Se acabó el espacio en este blog gratuito

12 Feb

Mi política de escritura es clara: no pago por publicar y publico sólo en espacios gratuitos. No cobro por escribir porque no me cuesta trabajo, es casi más fácil que hablar, escribo por diversión, esa es mi gran razón.

Este blog es popular y podría ser rentable. Desde hace casi seis meses me llegan toda clase de anuncios amenazando que como soy tan famosa, influyente y talentosa debo pagar por seguir escribiendo aquí y yo creo que tengo que llevar la rebeldía la límite. ¡No voy a pagar! Prefiero crear otro blog y empezar de cero, tengo la clientela asegurada.

Por ahora nos podemos ver aquí: http://elsyrosascrespo.blogspot.com.co/

Es un blog creado por seguridad, por si mis “enemigos” colombianos intentaban hackear este pobre blog.

Analogías

12 Feb

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El descubrimiento de Fran Lebowitz

12 Feb

Hoy me enviaron un enlace y me dijeron: mire a esta señora, se parece un poco a usted.

Vi y sí, claro, pensé en mí misma.

Nunca la había visto, no había oído mencionar ese nombre y mientras más sabía de ella más me sorprendía, es como si ella y yo fuéramos la misma persona, pero ella nació veinte años antes que yo, habla en inglés, vive en Nueva York y no tiene nada que ver conmigo.

Me sorprendió que ama lo mismo que yo amo y odia lo mismo que yo odio. No ama el dinero, el poder ni la fama, no le gusta viajar y tiene porte masculino, es crítica hasta el límite, tiene excelente sentido del humor y el don de la conversación; cree, como yo, que no le deberían pagar por hablar sino por desplazarse porque no le gusta, es sibarita, hedonista y egoísta como yo. Una mujer de ideas radicales que no está dispuesta a ceder ni a ponerse a la orden del mercado y los mercaderes.

Somos muy parecidas pero somos muy diferentes. Cuando me fijé en las fotos pensé en mi cara y en mi actitud del pasado y pensé si podría tener una cara y una actitud similar a la de la señora dentro de veinte años.

Me sentí ante mi doble, ante una persona que podría comprenderme y ante una mujer admirable, gigante y valiente como yo.

Con ustedes, mi doble:

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Contra la bicicleta como medio de transporte en Bogotá

2 Feb

Bogotá es una ciudad inmensa que cada día crece más. Algunas personas deben recorrer trayectos diarios de más de dos horas para ir de su casa al trabajo y del trabajo a la casa y desde hace un buen tiempo surgió la moda de sentirse moralmente superior porque se llega al trabajo en bicicleta (y tiene gato).

Moda es moda y millones de personas se toman por los nuevos héroes de la vía porque soportan sol y lluvia, humo negro y vías desastrosas.

Yo los veo desde la ventana de mi buseta y me pregunto asombrada:

¿Son bobos a conciencia o nacieron para sufrir?

A medida que pasa el tiempo crece el número de personas masoquistas que se exponen diariamente a este tormento físico con la pretensión de que son humanos conscientes, amantes del planeta, ciudadanos ejemplares y como las masas tienden a imitar los comportamientos aunque sepan que son errados ahora ir en bici es casi que una cualidad intelectual. Los que vamos a pie somos tontos.

En vez  exigir que mejore el transporte público los amigos de la bici incentivan a sus congéneres para que hagan deporte en ropa de trabajo antes de llegar a la oficina. Cualquier persona que haya practicado el ciclismo con cierta regularidad sabe que después de media hora de trayecto el ciclista no sueña con llegar a trabajar sino con darse un baño, cambiarse de ropa y descansar un buen rato.

Picando el ojo

28 Ene

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Sócrates en el centro comercial

28 Ene

Confieso que me he traicionado a mí misma

Antes de cumplir diez años me hice varias promesas que no cumplí:

Ser estoica como Sócrates:

¿Ves todo lo que hay expuesto en la feria para la venta?

Sí, maestro, muy bonito todo. Muy buenas las promociones de enero.

¡No necesito ninguno de esos objetos, todos son innecesarios!

Vivir toda la vida en la misma casa como Flaubert:

Una persona debe vivir toda su vida en la misma casa, ser parte de ella. Cuando la persona muere deben enterrarla y quemar la casa porque la casa es un objeto vivo, es parte del difunto, no es un simple espacio para vivir.

