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Contra la ropa de control, las fajas y los brasieres rellenos de espuma de colchón

25 Jun

La conquistadora es la mujer, es ella quien escoge, es ella quien decide por quién quiere ser mirada, por quién quiere ser conquistada, a quién le quiere despejar el camino para que desarrolle su papel de galán: un caballero que conquistará a la dama.

La mujer tiene encantos naturales para atraer al hombre pero también se vale del artificio para hacerse mirar con mayor énfasis. Usa maquillaje, se peina, usa zapatos de todos los colores, diseños y tacones y sobre esos zapatos se inventa formas de caminar y de correr y finge que lo hace de forma natural pero todos sabemos que quiere reafirmarse cada día, quiere seguir vigente aunque tenga doce o aunque tenga ochenta y seis años.

Quiere que la miren, la deseen, quiere amor, quiere llenar el vacío que la invade aunque lo tenga todo. Quiere ser mirada por todos, por hombres y mujeres, quiere escandalizar, quiere devorar el mundo, no intenta estimular la mirada de un hombre en particular sino la de todos, quiere ser modelo o maniquí ambulante. ¡Es todo tan asqueroso!

El colmo del artificio es sacarse la grasa del cuerpo en una sala de cirugía, inflarse o desinflarse las tetas con bombas de caucho dentro de los senos naturales, cortarse las piernas y ponerse extensiones con varillas metálicas para parecer un poco más alta encima de sus tacones. Una cirugía lleva a la otra y hay mujeres adictas a las cirugías que terminan pareciendo monstruos. Llaman la atención, todos las miran, nadie las desea porque esas mujeres inspiran miedo, ellas representan el grito desesperado de millones de mujeres que desean ser miradas pero qué mujer desea ser mirada como si se tratara de un payaso triste, una caricatura de la belleza. La respuesta es sencilla: ninguna desea ser vista como la encarnación de la mujer desesperada, ávida de abrazos, de besos y de palabras llenas de admiración. Pero en el mundo, en los centros comerciales, lo que más abunda son las mujeres desesperadas. Y tanta desesperación espanta a los hombres, los asusta. Muchos de ellos han decidido hacerse homosexuales por miedo a ser devorados por una diosa de centro comercial.

Cuando las mujeres no se atreven o no cuentan con el dinero para transformar el cuerpo con cirugías estéticas recurren a artificios al alcance de su presupuesto: fajas, ropa de control, calzones y brasieres rellenos con espuma de colchón.

Esas prendas son mucho más desagradable que la cirugía estética porque son la caricatura de la mujer que quiere verse como una muñeca inflable, es decir, la que recurre a las cirugías. Las fajas asfixian y afectan la forma de caminar, respirar y hablar. Lo saben las mujeres y lo notan los hombres. La ropa de control es familiar cercana de la faja y en muchas ocasiones no hace ver más delgada a la mujer sino que la convierte en un ser de aspecto grotesco porque la grasa que quiere ser disimulada se concentra en otra parte del cuerpo, casi siempre en el cuello o en la espalda.

Siempre que veo a una muñeca de estas en la calle, sea con cirugías o con ropa falsa me pregunto cómo afrontan la experiencia de la desnudez, cómo enfrentan al macho que han conquistad0 cuando se despojan de sus calzones y sus brasieres rellenos, qué sienten cuando su gordura cae al ser despojada de la faja y la ropa de control, cómo afrontan la celulitis, las estrías y la flacidez, cómo se entregan a los placeres del cuerpo si ese cuerpo desnudo no es el cuerpo que parecía insinuar la ropa de control. Un amigo me dijo que las muñecas inflables y las expertas en tacones y en caminada de pasarela por los pasillos del centro comercial no sienten, no gozan, algunas cobran por dejarse tocar una pierna o una teta, pero se sienten mejor cuando se ven vestidas, desnudas no son nada, piden siempre que todo pase con la luz apagada porque cuando se desnudan desaparece todo lo que habían ofrecido a su galán de turno.

La mujer más hermosa del mundo

27 Feb

Desde hace doce años conozco a un hombre que me ama como no me ha amado nunca nadie jamás.

¿Por qué se enamoró?

Porque es un actor consagrado, un experto en el cuerpo, un intelectual competente, un hombre que siempre hace la cuenta de todas las mujeres que se quieren acostar con él. Quiso darme lecciones de erotismo y cuando me vio desnuda y sospechó lo apasionada que puedo llegar a ser se desplomó como un muñeco de trapo y se sintió humillado como actor y como hombre. El no sabía que soy tan apasionada dando un beso como escribiendo un post y entonces no pudo estar a la altura de mis encantos, se vistió y se fue. Me había prometido una tarde de pasión y locura, se iba a convertir en mi Maestro esa tarde de ese día  y nada salió como lo imaginaba.

Yo me reí un poco narrándole el asunto a mis amigos y para él me convertí en su reto sexual.

Doce años de insistencia lo han convertido en un enamorado dulce, persistente, humillado y ofendido. Me llama en las fechas especiales para decirme que me recuerda, me envía mensajes especiales en las fechas especiales, me invita a tomar café, a beber cerveza, me sorprende con frutas y me pide que seamos amantes.  Cuando está muy enamorado me mira a los ojos y me besa las manos como si fuera una princesa sacada de un cuento de hadas. Y, claro, yo me siento ridícula, estos tiempos no dan para semejante cursilería, sin contar con que no soy una niña de doce años y no tengo cara ni cuerpo de princesa.

Yo lo rechazo casi siempre, le digo que estoy muy ocupada, le respondo en tono altanero, me río en su cara para que se olvide de mí porque no quiero nada de él. Le digo que soy una señora casada y fiel. El dice que sí, que lo sabe, pero dice también que no lo puede evitar, que me quiere, me admira y le parezco la mujer más talentosa del mundo. No sabe si ama más mi escritura o mi cuerpo. ¡Qué locura!

Hoy llamó, estaba segura de que no lo volvería a hacer, la última vez que hablamos lo traté con mucho desprecio para que me dejara en paz. No es divertido hacer sufrir a un hombre, no, no soy ese tipo de mujer. Llamó, me  encontró de buen humor, con espíritu festivo. Nos vimos una hora y durante esa hora me declaró su amor como nunca antes lo había hecho, me hizo sentir como Marguerite Duras cuando recibió la llamada de su amante chino después de muchos años, me dijo que me admiraba como a nadie, que esa tarde, aquella tarde, fue una de las tardes más bellas de su vida con una mujer, que le parecía hermosa, divina, casi una diosa. Ah, esas frases me hicieron reír mucho, como una niña y sospecho que esa risa lo enamora todavía más. ¡Pobre hombre!

Hoy lo traté con dureza pero con alegría, llevaba años sin sacar a flote la faceta de mujer que se expresa de forma ruda y no le hablaba de amor ni de sexo sino de la agobiada que estoy con tanto admirador interesado en sacar provecho mío de alguna manera. Me dijo de nuevo que publicara un libro, que soy grande, inmensa, que la gente se merece que yo dé todo lo que tengo. Tenía el pelo sucio, estaba vestida como una loca, salía de la biblioteca y hasta allá fue, iría a donde yo quisiera sólo porque hoy se me dio la gana verme con él  y lo dejé tirado a la hora porque tenía otra cosa que hacer y me acompañó hasta la puerta.

