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No somos nada

4 Feb

Si según las aproximaciones de los geólogos la Tierra tiene 4.500.000.000 años; si según las aproximaciones de los microbiólogos el paso de la vida unicelular a la pluricelular duró 2.000.000.000 años; si según los cálculos de Darwin el proyecto de Hombre pasó 30 millones de años durmiendo en y cayéndose de las ramas; si según algunos lingüistas se puede hablar de lenguaje articulado apenas hace 40.000 años; si la Iliada fue escrita hace apenas 2.500 años; si la revolución de la escritura lleva apenas 300 años ¿qué termina siendo un pobre ser débil, lleno de sentimientos contradictorios, sufriente, eternamente enamorado, arrogante, presuntuoso, que vive con la idea de que con él empezó el Universo, la Historia, la Vida y la Trascendencia, un pobre ser que no alcanza a vivir 100 años de manera decente?

Las palabras ontogénesis, filogénesis, diacronía y sincronía, leídas en ciertos contextos, hacen sufrir al lector ataques de vértigo.

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Gallinas y monos

4 Feb

Buenas cercas hacen buenos vecinos.

El victorioso tiene muchos amigos; el vencido, buenos amigos.

La nobleza británica constituye, sin duda, la jerarquía animal de mayor éxito en la historia de la tierra.

Ser cínico y extravagante a veces aumenta el estatus social.

Para la imitación servil y desvergonzada no tenemos rivales ni entre los monos.

Si uno quiere que sus argumentos hablen fuerte debe abstenerse de gritar.

Cuando se establece un gallinero, las luchas, al comienzo, son frecuentísimas, intensas y muy ostentosas. Cada animal trata de aparentar ser más grande y vigoroso de lo que es en realidad.

El estatus basado en el liderazgo moral es un legado de los grandes monos.

Toda verdad inédita comienza como herejía y termina como ortodoxia.

Antonio Vélez, en Homo Sapiens

La mansa paloma

4 Feb

Un animal que se muestre perfectamente altruista, que siempre le ceda el turno a sus compañeros, que no acapare recursos vitales cuando se presenta la oportunidad, que no responda con violencia a las agresiones o las injusticias, que no se muestre vengativo, que no se interese en el sexo, que no descanse de trabajar en bien de sus parientes o que no se alimente en abundancia cuando las circunstancias lo propicien, ese animal no dejará descendientes, o dejará muy pocos en relación con sus compañeros de grupo. En cambio, los lujuriosos, los egoístas, los altruistas con sus parientes próximos, los ventajosos, los agresivos, los maquiavélicos, los codiciosos y los avaros tenderán a dejar más descendientes y en consecuencia, esas “virtudes” – “pecados” desde la perspectiva humana- serán elegidos por la selección natural para incorporarlos en la dotación biológica de cada especie. Y el hombre no es ninguna excepción.

Imagenz, en Homo Sapiens. Bogotá: Villegas Editores. 2007: 29.