Ser autodidacta como los verdaderos Maestros:

Para despreciar el sistema educativo no necesité a Sócrates ni a Flaubert porque lo descubrí con mis propios ojos y oídos. Cuando todavía no era bachiller tomé la decisión de no someterme más a esa prisión, a ese espacio creado para uniformar a las personas, para hacerlos dóciles, buenos ciudadanos, para que acojan con cariño y sumisión los aparatos ideológicos del Estado que tan bien explicó Althusser antes de matar a su esposa. La educación sirve para que la gente educada repita la misma historia hasta el infinito: nacer, crecer, estudiar, buscar novio, casarse, tener un hijo, comprar casa, tener otro hijo, comprar otra casa y carro, comprar, tener varias tarjetas de crédito, viajar, comprar en Zara y en Mango, debatir en las redes sociales, defender diferentes Causas, esperar que sus hijos repitan la misma historia, ver crecer a las nietos, morir convencido de que lo hizo todo muy bien y fue un ciudadano ejemplar.

También me prometí no ser esposa abnegada ni madre amorosa y de eso sí me siento bastante orgullosa porque cumplí, claro. Pero en estos últimos días me he torturado pensando que me traicioné a mí misma porque yo quería ser estoica, vivir siempre en la misma casa y no haber terminado el bachillerato (me hubiera gustado tener segundo de Primaria) y me doy látigo todos los días porque me siento como una idiota entre millones de idiotas en el centro comercial. Soy como todos.

Por no haber cumplido esas tres grandes promesas me siento inauténtica, frustrada, fracasada, una idiota entre millones de idiotas, una ciudadana ejemplar, una persona que ha “triunfado en la vida” y se puede constituir en modelo digno de ser imitado y yo no soñaba con eso para mi vida. Pienso en lo que hubiera podido llegar a ser sin tener una casa PROPIA, formación educativa en las mejores instituciones del país, un trabajo digno porque me deja mucho tiempo libre y -en vista de que pagan por trabajar- estar obligada a comprar, a hacer uso de la ganancia en el centro comercial.

Si me hubiera rebelado de verdad sería otra, el camino hacia la escritura hubiera sido mucho más complicado, no tendría los lectores que tengo ni me prestarían la atención que me prestan porque los benditos títulos pesan más que lo que yo pueda decir si sólo tuviera segundo de Primaria, no tendrían valor mis palabras aunque hubiera leído todos los libros que he leído en la biblioteca. En la universidad estuve apenas seis años y esos seis años pesan más que los treinta años como lectora de biblioteca, no es justo ese trato con los autodidactas.

Los signos de puntuación

27 Ene

Primero se lee y después se escribe.

Cuando usted descubre que le gusta leer más que cualquier otra cosa en la vida se pregunta con lágrimas de emoción ante la verdad revelada por qué le gusta tanto leer y no ver televisión o hablar con el hijo de la vecina, por ejemplo. Cuando SABE que le gusta leer más que realizar cualquier otra actividad en la vida deja de pensar en el contenido de los textos y pasa a fijarse con atención en la forma como están escritos esos textos que lo conmueven hasta las lágrimas y lo llevan a descubrir que tiene cerebro y corazón, raciocinio y sentimiento; descubre usted que no es un simple animal y es ahí donde con lágrimas de alegría se fija en los signos de puntuación, se pregunta si son cosas de Dios o el secreto mejor guardado de los escritores profesionales.

Sobre los signos de puntuación puede usted encontrar manuales, letra muerta redactada por gente de mente cerrada que está segura de que hay una sola forma de escribir, gente que casi siempre asume con prepotencia que la coma, por ejemplo, es para respirar y que hay una diferencia radical entre el guión y la raya o entre un asterisco y una nota de pie de página.

La forma más efectiva de entender los signos de puntuación consiste en fascinarse con un texto muy bien escrito, un clásico, por ejemplo. También le puede servir un premio nobel de literatura. Debe leerlo varias veces, tratar de entender por qué es tan particular, único, diferente a todos los demás, así como cuando estamos enamorados y lloramos de emoción porque nos sentimos bendecidos y afortunados al suponer -antes de que caiga el velo- que nos hallamos ante la perfección hecha carne. El amor se acaba pero el texto permanece siempre fijo, dispuesto a ser descubierto si se mira con atención, listo para convertirse en su maestro.

¿Por qué ante un texto que nos gusta mucho es imposible parar de leer y cuando terminamos queremos volver a comenzar? ¿Por qué siente usted que es como música? ¿Por qué lo recuerda después de varios días si ha leído otros textos y sólo ese llega a su memoria en el momento menos esperado? ¿Será el contenido, la sinceridad  o los signos de puntuación?

Son los signos de puntuación.

Los signos de puntuación son de uso exclusivo de la escritura, no de la oralidad. En pocas palabras, los signos de puntuación son signos de sentido como el tema, el tipo de texto, el tratamiento, la selección de las palabras, la intención, el tono y todo lo demás.

Entre más leo, escribo, pienso y siento más me convenzo de que la fuerza de la escritura está en los signos de puntuación.