Archivo | febrero, 2015

Twitter es una jauría de perros rabiosos. Texto barroco no apto para imbéciles

25 Feb

Este post denso y difícil de leer y de descifrar para las mentes planas y obtusas educadas en Colombia sin libros ni bibliotecas no ha sido escrito pensando en un tuitero en particular sino en la masa estúpida que ladra y chilla en grupo inspirada por la impotencia o el miedo cada vez que una persona da una opinión que no se corresponde con el sentimiento de la manada entrenada para decir lo que no piensa sino lo que se supone que debe pensar para parecer gente de bien que encarna los verdaderos valores y que sospecha de quien no los comparta con la misma pasión ciega, sorda, estúpida, agresiva, ignorante, nerviosa e inconsciente de su propio miedo, de su propia ignorancia y de su propia maldad. La persona que se atreva a decir lo que de verdad piensa, por ruin que pueda llegar a parecer, se convierte como por arte de magia en el Enemigo y hay que hacer todo lo posible, usar todos los medios que encuentren a su alcance, para callarlo o para intimidarlo. Hoy esta jauría sedienta de carne, muerta de la dicha porque ataca en manada con palabras dignas de conductores de bus, maestros de obra, verduleras y gente del bajo mundo me dijo -entre otras atrocidades que mi condición intelectual no puede llegar a reproducir por asco y simple sentido de la estética- esta jauría de perros rabiosos que chillan y ladran digitando desde un computador, un teléfono o una tableta comprada en un centro comercial- esta masa inmunda gritó en coro que soy tan mala como Hitler, que después de Hitler no había nacido nadie tan malo como yo. Sé que el amante apasionado de la opinión auténtica se expone al odio de las multitudes constituidas por masas de imbéciles dominados por el odio, la ignorancia y el ataque desmedido y desproporcionado con el único propósito de llamar la atención. Algunos han apuntado que mis tuits podrían hacer daño. ¿Por qué los leen? Otros, almas buenas, que podían hacer bien. Bien por ellos.

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Emprendedores colombianos en la red. El caso @aspasiasegunda

22 Feb

Hace más de cinco años fui invitada como conferencista en la Universidad Externado de Colombia. Seis conferencias de tres horas para un grupo de estudiantes de Comunicación Social. 18 horas para hablar de mí y de mi experiencia como experta en redes sociales. Alguien pensó que tenía material suficiente almacenado en el cerebro para convencer a un grupo de jóvenes entusiastas de que gracias a la tecnología podrían llegar tan lejos como yo, podrían soñar con comprender la verdad revelada a través de mi experiencia.

La Conferencia tenía un nombre: Cibercultura. Yo, a través de mi voz, como una Autoridad, sin material, sin evaluación, sin participación de los jóvenes entusiastas, debería hacerme oír y pasaría la materia quien tuviera el valor de soportarme durante 18 horas sin parpadear. Una especie de tortura dividida en seis sesiones que equivalía a tres créditos y que ellos -las víctimas- debían soportar en silencio y con resignación. Todo el curso pasó la “materia”. Yo me sentía culpable haciendo el ridículo más grande de mi vida.

Al final, en la última sesión, sentí congoja, pena y pesar por esas jóvenes promesas amantes de la tecnología, la cibernética, las redes sociales, el posthumanismo y las transacciones bancarias en línea. Sentía que los había defraudado. Ese día me prometí a mí misma no volver a presentarme como disponible para una experiencia tan triste y tan dolorosa.

Entre el grupo de víctimas había una niña que logró llamar mi atención. Era una joven formal, atenta, amable y bien dispuesta para oír a su sabia de turno. Era una joven dulce, con voz de teletubie y una estatura que oscila entre lo bajo y el enanismo. Ni bonita ni fea, ni gorda ni flaca. La versión de una estudiante amable en miniatura, con mirada y actitud servil.

¿Por qué destaco la bondad, la estatura y el tono de voz de @aspasiasegunda? Porque en Twitter y en Instagram, como dicen en tono coloquial: se nos creció la enana.

¿Cómo supe que la niña servil en miniatura es la misma @aspasiasegunda de Twitter? Supongo que ella apareció de la nada para recordarle a su maestra que había sido una de las privilegiadas, que había tenido el gusto de haberme oído durante las 18 horas. Y, entonces, ese día supe quién era, la recordé perfectamente: era la niña servil y bien educada que soportó las conferencias de Cibercultura con una mezcla de gozo y resignación.

@aspasiasegunda no tiene nombre oficial. ¿Por qué? Sólo ella lo sabe, pero ha sabido ganarse el respeto y la admiración de hombres y mujeres que seguramente sueñan con gozar alguna noche con los encantos de semejante mujerón.

