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¿Machismo, racismo, clasismo o simple odio?

19 Dic

Con ustedes el comentario dejado en Facebook por Laura Gómez Camargo, a propósito del plagio de 40 páginas de Catalina Ruiz-Navarro en su trabajo de grado en la Universidad Javeriana denunciado ayer por una figura a la que esperamos ahora sí la Universidad Javeriana y los medios tengan en cuenta para analizar el delito cometido por la columnista, feminista, abanderada de varias causas, todas relacionadas con la ética y la justicia.

Laura cree que si yo denuncio el plagio soy la negra Candela; si es el hombre blanco, rubio, alto, de apellido raro -me refiero a Mario Jursich Durán- es sensacional y debe tomarse en serio. Tengamos en cuenta que Laura es admiradora de Catalina (es decir, feminista) y de forma implícita da a entender que lucha por la justicia y el orden:

“Elsy Rosas Crespo no hace ninguna denuncia de ningún tipo, es como un perfil tipo la negra Candela, llena de bobería y calumnia sin análisis de nada ni crítica de nada. Importante sería sacarla/lo de este debate para que lo del plagio sea tomado enserio, porque yo también vi esto compartido por ese perfil y me pareció otra de sus quejas sin fundamento ni rigor. Ahora que lo veo compartido por Mario, cambia la cosa”.

El segundo plagio perdonado a Catalina Ruiz-Navarro

27 Nov

En 2013 Catalina Ruiz-Navarro plagió a una feminista norteamericana, hubo un poco de revuelo en los medios, algunos intelectuales se manifestaron sobre el delito cometido con premeditación y ella aclaró que fue un descuido, que olvidó poner algunas comillas y siguió posando de feminista empoderada e indignada. No hubo sanción social.

A medida que pasa el tiempo nuestra feminista estrella se consolida de forma más contundente como una de las voces más autorizadas para tratar temas relacionados con la opresión de la mujer, los salarios inferiores que recibimos, los piropos agresivos que hemos tenido que soportar desde tiempos inmemoriales, el derecho a usar minifalda sin que suframos el acoso callejero, la posibilidad de divertirnos viendo porno preferiblemente feminista, entre otros. No se trata de un feminismo serio sino de una pose tonta que vende mucho y no deja de ser preocupante que a medida que pasa el tiempo avanza más y se convence de que está al lado de Virginia Woolf y Simone de Beauvoir, Pierre Bourdieu y Herbert Marder, aunque lo más seguro es que -por ser una estudiante vaga- no haya terminado de leer ninguno de los libros de estos intelectuales que se han ocupado del feminismo de forma seria y desde una apuesta estética que termina siendo una apuesta política porque de eso se trata el feminismo: es una teoría de la acción, no se trata simplemente de pronunciar palabras tontas y discursos digeribles por masas desesperadas ávidas de entretenimiento, es algo mucho más serio, es teoría en acción y compromiso. El feminismo no es marketing y feria de negocios y en eso lo ha convertido Catalina Ruiz-Navarro.

Catalina Ruiz-Navarro lucha sin tregua por el empoderamiento y el asumirnos como seres completos que no somos menos que los hombres. Discute, grita y se acalora con cierta frecuencia, posa de mujer fuerte, contundente, segura… y mientras representan su triste papel nos enteramos ahora de que en su trabajo de grado en la Universidad Javeriana plagió cuarenta páginas, se trata de una investigación muy seria y minuciosa realizada en el portal https://www.plagios.org.

Es un plagio evidente y estas personas a las que no conozco se tomaron muy en serio la denuncia y están recurriendo a diferentes instancias para que Catalina Ruiz-Navarro, la directora del trabajo de grado y la Universidad Javeriana den explicaciones sobre un fraude tan evidente. Pasó más de un mes y nadie se ha pronunciado, había una copia del texto que le concede el título de Filósofa a Catalina Ruiz-Navarro en la página de la Universidad y esta semana desapareció; el público en general ahora no tiene la posibilidad de ver el análisis del plagio y confrontar luego con el trabajo de grado, las fuentes que consultó para copiar párrafos enteros con absoluto descaro, con la seguridad de la persona que está acostumbrada a incurrir en este delito. Es muy preocupante que una institución prestigiosa -la mejor institución de educación superior en Colombia después de la Nacional y los Andes- tome una medida como esta, parece como si la universidad Javeriana estuviera encubriendo a la feminista estrella. El Espectador tampoco se ha pronunciado.

