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¿Me estoy volviendo lesbiana?

10 Jul

Todos los días salgo a caminar y en el camino me cruzo con muchas señoras, todas mayores que yo: pensionadas, viudas y casadas, supongo. Casi todas tienen aire de mujeres satisfechas y eso las hace ver muy atractivas. No miran hombres, no van en plan de conquista, están concentradas en lo suyo, no se visten como putas de gimnasio, son señoras serias y amables entre ellas pero sin coquetería, como mujeres que han vivido ya bastante, conscientes de su edad y sin ningún deseo de payasear, de jugar a que son niñas o mujeres jóvenes deseosas de aparearse con un buen ejemplar del género masculino. Eso es lo que más me gusta de esas señoras mayores: no parecen animales en celo como las clientas de los gimnasios.

Una pregunta que nos hacemos mi hermana y yo, porque ella también sale a caminar, es: ¿dónde están los hombres mayores? ¿no les gusta caminar? ¿no les gustan los parques? ¿son viejos amargados? ¿están todos muertos?

Lo que me tiene preocupada es que ahora fijo mi mirada en señoras mayores no sólo cuando estoy en el parque sino en todo momento, cuando camino de forma casual, cuando voy en un bus, cuando estoy almorzando. Mi mirada se fija en las señoras mayores de cincuenta, en las más serias y en las más seguras, en las que no están en plan de conquista. Debe ser porque en el cine esas son las mujeres que me resultan más atractivas y porque en lo más profundo de mi ser deseo ser como ellas.

No estoy buscando novia, estoy proyectando el futuro, supongo que es eso porque cuando las señoras se dan cuenta de que las miro me da vergüenza y miro para otro lado.

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LONDON, ENGLAND - OCTOBER 22:  Actress Julianne Moore attends the 'Chloe' photocall during the Times BFI 53rd London Film Festival at the Mayfair Hotel on October 22, 2009 in London, England.  (Photo by Samir Hussein/Getty Images) *** Local Caption *** Julianne Moore

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La escritura como acto de liberación

5 Jul

Cuando leí la historia de la escritura supe que en el siglo XVIII, con la proliferación de los diarios, las memorias y las cartas escritas con materiales mucho más fáciles de adquirir y de manipular que durante todos los siglos anteriores se popularizó el acto de escribir, de escribir sobre uno mismo, nació la escritura autorreflexiva. También supe que escribir es un ejercicio terapéutico y que el trabajo que hace el médico, el sacerdote, el psicólogo o el psiquiatra lo puede hacer una persona que escribe si lo hace a conciencia, con sinceridad, de forma regular, si está dispuesta a volver una y otra vez sobre lo escrito.

Antes de que aparecieran los blogs escribía diarios a mano y a máquina, luego empecé a escribir ensayos y terminé escribiendo aquí, en el sitio llamado blog o bitácora; también podría llamarse diario, un diario compartido, el día a día expuesto y dispuesto a ser comentado, escrito con la firme intención de despertar emociones en los lectores, sentimientos de amor, odio, admiración o pesar. Es pura cuestión de perspectiva, ir más allá del texto, dejarse tocar y afectar por las palabras.

El único compromiso es decir exactamente lo que pienso siendo consciente de las reacciones que pueda desencadenar la escritura, el modo en que cada nueva reflexión pueda afectar a otras personas. Algunas veces un post puede desencadenar sentimientos desproporcionados y entonces me llaman y me regañan, me dicen que estoy loca, que soy una irresponsable, que borre lo que acabo de escribir.

Puedo decir con el pobre Flaubert:

Me han humillado tantas veces, he escandalizado y hecho gritar tanto que he terminado desde hace ya mucho tiempo por reconocer que para vivir tranquilo hay que vivir solo y poner burletas en todas las ventanas por miedo a que el aire del mundo llegue hasta uno.

No hay penas que no puedan curar la lectura y el cine, estas actividades distraen la mente y nos ayudan a comprender mejor la vida y a tomar decisiones responsables. Cuando se combina la lectura, el cine, la expresión oral en aulas de clase y la escritura el proceso se completa y el trabajo final, el más benéfico y restaurador, termina siendo siempre la escritura, porque la escritura libera.

