de lo íntimamente humano que se degusta en el personaje viviente, en el párrafo continuo que es el sentir y el pensar de Elsy. Lo que creo es que debería retirar los ojos de esa farándula emergente que la desvela , tal vez porque la eligió como el reflector de esa modernidad vacua en que se cae cuando la inteligencia carece de alguna sensibilidad trascendente y que ella con su agudo morbo caricaturiza.

Mi respuesta al comentario anterior: Si se fija bien el 95% de los textos que publico aquí no tienen que ver con “esa farándula emergente que la desvela”, me interesa más la literatura.

Un nuevo comentario: Un buen ensayo largo sobre Emerson también nos podría desconcertar sabrosamente.

Yo: ¿No es encantador leer esta conversación? ¡A mí me gusta!

7 de noviembre de 2015

7 Nov

9: 36 a.m. Sábado

La mayor parte de mi tiempo transcurre pensando, hablando, leyendo, mirando, recordando y escribiendo sobre libros. En medio de la noche que acaba de pasar desperté pensando en mi propia escritura y sentí la imperiosa necesidad de darle un nuevo giro a mi estilo porque vale la pena experimentar y entonces pensé que valdría la pena escribir en este blog como si se tratara de un diario en todo el sentido de la palabra, una mezcla explosiva entre el estilo de Proust, Joyce, Dickinson, Barthes, Duras, Woolf, Emerson, Kafka, Pascal, Yeats, Keats, Rilke, Hofmannsthal, Séneca, Benjamin, Walser, Montaigne, Ovidio, Platón, Rousseau, Flaubert, Baudelaire, Blake y todas las personas que saben escribir y gozan narrando sus propios sentimientos, aquellos que tuvieron el don de convertir una tontería en un hecho memorable porque tenían mucha imaginación, sabían saborear a fondo cada instante de su vida y gozaban al plasmar las sensaciones que las experiencias les transmitían a través de la escritura. Una mezcla de literatura y filosofía. Eso es lo que haré a partir de hoy: voy a escribir mi Diario pero será un diario público y cumplirá con los requerimientos exigidos para la literatura del futuro con la que soñó Flaubert, un texto autobiográfico escrito con total sinceridad, buen estilo y sin omitir detalles que pongan a salvo la imagen del escritor: “Cualquier hombre que supiera escribir correctamente crearía un libro soberbio al redactar sus Memorias, si las expusiera con sinceridad y de manera completa”, le escribe Flaubert a Louise Colet en una carta.

En el Diario que empiezo a escribir hoy encontrará el lector todo tipo de textos narrados siempre en primera persona: Ahora estoy pensando en Emerson:

Siempre es útil que otros te digan qué es lo que no funciona. Entonces, cuando esa persona habla de lo que sí funciona, podemos darle crédito. Emerson abandonó el sistema del encabezamiento predeterminado del tema. Le explicó su nuevo sistema a Elizabeth Peabody, quien se lo transmitió por carta a su hermano George:

“Me aconsejó llevar un libro manuscrito y tomar nota en él de cada idea que se me ocurriera sobre cualquier tema interesante, conservando las imágenes con las que había surgido en mi mente. Este manuscrito debía ser perfectamente informal, permitiendo pasar de un tema a otro con sólo trazar una línea divisoria entre ellos. Después de que estuviera escrito, podía encabezar cada zona con un tema; y cuando quisiera escribir un artículo… allí estarían todas mis ideas, listas“.

Emerson debería haber agregado -o tal vez Peabody lo olvidó- que uno tenía que hacer un índice de cada diario al final para poder encontrar todas las entradas sobre un determinado tema sin tener que leer todo el manuscrito cada vez que se deseaba localizar algo.

Para realizar el sueño soñado por Emerson cada Diario tendrá un buen número de tags, los de este día de mi vida serán etiquetados con palabras del tipo: lectura, escritura, libros, Flaubert, Emerson, diario…

¿Para qué sirven las etiquetas en el Diario que tengo en mente?

Para que el lector y yo misma podamos navegar a lo largo del tiempo sin perder del todo el rumbo, para crear unidad de temas en medio de la diversidad de días y de horas.

***

El lector podrá hacer el seguimiento de mi pobre vida y lo podrá leer por morbo o por curiosidad.

Para no comprometer a nadie que no sea yo misma si narro un encuentro con un ser humano lo mencionaré con la primera letra de su nombre. Ejemplo: mientras caminaba rumbo a la 72 recordé que A había quedado de prestarme un libro que nunca vi, le narré el incidente a H y no se sorprendió, puesto que sabe qué tipo de sujeto es A…

Como los días se dividen en horas es probable que escriba varias veces durante el día y como cada hora del día nos trae experiencias nuevas es probable que narre esas experiencias el mismo día para que no pierdan la esencia, para que no sean tocadas por la interpretación.

Para que el lector pueda imaginar bien los hechos y y los cambios en mis estados de ánimo, para que pueda observar cambios abruptos en los fragmentos temporales, cada vez que apague el PC dejaré registro de la hora y si transcurridas algunas horas ha ocurrido algún hecho memorable me conectaré de nuevo y lo primero que haré será anotar la hora exacta. Siempre escribiré desde el mismo lugar, nunca desde el teléfono o desde un PC que no sea el mío.