Desde hace más de cinco años he escrito sobre las imposturas intelectuales, la poses y las incoherencias de Catalina Ruiz-Navarro como feminista y como intelectual y ahora que podemos confirmar que todas mis sospechas eran ciertas se interpreta mi preocupación sobre el silencio de la Universidad Javeriana, el periódico El Espectador y la autora del plagio como envidia de mi parte porque no tengo una carrera y no he llegado tan lejos como ella. Catalina Ruiz-Navarro reincide una y otra vez en el delito y el engaño y sus amigos y admiradores la presentan como víctima de acoso aunque saben que si se fijan seriamente en el análisis de sus cuarenta páginas de plagio pueden comprobar en menos de una hora que no se trata de asuntos personales, ajustes de cuentas, envidia ni resentimiento sino de un delito grave que debe ser estudiado con atención y que merece la sanción social y la aplicación de la ley porque está en juego el prestigio de una universidad, de un medio, de una figura pública y el papel que juega Catalina Ruiz-Navarro como intelectual, filósofa, pensadora y feminista empoderada.

¿Por qué debe escandalizarnos que Catalina Ruiz-Navarro incurra en plagio y sea protegida por la Universidad Javeriana, el periódico El Espectador y todos los intelectuales colombianos?

Porque esa reacción nos hace pensar si la falta de justicia de la que tanto se quejan con los políticos corruptos no aplica para los intelectuales. En el portal que analiza el plagio se preguntan sin la corrupción en Colombia es tan profunda que atraviesa todas las actividades, incluida la intelectual, que se debe caracterizar por la honestidad, la entereza y el respeto al trabajo ajeno.

¿Por qué ningún escritor colombiano, profesor universitario, investigador o periodista ha mencionado el plagio de cuarenta páginas en su trabajo de grado en la Universidad Javeriana si es un asunto que nos debería escandalizar a todos?

Reflexionemos sobre el plagio

27 Nov

El nuevo plagio de Catalina Ruiz-Navarro -ahora en su trabajo de grado como Filósofa de la Universidad Javeriana- nos obliga a pensar por qué hay gente que lo hace y por qué algunas universidades no se toman en serio el hecho si tiene implicaciones tan serias.

¿Qué es plagio?

Plagio es no atreverse a pensar y a redactar uno mismo sino dejar que otro piense y redacte por uno. Cuando el escritor perezoso, inseguro y facilista cree que encontró una cita digna de ser escrita por él -aunque la haya escrito otro- la copia sin asomo de disimulo y sin vergüenza para posar de inteligente, profundo, sensible o lo que sea que quiera transmitir a través del robo de la frase, el párrafo o la idea que robó de un autor que no es perezoso, facilista ni deshonesto.

¿Qué tipo de persona plagia?

Plagia la persona que desconfía de su propio talento y seguramente no lo tiene pero quiere llegar lejos posando de intelectual, artista o erudito. Normalmente plagian los estudiantes perezosos y los adultos sin talento; los que sueñan con escribir como los grandes pero no saben cómo hacerlo y ante la impotencia caen en el robo intelectual y se les convierte en vicio. Quien plagia una vez y no es descubierto lo seguirá haciendo hasta que se confíe demasiado y llegue a copiar hasta cuarenta páginas. Copiar, robar, plagiar cuarenta páginas es llegar al límite de la manía de no pensar por sí mismo y no confiar en sí mismo y de paso pensar que los lectores del robo son todos unos completos ignorantes. La persona que plagia se desprecia a sí misma y desprecia a sus lectores, los subestima, los trata como tontos.

¿Es más escandaloso que incurra en plagio un estudiante o un profesional?

