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Casa por cárcel

27 Jun

Llevaba dos semanas sin salir

Dos semanas sin lavarme el pelo

Todo el día en sudadera

Leyendo y copiando citas sobre lo leído

Un poco loca

Una locura consciente

Puro encierro voluntario.

Hoy me volví a reconciliar con la humanidad

Me puso mi ropa de “salir”

Mis gafas de “salir”

Mi reloj de “salir”

Mis aretes

Mis pulseras

Mis anillos.

Cuando me entrego al encierro voluntario me abandono y me olvido del “arreglo”

No soy una mujer

Soy alguien que lee

Camina dentro de la casa

Toma mucho café

Y se siente en el mundo perfecto (así se deben sentir las personas un poco enfermas de la mente, las que viven encerradas en su mundo interior).

Cuando salgo y me reconcilio con el mundo sé que me he entregado al encierro voluntario y me parece extraño y ajeno todo lo que tiene que ver con salir de nuevo a reencontrarme con otros seres humanos, me cuesta un poco de trabajo representar bien mi papel pero finalmente, casi terminando la jornada, vuelvo a ser yo representando mi papel en sociedad.

Pienso en los locos

En las personas obligadas a estar encerradas

En los ancianos que salen de su encierro sólo cuando alguien se compadece de ellos y los saca a tomar el sol y sufro por todos esos pobres seres porque sé que mi casa es una cárcel porque yo decido encerrarme y sé que esos encierros me ayudan a ver los contrastes de la vida y lo hermoso que es integrarse a una comunidad de personas normales que se reúnen para decirse cuánto se aman y lo mucho que se han extrañado.

Tengo familia pero ellos confían en mi cordura y saben que aunque vivamos en la misma ciudad no les está permitido interferir en mi soledad buscada y asumida.

 

La loca Elsy

4 Jul

Desde 1979 han tratado de ofenderme usando la palabra loca para referirse a mí y esa palabra nunca me ha ofendido, más bien me ha sorprendido porque siempre he sentido que soy una persona dominada por la cordura y el buen juicio. Parezco el proyecto del humano perfecto. Varias veces me han dicho que estoy más allá del bien y del mal. Una loca que está más allá del bien y del mal, eso es muy gracioso.

Cuando era niña y me decían que era loca sospechaba que me lo decían porque no me gustaba jugar sino caminar, no soportaba la violencia de los juegos infantiles, lo que me gustaba era mirar los dibujos que había en los salones del colegio y caminar por unos pasillos angostos, pasillos y callejones, siempre los mismos. Desde niña gozo caminando siempre por los mismos caminos porque la rutina es encantadora, todavía lo hago: todas las mañanas a la misma hora durante una hora camino siempre por el mismo camino y veo como crecen las ramas de los árboles, como florecen y mueren las formas de la naturaleza, como envejecen los perros del vecindario.

Cuando estaba en bachillerato me decían loca porque odiaba todo en el colegio, estaba dominada por la indisciplina y hacía exactamente lo contrario, no lo que los profesores y coordinadores esperaban que hiciera. En el colegio con sus filas, uniformes, puertas cerradas, horarios estrictos, consejos a la juventud, izadas de bandera, tareas y direcciones de grupo me sentía en una cárcel. Nadie tenía fe en mí, esperaban un final infeliz, pensaban que era una oveja descarriada, un caso perdido, una persona mal orientada. Y no, nada de eso, lo único que quería era escapar de esa prisión para encerrarme a leer en la biblioteca, quería ser autodidacta, no quería ser bachiller, odiaba la educación formal. Y todos pensaban que estaba loca, pero no. Luego supe que sin leer a Althusser había descubierto a través de la amarga experiencia que el sistema educativo es un modelador de mentes, un aparato ideológico de estado y supe también que la mejor alternativa era resistir y, entonces me sentí orgullosa de mi actitud y sentí pena por los mejores estudiantes, por los mejor educados, por los que izaban bandera, ganaban becas y leían discursos de agradecimiento el día en que se graduaban de bachilleres.

