Tag Archives: El niño terrible y la escritora maldita

Autoficción pura

9 May

Todo lo que el hombre ha contado en sus novelas proviene de su propia vida, su memoria, que acaso reinventa de un modo caprichoso lo que cree que ha vivido. Todo se origina en el río caudaloso que es la vida, nada es impostado, libresco, aprendido de una biblioteca. El hombre ha escrito numerosas veces su biografía turbulenta y pecaminosa y quizás ahora predecible. “Ya basta -piensa-. Ya he contado mi vida suficientemente, tanto que ya no sé lo que he vivido. Pero debo seguir contando una historia. ¿Y qué historia voy a contar, si prescindo por completo de lo que conozco, de lo que he vivido, de la galería de personajes tremendos y afiebrados que habitan mi familia? ¿Debo imitar a otros escritores tantas veces premiados, que ya no escriben sobre sus vidas, sino sobre las vidas de unas personas notables que ahora están muertas y sobre las que entonces es prudente y acaso conveniente fabular? ¿O debo perseverar en el tono personal, confesional, impúdico, en el relato despiadado, a secas, de los vivido?”.

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La ambición del humor

9 May

Y luego intenta de un modo fallido, desesperado, hacerlos reír, arrancar una risotada sincera del público, al menos una, que es algo, la ambición del humor, que lleva al hombre a decir las cosas más deslenguadas, desmesuradas, reñidas con la moderación y el buen gusto, pero las risas y la elegancia son empeños que le resultan aparentemente incompatibles.

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Una libertad que nadie pueda arrebatarte

4 May

Si de verdad quieres tener poder, tal vez deberías aspirar a tener la mayor libertad posible, una libertad que nadie pueda arrebatarte, una vida sosegada y sedentaria que a nadie tengas que explicar, el poder insuperable de mandar a todos al carajo y hacer lo que más te guste o no hacer nada, que es generalmente lo que más nos gusta hacer, nada de nada: ver una película o un partido de fútbol o escuchar una canción o darle un beso a tu chica.

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El sueño eterno

27 Abr

John Lennon quería dormir y estar solo

Bukowski quería dormir y estar solo

Cioran quería dormir y estar solo

Jaime Bayly quiere dormir y estar solo

Freud quería dormir y estar solo. Se encerraba en su estudio, viajaba solo y caminaba solo.

Los cinco grandes hombres intentaban dormir y descansar pero los cinco vivían con una mujer y cuando más disfrutaban era cuando no estaban cerca de esa mujer, cuando podían acostarse a dormir sin pensar en el futuro, sin pensar en que pronto regresaría ella, haría ruido y querría hablar con el genio que suele encerrarse en su estudio y pide a gritos no ser interrumpido. ¿Por qué si eran tan inteligentes y amaban tanto la soledad y el descanso soportaron la convivencia con una mujer? ¿Cobardía? ¿Miedo? ¿Por qué Marguerite Duras sí podía vivir sola para escribir y estos genios no? ¿A los hombres geniales no les interesa el plan de vivir en una habitación propia como Virginia Woolf?

Unos recurren a la droga, otros al alcohol y ninguno de los cinco sabe lo que significa saborear el placer de dormir en estado de pureza, no saben lo que es el sueño natural. Lo que para ellos era apenas un sueño es para mí la realidad real de cada noche. Ellos saben que dormir bien es el gran tesoro y yo también lo sé. Ellos soportaban sus sueños artificiales y yo duermo cada noche como una santa. ¡Punto para mí!

Cuando veo la desesperación de estos hombres porque no saben vivir, porque aman la soledad pero el miedo no les permite entregarse a ella a cabalidad, cuando los veo deseando la tranquilidad como quien desea el mundo de la fantasía me pregunto por qué a los grandes hombres les cuesta tanto vivir de manera tranquila si es tan sencillo. Dormir es un arte y para ejercerlo bien el sueño debe ser profundo y no inducido. No hay nada más placentero que el sueño natural.

Jaime Bayly sueña con un hijo gay, un hombre que se ame a sí mismo por sobre todas las cosas y saboree el placer de descansar. Jaime Bayly es un hombre inteligente, sabe que la vida no tiene sentido y no vale la pena buscárselo. Lo único que de verdad importa es comer bien, dormir bien, no hacerle daño al prójimo y amarse a sí mismo por encima de todos los demás:

Quiero que James sea peluquero, diseñador de moda o decorador de interiores. Quiero que sea muy bello y persiga ciegamente la belleza y solo la belleza. Quiero que solo crea en lo que se puede ver y tocar, y se ame a sí mismo más que a todos los prójimos sumados y hacinados. Quiero que sea egoísta, ególatra, egocéntrico. Quiero que esté absolutamente fascinado de conocerse. Quiero que sus manos le den más placer que las de cualquier otra criatura humana.21698g