Un profesional.

¿Y por qué?

Porque no le da ejemplo a los estudiantes. Si un estudiante ve que una figura pública con títulos universitarios plagia ante la mirada de todos y no pasa nada va a pensar que no vale la pena pensar por sí mismo, que da igual hacer los trabajos con empeño o simplemente copiar. Un profesional debe dar ejemplo, tiene un compromiso social porque está a la vista de todos, debe convertirse en faro moral, en alguien a quien las futuras generaciones deseen imitar y ¿vale la pena imitar a un ladrón de ideas ajenas? No.

¿Qué se esconde detrás de la exigencia de no hacer plagio?

El deseo de respetar el trabajo ajeno, las horas consagradas a la lectura, la escritura, la reflexión profunda y el trabajo honesto. Una persona puede terminar una carrera profesional y no ejercer o ejercer de forma mediocre o sin figurar. Pero cuando el plagiador es figura pública y quiere posar de indignado, cuando defiende una Causa como el feminismo y el empoderamiento de las mujeres pero es un ladrón de las ideas de otros -especialmente de hombres- ofende esa Causa y a todas las personas -hombres y mujeres, intelectuales honestos que creen que no todo está perdido y vale la pena seguir luchando por unos valores y principios que tienen todo el sentido y que debemos hacer respetar.

¿En cuál terreno de la filosofía encontramos el plagio?

Etica y estética.

¿Está perdida la ética? ¿Qué pasó con la filosofía? ¿Qué pasa cuando una filósofa feminista empoderada que se envalentona en contra del heteropatricado y el falocentrismo toma como propias ideas que no son suyas sino en su mayoría de hombres que no saben de su existencia?

Es muy ofensiva esa puesta en escena. Si soy filósofa feminista empoderada y poso de todo eso no se esperaría de mí que robara con absoluto descaro las ideas de otros y mucho menos en su mayoría hombres. No es justo que robe a hombres ni a mujeres pero asombra que luche contra el machismo y no sea capaz de pensar por sí misma sino que otros hombres tengan que pensar por ella y no se atreva a usar las comillas para reconocer el trabajo ajeno.

¿Cuál es el gran riesgo de convertirse en plagiador?

Que la persona pierde toda la credibilidad y aunque diga la verdad siempre vamos a creer que está mintiendo.

¿El plagio es una enfermedad contagiosa y se puede curar?

Es muy contagiosa y más en tiempos de internet; debe ser más adictiva que el basuco pero más traicionera que un admirador tuitero de los que expresan cariño a través de mensajes privados pero nunca lo nombra en público. Cuando una persona roba ideas y le va bien con el robo va a seguir haciéndolo, pasa lo mismo con los que roban tuits o se ocultan detrás de una identidad que no los representa. Salir del mundo de la mentira, el engaño y el robo debe ser más complicado que salir de las drogas más duras porque también carecemos de lectores atentos y de mente suspicaces.

Carta abierta a Catalina Ruiz-Navarro

27 Nov

Buenas tardes, Catalina.

En 2013, cuando plagiaste a la feminista norteamerica, ya eras la Maestra del plagio porque en 2008 habías plagiado cuarenta páginas en el trabajo de grado que te concedió el titulo de Filósofa en la Javeriana. Nada más ni nada menos que filósofa, una pensadora, la discípula de Platón y de Nietzsche, cerdos machistas, misóginos odiadores de hembras débiles como tú. ¿No es irónico que seas filósofa feminista empoderada y ahora que sabemos que mientes te hayas convertido en la caricatura de ti misma? ¿No te da vergüenza con tus ancestros, esas mujeres que se supone te enseñaron a ser fuerte, honesta y defensora de los derechos de los débiles o eso también te lo inventaste? Ahora sospecho que al ser la maestra del plagio también eres maestra de la mentira y la actuación y es imposible creer cualquier palabra tuya, impostora. ¿Todo en ti es mentira y engaño como los libros apilados en tu biblioteca de papel que tal vez nunca has leído sino que son un simple adorno bonito que usas para montar tu puesta en escena engaña bobos? Y como los bobos siempre son más ganas tú, reina.