¿Lo disfruto un poco?

Sí, claro

¿Soy consciente de mis encantos?

No, claro que no, soy la persona más común del mundo

¿Qué pienso de este hombre?

Pienso que es un machista asqueroso que quiere demostrarme que me puede hacer gemir y cree que algún día le voy a conceder semejante dicha.

¿Estaría dispuesta a volver a tener un encuentro sexual con él sólo con el propósito de comprobar si es el mal amante que conoció hace doce años?

No, claro que no, soy una señora casada y fiel.

Contra la desnudez (poema erótico dedicado a una cerda sedienta de carne)

1 Nov

Ver a una persona vestida es agradable,

Imaginar a esa misma persona desnuda es triste.

Exhibir el cuerpo femenino o masculino para sentirse deseado es tonto

Y cambiar cuerpos desnudos por bienes materiales digno de gente sin cerebro, con la bestia a flor de piel.

En tiempos de Schopenhauer era normal pensar que los hombres buscan tetas y culos

Y las mujeres protección, poder, dinero, agresividad y fuerza física, un apoyo para su pobre alma desvalida.

***

Aunque el 98% de los hombres siguen buscando tetas y culos

Y abundan las mujeres que se operan las tetas y el culo para conquistar mejor

Hay seres sensible como tú o como yo que valoramos cualidades menos tangibles y menos tristes también.

Una persona que sólo nos muestra sus ojos, sus manos y su sonrisa es perfecta.

Si nos pone las tetas en la cara o nos muestra su celulitus y sus llantas,

Sus estrías, sus pelos saliendo de la camisa o asomándose por la espalda

recordamos a la bestia y renegamos de semejante vulgaridad:

¡No quiero ser como este animal sediento de carne,

rebosante de grasa, pelos y deseo de miradas lascivas para reafirmarse como bestia!

¡No!

Si es una belleza fabricada sentimos más asco todavía,

Si es belleza natural sentimos compasión:

Cuántos cerdos y cerdas quisieran revolcarse con este ser excepcional, una persona  bella en medio de tanta inmundicia.

Es como para sentarse a vomitar porque no hay salida digna.

***

Hombres y mujeres hieden por igual,

Sólo se salvan los niños menores de doce años

Su inmundicia es menos evidente.

Bendita sea la ropa, los accesorios y los olores fabricados.

Si hay personas que apestan a pesar del baño diario,

Si hay gente vieja, fea y gorda empacada en ropa estrecha,

Si hay gente que se arranca los dedos cuando cuelga de sus accesorios.

A pesar de lo imperfecto de la moda y de los adornos

¿Qué sería de la vida humana sin la ropa?

***

El sexo casual es un acto triste porque involucra el cuerpo desnudo.

Deshacerse de la ropa,

verse desnudo,

ver al otro desnudo también

resoplar como cerdos.

volverse a vestir y salir.

El sexo es tan ridículo  que vale la pena ejercitarse como actor de semejante faena con una persona dispuesta a ser consciente de lo ridículo que puede llegar a ser, con nadie más.

Los demás seres deben quedar excluidos de ese espectáculo.

***

La fidelidad es sexual

y no debemos ser fieles porque nuestro cuerpo le pertenece a alguien sino por puro sentido de la estética

por no exponer nuestros dulces ojos a la triste experiencia de ver a una persona querida convertida en ave desplumada.

El cuerpo humano desnudo es triste

Se trate del cuerpo más hermoso o del más deforme.

¿a quién queremos engañar?

Análisis pragmático del discurso lastimero de Virginia Mayer

11 Oct

¿Quién es Natalia Roldán?

Es una periodista  de la revista Cromos que contactó a Virginia Mayer en Twitter con un sencillo “Hola. Soy periodista de Cromos y quiero escribir sobre ti, por Polaroids. ¿Me darías un teléfono o un correo para contactarte?”. Virginia la contactó, se conocieron mejor y de la conversación salió un esperpento periodístico que analizaremos a continuación.

La introducción es apoteósica: “Sincera hasta la crudeza, idólatra de Bukowski y Frida Kahlo, libre y libertina, Virginia Mayer empezó a hacerse famosa cuando escandalizó a los puritanos con sus calientes columnas en Kien y Ke. Ahora es una reconocida escritora y tuitera”.

¿Sincera hasta la crudeza? ¿Qué tipo de imbécil se define a sí mismo como sincero hasta la crudeza. ¡nadie! O sí, alguien: Virginia Mayer, la periodista más inocente que he tenido el gusto de leer.

Idolatra a Bukowski y a Frida Kahlo. ¡Qué novedad! Otra pobre muchacha que por el hecho de tomarse unas cervezas de vez en cuando con las amigas y por padecer un terrible dolor de espalda se siente hermana de artistas que merecen un poco de respeto.

“Libre y libertina”. Virginia se autodefine como libre y libertina y yo me pregunto qué es ser libre y libertino, nadie puede serlo, estamos condicionados. ¿ella busca escandalizarnos? Esas frases tontas causan escándalo por lo tontas que pueden llegar a ser. Sí, estoy obsesionada con la tontería. Virginia es la maestra indiscutible representando el papel de muchacha tonta, muy tonta.

“Empezó a hacerse famosa cuando escandalizó a los puritanos con sus calientes columnas en Kien y Ke. Ahora es una reconocida escritora y tuitera”. Como diría Ricardo Cano Gaviria: “esto no hay por dónde agarrarlo”, ¿qué puede uno decir sobre la fama y las columnas calientes de Virginia Mayer? ¿a quién escandaliza con la basura que escribe en Kien y Ke? ¿a la gente que sabe escribir? ¿quiénes son los puritanos?

“Cuando te la presentan es pura dulzura. Sonríe –con los labios siempre rojísimos–, saluda con su voz acaramelada y se ve adorable detrás de los rollitos de su figura”, escribe la periodista pudiendo ser sincera; pudo haber escrito, por ejemplo, “Es una gorda sin gracia con voz de ardilla” pero se empeña en afinar al personaje con palabras que sólo pueden engañar a un albañil o a un lector de El olvido que seremos.

“Parece mentira que es ella quien también escribe, sin el menor resquicio de pudor, que folla a la carta; que le gustan las tetas grandes, más grandes y chiquitas, y que se masturbaba con un muñeco Alf cuando empezó a conocer el placer que le podía regalar su cuerpo”. ¡Ríanse!

“Aunque parece una blanca paloma, hace tres años llegó a Kien y Ke con una columna en la que destapaba todo lo que se podía saber acerca de su vida, incluso las revelaciones sexuales más brutales. Los más mojigatos pusieron el grito en el cielo, otros la leyeron con morbosidad y sin falta, y algunos encontraron en ella una voz que se atrevía a contar lo que todos vivimos pero no confesamos”. ¿Todo lo que se podía saber acerca de su vida? ¿acaso ella quién es? ¿una estrella del cine porno? ¿Natalia París? ¿La gorda Fabiola? ¿revelaciones sexuales más brutales? Ni siquiera Nacho Vidal usaría la expresión “revelaciones sexuales más brutales” si llegara a narrar algún día la historia de su vida. ¿quién se cree Virginia Mayer? ¿por quién nos toma? ¿juega con nosotros como juega Carolina Sanín con sus videos en YouTube? ¿qué es esto? ¿el fin del mundo? ¿estamos dominados por la tontería absoluta?