Cuando conocí a mi primer amor me trató de loca y de bruja al final  del romance. Ese día supe que ese pobre hombre estaba muy enamorado y no podía explicar de forma racional la naturaleza de sus sentimientos. Cuando es el ser amado el que me dice loca me emociono más porque siento que lo que lo impulsa a decirlo es la confusión, el hecho de no saber exactamente cuál es la naturaleza de sus sentimientos. Y es porque cuando amo a una persona lo hago de todo corazón y no debe ser fácil escapar de esa locura. Era loca porque no me quería casar ni quería tener hijos. Nadie lo podía creer. La sociedad entera esperaba que la pareja perfecta sellara su idilio, su mundo perfecto, en la iglesia, ante los ojos de Dios; esperaban que tuviéramos dos o tres hijos y fuéramos felices para siempre. Yo no aspiraba a eso, yo quería amor, no quería pensar en el otro aparato ideológico de estado: la familia. En esa época todavía no había leído a Althusser y también descubrí que no quería darle gusto a la sociedad, quería amor, no quería ser la esposa perfecta, no quería ser buena cocinera, madre ejemplar ni buena vecina, quería seguir leyendo y todos pensaban que estaba loca porque había encontrado al amor de mi vida y lo había dejado ir. El ahora es feliz, tiene esposa gorda y una hija. No fue tan cierto que le dañé la vida como me lo dijo una vez gritando y llorando de ira e indignación.

Cuando terminé la maestría la gente pensaba que estaba loca porque no quería ser doctora, porque no quería viajar, porque no quería investigar, porque no quería publicar libros, porque no quería ser conferencista, porque no quería ser profesora de tiempo completo en una universidad prestigiosa si era un hecho que tenía todos los méritos para ser una intelectual exitosa, una figura digna de ser llamada por los medios radiales e impresos para que opinara sobre los grandes temas. Estaba loca porque quería seguir leyendo y caminando, porque quería seguir siendo una persona común a pesar de mi erudición, mi inteligencia y mi talento para escribir. No creo que esté loca por haber tomado esa decisión, sé de varias personas ilustres que se han consagrado a esa vida, que se han tomado en serio su rol de pensadores, genios o influyentes y creo que no son dignos de envidia, su idea de éxito está enmarcada en las trampas de nuestro tiempo, muchos hacen el papel de idiotas útiles, no saben que los verdaderos triunfadores son los dueños de los medios, los bancos, las empresas de telecomunicaciones y las multinacionales. El intelectual es un consumidor más, un emprendedor, un profesional exitoso, un joven bien preparado. Muchos de ellos cayeron en la trampa y están sumidos en la depresión, el estrés y la frustración.

Cuando empecé a escribir sobre figuras públicas varias personas me llamaron loca, me pudieron que buscara ayuda profesional porque estaba perturbada, temían que escribiera sobre ellos o sobre sus compinches, temían que les dañara su carrera exitosa. La forma de mostrarme su miedo fue llamándome loca. Después aparecieron las amenazas de muerte y la censura en Twitter y por pura prudencia dejé de escribir sobre estrellas de la farándula, escritores colombianos y divas tuiteras. Exponerse a la muerte violenta al estilo colombiano sólo por escribir sobre estas personas no es una locura sino una irresponsabilidad porque me han advertido varias veces que mis enemigos van muy en serio y si me sigo burlando de ellos me mandan matar.

Andrés acaba de llamarme loca, él, la persona que se supone es quien mejor me conoce después de mi familia. Mi familia dejó de pensar en mí como la loca desde hace mucho tiempo porque me conocen desde hace mucho tiempo. Que Andrés me haya llamado loca merece un post aparte.

¿Por qué ver cine produce depresión?

2 Jul

Ha habido periodos de mi vida en los que he dedicado meses enteros a ver películas viejas, los clásicos de todos los tiempos, y el recuerdo que me queda de esas bonitas jornadas es un largo aburrimiento, un aburrimiento de muerte, como dice Flaubert. Deseos de lanzarse por la ventana.

No me voy a lanzar por la ventana porque matarse no es elegante. No me voy a matar en esta temporada ni me he intentado matar en otras épocas cuando me consagro a ver películas pero sí vale la pena preguntarse si a toda la gente que se lanza a esas aventuras le pasa lo mismo que a mí y por qué no pasa con la lectura.

Puedo leer libros semanas enteras durante todo el día y me siento de muy bien ánimo todo el tiempo, pero con el cine la experiencia es a otro precio. ¿será porque las grandes historias son muy tristes? ¿tiene que ver con la imagen? ¿es porque el cine es como la vida? ¿es la música? ¿son los actores? ¿a toda la gente le pasa lo mismo o sólo a mí? ¿es porque se suman todas las artes en las mejores películas?

Viendo cine todos los días de la semana durante todo el día pienso en el abismo de Pascal que Baudelaire quiso expresar en su poema y recuerdo que esas experiencias son renovadoras, así deben ser los exorcismos y los retiros espirituales. Pienso en el  aburrimiento de mis escritores favoritos y en la novela de Alberto Moravia titulada El aburrimiento. No la leí pero sospecho que el protagonista se aburría mucho. Pienso en el aburrimiento de los presos y de los enfermos. Pienso en las personas enfermas de tristeza que reciben electrochoques o drogas psiquiátrica que los devuelven a la vida, que les hace ver la vida hermosa de forma artificial durante un breve periodo de tiempo. Pienso en la gente adicta a las redes sociales porque allá crean la ilusión de que no están solos, de que no están tristes ni abandonados. Así de profunda soy.