¿Mientras copiabas párrafos enteros de otra gente que sí entiende a Deleuze no te sentías un poco pequeña por tratar de entender a un grande? Un hombre blanco europeo arrogante y seguramente despreciador de mujeres débiles de mente que no se conceden el placer de pensar por sí mismas?, ¿Querías posar de mujer inteligente al tratar de entender el pensamiento de un hombre fuerte y como su pensamiento es más poderoso que el tuyo decidiste robar las ideas de quienes sí lo entendieron? ¿No hubiera sido más fácil analizar el humor de Daniel Samper Ospina o la profundidad de pensamiento de Vladdo o los Aportes al Pensamiento Latinoamericano en la Obra de Ricardo Silva Romero? ¿Por qué te tenías que meter con Deleuze? ¿Qué querías demostrar? ¿Querías posar de inteligente, profunda y erudita cuando lo tuyo era la rumba dura y la catadura de condones o acaso ya se te olvidó que en ese tiempo eras una de las colaboradoras más frecuentes y entusiastas de la revista Soho? Eres una feminista de dos pesos que ofende al feminismo y a todas las mujeres que luchan todos los días en silencio por hacer un poco más digna su situación.

Me gustaría saber en qué momento empezaste a subestimarte como mujer y como intelectual, ¿Fue en primaria o en bachillerato? ¿Puedes alcanzar a imaginar el daño que le hiciste al feminismo con la representación de tu triste papel o tu inteligencia y formación académica no te alcanzan para tanto porque has consagrado tu vida entera a construir una imagen de lo que quieres ser y en realidad no eres nada?

Mejor no sigo porque después me dicen que voy por ahí dañando vidas.

Corrección de estilo a la biografía de Catalina Ruiz-Navarro

7 Dic

En el post anterior analicé la Respuesta Larga de Catalina Ruiz-Navarro, el extenso regaño dirigido a quienes cometimos el error de dudar de sus dotes intelectuales y su honestidad. Hoy vamos a analizar la biografía de la autora compartida en ese mismo post. Al leerla hoy de nuevo encontré errores imperdonables en quien es vista por sus admiradores como una de las mentes más brillantes de esta pobre nación doblegada ante la mediocridad y la mentira.

Para comunicarse a través de la escritura es preciso saber escribir, para saber escribir es preciso ser paciente y para ser paciente es preciso contar con mucho tiempo libre y ninguna ambición de tipo material. El estilo más bello en la escritura se logra cuando se escribe para uno mismo -por simple placer- y se comparte el placer de lo logrado con lectores como tú y como yo (porque has de saber que escribo para gozar placeres futuros: el placer de leer algo digno de mis ojos).

Para gozar el placer de escribir es preciso también ser un miserable o un fracasado en la vida desde la perspectiva de los triunfadores, es decir, la gente orgullosa porque siempre está muy ocupada y no tiene tiempo para pensar en algo tan tonto como el estilo en la escritura por una simple razón: es una Mente Brillante y “los ritmos de producción son rápidos, casi que industriales”, alguien como la ilustre Catalina Ruiz-Navarro.

Algo tan simple como la biografía que Catalina usa para presumir e intimidar a lectores descrestados con sus columnas de opinión y posibles contradictores -quien intente dudar de su formación académica y su trayectoria profesional- está plagado de errores básicos, dignos de un estudiante desaplicado de grado séptimo de Educación Básica en Colombia.

La biografía:

Tomada de http://catalinapordios.com/2013/12/06/la-respuesta-larga/ a la izquierda resaltada en negro.

Columnista y reportera de El Espectador, Directora y fundadora de Hoja Blanca revista-ONG (HojaBlanca.net) y dicta la cátedra de Periodismo Digital en la Universidad Jorge Tadeo Lozano. Ha trabajado como Oficial de Comunicaciones en Women’s Link Worldwide, como Jefe de Prensa de el Instituto Caro y Cuervo y la Feria Internacional del Libro de Bogotá y como catedrática de Periodismo de Opinión en la Facultad de Comunicación de la Universidad Javeriana. Su trabajo en poesía ha sido publicado en revistas como Viacuarenta y El Malpensante. Maestra en Artes Visuales con énfasis en Artes Plásticas y Filósofa de la Univesidad Javeriana. Tiene una Maestría en Literatura de la Universidad de Los Andes. Barranquillera.