“Mayer empezó a coquetear con el periodismo cuando decidió estudiar Comunicación Social, interesada en la radio. Todavía en la universidad, pasó por Javeriana Estéreo, trabajó con Jaime Sánchez Cristo y luego su hermano Julio se la robó para que fuera su productora internacional en Miami”. Julito y Andrés Hoyos son los padrinos intelectuales de esta joyita. ¡Ríanse de nuevo!

“¿Qué vio en ella la voz más conocida de Colombia? «Soy la persona más intensa que has conocido –explica–. No me rindo, y estoy convencida de que si uno toca puertas y toca puertas y toca puertas, las abren. Yo le conseguí a Julio, entre muchas otras, la entrevista con Paul McCartney por la que se ganó el Simón Bolívar»”. Oh, ah, ay, Virginia nos confiesa cómo se ha ganado a pulso cada triunfo cosechado. Y reniega de nosotros, los pobres habitantes del país del Sagrado Corazón.

“Pero Mayer odió el blanco –blanquísimo– Miami. Odió que todo el mundo quisiera ser J.Lo y Ricky Martin, que los carros brillaran tanto y que en cada esquina hubiera un latino pretencioso, así que escapó. Terminó en Nueva York, estudiando escritura creativa. Lo suyo no eran las chivas noticiosas sino la gente, en su intimidad, y en la ciudad que nunca duerme empezó a coleccionar esas historias que le interesaba contar y con ellas fue armando un libro cuyos capítulos llegaron a Kien y Ke en Bogotá. Su voz directa y sincera les llamó mucho la atención y le ofrecieron una columna que escribió durante un tiempo desde Estados Unidos pero finalmente llegó a Colombia como periodista de planta del medio digital”. Virginia considera que trabajar en Kien y Ke es un gran triunfo como periodista y como profesional.

“El cuerpo de Mayer ha sufrido mucho y ella con él. Cuando tenía diez años y vivía en Uruguay –allí creció, su papá es uruguayo y su mamá colombiana–, sufrió un accidente mientras jugaba en el parque, al caer sobre un tubo que se clavó en su vagina. «Di 100 besos antes de tener sexo porque siempre pensé que no podía ser penetrada». Luego, dos décadas más tarde, debió someterse a una cirugía de columna: tenía una hernia del tamaño de una pelota de golf que presionaba el nervio ciático y que la obligó a aguantar el dolor más intenso que jamás había sentido. «Desde ese entonces, no hay nada que me parezca más sexi que un bastón –cuenta–. Pensar que esa persona puede sentir el mismo dolor que yo sentí y saber que aún así sigue marchando me parece increíble». Ahora sabe que sufre de artritis degenerativa y en su casa tiene pequeños altares para Frida Kahlo, pues se identifica con su historia y vive obsesionada con su sufrimiento: «Sé que mientras duela estoy viva»”. Desde hace un tiempo Virginia usa como estrategia para ser más “famosa” ponerse en el papel de víctima, nos cuenta que está enferma, endeudada, cada día más gorda; sabemos que se hace tratar por problemas psicológicos, que está sola, deshecha, triste… Busca inspirar lástima y lo logra. Como tierna representante de esta pobre patria expone la miseria propia para recaudar fondos con los que sobrevivir ¿Imaginan a Bukowski o al marqués de Sade desarrollando semejante pose? Yo no, estos hombre tenían dignidad, eran orgullosos y arrogantes.

“Ese cuerpo condenado a la mala suerte también fue el que le indicó que las mujeres despertaban algo especial en ella y el que la llevó a aceptar que es bisexual: «Yo empecé a afrontar esas sensaciones cuando llegué a Bogotá a estudiar comunicación. Aquí perdí mi libertad, me sentí atrapada, juzgada. En ese entonces mis sueños todavía eran los que mis viejos tenían para mí y solo hasta que llegué a Nueva York pude sentirme realmente libre, ser fiel a mi naturaleza».” Virginia se endeudó más que un usuario del Fondo Nacional del Ahorro para pagar sus estudios en el exterior pero se vanagloria como cualquier provinciano de que su coeficiente intelectual y su estilo en la escritura mejoraron de manera evidente gracias a que es una joven “bien preparada” porque montó en avión.

Y siguen los lamentos y la lambonería por parte de la pobre periodista: “Cuando aprendió a ignorar el qué dirán, siempre cargando sobre sus hombros la dramática historia de su cuerpo, empezó a seguir su corazón y a escribir con su estómago. Tardó nueve años en terminar su primera novela, Polaroids, que se nutre de su vida, de la gente que la rodea y de las historias que ha conocido en su andar gitano por el mundo. Su voz literaria es honesta y deja entrever su amor por Bukowski, Sade, Bret Easton Ellis y los beatniks. El libro tiene algunas escenas sexuales, pero no es literatura erótica: «Se tiene la idea de que yo soy la gurú del sexo, pero simplemente me gusta lo más íntimo de la gente». Por eso, como periodista le interesa escribir sobre lo que es tabú, sobre drogas, libertinaje y vidas no convencionales. Al leerla no se encuentra a una autora pretenciosa, sino a una maravillosa contadora de historias, que lleva al lector encantado del título al punto final con un lenguaje sencillo, franco y cercano”.

“Mayer se considera impulsiva, energética, fiel, libre y libertina. Adora las groserías colombianas, como «pirobo» y «gonorrea», y las majestuosas montañas bogotanas. Le encantan las mujeres masculinas y los hombres viejos. Asegura que siempre va en subida, pero no pisa cabezas para avanzar. Confiesa que nunca ha probado follar con amor, que no tiene arrepentimientos y que no cree en nada. Y aunque admite que le encanta el sexo puerco, al final es una romántica que sueña con enamorarse de «alguien con quien quedarse en la casa un viernes tomando vino con la luz apagada y las ventanas abiertas»”. ¿Cómo puede ser nuestra heroína libre y libertina con veinte kilos de más, tan enferma como se nos presenta? No creo que tenga mucho de qué arrepentirse porque tampoco creo que haya recibido propuestas sexuales muy atrevidas, para tener sexo puerco, como lo llama ella, se necesita buen estado físico y nos acaba de confesar que un amante suyo es una especie de confidente que la llama para preguntarle si se tomó los medicamentos y durmió bien.

Hay gente que pide compasión para Virginia Mayer, hay gente que se molesta con posts de este tipo. Pero, por favor, alguien tiene que denunciar la infamia, la mentira, la pose, el engaño. ¿por qué hay periodistas como Natalia Roldán y medios como Cromos que se empeñan en subestimar a los lectores? ¿quién cree este tipo de patrañas? ¿cuando se quedan sin personas para entrevistar no sería más decoroso publicar números menos voluminosos a costa de expresar un poco de respeto hacia los lectores?

