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Estefanía Uribe Wolff sabe por qué suspendieron la cuenta @ensayista

6 Jun

El acuerdo al que llegaron los cientos de usuarios colombianos para hacer suspender la cuenta de Twitter @ensayista fue que cometí el delito de compartir información privada de algunos usuarios. Es una absoluta calumnia: toda la información y las fotografías que he publicado en este blog y en Twitter de la gente de la farándula colombiana y de  las divas tuiteras la he encontrado buscando información en Google, es información que han publicado ellas mismas o que han divulgado en algún medio, cuando son imágenes siempre las tomo de Google o de Twitter. Se supone que es delito cuando se comparte información privada tomada de computadores o teléfonos sin autorización del propietario; cuando se comparten números telefónicos o números de tarjetas de crédito. Nunca he hecho eso, siempre he actuado respetando las normas.

En un comentario dejado en este blog por Estefanía Uribe Wolff ella asume que cometí los delitos de los que se me acusa y al parecer ella también fue una de las convocadas a ejercer el acto de censura. Asume también que estoy temblando de miedo y que nunca jamás volverá a escribir sobre las divas tuiteras, los escritores colombianos, los emprendedores y los influyentes porque tengo mucho miedo.

Como dice mi mamá: con esos amigos para qué enemigos:

Mira, baby, por más bajos que sean tus comentarios no vas a lograr que yo caiga en ese juego.
Jamás te retiré mi amistad, ni tampoco me he ensañado en tu contra.
Ahora, repito acá lo que te dije en Twitter: no fue una foto, fueron dos, y no fui yo quien pidió tomarlas (aunque si no lo hubieras hecho es muy probable que sí te lo hubiera pedido) sino que además quisiste que hiciéramos una Twitcam.
Yo simplemente enlacé un artículo (como seguiré haciéndolo) que me pareció lúcido y sensato.
Ese papelón que vienes haciendo de quedar como una pobre víctima de toda la triste humanidad que ha rozado tu existencia está bordeando ya con lo lastimero y lo absurdo.
No soy tu enemiga, así tú quieras graduarme de eso. Tampoco busco de ti todo eso que dices, porque la fama, Elsy, los seguidores, las cuentas con muchos o los blogs más visitados y todo eso que dices despreciar, a mí me repele y me tiene muy sin cuidado.
Deja de insistir -con falsa modestia- en que no eres nadie, cuando a lo que te dedicas es a demostrar el día entero lo contrario. Que eres alguien y qué haces u opinas ante cualquier suceso de índole mediática. Cuántas visitas recibes, cuántos seguidores, cuántos RT y hasta cuántos miles se tomaron la molestia de hacerte cerrar la cuenta anterior.
Yo creo que lo mejor que puedes hacer para que evites llegar a todas estas conjeturas que te sirven a tu causa como mártir es, aparte de tenerme bloqueada, dejar de entrar cada rato a mi Twitter a ver qué pongo o no, con quién y de qué manera me tomo fotos o qué partes muestro o no en mi cuenta de Instagram.

Por cierto, ya que te importa tan poquito todo lo que dices que te importa tan poquito, es hasta triste ver cómo evitas mencionar a tus “víctimas” con su nombre de usuario y has dejado de poner sus fotos por miedo a que te cierren tu actual cuenta en Twitter.

Besis

Carta abierta a Estefanía Uribe Wolff

6 Jun

En su cuenta de Twitter enlazó hoy uno de mis posts y ha escrito en tono zalamero: “Sea lo que sea, tengo que decirlo, esto me gustó mucho. Es lúcido y ameno”. También ha mostrado con orgullo una foto que me tomé con usted cuando vino a Bogotá y tuve la desgracia de conocerla.

Me parece de muy mal gusto que siendo usted una de las personas que más se ha ensañado en contra mía en los últimos meses decida compartir ahora esas joyas con sus amigos y seguidores. Tenga en cuenta que yo le ofrecí mi amistad de forma auténtica y desinteresada y usted decidió en un momento de su vida que lo mejor era prescindir de mí.

Yo me tomé en serio la ruptura de esa amistad y creo que lo más sensato es que usted haga lo mismo.

La única persona con la que he cometido el error de tomarme una foto ha sido usted, a nadie más le he aceptado ese tipo de payasada, veo que tanta insistencia no era gratuita: usted colecciona fotos con gente famosa para luego presumir con sus allegados, con sus nuevos amigos.

No se confunda conmigo, no soy una figura pública, no merezco formar parte de su álbum para mostrar con orgullo. Veo que se siente famosa al tomarse la foto con los famosos pero se equivocó usted de persona, no soy escritora, reina, cantante ni candidata a la alcaldía, soy la persona más común del mundo y me molesta mucho que haya abusado usted de mi confianza de esa manera.

