Tag Archives: ensayista

Esas no son penas

12 Sep

La semana pasada tuve una conversación muy erudita con Estefanía Uribe Wolff, una joven promesa de la literatura colombiana que ha publicado un solo libro en el que retumban dos voces de las letras hispanas: Juan Rulfo y Fernando Vallejo:

descarga (3)977b1371807fd19e2c7e49f828d3d832

Le pregunté a Tefa entre sollozos por qué los ensayistas tienen la bendita manía de posar con libros -para la foto- en vez de aparecer subidos en un rodadero o con una peluca afro y entre las dos concluimos que los grandes intelectuales asumen poses porque tal vez son inseguros y necesitan reafirmarse y ese es el motivo por el cual aparecen (buscando en Google-Imágenes) con sus libros al lado, al frente o atrás:

ensayista-2

Tefa me propuso que fuera más osada: que no sólo usara peluca afro sino que buscara la rosada -la del Pibe- y esta fue la mayor aproximación que encontré en Cachivaches (la tienda de moda), con la ilusión de aparecer en el futuro al lado de los grandes intelectuales y ensayistas del pasado, del presente y del futuro, con los más grandes del mundo y de todos los tiempos, claro:

ensayista-3

Aquí poso con libros y con gafas para parecer un poco más creíble:

ensayista

Mientras compraba la fallida peluca del Pibe recordé que siempre soñé con verme un poco como Marina Abramovic,  Terele Pávez y Charlotte Gainsbourg pero el problema es que no soporto el pelo largo.

Compré esta otra peluca para gozar durante media hora con mi fantasía:

ensayista-4


…..

ensayista-5

 

Anuncios

Profesión ensayista

10 Sep

Buscando Ensayista en Google imágenes aparecemos los más grandes desde tiempos de Montaigne. ¡Soy sensacional!

ensayistaensayista-2

Lo era todo

17 Dic

Ya lo sabemos, yo era un conglomerado de mundos diversos. Indefinida. Imposible de encasillar. Podía parecer de izquierda o de derecha, feminista o  un hombre haciéndose pasar por mujer. Podía inspirar asco o admiración, desprecio o ternura, deseo o repulsión. Sólo aquel que me hubiera seguido paso a paso y espiado en todos mis contactos con la gente podría haberse dado cuenta hasta qué punto era una camaleona. Según el lugar, el momento, los individuos, las circunstancias me mostraba

Prudente

Estúpida

Primitiva

Refinada

Taciturna

Locuaz

Inferior

Superior

Anodina

Profunda

Ágil

Pesada

Importante

Una nulidad

Vergonzosa

Descarada

Audaz

Cínica

Tímida

Noble

¡Qué no llegaba a ser!

¡Lo era todo!

¡Y nunca ha sido premeditado!

¡Es algo que está más allá de mi conciencia y nunca ha sido calculado!

Quienes me conocen de verdad tratan de comprenderme y casi siempre ríen ante mis múltiples transformaciones.

Quienes no me conocen y no quieren comprenderme se empeñan en creer que soy un ser dañino y despreciable.

6449887_4e95f835db_m

 

 

Autoentrevista sobre autoficción

7 Dic

Esta semana descubrió el término autoficción en un libro sobre Fernando Vallejo. Descubrió que su nombre (Elsy Rosas Crespo) figura en algunos estudios críticos sobre el autor antioqueño relacionados con este enfoque, es decir, que en alguna medida usted estudiaba la estética del autor desde una perspectiva novedosa aunque usted no la llamaba autoficción sino ficcionalización de la oralidad. Descubrió también que usted misma ha llevado la autoficción al límite sin proponérselo, sin ser consciente de que está haciendo literatura en la medida en que ha sido capaz de construir un personaje que suele confundirse con la persona que lo construyó. El personaje es Ensayista, la persona es Elsy Rosas Crespo. Ensayista es el nombre de un usuario que escribe sobre sí mismo y sobre otros y es un poco engreída, nada que ver con la dulzura, la amabilidad y la sencillez de Elsy Rosas Crespo. La gente odia al personaje Ensayista y persigue con un hacha a la pobre Elsy Rosas Crespo. ¿Cómo se siente ante tantos hallazgos?

Confundida.

¿Por qué?

Ahora entiendo mejor por qué he recibido tantas amenazas de muerte, de ataques con ácido,  por qué me han cerrado y suspendida tantas veces la cuenta en Twitter, por qué me han perseguido en la calle y en el servicio público, por qué he tenido que cambiar mis números telefónicos varias veces y por qué he tenido que dar tantas explicaciones que mucha gente se niega a entender.