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No seré yo quien haga la corrección de estilo de algo tan fácil de corregir, dejo la tarea a quien esté dispuesto a probar qué tanto aprendió en sus clases de Español si es que tiene un mísero título de Bachiller Académico.

Fin

La respuesta larga de Catalina Ruiz-Navarro

7 Dic

El plagio de Catalina Ruiz-Navarro ha sido perdonado y quienes lo denunciamos quedamos como gente sin sentimientos ni sensibilidad, personas que sufren con el triunfo de una persona brillante como ella. Catalina redactó un bonito regaño con muchos visos de erudición dedicado a sus lectores y a quienes dudamos de su integridad como intelectual.  Sus lectores fieles quedaron satisfechos -ahora son más fieles que antes del plagio porque descubrieron que su columnista estrella es humana y comete errores como cualquier pobre mortal- y quienes la acusamos aprendimos una bonita lección sobre derechos de autor, inexistencia de una identidad difusa llamada El Autor del Texto, nodo, hipermedia, futurología… Como dicen en la cultura popular, quienes la denunciamos por deshonesta y por subestimar a sus lectores, le salimos a deber. Nos terminó dando clases de ética y de paso nos sacó un poco de la ignorancia que nos carcome.

En Twitter todo es fiesta y mensajes de admiración, parece que el plagio aumentó su número de fans, se materializó un  slogan muy colombiano: “Perdón y olvido”, aquí no ha pasado nada, que la gran intelectual y pensadora nos siga impactando con sus ideas reveladoras.

Analicemos el regaño de Catalina a quienes dudamos de sus dotes para escribir sin plagiar.

Para comenzar nos encontramos con su biografía, para ella es fundamental presentarse como una intelectual con gran trayectoria profesional antes de dar a conocer sus textos, la biografía sobresale con el propósito de impactar al lector y lo impacta, claro. Recordemos que en Colombia la Educación Superior es para la gente que está dispuesta a empeñar la vida para poder pagarse una carrera y pocos son los arriesgados que se lanzan a ese mundo incierto de estudiar para luego conseguir un trabajo digno del valor del semestre que pagó. Catalina no es ninguna principiante, la biografía es una carta de presentación imponente y quienes no han tenido el “privilegio” de “educarse” en una universidad suelen impactarse cuando se habla en su presencia de títulos profesionales en universidades prestigiosas.

Con ustedes, la biografía:

“Columnista y reportera de El Espectador, Directora y fundadora de Hoja Blanca revista-ONG (HojaBlanca.net) y dicta la cátedra de Periodismo Digital en la Universidad Jorge Tadeo Lozano. Ha trabajado como Oficial de Comunicaciones en Women’s Link Worldwide, como Jefe de Prensa de el Instituto Caro y Cuervo y la Feria Internacional del Libro de Bogotá y como catedrática de Periodismo de Opinión en la Facultad de Comunicación de la Universidad Javeriana. Su trabajo en poesía ha sido publicado en revistas como Viacuarenta y El Malpensante. Maestra en Artes Visuales con énfasis en Artes Plásticas y Filósofa de la Univesidad Javeriana. Tiene una Maestría en Literatura de la Universidad de Los Andes. Barranquillera”.

En el primer párrafo dice: “No es la primera vez que se me escapa algún error, los ritmos de producción son rápidos, casi que industriales”. ¿Cómo pretende ser la brillante columnista que nos ha querido hacer creer que es si trabaja al ritmo del capitalismo salvaje y los salarios miserables? El exceso de trabajo es algo que debería hacerla sentir mediocre antes que justificar “el error” como parte del afán por entregar textos para tres o cuatro medios para los que trabaja tal vez porque padece el terrible miedo al vacío; tal vez vive con la ilusión de que más es más porque no sabe que más es menos, no tiene tiempo para pensar porque siempre está ocupada trabajando. Más es menos, más trabajo es más miedo, menos vida, menos reflexión, menos brillantez, menos lectura, menos profundidad y más vacío y miseria existencial. El trabajo intelectual, la producción intelectual y la redacción de textos exigen meditación y revisión permanente, un Bachiller lo sabe.