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Sexualidad femenina según cien mujeres típicas de la revista SoHo

15 Sep

La revista SoHo es la revista que se merecen los colombianos “cultos” y con “clase”, es una revista para lectores ignorantes, deseosos de consumir las grandes marcas aunque sea con los ojos. El lector que se configura en esa revista  es alguien  seguro de que allí publican los grandes cronistas colombianos, por ejemplo Alberto Salcedo Ramos, quien destroza, por ejemplo, a Silvestre Dangond. Allí también se consagran como humoristas los mejores tuiteros de Colombia, que son los mismos diez periodistas que publican en casi todas las revistas “culturales” y de farándula, porque de algo tienen que sobrevivir.

El gancho son las mujeres y la mujer ideal es tetona y culona, con cara de puta o con cara de ángel. Por allí pasan las mujeres que quieren ser recordadas porque fueron modelos, presentadoras, actrices… o simplemente porque la revista SoHo es la mejor pasarela para conseguir el novio o el amante que configura  a través de la publicidad y las “crónicas” que allí se presentan. El lector ideal es un hombre “con clase”, es decir con el dinero suficiente para conquistar a una de estas princesas y la princesa considera que “buen gusto” es sinónimo  de cuánto pagó el traqueto por el cuarto donde sació sus fantasías con la princesa.

La revista siempre presenta consejos para conquistar mujeres, lecciones para hombres deseosos de tener sexo con  esas mujeres, con el tipo de mujeres que posan para la revista SoHo: qué comprarle,  a dónde llevarla, qué decirle, cómo hacerle sentir que vale la pena quitarse la ropa después de tantas atenciones.

Y como es una revista para hombres convocan cada cierto tiempo a las mujeres que han pasado por allí, a las más deseadas, para que hablen de sexo con descaro, como las putas que quieren representar a través del cuerpo y del discurso.

En el último número contactaron a cien (todas para casarse) y les hicieron cien preguntas sobre “todo” lo que piensan de los hombres.  Hoy nos vamos a ocupar de ese esperpento. Vamos a analizar algunas respuestas y vamos a hacer algunos contrastes.

1) La colonia para hombre que más le gusta a las mujeres: Giorgio Armani, Hugo Boss, Chanel, Carolina Herrera…. Estas muchachas saben de colonias “finas” para hombres. Esas mismas mujeres sofisticadas se expresan de esta manera: “me encantan los hombres con tatuajes, eso sí, nada de Bart Simpson o tribales boleta”. La autora de esa respuesta tan elaborada es Sylvana Gómez. No me imagino a esta niña usando la palabra boleta mientras degusta el “mejor vino” en el “mejor restaurante” antes de ir al mejor motel con su amante de turno. No olvidemos que cuando Sylvana se desnudó en la revista nos confesó que es putísima de corazón.

2) Uno de los asuntos más trascendentales discutidos en casi todos los números de la revista SoHo es el vello, el femenino y el masculino. Hay varias preguntas sobre la importancia de este detalle tan trascendental para la puta bien preparada. La conclusión de la princesa depilada siempre lista para satisfacer es contundente: “¿Uno tiene que sacrificarse cada 15 días haciéndose la cera, y el man pretende que a uno le guste eso al natural? ¡Guácala!”. Esta respuesta es menos elegante que la de Sylvana y deja ver a una mujer que lucha por sus derechos, pero son unos derechos muy estúpidos, ella quiere que el hombre esté al nivel de ella para satisfacer un deseo elemental: el sexo. Esta puta fina usa la horrorosa palabra man y la horrible expresión guácala. Lástima el vino, la colonia, el restaurante… con esta princesa tan poco sofisticada.

3) Le preguntaron a las cien princesas cuál es el peor defecto de personalidad que puede tener un hombre y la respuesta más frecuente fue tacaño o líchigo. Era de esperarse, estas damas, que son las mismas de los programas de mujeres en W radio y en Blu Radio trabajan pero exigen que los hombres derrochen con ellas porque es la única forma de conquistarlas. ¡asqueroso por donde se mire! Todavía siguen viendo el sexo como un intercambio, como un sacrificio que la mujer hace después de que el hombre se ha esforzado mucho o ha invertido lo suficiente para que merezca el premio. Se jactan de ser las putas más rebeldes -bestias depiladas hambrientas de sexo- pero sólo son mujeres interesadas en hacerse pagar, en cobrar por los servicios sexuales. Tiene que valer la pena el dolor padecido durante la cera.

4) El 78% de las princesas saldrían con un hombre feo. Conclusión: lo único que les importa es el dinero y los objetos que puedan recibir de estos hombres. ¿Qué tiene de excitante un hombre feo depilado y con olor a colonia cara? Es más asqueroso que un hombre común que huele a jabón.

5) No les importa que el hombre de turno sea calvo, muy gordo o muy delgado. Las princesas no hablan de sentimientos pero el cuerpo tampoco es que les importe. Como en Colombia la mayoría de los hombres soy feos, enanos, sin gracia… ellas se conforman con estos hombres desagradables, lo importante es que paguen la cuenta en “un buen sitio” y nada más. ¿Por qué quieren ver depilados a estos esperpentos?

6) ¿Cuál marca de reloj le gusta que tenga un hombre? Rolex, Tag Heuer, Tissot, Swatch, Cartier.

7) Al 88% de las princesas les gustan los hombres caballerosos, es decir, los que pagan la cuenta.

8) El 68% de las princesas saldrían con un hombre mucho mayor que ella, para que paguen la cuenta.

9) Las preguntas relacionadas con sexo son las que más delatan a las princesas. Al 80% les gustan los juguetes sexuales, al 73% les gustan las parejas bastante recorridas,  el 83% han fingido orgasmos, el 23% han tenido sexo con más de 21 hombres, al 69% le gustaría un trío con dos hombres, pero sólo al  19% les gusta el sexo anal. Estas princesas quieren parecer recorridísimas, putísimas… pero la pregunta que uno se hace es: ¿con tanta juguetería, con tantos amantes, con dos hombres disponibles sueñan con un trío para que cada hombre le succione en simultánea cada uno una teta?

Conclusión: o las princesas son muy brutas, burdas, machistas, estúpidas, interesadas, mentirosas o, bien, modificaron algunas respuestas de las princesas para que éstas coincidieran con las políticas de la revista.