Al comienzo se abrió camino sola, posando de inteligente, culta, profunda e irreverente. Un día cualquiera publicó una fotografía y alguien le dijo que era la mujer más sensual del universo y ella se lo creyó, entonces decidió que la mejor estrategia de marketing era posar con el paquete completo, quiso encarnar  a la mujer ideal: inteligente, profunda, sabia, sensible, con buen sentido del humor, crítica, puta en la cama y divertida en Oma y en Juan Valdez.

Se convirtió en una Institución con el lema Viernes de tangas al tobillo y logró hacernos sentir que hasta cuando nos informaba que estaba en un trancón o llovía torrencialmente ella seguía siendo la puta insaciable de siempre. Los tuits de @aspasiasegunda deben ser leídos con un largo gemido para que se entienda su sentido profundo y cabal.

La bella Aspasia ha concretado varios momentos decisivos a lo largo de su carrera:

1. Se gradúa como Comunicadora Social.

2. Crea su cuenta en Twitter.

3. Reconoce y se presenta ante su Maestra de Cibercultura

4. Conoce a Virginia Mayer

5. Es contratada en KienyKe.

6. Se vuelve influyente en Twitter

7. Se toma la primera foto en calzones.

8. Daniel Samper Ospina la descubre.

9. Empieza a publicar en la revista SoHo.

10. Contrata un fotógrafo que le permitirá exhibir todos sus encantos en Instagram.

A continuación algunos tuits de la emprendedora. Recuerde el lector que estas pequeñas obras maestras escritas con arte e ingenio deben ser leídas con un largo gemido, como si quien escribiera fuera una loba en celo muy inteligente, crítica y profunda. El paquete completo:

Si de verdad les gustara más la inteligencia que la nalga el Reinado no existiría, pero ustedes perdonan cualquier ignorancia en tanga.

Nada más sexy que una buena conversación.

Yo jodo pero valgo la pena. El premio es pa’ el que aguante.

Un hombre como Pirlo, que la meta con elegancia, pues.

Intentémonos que ya es viernes.

Estado civil: pecando…

aspasia

Mi vocación de maestra

20 Feb

Todos los días recibo mensajes de agradecimiento, este es mi favorito del día. Hay algo en este mensaje que me hace sentir que hay placeres que el dinero no puede comprar, por ejemplo, tratar de imaginar lo que cada persona hace con los textos que lee cuando pasa por aquí.

Espero que les guste tanto como a mí:

Al igual que la mujer del comentario yo también la admiro, me gusta mucho ese blog y sigo no tan regularmente su cuenta de twitter, aunque su humor me divierte debo reconocer que me llama mucha la atención sus apuntes literarios yo desde mi total ignorancia, producto de la falta de tiempo, obligaciones como madre y esposa, han hecho dificultoso la terminada de un libro, recuerdo un tuit suyo donde escribía algo sobre que los escritores Gustavo Flaubert y Baudelaire tenían obsesión con el cabello de la mujer, yo tratando de descrestar a mi colega de trabajo él un intelectual consumado, le comento su tuit haciéndolo pasar por idea mía , y el hombre queda sorprendido sonríe, y me dice tienes toda la razón!, a mí esto me causa mucha gracia, yo no sabía de lo que estaba hablando. Unos días después le dije a mi niña de 12 años que sacara la biblioteca de su colegio “Madame Bovary”, y pues la leí con un gusto increíble, y releía los comentarios suyos acerca de este gran escritor y pues yo sin saber mucho me maravillé con este texto y tristemente encontré muchas semejanzas conmigo, una mujer casada hace 20 años sin derecho a descanso, también he leído a Fernando Vallejo y anoto sus sugerencias de lecturas, al igual que la persona que le hizo su comentario yo le agradezco su generosidad al compartir sus conocimientos me imagino producto, de su vocación como maestra.

En estas redes abunda la superficialidad y la tontería los que la agreden simplemente no se han dado el trabajo de leerla , yo encuentro una diferencia notable en la profundidad que usted maneja y la tontería que abunda, de los que solamente gobernados con su ego quieren impresionar, descrestar , con palabras en inglés, me gusta la simpleza con que escribe y refleja en su cuenta de instagram.

Muchas gracias

Una caída espectacular

20 Feb

He practicado el salto al vacío desde 1979.

El primero fue para demostrarme que soy inmortal:

Subí a un tercer piso,

Me elevé como una cometa y me dejé caer.

Como se podrán imaginar no me pasó nada.

Caí parada, como lo sospeché cuando intenté ese primer gran salto.