Más adelante escribe Catalina: “Lo más frustrante de toda la historia es que el nombre de Lisa Wade sí aparece en el artículo en la versión original que publiqué, con lo cual la acusación de plagio resulta doblemente ofensiva”. Es ahí donde empieza el regaño para nosotros los insensibles que nos tomamos por seres perfectos que nunca cometemos errores y creemos tener algo llamado ideas propias. Acepta que cometió un error -un plagio- (ella usa la palabra error para referirse al delito llamado plagio con el propósito de  hacerlo parecer menos grave de lo que es). Dice que olvidó poner “algunas” comillas, que este triste incidente le servirá para educar a sus estudiante bajo el precepto de que se aprende de los errores, pero en todo caso está muy ofendida con quienes detectaron la omisión de las comillas y el parafraseo en su texto, está doblemente ofendida con quienes la acusan de deshonesta.

A medida que avanza se pone más furiosa con nosotros los insensibles: “si no creen que soy honesta, al menos no piensen que también soy estúpida”. Yo creo que Catalina Ruiz-Navarro sí es bastante estúpida: ha pasado los últimos tres días de su vida justificando sus “errores” desde Twitter y a través de “comunicados”  cada vez más extensos y más furiosos para hacernos creer que está muy indignada cuando en realidad debe estar muy asustada y muy avergonzada; se empeña en convencernos de que es la más honesta de las honestas. Catalina: cuando una persona es honesta no lo dice ella misma, lo dicen los demás. La versión más distorsionada de una persona es la que hace ella misma y los genios, los verdaderos genios, pasan su vida divagando sobre si son genio o son estúpidos. Sólo los estúpidos están seguros de su genialidad.

En la segunda parte de la respuesta larga Catalina es mucho más erudita que en la primera y el tono es mucho más arrogante. Nos da a entender que conoce muy bien las teorías textuales e hipertextuales de la modernidad, la modernidad tardía y la postmodernidad. Esta segunda parte debe ser la más impactante para su lectores fieles, quienes la toman por una gran intelectual. La mayoría de estas almas nobles no deben entender mucho de lo que Catalina expresa en tono intelectual iracundo pero les debe parecer digna de ellos porque es evidente la hondura y la profundidad intelectual. Catalina es digna de confianza, debemos seguir leyéndola, eso debe pensar el inocente lector de textos complejos como esta gran segunda parte de la Respuesta Larga.

Catalina Ruiz-Navarro: acepta de una vez por todas que lo tuyo fue un plagio infame que ya corregiste y que lo quieres hacer pasar por un simple error, ni siquiera como una locura de juventud. Al presentarlo como  una suma de errores y no como un plagio estás reafirmando la idea de que no sólo no respetas el trabajo intelectual de los demás sino que, además, y como si fuera poco, eres terca, arrogante e intransigente.

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Cartas de los amigos de Catalina Ruiz-Navarro

4 Dic

El post sobre el plagio de Catalina Ruiz-Navarro ha dado mucho de qué hablar y sus amigos están desesperados. A continuación voy a compartir con ustedes sólo tres comentarios de alguien que se hace llamar el prosista. Me ha enviado más de veinte correos insultándome, lo reporto como spam, vuelve a crear otro correo y me vuelve a insultar.

Habilité estos comentarios y otros en el blog para que quede evidencia de que se trata de un acoso digno de estudio.

1)

elprosista12@risamail.com

65.49.14.70

Enviado el 03/12/2013 a las 14:51

“Gurrecito, pare ese ataque de diarrea que me tiene secuestrado mi timeline, me va a tocar bloquearla. Además de gurre salió intensa, joder!”.