La escritura es una medicina natural como beber agua, tomar el sol, comer frutas o caminar, pero también debemos saber que es mucho más complicado decidir escribir y saber cómo hacerlo. La escritura es el último gran paso en el proceso comunicativo y todos sabemos que la mayor parte de la gente ni siquiera es hábil con el primero, con el básico, con el origen mágico de todo: con el poder y el respeto a la palabra ajena, con la concentración total ante las palabras de los demás.

Oír y ver es el comienzo de todo. Si no se oye no se puede ver ni pensar con claridad. Después de oír es preciso leer y después de leer se puede empezar a pensar en escribir. No es tan sencillo como algunas personas optimistas nos han querido hacer creer pero los resultados de la escritura como proceso terapéutico son sorprendentes.

Tengan en cuenta que les habla la voz de la experiencia.

¿Por qué ver cine produce depresión?

2 Jul

Ha habido periodos de mi vida en los que he dedicado meses enteros a ver películas viejas, los clásicos de todos los tiempos, y el recuerdo que me queda de esas bonitas jornadas es un largo aburrimiento, un aburrimiento de muerte, como dice Flaubert. Deseos de lanzarse por la ventana.

No me voy a lanzar por la ventana porque matarse no es elegante. No me voy a matar en esta temporada ni me he intentado matar en otras épocas cuando me consagro a ver películas pero sí vale la pena preguntarse si a toda la gente que se lanza a esas aventuras le pasa lo mismo que a mí y por qué no pasa con la lectura.

Puedo leer libros semanas enteras durante todo el día y me siento de muy bien ánimo todo el tiempo, pero con el cine la experiencia es a otro precio. ¿será porque las grandes historias son muy tristes? ¿tiene que ver con la imagen? ¿es porque el cine es como la vida? ¿es la música? ¿son los actores? ¿a toda la gente le pasa lo mismo o sólo a mí? ¿es porque se suman todas las artes en las mejores películas?

Viendo cine todos los días de la semana durante todo el día pienso en el abismo de Pascal que Baudelaire quiso expresar en su poema y recuerdo que esas experiencias son renovadoras, así deben ser los exorcismos y los retiros espirituales. Pienso en el  aburrimiento de mis escritores favoritos y en la novela de Alberto Moravia titulada El aburrimiento. No la leí pero sospecho que el protagonista se aburría mucho. Pienso en el aburrimiento de los presos y de los enfermos. Pienso en las personas enfermas de tristeza que reciben electrochoques o drogas psiquiátrica que los devuelven a la vida, que les hace ver la vida hermosa de forma artificial durante un breve periodo de tiempo. Pienso en la gente adicta a las redes sociales porque allá crean la ilusión de que no están solos, de que no están tristes ni abandonados. Así de profunda soy.

Casi toda la gente inteligente y analítica se aburre mucho. Casi ninguno de mis escritores favoritos es una persona feliz y realizada como Ricardo Silva Romero, Héctor Abad Faciolince, Alberto Salcedo Ramos o Daniel Samper Ospina. ¿La única persona que se siente bien en Colombia y además de eso escribe muy bien soy yo?

Me quedan cuarenta y nueve y espero sobrevivir. Era peor hace veinte años, cuando veía tres películas seguidas de Roman Polanski y me imaginaba la sensación que lleva a la gente a consumir drogas, alcohol o a tirarse por la ventana. Yo no lo hago ni lo haré, pero siempre termino pensando en la gente que lo hace. ¿tan tristes se sienten? ¿tan vacías son sus tristes vidas?

Se supone que no estamos hechos de vacío sino de energía y esa energía se altera por diferentes razones. ¿por qué razón el cine hace que la energía del cuerpo se viva como espacio vacío traducido en tristeza? ¿me pasa sólo a mí? ¿mucha gente pasa meses encerrada en su casa viendo películas todo el día  conscientes de que el cine los hace sentir un poco locos o un poco tristes o acaso soy la única valiente que sobrevive a la experiencia mientras tomo aguas aromáticas y acaricio el lomo de la perra de la vecina cuando salgo a almorzar?

Hoy he pensado todo el día en los encierros voluntarios en clínicas psiquiátricas de Lars von Trier después de hacer sus pelìculas, las de antes, las que le quedaban tan bien hechas bajo el efecto del alcohol, el pesimismo y el aburrimiento. ¿Los grandes directores están un poco locos? ¿A Andrés Caicedo lo mató el cine?