Entre 1989 y 1999 rodaba por escaleras y caía parada.

Nunca he sufrido una fractura en mis caídas espectaculares.

La única caída premeditada fue la primera,

Las demás se daban de forma espontánea,

Como si el cuerpo tuviera la necesidad de demostrarle al alma que soy más fuerte de lo que yo misma me puedo llegar a imaginar.

En el 2000 supe que debía evitar las caídas

Porque el paso del tiempo va deteriorando la maquinaria.

He sufrido pequeñas caídas y nunca pasa nada:

El cuerpo no siente dolor, es como si cayera sobre espumas de algodón.

Hoy: 19 de febrero de 2015,

Diez años o más después de la última caída que recuerdo,

Acabo de tener una caída espectacular,

Como la de 1979:

Como tengo espíritu aventurero me ubico en la parte más alta del bus que aquí llaman alimentador.

Es necesario subir un escalón para llegar a la silla ideal.

Me subí y me dispuse a hablar por teléfono.

Con las manos sueltas,

Como la gente segura de su propio poderío.

En un curva volé y caí en la mitad del bus.

Lo más asombroso es que no dejé de hablar ni de sonreír.

Con la otra mano y con el bus en movimiento

Recogí mis cosas,

Me volví a sentar

Y le conté a mi interlocutor lo que había ocurrido mientras hablábamos y no lo podía creer.

Todos los pasajeros del bus me miraban entre sorprendidos y admirados.

Llegué a mi paradero, me bajé de mi silla

Caminé y me sorprendí ante la idea de que no sé cómo hago para caer y no sentir dolor.

Es como si fuera un ser de otro planeta,

Como si no tuviera cuerpo.

¿Son los ángeles, los gnomos, Dios o todo es fruto de nutrición consciente, deporte y amor propio?

Estoy asombrada,

El incidente ocurrió hace menos de veinte minutos y quería dejar constancia del hallazgo.

Cartas de los amigos de @javierenbogota

16 Feb

@JavierEnBogota es un personaje anónimo con cuenta en Twitter. Le pareció divertido tomarme fotos dentro de un bus y publicarlas con mensajes insultantes. Después de haber denunciado el atropello desde este blog y después de que varios personas le recriminaron el hecho borró el tuit con las fotos y no volvió a hablar del tema.

De la nada aparecieron los defensores de la causa de “Javier”. He recibido amenazas de muerte, han publicado mis números de teléfono y hoy anuncian que merezco ser demandada por el agresor. El se ha convertido en mi víctima, yo estoy atentando contra el buen nombre y la honra del personaje anónimo. Casi me piden que me atenga a las consecuencias por haber agredido de manera tan infame a quien me atacó sin ningún motivo.

Veamos una pequeña muestra de las interpretaciones y las invitaciones a callarme y a esperar las consecuencias de mis actos:

Pedrito15 febrero, 2015 at 8:01 Edit #

Hoy en día no tiene nada de raro que la gente busque tomar fotos de los famosos que les interesan, debido a la proliferación de celulares con cámara. Usted vive diciendo que es algo así como una celebridad y todo el tiempo parece estar dándose importancia, así que tendría que asumir su “fama” y aceptar que su público le tome fotos. Su show sobre “seguimiento” y “acoso” por tanto no tiene sentido. O tal vez tanto aspaviento se deba a que es consciente de que su “fama” se debe a que es un hazmerrerír en Twitter.

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Romantisismica16 febrero, 2015 at 19:42 Edit #

Tiene toda la razón, Pedrito.

Mientras Elsa no se vea perjudicada, no puede haber ningún tipo de denuncia y al contrario se le puede ir en contra por adjudicarle una calumnia, él tomó la foto y no le dio ningún tipo de insulto, ahora, si le hubiese dicho algo en el bus, ahí el problema sí es para él.

Señorita Elsa, cuidado con lo que decimos, que así como en la realidad sucede, en caso de que el muchacho decida interponer una acción legal, usted por ser ‘común y corriente’ no dude que se iría en contra suya. ¿por qué? porque él no la intimida, no rompe con su intimidad, y está en un espacio público. Eso sí, lo que le digo es una sugerencia, un comentario, una opinión muy respetuosa para tener en cuenta.