Amores con fluidos y amores sin fluidos (ocho historias)

1 Sep

Este es un relato de diez páginas, la introducción será de una (esta es la introducción) y cada historia será de una página también. Es un ejercicio de estilo pero es también un juego. Puedes leer una historia cada día –durante diez días- porque probablemente no tengas el valor de disfrutarlas todas de una sola vez o tal vez quieras disfrutar este manjar con calma, con mi misma calma y mi mismo placer. Yo sintetizaré al máximo y tú leerás despacio y volverás a leer después hasta que aprendas cada historia de memoria, palabra por palabra. Lo harás porque yo soy así y tú querrás ser como yo: si algo me gusta quiero disfrutarlo hasta el final. Para ganar espacio cada historia será un largo párrafo de una página (quedarás sin aliento). Los amores son reales, no vamos a discutir teorías sobre el amor, vamos a narrar historias de amor; vas a conocer la forma en que yo vivo la experiencia más importante para un ser humano, porque lo es ¿a quién queremos engañar? Serán historias sin mentiras pero sin vulgaridad, sin palabras desagradables pero sin ocultar ni omitir detalles. No leerás historias con mujeres porque me gustan los hombres, no habrá trucos porque no intento venderte nada, no habrá retórica porque no pretendo convencerte de nada. Sólo quiero saciar un deseo a partir de la lectura de El cielo es azul, la tierra blanca, de Hiromi Kawakami. El título del texto no es original, surgió de una conversación en Twitter con @jairogarciacol, él me recomendó el libro porque se imaginaba que así era mi relación con Andrés (uno de mis amores con fluidos). Usó la expresión amores sin fluidos y desde ese momento estoy obsesionada con la idea de escribir sobre mis amores desde esa perspectiva.

Amor número uno (con fluidos). “¡No me haga más brujería!”.

Yo tengo 18 y él 17, estudiamos juntos. Él no tiene novia y yo tengo un amor sin fluidos: él tiene 44 y yo estoy a punto de cumplir 19. El joven de 17 se entusiasmó con la idea de conocer mis tetas y hará todo lo posible por verlas, tocarlas, sentirlas. El señor de 44 es un hombre de ojos azules y pelo negro, al  estilo del personaje de Marguerite Duras. Nos reunimos cada semana para mirarnos los ojos, comer, beber, reír, oír música y recordar con dolor que lo nuestro es un amor imposible porque yo soy muy joven y muy culta y él es muy casado y muy comprometido. Ni siquiera nos tocamos las manos y yo me refiero a él como Don por respeto a su edad y a su experiencia. El joven de 17 es maravilloso como novio y como amante pero se enloquece de celos con mi amor sin fluidos porque los amores sin fluidos son más intensos que los amores con fluidos. Los tres protagonizamos una escena maravillosa: una cita con mi amor sin fluidos para decirle que mi amor con fluidos ve a lo lejos cómo le digo que lo cité para decirle que decidí enamorarme del chico de 17. Mis amores con fluidos son intensos y prolongados; fueron trece años de sexo, paseos, risas, caricaturas y al final se acabó. Él no se podía separar de mí ni yo de él, pero yo no quería casarme ni tener hijos y él quería ser un hombre feliz y realizado como adulto. Decía que yo le había dañado la vida, no podía vivir sin mí, no podía gozar con otras como gozaba conmigo. Una tarde en medio de su desesperación me gritó con furia: “¡No me haga más brujería!”. Ese día supe cuánto me quería, cuánto le gustaba, cómo sufría porque no podía vivir sin mí.  Después de mucho tiempo el joven se casó con una mujer venezolana que seguramente conoció en un chat, tienen una hija y no se ven felices en sus fotografías de Facebook.

Amor número dos (sin fluidos). Un hombre de ojos azules. Sus ojos se ven más azules si usa camisa azul y se ven verdes si usa camisa verde. Simplemente adorable.

El amor sin fluidos con el señor formal de 44 fue inolvidable durante mucho tiempo porque duró apenas un año. No tuvimos tiempo para hartarnos el uno del otro y como no había fluidos de por medio había muchos motivos para vernos y muchos  eventos para recordar -porque el amor sin sexo es más excitante que el amor con sexo- porque cuando un hombre y una mujer desean verse y se ven y sólo hablan, beben, sonríen, se repiten en cada encuentro cómo son de felices uno al lado del otro y no se tocan ni una mano, terminan más ansiosos cuando se despiden que cuando se encuentran, es una amistad enloquecida, una experiencia más  idealizada que el desenlace natural del deseo expresado a través del cuerpo. Mientras era la novia del joven de 17, 18, 19, 20… 30 recordaba cada día con tristeza al señor de 44 que abandoné para darle seguridad al niño de 17. Nos encontramos dos o tres veces más para verlo llorar, para oírlo decir que no se quería enamorar pero que era inevitable, ¡sí! como el amante chino de Marguerite Duras. Yo no decía nada pero sentía mucho. Todavía siento, mientras escribo recuerdo que varias veces he pensado que quizá haya muerto. Han pasado más de veinte años desde cuando nos vimos la última vez y quizá ha sido el amor sin fluidos más intenso que he vivido porque fue el primero o porque el niño celoso siempre se interpuso entre nosotros o porque era muy gracioso imaginar lo que la gente imaginaba cuando veía el mismo carro parqueado siempre en el mismo lugar con un hombre viejo y una mujer joven. En el carro oíamos música triste, música de gente vieja, claro.

Amor número tres (con fluidos) Una sola noche para desear muchas otras más.

La fantasía de hombres y mujeres es volver a su estado animal, asumir el comportamiento de las bestias para olvidar la miseria de la vida, para divertirse o para saciar el deseo. Mis amores con fluidos casi siempre han empezado así y me gusta porque no soporto las declaraciones de amor ni el trabajo que el hombre hace para cortejar a la dama. Cuando un hombre se muestra deseoso de conquistarme me enternece, nunca terminamos en nada, cuando un hombre me desea y sabe cómo hacérmelo saber sin misterios ni frases estúpidas normalmente se sorprende al observar cómo era más fácil de lo imaginado. Ha pasado tres veces y lo triste y lo bello de esas experiencias extrañas es que pasa una noche y nunca más porque la experiencia no fue tan agradable como para que empezara el amor. Cuando el sexo lleva al amor, cuando un hombre y una mujer  no se conocen o se conocen muy poco se contactan muy bien a través del sexo y puede ser el comienzo del amor, así ha ocurrido con mis dos grandes amores. Aunque me gustan los amores sin fluidos no me llevo bien con la abstinencia o con la sublimación del deseo a través del arte, la oración o la contemplación, prefiero que todo fluya de forma natural, sin forzar nada. El hombre de este pobre relato es un hombre que debe abundar en todos los tiempos, es el hombre que desea a las mujeres pero no desea nada más, sólo desea y ya. Así el sexo no vale la pena porque es vivir la vida en estado de bestialidad total y al placer no se llega a través del cuerpo sino del cerebro, la imaginación y la admiración que otro ser humano nos puede provocar a través del cuerpo. El cuerpo es el vehículo pero el cerebro es el que goza.

Amor número cuatro (sin fluidos). La pasión de hablar por teléfono.

Antes de que el teléfono se convirtiera en objeto de estatus me gustaba hablar a través de ese medio, hablaba durante horas cada noche y siempre con el mismo hombre. El recibo de pago se convertía en una especie de fetiche que daba cuenta de las horas diarias que transcurrían con tanta felicidad. Cuando tenía 19 –por medio de mi amor de 44- conocí a un hombre apasionadísimo con el que nos besamos dos veces, leíamos libros en los parques, bailábamos boleros en la sala de su casa y hablábamos de manera descarada por teléfono sobre lo que él soñaba que yo hacía con el señor respetuoso o con él. No podía entender tanta formalidad entre dos personas que se amaban. Ese hombre me enseñó el placer de hablar por teléfono y luego tuve tres amores sin fluidos con los que el teléfono fijo y la cita cada noche para hablar durante más de dos horas se constituyó en el centro de un sentimiento muy fuerte. El teléfono cumplía la función de los chats de ahora, pero era mucho más emocionante porque había una voz de por medio, había risas, lecturas, confesiones, preguntas atrevidas y palabras que no se pronuncian cara a cara. Este hombre era el término medio entre un amor con fluidos y otro sin fluidos. ¿Traicionaba a mi niño de 17 porque le di dos besos apasionados a este hombre de 27 o de 28? No, creo que no. ¿Traicionaba al señor de 44 porque hablaba por teléfono con un amigo suyo y nos burlábamos un poco de la relación tan formal y tan casta que teníamos él y yo? No,  creo que no.