Cincuenta sombras de Grey

15 Feb

En tiempos de estupidez universal y del tan efectivo voz a voz seguramente Cincuenta sombras de Grey será la película más taquillera de la historia del cine. El porno para mamás que hizo famoso el libro logrará que muchos de los que no lo leímos -por puro amor propio- veamos la película por curiosidad, para ver la reacción del público, para apreciar cómo presentan el supuesto porno en pantalla gigante para ser visto en plan familiar y porque es menos doloroso ver una mala película que leer un mal libro. Perdemos menos tiempo y no estamos obligados a reciclar.

La película recrea la historia de amor de una joven inexperta, juiciosa, bien educada, con valores, bonita, inocente y sumisa que se enamora de un hombre mayor, experimentado, atractivo, rico, dominante y machista. La típica historia soñada por millones de niñas pobres que quieren triunfar, inspirarse viendo telenovelas porque sospechan que aquello que le pasa a las heroínas podría pasarle a ellas también y se preparan para lograrlo. La mayoría fracasa porque así es la vida, porque lo que pasa en los libros, en las telenovelas y en el cine no le pasa casi a nadie, es un simple consuelo para que el público se olvide -mientras disfruta de la obra- de su propia miseria personal. Cuando se acaba la película se reencuentran de nuevo con la dolorosa realidad, con el soñador fracasado.

Cincuenta sombras de Grey es un gran pretexto para que las feministas se indignen porque la mujer es tratada como un objeto que se pone a disposición del hombre a cambio de regalos caros. El orden patriarcal y falocéntrico es asumido por hombres y mujeres en la película y en la sala de cine, en los millones de lectoras deseosas de ser sometidas por un hombre frío que las domina, a ellas les resulta excitante imaginar que son atadas y golpeadas. Desean ser tan afortunadas como la protagonista de la historia mientras engordan, educan a sus hijos y soportan a su marido gordo y desagradecido.

La película es una bonita fusión entre liberación sexual y mentalidad de prepago. El hombre le pide apertura mental a la mujer y mientras lo hace reconoce que tiene traumas de infancia y termina seducido, enamorado de la mujer que quiere tocarlo, mirarlo a los ojos, dormir a su lado, no simplemente constituirse en su objeto sexual. Es una historia tonta que produce risa, risa estúpida, nada que ver con la historia de O, Irreversible, El amante, Luna de hiel, El último tango en París o Saló o los 120 días de Sodoma. Es una película estúpida para un público estúpido que ríe ante su propia estupidez porque se siente engañado. Iban a ver porno y les terminaron ofreciendo una insulsa historia de amor, se sienten burlados y sólo pueden reír ante sus expectativas truncadas.

El público va dispuesto a estimularse viendo imágenes estimulantes que nunca llegan, las escenas más fuertes son menos fuertes que las que se pueden ver en películas de mujeres y carros o en algunas telenovelas. Cuando la pareja de enamorados descubre que su sentimiento está mucho más allá del cuerpo y notamos que se acabó el asunto la gente ríe asombrada porque cae en cuenta de que han sido burlados de nuevo por la publicidad, el marketing, el voz a voz y el instinto básico que los lleva a creer que el sexo es lo más importante en la vida, porque fantasearon con la idea de que ir a cine con una amiga a divertirse un poco en un plan diferente, algo que los sacará de la rutina de los sábados resultó ser sólo otra mala película, como lo son la mayoría de las películas que se ven un sábado en una sala de centro comercial.

Raymond Chandler en la entrega de los premios

4 Feb

Si usted puede pasar frente a las caras horriblemente idiotas en las gradas afuera del salón sin un sentimiento de colapso de la inteligencia humana; si puede soportar la tempestad de flashes estallando ante los pobres pacientes actores que, como reyes y reinas, nunca tienen derecho a lucir su aburrimiento; si puede echar una mirada a esta asamblea de lo que se supone que es la élite de Hollywood y decirse, sin un sentimiento de angustia: “en estas manos están los destinos del único arte original que ha concebido el mundo moderno”; si puede reírse, y probablemente lo hará, de los chistes de los presentadores en el escenario, chistes que no fueron los bastante buenos para usar en sus programas de radio; si puede soportar el falso sentimentalismo y los lugares comunes de los funcionarios y la afectada dicción de las reinas del glamour (debería oírlas después de cuatro martinis); si puede hacer todo eso con elegancia y placer, y no sentir una oleada de horror salvaje y desamparado ante la idea de que la mayoría de estas personas realmente se toman sus vulgares actuaciones en serio; y si después puede salir a la noche a ver a la mitad de la fuerza policial de Los Ángeles reunida para proteger a los seres dorados de la plebe en los asientos gratuitos, aunque no puedan protegerlos de ese espantoso gemido que produce su aparición, como el destino silbando a través de una caracola vacía; si pueden hacer todo eso y seguir pensando a la mañana siguiente que el negocio del cine merece la atención de una sola mente inteligente y artística, entonces es seguro que usted pertenece al negocio del cine.