¿Qué es lo que la gente no entiende?

Quienes dicen que me odian confunden la escritura con la persona que escribe. Ayer escribí precisamente sobre eso. Sobre el hecho de que algunas personas leen lo que escribo y reaccionan con violencia. En vez de responder con un texto escrito que se convierta en puente para establecer un diálogo en torno a un tema concreto que parta, por ejemplo, de un texto publicado en este blog, me dicen que me están buscando para matarme o me dejan comentarios insultantes en el blog. La escritura los hiere, sueñan con aniquilar a la persona que escribe por aquello que escribió. Se toma cada palabra al pie de la letra, no piensan en procesos de escritura sino que sienten que la persona llamada Elsy Rosas Crespo los está atacando y creen que deben reaccionar. Es como cuando Germán Santamaría escribió una columna de opinión titulada “Prohibir al sicario” para referirse a la adaptación cinematográfica de La virgen de los sicarios. El periodista leyó el libro, vio la película, y quedó convencido de que Fernando Vallejo es el personaje de la obra literaria. Confundió al personaje, que también se llama Fernando, con el autor, que es Fernando Vallejo, vive en México desde hace más de treinta años y confiesa conocer las comunas de Medellín a lo lejos.

¿La costumbre de autoentrevistarse formaría parte de la autoficción?

Hasta donde he leído sí. El personaje Ensayista se niega a conceder entrevistas, escribir su autobiografía en Wikipedia, ir a recitales, participar en concursos de cuento, publicar libros, no aspira a ser amiga de escritores colombianos ni de figuras influyentes de las redes sociales  y Elsy Rosas Crespo la apoya, le sigue el juego porque se ha terminado convirtiendo en algo serio lo que comenzó siendo apenas un juego. Cuando me autoentrevisto puedo ejercer bien el papel de periodista y de escritora. Creo que sueno convincente.

¿Cuando se autoentrevista responde Ensayista o Elsy Rosas Crespo?

Hasta donde he leído en la autoficción se terminan fusionando la persona y el personaje. Para algunas personas la que responde es Ensayista, para otras la que responde es Elsy, para otras responde el personaje que ha construido en su mente a partir de la idea generada en el cerebro del espectador  al observar las fotos que he ido publicando desde hace cinco años, a partir de los tuits, de los posts y de los ensayos que publiqué hace quince años cuando era simple y llanamente Elsy Rosas Crespo, cuando no habían aparecido las redes sociales y no tenía la posibilidad de pensar en algo como Ensayista. Me imagino que la imagen del personaje también se nutre con los rumores entre los lectores,  se alimenta de las calumnias y exageraciones de las que he sido víctima. Se han inventado muchas mentiras sobre mí. Los lectores le dan nuevas dimensiones al personaje y los reclamos se los hacen a la persona. Es bastante confuso todo.

¿Se siente orgullosa de su gran descubrimiento?

Más que orgullosa estoy sorprendida.

¿Por qué cree que terminó haciendo autoficción?

Supongo que tiene que ver con el hecho de que estoy obsesionada con la vida de las grandes mentes de todos los tiempos. Me gustan los seres humanos honestos y auténticos, los que no han tenido miedo cuando se trata de  hacer públicos sus puntos de vista, los que han tratado de vivir una vida digna de ser imitada. Busco gente admirable que hable bien de la condición humana, que me motive a ser tan grande como ellos. Es algo que nació conmigo, necesito admirar a vivos y a muertos. Por eso tengo tan pocos amigos y soy desconfiada, porque tengo que estar segura de que admiro a una o dos personas porque son dignas de admiración, porque conversar con ellas se convierte en un gran acontecimiento para mí.

En el caso de los humanos admirables muertos la honestidad brota en las cartas, los diarios, las autobiografías, las memorias, los consejos y las entrevistas más que en las obras de ficción. Lo más sorprendente de los escritores que más admiro no lo encuentro en las obras que los hicieron famosos sino cuando hablaban sin pensar en la fama ni en el arte,  cuando eran un simple ser humano, cuando le escribían una carta a un familiar o a un amigo muy querido.

¿Cómo cree que es el personaje que ha ido construyendo?

Supongo que quiero presentarme como un ser humano digno de ser admirado pero también como una persona arrogante, implacable y desmedida y por eso el personaje puede afectar de manera tan directa y contundente a algunas personas, sienten que están ante un personaje pero saben que en algún momento me pueden ver caminando por ahí, como la persona más común del mundo, porque eso es lo que soy.