Casi toda la gente inteligente y analítica se aburre mucho. Casi ninguno de mis escritores favoritos es una persona feliz y realizada como Ricardo Silva Romero, Héctor Abad Faciolince, Alberto Salcedo Ramos o Daniel Samper Ospina. ¿La única persona que se siente bien en Colombia y además de eso escribe muy bien soy yo?

Me quedan cuarenta y nueve y espero sobrevivir. Era peor hace veinte años, cuando veía tres películas seguidas de Roman Polanski y me imaginaba la sensación que lleva a la gente a consumir drogas, alcohol o a tirarse por la ventana. Yo no lo hago ni lo haré, pero siempre termino pensando en la gente que lo hace. ¿tan tristes se sienten? ¿tan vacías son sus tristes vidas?

Se supone que no estamos hechos de vacío sino de energía y esa energía se altera por diferentes razones. ¿por qué razón el cine hace que la energía del cuerpo se viva como espacio vacío traducido en tristeza? ¿me pasa sólo a mí? ¿mucha gente pasa meses encerrada en su casa viendo películas todo el día  conscientes de que el cine los hace sentir un poco locos o un poco tristes o acaso soy la única valiente que sobrevive a la experiencia mientras tomo aguas aromáticas y acaricio el lomo de la perra de la vecina cuando salgo a almorzar?

Hoy he pensado todo el día en los encierros voluntarios en clínicas psiquiátricas de Lars von Trier después de hacer sus pelìculas, las de antes, las que le quedaban tan bien hechas bajo el efecto del alcohol, el pesimismo y el aburrimiento. ¿Los grandes directores están un poco locos? ¿A Andrés Caicedo lo mató el cine?

Carta de Virginia Woolf a Leonard antes de suicidarse

11 Feb
Esta es la carta de despedida de Virginia Woolf a su esposo. Este hombre admirable y sacrificado merece todo nuestro respeto. Ojalá todas las mujeres talentosas tuvieran la suerte de encontrar un esposo como este.
 
Querido: Siento con absoluta seguridad que voy a enloquecer de nuevo. Creo que no podemos pasar otra vez por una de esas épocas terribles. Yo sé que esta vez no podré recuperarme. Estoy comenzando a oír voces, y me es imposible concentrarme. Así que hago lo mejor que puedo hacer. Tú me has dado la máxima felicidad posible. Has sido en todos los sentidos todo lo que uno puede ser. No creo que haya habido dos personas más felices que nosotros, hasta que ha venido esta terrible enfermedad. No puedo luchar más. Sé que estoy arruinando tu vida, que sin mí tú podrás trabajar. Sé que lo harás, lo sé. Ya ves que no puedo ni siquiera escribir esto adecuadamente. No puedo leer. Lo que quiero decir es que te debo a ti toda la felicidad que he tenido en mi vida. Has sido totalmente paciente conmigo e increíblemente bueno. Quiero decirlo — todo el mundo lo sabe. Si alguien hubiera podido salvarme ese alguien hubieras sido tú. Ya no queda en mí nada que no sea la certidumbre de tu bondad. No puedo seguir arruinando tu vida durante más tiempo. No creo que dos personas puedan ser más felices de lo que lo hemos sido tú y yo. 
 
V. 

Lo que Stephan Mallarmé quiso decir en sus poemas

8 Feb
Quiso el viejo decir cuando ya la última lámpara
en el cuarto estaba apagada
y el sol no nos veía, la sierpe lanzaba
con las heces del día al pozo del recuerdo
al sueño que todo lo borra, al sueño,
quiso decir el viejo que las leyes
del amor no son las leyes de la nada
y que sólo abrazados a un esqueleto en el mundo vacío
sabremos como siempre que el amor es nada,
y que la nada
siendo así algo que con el amor y la vida
fatalmente rompe, quiere una ascesis
y es por ello que una cruz en los ojos, y un
escorpión en el falo representan al poeta
en brazos de la nada, de la nada henchido
diciendo que ni siquiera Dios es superior al poema.
***
Leopoldo María Panero

Un loco tocado de la maldición del cielo

8 Feb

Un loco tocado de la maldición del cielo

canta humillado en una esquina

sus canciones que hablan de ángeles y cosas

que cuestan la vida al ojo humano

la vida cerca se pudre a sus pies como una rosa

y ya cerca de la tumba, pasa junto a él

una Princesa.

Leopoldo María Panero

 

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