Amor número cinco (sin fluidos) ¡Usted no me ha visto en bata!

Mis amores con fluidos están relacionados con sentimientos, mis amores sin fluidos están relacionados con libros, películas, frustraciones o timidez. Este amor sin fluidos es uno de los más intensos que he vivido: mi hermana admira a su profesor y me habla de sus clases con él. Yo estudiaré lo mismo que ella y su profesor puede ser también mi profesor. Desde el primer día de clase trato de adivinar quién es ese hombre apasionado con la lectura y  la literatura. Cuando lo identifico quiero ver todas las materias con él. Y es admirable. Quiero ser su monitora también y lo consigo. Voy una vez por semana a su apartamento, soy su asistente, hemos alargado el contrato y ahora no me paga la universidad sino él, ¿me paga porque hablemos una vez por semana? Hablamos de amor, de sus amores y de los míos, de sus experiencias y de las mías. Él me fascina, lo deseo porque no tengo novio, él tampoco tiene novia ni esposa, probablemente también me desea. Vive con sus hijos, que no son bebés, podrían ser mis hermanos. Yo podría ser su hija y seríamos felices hablando de libros todas las noches. Nuestro afecto y nuestras citas están mediadas por libros pero él siente algo muy fuerte y yo también. Él es muy tímido y yo también. Le gusta mirar mis zapatos, nada más, es un poeta. Pasamos dos o tres años en una amistad muy tensionante, no hablábamos por teléfono, cuando tenía que llamarlo era  muy seria y formal. Me gusta recordar a las personas por las frases que pronuncian y este poeta tímido y apasionado decía muchas frases que me fascinaban. La historia fue larguísima, llena de anécdotas, nunca nos tomamos una mano, nunca nos dijimos cómo nos emocionábamos ante la idea de que nos volveríamos a ver muy pronto. Una vez me dijo confundido: “¿Yo a usted qué le puedo dar?” y me dio dinero para que comprara libros. Otro día me dijo: “¡Usted sólo me quiere para que le preste libros!”. Y yo le dije: “Nosotros somos amigos, yo a usted lo he visto en bata”. Y era cierto, él es de esos hombres que esperan a sus amores sin fluidos en bata con la ilusión de que se distensione la situación o para crear más tensión. Ese día el gritó: “¡Usted no me ha visto en bata!”. Podría escribir una novela titulada Mi profesor, pero será en otra ocasión.

Amor número seis (sin fluidos) “No porque te enamoras”

Aquí tengo 32 años, ha pasado mucho tiempo. He teorizado sobre el amor y la melancolía, soy experta en Fernando Vallejo y tengo más admiradores que antes. Ahora no quieren mi cuerpo, quieren mi alma. El protagonista de esta triste historia es un actor, un experto en el cuerpo. Éramos amigos y como no tenía novio andaba un poco deseosa y dejé que las cosas pasaran. Las cosas no pasaron, nuestro experto en el cuerpo se tensionó mucho y no pudo darme lo que necesitaba, no pudimos saciar nuestro deseo porque su deseo fue traicionado por su cuerpo. Lo gracioso del asunto es que mientras estábamos en el acto preliminar él pronunció la frase del relato: “No porque te enamoras”. El actor completó diez años deseando consolidar nuestro deseo, se enamoró. Me llama con mayor o menor frecuencia para decirme que me desea, me piensa, me recuerda. No cree que tengo novio ahora devenido en esposo. Nos hemos visto tres o cuatro veces más. A veces es agresivo, otras vulgar, otras romántico, quiere que lo ame, cree que todavía sueño con una noche apasionada con él. No lo puede evitar, quiere demostrarme que es un hombre y no lo conseguirá porque cuando un hombre más se empeña en complacer a una mujer para demostrarse a sí mismo que es el mejor amante el cuerpo lo suele traicionar y la mujer se suele divertir. La última vez que nos vimos bebimos cerveza y me dijo “seamos amantes”. La última vez que llamó le hablé de tal forma que espero haya sido nuestra última llamada. Esta es la más triste historia de amor que he vivido. Nadie goza con el sufrimiento ajeno.

Amor número siete (sin fluidos) “¡Quédese a ver qué pasa!”.

Mi hermana ha sido determinante en mi vida. Por ella no soy autodidacta, por ella vivo con Andrés desde hace dos años y gracias a ella pude haber terminado en los brazos de un amor sin fluidos tímido como el más tímido de los hombres. A este contemporáneo mío lo conozco desde hace más de quince años pero los dos éramos distantes. Mi hermana se encargó de que nos acercáramos de la forma que llegamos a acercarnos. Hablábamos todas las noches por teléfono, nos veíamos en su apartamento dos o tres veces por semana y fumábamos y tomábamos café de manera compulsiva. Ninguno de los dos sabía quién era más inteligente y deslumbrante que el otro. Es un hombre de carácter muy fuerte, me ayudó a  terminar de manera definitiva con el niño de 17 y me motivaba para que consolidara un romance con un hombre diez años menor que yo. Él también me esperaba en bata, me gustaba mucho, lo deseaba a veces… Nos contamos tantas cosas, hablamos tan intensamente de nuestras pasiones, éramos tan fuertes, éramos tan tímidos, dejamos pasar tanto tiempo, el tiempo siempre está en contra del amor sin fluidos… Cuando estábamos en el momento más pleno de nuestro amor no declarado apareció Andrés y él, el hombre más fuerte que he conocido en la vida se esfumó de mi vida para siempre, hace todo lo posible para que no lo vuelva a ver, pero seguramente me recuerda. Se intimidaba con mis ensayos y  me decía que estaba un poco loca. A ese hombre le regalé los libros que marcaron mi vida para siempre. Espero que los haya leído.

Amor número ocho (con fluidos) “¿Y si algún día terminamos cansándonos?”

Quería que fueran diez historias en diez páginas pero el espacio dio sólo para ocho amores y el último amor narrado es el amor actual. El único que tiene nombre, un amor con fluidos con un hombre trece años menor que yo. ¿En dónde nos conocimos? Nos conocimos en una burda sala de chat hace ocho años. Yo tenía 34 y él  21. Con Andrés hemos navegado por chats, foros, comunidades y redes sociales en internet. Fue la primera persona con la que me vi cara a cara después de haber conversado desde un chat o con él único ser conocido en internet con el que me he lanzado a la aventura erótica. Él no es celoso y yo tampoco puedo serlo. Tolera bien a un amor son fluidos que se ha convertido en simple amigo porque nos conocemos desde hace once años y tolera también un nuevo amor son fluidos que conocí en Twitter y que me tiene fascinada. No hablo de ese amor porque para hablar de amor se necesita perspectiva y la perspectiva la da el paso del tiempo.