El simple arte de escribir. Raymond Chandler. Cartas y ensayos escogidos. España:

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La piscina

4 Feb

Escribir novelas policiacas no es una experiencia precisamente grata para Sarah, la protagonista de La piscina; ella está agotada y un poco frustrada, no disfruta del hecho de saber que las historias de Dorwell son esperadas con ansias por señoras mayores que seguramente también son adictas a la televisión, el éxito en las ventas y la remuneración económica no son estimulantes para ella. Su editor considera que lo mejor es darse un descanso, le ofrece su casa en Francia, allí estará sola, disfrutará del paisaje, el tiempo para pensar y una bella piscina. Todo va bien los primeros días, Sarah disfruta del paisaje, se siente dispuesta para emprender la escritura de su próxima novela, todo es perfecto hasta la llegada sorpresiva de Julie, la hija de John. Es o no la hija del editor, las acciones de Julie con Sarah son reales o imaginadas por la novelista, se trata de la nueva aventura de Dorwell… no importa, hay varios detalles que parecen no encajar cuando se rememora la historia y se quiere saber qué fue lo que pasó.

Julie perturba a Sarah con su comportamiento desaforado, con su cuerpo y sus actos, La piscina no es otra historia de lesbianas sino una bella lección en la que se le recuerda al espectador la contundencia del cuerpo, del placer y especialmente del sexo como parte de las necesidades cotidianas de los seres humanos, Julie lleva un amante diferente cada noche, Sarah se consuela con helados y alcohol, tiene listos sus algodones para evitar los ruidos molestos que se repiten cada noche. Sarah es una mujer racional, Julie es pasional, vive las experiencias con intensidad sin detenerse a pensar si son correctas o no, simplemente vive, esta manera de ser suya la presenta como una joven plenamente realizada en medio de su inexperiencia. Sarah censura el comportamiento de Julie, Julie se ríe de la seriedad de Sarah. Al final descubren que no son tan diferentes, terminan encontrando afinidades que parecían imposibles.

Desde el cuarto de Sarah se ve la piscina, Sarah no nada, las piscinas le producen asco, Julie nada desnuda, no se angustia por la tierra y las hojas, la desnudez de Julie perturba a Sarah, la sensatez de Sarah divierte a Julie. A medida que transcurre el tiempo Sarah va revaluando sus propios valores, se va haciendo menos rígida, sus transformaciones siempre están relacionadas con sus actitudes hacia la piscina y hacia las experiencias sexuales de Julie.

Franck trabaja en un restaurante, conoce a Julie desde niña y le sirve el desayuno a Sarah todos los días, a medida que pasa el tiempo conversan con mayor frecuencia. Sarah le agrada Franck, Franck es uno de los amantes ocasionales de Julie, Julie, Franck y Sarah terminan bebiendo, fumando y bailando, Julie termina matando a Franck porque siente celos, Sarah y Julie ahora están más cerca que nunca porque comparten un secreto que las involucra a las dos.

Al final de la película Julie es un poco más madura y Sarah se siente renovada, la experiencia en Francia ha sido fundamental para la revaluación de su vida y su escritura.

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Prefiero ser afortunado que bueno

4 Feb

El hombre que dijo: “preferiría ser afortunado que bueno” tenía una profunda perspectiva de la vida. La gente teme reconocer qué parte tan grande de la vida depende de la suerte. Da miedo pensar que sea tanto sobre lo que no tenemos control. Hay momentos en un partido en que la pelota alcanza a pegar en la red y por una décima de segundo puede seguir su trayectoria o bien caer hacia atrás. Con un poco de suerte, sigue su trayectoria y ganas. O tal vez no y pierdes.

Match point