1:23 p.m.

Tenía una cita a la 1, la había cancelado dos horas y media antes porque me sorprendió un aguacero digno del fin del mundo, dejó de llover, decidí que tal vez sí podría acudir a la cita pero gracias al pésimo servicio de transporte que tenemos en Bogotá esperé durante 45 minutos la ruta E25 y no pasó. Tuve que devolverme entre confundida y desconcertada. Llamé a A para narrarle el incidente y aproveché para decirle que sea valiente, que no es justo que tenga novia sólo para no soportar los fines de semana solo. Aproveché para tomarme el tercer café negro sin azúcar del día y aquí estoy de nuevo, mi Querido Diario.

3:13

“Werther alaba su propia tensión, que él afirma, frente a la simpleza de Alberto. Nacido de la literatura, no pudiendo hablar sino con la ayuda de esos códigos usados, estoy no obstante solo con mi fuerza, consagrado a mi propia filosofía”.

9789682310973

6:02 p.m.

“ANULACIÓN: Explosión de lenguaje en el curso del cual el sujeto llega a anular al objeto amado bajo el peso del amor mismo: por una perversión típicamente amorosa lo que el sujeto ama es el amor y no el objeto”.

Ser grande es ser mal comprendido

19 Oct

La absurda coherencia es el duende travieso de los espíritus menores; los estadistas, filósofos y teólogos la adoran. A un alma grande la coherencia la trae simplemente sin cuidado. Mejor haría en preocuparse de su propia sombra en la pared. Di ahora lo que piensas sin tapujos, y mañana no vaciles en volver a decirlo, aunque contradiga cada una de las palabras que dijiste hoy: “Ay, pero no tengas dudas de que no te comprenderán”. ¿Es acaso tan terrible no ser comprendido? Pitágoras no fue entendido, ni Sócrates ni Jesús ni Lutero; y tampoco lo fueron Copérnico, Galileo o Newton, ni ninguno de los espíritus puros y sabios que han pasado por la tierra. Ser grande es ser mal comprendido.

Emerson

El estúpido rostro del elogio

18 Oct

Nuestro rostro y figura adoptan un estilo determinado y adquirimos paulatinamente una expresión asnal de lo más mansa. Hay un hecho especialmente mortificante que no deja tampoco de cobrarse víctimas en la historia común: me refiero al estúpido rostro del elogio, la sonrisa forzada que fingimos junto a una compañía con la que no nos encontramos a nuestras anchas y ante una conversación que no nos interesa lo más mínimo. Los músculos de la cara no se mueven espontáneamente, sino que, accionados por una débil y usurpada voluntad se van tensando en torno a los rasgos de la cara, provocando una sensación sumamente desagradable.

Emerson

Emerson soñaba con un blog como el mío

14 Oct

Siempre es útil que otros te digan qué es lo que no funciona. Entonces, cuando esa persona habla de lo que sí funciona, podemos darle crédito. Emerson abandonó el sistema del encabezamiento predeterminado del tema. Le explicó su nuevo sistema a Elizabeth Peabody, quien se lo transmitió por carta a su hermano George:

“Me aconsejó llevar un libro manuscrito y tomar nota en él de cada idea que se me ocurriera sobre cualquier tema interesante, conservando las imágenes con las que había surgido en mi mente. Este manuscrito debía ser perfectamente informal, permitiendo pasar de un tema a otro con sólo trazar una línea divisoria entre ellos. Después de que estuviera escrito, podía encabezar cada zona con un tema; y cuando quisiera escribir un artículo… allí estarían todas mis ideas, listas“.

Emerson debería haber agregado -o tal vez Peabody lo olvidó- que uno tenía que hacer un índice de cada diario al final para poder encontrar todas las entradas sobre un determinado tema sin tener que leer todo el manuscrito cada vez que se deseaba localizar algo.

edi_0001s_0001_Primero-leemos-despues-escribimos

Robert D. Richardson describe este blog

6 Oct

“Lleva un diario para hacerte el hábito de rendir cuenta de ti mismo ante ti mismo de alguna manera rigurosa y con intervalos más regulares que los que puede ofrecerte la mera conversación”. Lo que Emerson llevaba , y lo que recomendaba con entusiasmo a otros, era lo que solía denominarse un libro de citas, un volumen en blanco en el que uno toma nota de las imágenes más vívidas, las grandes descripciones, las expresiones notables, los puntos sobresalientes de la propia vida y de sus lecturas; las cosas que uno quiere recordar y conservar.  Un libro de citas no es un diario, ni un calendario ni una agenda, ni un registro de los propios sentimientos. Si tu diario consiste en los mejores momentos de tu vida y tus lecturas, entonces releerlo será como caminar por una elevada senda de montaña que va de una cumbre a otra sin tener que descender a la depresión de la rutina. El solo hecho de leer un diario exclusivamente compuesto por puntos altos tensará las cuerdas y elevará el tono del lector.

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