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Svelazques15 febrero, 2015 at 12:02 Edit #

No veo el acoso, ni por que se intimida.
Si le tomaron fotos de cerca, pero eso no significa y en ningun lado veo que diga que conoce su ruta ni ninguna de las afirmaciones que hace.
No veo algo diferente a alguien que se la pudo encontrar en transmilenio y le tomo un par de fotos a una twittera para mostrar que ella monta en transporte publico masivo.
En evidencias eso no va mas alla, el resto son suposiciones que si dañan el buen nombre de la persona a la que se los atribuye.
Ademas de no ser una buena foto no veo nada mas de lo que usted dice. No se pase usted dañando eñ buen nombre de alguien, no asuma cosas. Hay gente que solo usa twitter para pasar el rato, no para acosar o cometer un delito.

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Soy Tu infierno15 febrero, 2015 at 19:18 Edit #

Deja de joder Elsy.

Que te dicen estos números (mis números telefónicos fijo y móvil)

Mis enemigos van muy en serio

15 Feb

Ayer publicaron fotos mías dentro de un bus como diciendo tranquila que ya sabemos cuál es su ruta y la tenemos identificada y hoy en un comentario en este blog me pidieron que no jodiera más y me preguntaron qué me decían dos números telefónicos adjuntos. Son mis números de teléfono fijo y celular. Publiqué el comentario sin los números y le respondí amablemente al agresor.

El número del teléfono móvil se lo he dado a mucha gente, el del teléfono fijo a nadie, es una línea nueva, no tiene más de seis meses.

He recibido llamadas de números privados. No hablan, sólo oyen mi voz. ¿Qué viene después? ¿Tan peligrosa soy para la sociedad? ¿Quién está detrás de estos ataques tan directos y hasta dónde piensa llegar?

¿Estoy escribiendo la crónica de una muerte anunciada?

La diva de Transmilenio

15 Feb

He conocido a varias personas a través de Twitter y con todas coincidimos en algo: la mayoría de la gente -los millones de humanos que caminan por ahí- no tienen una cuenta en esa página y no se mueren por estar ahí sino que viven en el mundo real. Los tuiteros son personas con tiempo libre, gente a la que le gusta leer y escribir frases que no trascienden más allá del teclado, una gran masa de desconocidos luchando por hacerse relevantes.

Cuando logran cierto reconocimiento descubren que su fama no va más allá de Twitter, cuando caminan por la calle, trabajan y se desplazan por la ciudad comprenden que son un humano más, nadie se fija en ellos, nadie sabe que tienen una cuenta en Twitter y un número determinado de seguidores, amigos influyentes, favs y retuits. No existen.

Consciente de este hecho camino tranquila por ahí, como un perro sin amo, me visto de cualquier forma y voy a cualquier sitio porque soy una persona común.

A veces me sorprendo ante la sorpresa de alguien que me pregunta si soy la misma señora que tiene una cuenta en Twitter. Hay quien sonríe con dulzura, hay quien se asusta, hay quien se ríe en mi cara, hay quien se estrella contra un muro, hay quien sonríe con sonrisa nerviosa, hay quien me da la mano temblando de miedo, hay quien crea una imagen distorsionada de mí en su mente. Me sigue, lo sigo, me pide que nos veamos algún día y compartamos un café.

Casi siempre acepto para que se convenzan de que soy la persona más común del mundo, una persona que tiene un trabajo normal, una vida normal, una señora que vive en un barrio popular, se transporta en servicio público y no habla como un libro sino como una persona común. Me esfuerzo para que el hecho de leer, de escribir y de trabajar como profesora no interfiera en mi forma de comunicarme con la gente porque no soporto esas poses.

Ayer ocurrió algo entre grotesco y divertido: un tuitero compartía bus conmigo y decidió hacerme un pequeño estudio mientras llegaba a mi destino. Lo más seguro es que me vio, me reconoció, pensó en mí como en una especie de estrella y decidió tomarme tres fotos desde diferentes ángulos para presentarlas luego como el gran hallazgo, como si se hubiera cruzado por casualidad o de forma premeditada conmigo, con la idea que ha creado en su mente de mí a partir de lo que lee aquí y en mi cuenta de Twitter. Es el tuitero que ha llegado más lejos y es imposible saber si me admira, me odia o me persigue con fines que sólo él conoce. Se trata de uno de los millones de personajes anónimos de la red que hablan fuerte pero sin nombre ni rostro propio.

El fotógrafo improvisado presentó las imágenes con la intención de desmitificar a la “diva”, es probable que, como muchas personas, tenga una idea distorsionada de mí y mientras me veía sentada en la silla de un bus como cualquier pobre ser humano, mientras miraba el teléfono como cualquier ciudadano de bien, pensara que ganaría cierto reconocimiento porque me sorprendió, porque revelaría elementos no reconocidos de mi vida privada que acabarán con la idea que he tratado de recrear a través de la escritura.

La pregunta de hoy es simple:

¿Por qué hay gente así?

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