Sexo, vida y muerte

21 Abr

El sexo es la unión de dos seres en un solo cuerpo con fines reproductivos, para matar el tiempo, por recreación o por simple calentura que necesita ser apagada.

El sexo se opone al género o le sirve de complemento. El sexo está relacionado con el cuerpo, con la configuración física, con  la máquina de follar; el género, en cambio, es social, es la máscara con la que nos presentamos ante los demás, la representación de lo femenino o lo masculino o la mezcla de ambos para ser puesta en escena ante  la mirada inquisidora de los demás, para que nos rotulen como hombre, mujer, hombre afeminado, mujer masculinizada…  pedazos de carne susceptibles de ser gozados  o despreciados por otro cuerpo en un momento dado.

 Todas las combinaciones posibles desde un ser que quiere ser visto y otros que lo ven y lo interpretan o malinterpretan a partir de sus propias creencias  y prácticas sexuales, es decir, las relacionadas con el cuerpo. 

A través del sexo se produce la vida, esa es su miseria: de un momento de pasión o de gimnasia, de una experiencia divertida o bochornosa, una pareja de seres, un pobre hombre y una pobre mujer pueden darle vida a otro ser desesperado, tanto o más que ellos. Este pobre niño cuando crezca terminará practicando la misma aventura por puro aburrimiento o desesperación. El sexo y la vida no tienen nada de original, no son ni proeza ni milagro.

El sexo es la trampa que la naturaleza le tiende a todos los pobres seres que habitan este mundo miserable para dar más vida, más tristeza, más aburrimiento y más desilusión. El sexo sería perfecto si solo estuviera relacionado con el placer, la gimnasia o la diversión. Sin fines, sin intereses de ningún tipo.

La muerte es el reverso de la vida, su otra cara, no se produce gracias a un carnal cruce de sexo sino que se relaciona con la putrefacción de la carne, la misma carne que se exhibe para el deseo del público y que se retuerce de placer y en el peor de los casos da vida que se constituirá en futura muerte, en más putrefacción.

Lo menos ridículo entre el sexo, la vida y la muerte es la muerte, por supuesto, el muerto se libera del peso de la existencia y de la esclavitud del deseo. Deja de preocuparse por su identidad sexual, deja de jugar a ser el mejor amante y el más sabio para cargar con la vida. La muerte es el consuelo que nos queda mientras hacemos el ridículo viviendo y follando.

Todo lo que quiso saber sobre sexo y no se atrevió a preguntar

1 Mar

¿Por qué le gusta tanto hablar de sexo al aire?

Yo nunca he hablado de sexo al aire, tengo muchas prevenciones con el tema, no soy exhibicionista. No soy capaz ni de fumarme un cigarrillo caminando, lo encuentro vulgar.

¿Su mamá no la regaña por oír Mujeres W?

Ella no sabe que de vez en cuando escucho a esas mujeres con risa de puta hablando de sexo y posando de liberadas sólo para cautivar oyentes necesitados de morbo auditivo.

¿Habla con su mamá de sexo?

No, en mi casa no somos muy amigos de poner de moda un discurso, una práctica, sólo porque una supuesta doctora del sexo lo aconseja en televisión.

¿Qué le dice su novio cada vez que usted escucha Mujeres W?

El no dice nada, yo soy la que le digo que no soporto a esas viejas.

¿Y anda muy enamorada?

Muy es una palabra exagerada para hablar de amor.

¿Usted es virgen?

No

¿A qué edad la perdió?

“Perder la virginidad” es una expresión tan idiota como “hacer el amor”.

¿Cómo fue la primera vez?

Nada del otro mundo, había leído tanto sobre sexo que no parecía la primera vez. Me parece absurdo que haya mujeres que pretendan llegar al sexo como animales indefensos y que confundan pureza con ignorancia.

¿Con qué frecuencia ver porno?

Con mucha frecuencia.

¿A una mujer le parece excitante ver porno?

Yo no puedo hablar por todas las mujeres.

¿Le gusta ver porno sola?

¿Y por qué lo ve?

Porque estoy obesionada con el comportamiento humano, con la relación entre hombres y mujeres, con la sexualidad humana, con el discurso cinematográfico, con diversas formas de violencia y humillación, con los límites de la imaginación, con las adicciones, con la idea del cuerpo como máquina… Mientras veo porno pienso en muchas cosas, nunca lo uso para alegrarme el rato.

¿Qué tanto se masturba?

Nunca, si el sexo es gracioso la masturbación es digna de una película de Todd Solondz.

¿Tiene vibrador?

Esa es otra moda creada por el cine porno. No, yo que voy a tener juguetes como la profesora de piano.

Hablemos de posiciones: ¿Cuál es su favorita?

Ver a dos hombres agotadísimos con una mujer insaciable que se les ríe en la cara.

¿Qué opina del sexo en el agua?

Es otra moda creada por el cine porno.

¿Luz prendida o apagada?

Prendida, apagada y a media luz.

¿Y en sitios raros?

No, me parece idiota, más clichés de cine porno.

¿Entonces sus fantasías son más de hacer cosas raras que de lugares?

No, ¿qué “cosas raras” pueden hacer un hombre y una mujer con dos cuerpos con características particulares? Lo que se hace está limitado por el cuerpo.

¿Y un trío?

No, debe ser horrible pasar la faena y luego mirarse la cara y conversar, no me gusta conversar con dos personas al mismo tiempo.

¿Pero lo haría para complacer a su pareja?

A mí pareja también le asquean los tríos.

¿Qué es lo más lejos que ha llegado con una mujer?

Un beso

¿Por qué cree que dos mujeres es la máxima fantasía masculina?

Porque si no pueden con una mucho menos van a poder con dos, es la gran fantasía masculina.

¿Cuál es la parte más sensible de su cuerpo?

El pelo. Por eso soy intocable.

Margarita Posada: una puta vieja

23 Feb

Para expresar lo que me inspira Margarita Posada es preciso que hable antes de mí cuando era joven: tenía tetas grandes y culo abundante, tanto que ningún hombre podía creer que fuera bogotana.  Esas tetas y ese culo no eran mi carta de presentación, jamás le di gracias a Dios, a mi madre, a la naturaleza ni a la genética por haberme hecho tetona y culona. Al contrario, esos “atributos” me hacían sentir incómoda porque atraía miradas de hombres que pensaban en sexo y sólo en sexo. Mientras ellos pensaban en sexo y sólo en sexo yo buscaba la manera de que ellos hablaran conmigo porque la idea de usar esas cualidades para buscar amor, dinero, placer o ser portada en la revista SoHo para recordar a los cincuenta que fui tetona y culona, jamás formó parte de mi  perspectiva de futuro.

Mientras los hombres pensaban en sexo cuando me veían yo sólo deseaba ser mayor para que dejaran de mirarme, de desearme y de decírmelo (los piropos siempre me han parecido agresivos, no entiendo por qué Camila Zuluaga dice que cuando le dicen algo bonito ella lo agradece).