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2)

elprosista13@punishmail.com
65.49.14.158

Gurrecito, qué ternurita usted pidiendo que le definan qué es cuquioxidada, qué negación de la realidad tan marcada tiene usted. Le voy a dar una manito porque se la merece, en más de una forma [risas estruendosas]. Una mujer cuquioxidada es la que ante la falta de sexo recurre a formas perversas de autoestimulación, como involucrarse en prácticas sadomasoquistas de múltiples formas y vertientes. Por ejemplo, el estado de hiperexcitación que le causa la lapidación de Catalina Ruiz. Dado su cuquioxidamiento se autosatisface usted con unas pajillas en forma de lapidación.
En principio compartimos usted y yo la misma fuente de placer, solo que en mi caso venir a decirle unas cuantas verdades no son pajillas sino simples rascaditas de pelotas en su nombre. Su spam con Catalina es todo un despliegue público autoerótico. Cada vez pone usted más en evidencia sus celos hacia las mujeres sobresalientes, atractivas e inteligentes. Su fuente de lubricación es lapidarlas. De paso devela la inexistencia de su Andresito: una mujer bien follada no recurre a estas prácticas perversas autoeróticas.
La solución obviamente sería encontrar otras formas de lubricar su cuca oxidada, esa caverna llena de telarañas que ningún ser humano o animal, ni siquiera su propia mano, visita desde hace algunas décadas. Comprensiblemente, la verdad sea dicha. No le vendría nada mal una cata de condones. Hoy lamento que Dante no conociera a una mujer como usted, qué pasajes los que hubiera escrito sobre el infierno y el purgatorio, qué personaje grotesco es usted.
Le envío dos patadas en el culo a su novio imaginario, por guevón y por no saber comportarse como un varón con usted.

3)

elprosista14@punishmail.com
65.49.14.93

Enviado el 04/12/2013 a las 5:13 |

Confirmado también que usted, como Sandra Suárez, tampoco sabe inglés. Luego ninguna de las 2 sabe exactamente qué fue lo que plagió Catalina. Las comillas son anecdóticas Gurrecito. Mande a traducir el artículo de Wade para que pueda argumentar la paliza que le dio a Catalina. Le doy una pista: Wade apenas aparece mencionada en el sexto párrafo, cuando todo lo escrito en los párrafos anteriores es trabajo de ella. Pero como sus lecturas a medias son suficientes para usted, se quedó con la versión de Pabs en lugar de verificar de qué estaba hablando. Esa es la medida de su mediocridad. Patética.

El plagio perdonado a Catalina Ruiz-Navarro

3 Dic

Gracias a Twitter nos enteramos de la muerte de Rosa Elvira Cely y marchamos indignados (Catalina Ruiz-Navarro recuerda ese atroz feminicidio cada vez que se agrede a una mujer).

Gracias a Twitter supimos que en el parqueadero de Andrés Carne de Res las parejas embriagadas de alcohol y de deseo se aman ante la mirada atónita de los vigilantes que cubren el turno de las 3 a.m (Catalina Ruiz-Navarro odió como tantas a Andrés Jaramillo  y desde su columna en El Espectador volvió a gritar: ¡No más maltrato a la mujer! Desde ese día no ha dejado de usar minifalda para sentar su voz de protesta).

Gracias a Twitter supimos quién es Gabriela Salazar: una niña recién graduada de Bachiller que dejó a su papá con una deuda de 180 millones porque copió ilustraciones de varias autoras norteamericanas para un libro de Pilar Castaño y éste tuvo que ser recogido por plagio. La deuda sólo incluye la recogida de los libros; a la  familia de Gabriela Salazar sólo le queda esperar si las ilustradoras de las obras originales la denuncian por el robo o no (Catalina Ruiz-Navarro decidió seguir los pasos de Gabriela, aunque plagiar a una mujer no es precisamente un detalle cordial y respetuoso con ella ni con sus ideas. Más tratándose del robo de una feminista colombiana a una feminista norteamericana, entre feministas deberían tratarse mejor porque comparten el peso de esta sociedad patriarcal y falocéntrica).