 

El desconcierto que crea Elsy

4 Oct

“Es parte del desconcierto que crea Elsy y de lo íntimamente humano que se degusta en el personaje viviente, en el párrafo continuo que es el sentir y el pensar de Elsy”.

elsy 22elsy 26667097_4d5cd8712c_m1wp_20140816_023B6yH8azIAAABep9????????????????????????????????????????????????descarga (1)6WoFpHDUrhjh030g (1)4704171_db40dbfcb3_m (1)4nAZo1AdsDvarVXS1d5ae544ff17d50c1e84cb55e18a8d4cimages (1)e50058ba3b83b429d8956f97e04b4045 (1)????????????????????????5165242_e9f4d32fee_m

Elsy Rosas Crespo, la impenetrable

1 Ago

Si fuese como su personaje (Ensayista), si no hubiese conocido el menor “éxito” en las redes sociales, sería exactamente la misma:

La señora imperturbable.

Da la impresión de no desear en absoluto afirmarse y no es sólo una impresión, ella es así, casi invisible, imperceptible, un cero a la izquierda, más si se encuentra rodeada de gente “importante”.

Es tan ajena a la idea de triunfo como a la de fracaso. Qué difícil es descifrar a este personaje (porque la gente tiende ver a Elsy y a Ensayista no como persona sino como personaje) y ella es una simple señora que camina por ahí sin hacerle daño a nadie, un ser insignificante.

En el caso improbable de que no escondiera ningún secreto, seguiría teniendo a los ojos de quienes la conocen, o creen conocerla, la certeza de que es impenetrable.

5047686_ccce7d33c8_m

La culebra

3 Feb

Del texto que estás leyendo hay tres versiones: la del blog, la de Word y otra en  PDF. La del blog se publica cada vez que termina una parte de la historia larga y cada parte va señalada en la versión de Word con negrilla o negrita, como quieras llamarla, las dos están bien. La versión en PDF será una versión definitiva que revisaré con calma cuando complete las primeras doscientas páginas del Gran Texto, el que estoy redactando en Word. Esa medida será el punto de partida para empezar a revisar y a pulir el estilo del texto final, del que verás la versión definitiva en PDF antes de terminar este año. Recuerda que hoy es 3 de febrero de 2014. Será algo digno de ser leído en un tarde y cuando termines la primera  emprenderás la segunda sin pensarlo mucho. Te tendré en mis manos y te haré mi autómata. Harás exactamente lo que yo quiera.

Serán cien historias de dos páginas y cada historia se enlazará con las demás, pero también podrás leerlas por separado. Puedes disponer de la culebra por la cabeza o por la cola; puedes comenzar con las historias del centro de la narración, todo depende de que te percates a tiempo del juego, porque se trata de un juego.

Si estás leyendo este post después de haber leído los tres anteriores lo más seguro es que comenzaste a jugar desde cuando todo era apenas un proyecto titulado “Proyecto de escritura de una novela de terror: Tentada por siete Demonios” publicado en el blog el 27 de enero y, entonces, puedes llamarte a ti mismo afortunado:

Tendrás la posibilidad de modificar la historia a lo largo de este año interactuando con la protagonista -con la mal llamada Rosa- en Twitter o comentando las entradas en el blog. Todas serán etiquetadas con tres palabras clave: Elsy Rosas Crespo, Ensayista y La mal llamada Rosa, precisamente. Puedes guiarte, navegar por el blog -sólo por el blog-  gracias a estas etiquetas. Te lo digo aquí y no te lo volveré a recordar en las páginas que vendrán.

Una culebra puede ser la imagen grande de un gusano o la imagen pequeña de un dragón, de ti depende que el texto total sea gusano, culebra o dragón. Yo sólo te daré pistas, el resto está en tu cerebro, en tu memoria o en tu imaginación. Puedes pensar en una culebra viva, en una muerta, en una de tela, de caucho o de madera; puedes imaginarte el texto como el esqueleto de la culebra, como piezas parecidas pero diferentes y puedes pensar también que cada una debe encajar en el lugar que le corresponde; puedes forzar las piezas hasta que encajen, incluso hasta que se rompan, o puedes imaginarte una culebra flexible, fabricada con una tela fina de color verde que parece tela pero también parece polvo y que es a veces tela, a veces culebra, a veces dragón.