Como yo era inteligente  sabía que las tetas y el culo son atributos para atraer machos deseosos de aparearse con la hembra, me sentía triste porque no quería sentirme deseada, sólo quería hablar, me gustaba cuando me decían que les gustaba mi voz,  mi forma de caminar o mi forma de pensar; me gustaba cuando me decían que era una persona difícil de olvidar,  única porque era auténtica, porque no medía las palabras antes de pronunciarlas, una persona seria con risa de niña.

Margarita Posada también tuvo tetas y culo grande, ahora tiene las tetas más grandes que antes porque se sometió a una cirugía estética; también se están definiendo en su rostro  marcas de mujer vieja, de mujer vivida,  se nota que ha comido muchas vergas, a ella le fascina decir que le fascinan las vergas en casi todas las crónicas sobre su vida sexual que publica en la revista SoHo. Ella sospecha que comer muchas vergas la hace ver más mujer, más definida en su condición de heterosexual.

Margarita Posada es una mujer despreciable, más despreciable desde cuando narró su experiencia en Biancas, un bar de lesbianas que cerró sus puertas pocos días después de que ella fuera a reírse de las mujeres que frecuentaban ese sitio porque no parecían mujeres.  Mientras desprecia el sitio, las mujeres, la música, la forma de bailar, resalta lo maravilloso que es ser una mujer como ella -una mujer tetona y culona-. De tanto ver mujeres que parecen hombres  termina antojada de verga, ese es el resumen de su trabajo periodístico para una de las revistas más prestigiosas de Colombia.

Nuestra comedora compulsiva de vergas también es escritora de novelas, trabaja en radio y participa en tertulias de todo tipo; hace poco, en un foro organizado por la revista Semana, le pidieron que explicara por qué se desnuda en SoHo, si este hecho la pone en una situación de minusvalía, de objeto, de pedazo de carne para exhibir. Ella, con las cualidades intelectuales que la caracterizan respondió con un enfático: “Me desnudo en la revista SoHo porque quiero, puedo y no me da miedo”.

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Hot hot Bogotá ¿una novela feminista?

4 Feb

Alejandra López González es de Cali y escribió una novela sobre Bogotá, la Bogotá hot, la del sexo casual, la rumba y la marihuana. La protagonista tenía que llamarse Sola, Solita, Soledad, no podía llamarse de otra forma, y es, claro, una mujer joven, hermosa e inteligente que cree vivir como se debe vivir y supone que sus valores son los Valores dignos de una mujer liberada, crítica y autoconsciente.

En la novela aparecen bien definidos los tipos femeninos eternos: la bruja, la puta y la madre santa: Sola consulta a la bruja, Clarita es una gran puta y al final de la historia la heroína renuncia a depender de la presencia de un hombre y la cambia por la que le brinda la hija, que se tenía que llamar María, claro, y ante a cual se siente felizmente esclavizada, como tenía que ser en una novela moralista que lleva implícito el sello de uno de los lugares comunes más extendidos: la máxima realización personal de una mujer consiste en ser Madre y al ser madre se le borra su historial de puta: “Pienso en el aborto, pero sé muy bien que a pesar de todo, a pesar del abandono de Oliver, de la partida de Santi, a pesar del calentamiento global y de las fosas comunes, quiero tener ese bebé” (pág. 84).

La protagonista reivindica el papel de la madre soltera, el amor filial y la recuperación de la pureza, cumple con el recorrido de rigor: una niña bien educada por una pareja de padres decentes al cumplir 18 años decide liberarse y olvidarse de los padres decentes y los valores inculcados por ellos, la niña se las da de inteligente y liberada, supone que serlo consiste en rumbear todos los fines de semana, putearse, fumar marihuana, tener amantes y quedar embarazada de uno de ellos, del más promiscuo y machista, del que la hacía sentir más puta: “Total que con chequera en blanco, tarjetas de crédito Gold Platino con cupo ilimitado, este hombre que tenía todas las posibilidades de llevarse a la que quisiera, a la hora que quisiera, como quisiera y cuando quisiera a las camas más lujosas de la hot Bogotá city” (pág.30). Cuando se ve como una mujer sola, abandonada por el amante y desamparada, regresa a la casa de los padres, que le perdonan todos los pecados y aman a su nietecita como si fuera la reencarnación de la hija; la hija omitirá ahora en su historial su pasado de puta marihuanera y aparecerá ante su hija como una santa, la niña al crecer recreará la historia y al cumplir 18 años deseará no ser tan santa como su santa madre y se hará una puta redimida con futuro de santa, como tal vez fue su abuela.

Sola posa de crítica pero no toma distancia de las situaciones que critica; ella goza de la banalidad, de la vanidad, de la tontería, es de las tontas que saben que son tontas pero no les preocupa mucho seguir siéndolo; en varias ocasiones se jacta de su propia tontería, de lo estúpidas y banales que son sus amigas, pero la reflexión no la lleva nunca a renunciar a su mundo. Para dárselas de inteligente vive con un antropólogo destapador de fosas y profesor universitario y, como era de esperarse, tenía que ser durísima con los “intelectuales”, con estos viles seres: “da clases en universidad, dicta foros y talleres y se la pasa entre otros seres como él, que creen que tienen las respuestas a todo y que el sol gira alrededor de ellos y de su sabiduría infinita” (pág. 10), la idea que tiene la narradora de los intelectuales no es muy diferente a la de algunos facebookqueros muy ignorantes que, en conclusión, definen al intelectual colombiano como un hijueputa.

La historia se desarrolla en contextos de supuesta clase alta, pero las puticas son traductoras, egresadas de lenguas modernas, se evidencia el deseo por parte de la autora de hacerle creer al lector que está bien relacionada en Bogotá, muy bien relacionada, pero al escribir la historia descuida detalles que ponen en tela de juicio la verosimilitud de las fantasías que narra: “Entonces yo, Sola, Solita, tuve que acompañarla a la clínica, todo en gran secreto, con gran misterio, con pañoletas en la cabeza y gafas oscuras gigantes para que nadie reconociera a Clarita y para que jamás la sociedad bogotana se enterara de que a la mujer mejor vestida del año, su propio marido le había pegado una enfermedad venérea de esas que hacen picar, arder y doler al orinar” (pág. 14).

Solita reniega del matrimonio: “A las que están casadas se les ve infelices. Se les nota en la cara y en la forma en que repiten, de manera incansable y casi obsesiva, que son muy felices y están muy satisfechas con lo que les ha dado la vida” (Pág. 24). Solita tiene alma de campesina: “El baño de las siete hierbas tiene ruda, altamisa, manzanilla, nogal, laurel y cicuta… con una pequeña vasija, uno se va echando esa agua de la siete hierbas por todo el cuerpo” (pág. 72). Solita es básica, tiene pensamientos de postal de Día de la Madre: “Tengo miedo y ansiedad. Quiero que mi hija venga pronto al mundo, quiero que nazca para que me dé motivos suficientes para vivir, para ser feliz para siempre” (pág. 105).

 

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