La primera pregunta que vale la pena formularse es simple: ¿Por qué en Colombia se le rinde tanta reverencia a los autores norteamericanos hasta el nivel de robarse sus trabajos?

Plagio es plagio como violación es violación, no se plagia un poquito y de nada sirve ofrecer disculpas y arrepentirse de la falta cuando un hombre viola o asesina a una mujer; es un delito imperdonable y no se admiten términos medios. Catalina es una feminista radical como sólo podría serlo en un país tropical y amarillista como Colombia, ella está dispuesta a denunciar todo tipo de abusos y malos tratos a las mujeres sin importar su condición social, es una especie de Pirry de las nuevas tecnologías y tiene su club de fans, gente que está dispuesta a hacerse matar por ella especialmente porque es una mujer muy deseable y porque hizo una cata de condones para la revista SoHo. Cada vez que se convoca a una marcha -en minifalda o no- por el maltrato a una mujer, ella marcha y grita como todas las demás y luego se indigna a través de su columna en El Espectador y los otros cuatro medios para los que trabaja.

Y entonces pasamos a formularnos la segunda pregunta:

¿Esperaríamos un plagio tan obvio de una mujer tan ejemplar como ella? ¡No!

Catalina Ruiz-Navarro es una trabajadora incansable de los derechos vulnerados de las mujeres y necesita que su voz de protesta llegue desde diferentes medios. También es profesora  en el área de Comunicación Social en la Universidad Jorge Tadeo Lozano. Irónico sería que la materia a su cargo se llamara Comunicación y Ética, o Derechos de Autor, o Escritura en Medios Digitales. Si es escandaloso que un estudiante incurra en plagio y lo niegue cuando ha sido evidenciado, cuál será nuestro nivel de indignación cuando Catalina Ruíz-Navarro copia casi todo el texto de Lisa Wade y luego ofrece disculpas diciendo que sí, que le faltaron algunas comillas y que ya envió la corrección al medio en el que el plagio fue publicado.

Los tuiteros en general le han perdonado el plagio a Catalina Ruíz-Navarro, lo han visto como un mal menor, algo que pasó y debe ser olvidado porque todos en algún momento se han robado las ideas ajenas. Para mí sigue siendo escandaloso, más tratándose de una persona dispuesta a luchar con manos y pies por los derechos de los desvalidos, dispuesta a denunciar a los corruptos y a analizar todas las formas de atropello en contra de seres sin voz. Eso se llama falta de coherencia, es una actuación infame, una pose, un personaje que ella ha creado porque es creíble y porque posar de justiciero es algo que excita a las masas estúpidas y le reporta buenos dividendos a quien asume el rol.

Cuando un estudiante se acostumbra a plagiar llega un momento en el que se confía tanto que no le da importancia a los detalles, un golpe de suerte del profesor puede darle pistas sobre un plagio. Seguramente Catalina viene incurriendo en este delito desde hace mucho tiempo y se confió como se confía el estudiante vago, la copia es tan evidente y premeditada que es obvio que no es la primera vez que lo hace, es un acto recurrente. una forma de subestimar a los lectores, cuando roba a otros autores debe pensar con cinismo: “¿Si lo he hecho tantas veces y no lo han notado por qué lo van a notar esta vez?”. Ella pone en práctica las políticas de El rincón del vago: “¿Para qué escribir lo que ya está escrito? Se supone que El rincón del vago es para estudiantes, no para profesores de Comunicación Social y activistas profesionales.

A ella no le va a pasar nada, no va a tener que rendir cuentas ante el director de El Espectador ni ante el Director de Comunicación Social en la Universidad Jorge Tadeo Lozano, reinará la ley del silencio en ese otro mundo de la impunidad amparado por los medios de comunicación, pero nos queda internet, este blog, la maravillosa herramienta llamada Twitter para decirle a quien pase por aquí:

Catalina Ruiz-Navarro no es coherente, lo suyo no debería ser el activismo, el periodismo y la docencia sino la política.

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