No se engañe más conmigo, no aspire a que vuelva a congraciarme con usted, parece que no llegó a conocerme ni siquiera un poco. ¿Cree que soy otra de esas personas que le siguen la corriente para que no beba o no se deprima? ¿Cree que al exhibir esos trofeos a costa de mi nombre y de mi imagen lo justo es que sienta pena por usted porque está enferma y es alcohólica? ¿Cree que también le voy a ofrecer mi lástima como se la ofrece el 90% de la gente que la conoce?

No, no lo voy a hacer.

Le escribo este mensaje en público para que me deje en paz de una vez por todas y para siempre, para que se convenza de algo: yo confié en su amistad y le ofrecí lo mejor que tengo como ser humano y usted me usó hasta el momento en que se le dio la gana. Ese tipo de actos no merecen ningún tipo de consideración.

Haga el favor de ignorarme, deje de presionarme, sea más cuidadosa con las personas que le ofrecen cualquier tipo de cariño, no use sus problemas personales para abochornar a los demás.

Gracias por enseñarme que en el futuro debo ser mucho mas precavida cuando decido conocer a alguien, gracias por hacerme entender que la próxima vez que alguien me pida una foto tengo que gritar que me dejen en paz, que no me gusta que me tomen fotos para luego ser exhibida como trofeo por gente como usted.

Mi amistad fallida con Estefanía Uribe Wolff

4 May

Para comenzar citemos a uno de los escritores más nobles, justos y sencillos que he tenido el gusto de leer. Un hombre que le concedía un valor especial a la amistad y a partir de quien me guío para buscar, encontrar, tratar y apreciar a mis mejores amigos. No he logrado consolidar una amistan tan perfecta como la del buen hombre pero sigo caminando en busca de ese ideal, supongo que soñar también tiene su mérito y no tiene sentido perder la fe.

Estas son las palabras del sabio:

Soy muy capaz de hacer y conservar amistades raras y exquisitas. Como me ato con tanto apetito a las uniones que son de mi gusto, me muestro, me abalanzo tan ávidamente que no puedo dejar de ligarme fácilmente y de dejar huella cuando me doy. A menudo he hecho la prueba con felicidad. Para las amistades comunes soy algo estéril y frío pues mi andar no es natural si no es a toda vela; aparte de que la fortuna, al haberme acostumbrado y engolosinado desde mi juventud con una amistad única y perfecta, en verdad que de algún modo me ha hecho perder el gusto por los demás y me ha grabado en el cerebro que soy animal de compañía y no de tropa, como decía aquel clásico. También porque por naturaleza me cuesta comunicarme a medias y con disimulo, y con esa servil y desconfiada prudencia que se nos ordena en el trato con esas amistades numerosas e imperfectas; y se nos ordena principalmente en esta época en la que no se puede hablar del mundo sin peligro o falsedad.

Montaigne

***

Estefanía Uribe Wolff no ha sido una de mis grandes amistades, no fui yo quien se engolosinó con ella sino que fue ella quien no sé cómo ni de qué manera terminó ganándose mi afecto. Ella supo cultivar la amistad en una persona tan esquiva y desconfiada como yo. ¿Cómo lo hizo? No lo sé, muy pocas personas lo han conseguido, casi todas mis grandes amistades se han consolidado porque el entusiasmo parte de mí, soy yo la que tiendo a idolatrar a otro ser humano cuando descubro una particularidad suya en medio de millones de personas comunes y sin gracia.

Ella se hizo querer, me motivó a leer su libro, me escribió mensajes llenos de afecto, me convirtió en su confidente y varias veces me llamó para compartir sus momentos felices o sus momentos de tristeza. Siempre estuve dispuesta a oírla y creo que la traté con respeto y consideración. Esa es la sensación que me queda.

Un día cualquiera ella decidió renunciar a mi amistad y a medida que pasa el tiempo se pone más agresiva. Con las injurias que me envió ayer por escrito y en público trataré de componer un poema que sintetice el tipo de persona que soy ante sus ojos. Lamento de verdad haber causado tanto desprecio en una persona a la que llegué a ver en algún momento como una buena amiga:

Elsy, una persona totalmente boba, tal y como es, manejada a mi antojo.

A mí me causa profunda conmiseración.

Jura que la atacaré y que soy su enemiga.

Cotitas. No es nada. Pobre. 

Le tengo gran lástima por eso a la pobre y, aunque siga, una criatura de esas solo merece. Pura conmiseración, y pecao, ¡qué pecao de Elsy! 

Le tengo gran lástima por eso a la pobre y, aunque siga, una criatura de esas solo merece. a misma Elsy que, qué pecao, ya cayó en bajezas que solo hablan mal de ella.

 Tan poquita cosa, predecible, débil, desesperada. 

Nunca esperé en mi vida que se pusiera en la posición de víctima mía, ¡y todo por un unfollow! Me da muchísima risa esto… 

Porque Elsy necesita mucho amor y ahora siento que se lo debo entre la lástima y la vergüenza que me causa.

Eso.  Estamos gozando con tu “inteligencia”.