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Las joyas

31 Ene

Ella estaba desnuda, y, sabiendo mis gustos,
Sólo había conservado las sonoras alhajas
Cuyas preseas le otorgan el aire vencedor
Que las esclavas moras tienen en días fastos.

Cuando en el aire lanza su sonido burlón
Ese mundo radiante de pedrería y metal
Me sumerge en el éxtasis; yo amo con frenesí
Las Cosas en que se une el sonido a la luz.

Ella estaba tendida y se dejaba amar,
Sonriendo de dicha desde el alto diván
A mi pasión profunda y lenta como el mar
Que ascendía hasta ella como hacia su cantil.

Fijos en mí sus ojos, como en tigre amansado,
Con aire soñador ensayaba posturas
Y el candor añadido a la lubricidad
Nueva gracia agregaba a sus metamorfosis;

Y sus brazos y piernas, sus muslos y sus flancos
Pulidos como el óleo, como el cisne ondulantes,
Pasaban por mis ojos lúcidos y serenos;
Y su vientre y sus senos, racimos de mi viña,

Avanzaban tan cálidos como Ángeles del mal
Para turbar la paz en que mi alma estaba
Y para separarla del peñón de cristal
Donde se había instalado solitaria y tranquila.

Y creí ver unidos en un nuevo diseño
-Tanto hacía su talle resaltar a la pelvis-
Las caderas de Antíope al busto de un efebo,
¡Soberbio era el afeite sobre su oscura tez!

-Y habiéndose la lámpara resignado a morir
Como tan sólo el fuego iluminaba el cuarto,
Cada vez que exhalaba un destello flamígero
Inundaba de sangre su piel color del ámbar.

Charles Baudelaire

Memorias de una ensayista colombiana

12 Oct

Comencé a leer Chapinero de Andrés Ospina. La primera narración -titulada “Lorenzo”- no tiene gracia, sentido ni humor pero me llevó a recordar una historia vivida por mí hace veinticinco años. La bonita historia comenzó en una compraventa de Chapinero, como en el cuento de Andrés Ospina; pensé que podría narrarla y narrar de paso otras seis o siete historias ocurridas en 1989, cuando yo tenía apenas 19 años y soñaba con una vida de placeres inspirada en algunos libros que había leído, especialmente soñaba con ser como la heroína de Memorias de una cantante alemana. Ese libro me llevó a interesarme mucho en el tema y entre 1985 y 1989 me documenté con los clásicos de la psicología y la sexología moderna con la ilusión de ser como ella, como la mujer del libro. No lo logré, después supe que todo es literatura. Anoche, antes de dormirme, pensé que en mi lejana juventud viví historias porno-eróticas dignas de ser inmortalizadas a través del estilo que me caracteriza. No es fácil recordar todos los detalles de historias vividas hace un cuarto de siglo, pero voy a esforzarme. Si no recuerdo el rostro, el nombre, la mirada y la sonrisa del protagonista; si no recuerdo el lugar exacto donde ocurrieron los hechos, los llamaré simplemente X o Y, como en las novelas eróticas anónimas del siglo XVIII. Sin más preámbulos comencemos (no olvide el lector que todas las historias ocurrieron en el mismo año 1989, cuando yo tenía apenas 19 años):

Alberto

Alberto estaba enamorado de mí, no recuerdo nada de él, ni su rostro,ni  su voz, ni su mirada ni por qué éramos amigos. Sólo recuerdo que Alberto era dulce, joven y amable conmigo pero a mí Alberto no me gustaba. No entiendo por qué terminé en un paseo de fin de semana con él en compañía de esas personas a las que tampoco recuerdo. Sólo conocía a Alberto, a nadie más. La cita era en una compraventa de Chapinero. Y, claro, vi a los mariachis esperando al cliente, los moteles, la Caracas, las compraventas… Chapinero por las Caracas no es un sitio para caminar sino para ver desde la ventana del bus, la buseta, el colectivo, el taxi o transmilenio, la Caracas nunca ha sido un hermoso lugar para caminar y contemplar el paisaje. Llegué, entré a la compraventa, saludé, no recuerdo haberme arrobado de emoción estando dentro de ese lugar, viendo las “antigüedades” que ponen a suspirar a Andrés Ospina. Y eso que era una compraventa inmensa y bastante variada. Yo estaba entusiasmada con lo que me había prometido Alberto, no estaba pensando en nostalgias sino en diversión. Sospecho que bebimos, en esa época no era prohibido conducir bajo el efecto del alcohol y a mí me encantaba beber con moderación con conductores que también bebían con moderación mientras atravesábamos una trocha o una curva peligrosa en medio de la noche o cuando por exceso de velocidad había momentos en los que el carro quedaba suspendido en el aire, como en Los magníficos.

No recuerdo quién era el conductor, hacia dónde nos dirigíamos, cuántas personas íbamos dentro del carro; recuerdo que llegamos a nuestro destino y yo estaba dichosa porque podría nadar de noche en uno de esos lugares de Colombia con la temperatura perfecta para estar en vestido de baño a las diez de la noche sin sentir frío ni calor. Sospecho que la bendita casa que nos acogió estaba a menos de dos horas de Bogotá. Era una casa inmensa disfrazada de balneario y como me domina el espíritu deportivo me divertía más en la piscina y en los columpios que en la pista de baile y con el alcohol. Alberto estaba un poco triste porque nadaba, bebía, me columpiaba y bailaba más con los otros niños que con él. No recuerdo rostros de hombres viejos, recuerdo que los bailarines y los nadadores eran niños como yo. Recuerdo el rostro de dos niños que querían jugar conmigo. Recuerdo que les di dulces y apasionados besos a los dos y cuando quisieron ir un poco más allá les recordé que me gustaba mucho nadar y entonces nadábamos de nuevo.

Pasé de largo esa noche, no dormí ni un minuto. Cuando amaneció caminamos por una camino de herradura, esos caminos que tanto me gustan, y rumbo al pueblo hubo más besos con uno de los niños, el otro se quedó en la casa; con él nos divertimos en la piscina cuando regresamos del pueblo. Yo quería desayunar en el pueblo, le confesé a uno de los niños y él feliz y complacido se dispuso a acompañarme. Desayunamos, él me dijo que podríamos amarnos más intensamente, yo le dije que no lo daba por un desayuno y seguimos conversando, volvimos a la casa, volvimos a nadar.

No recuerdo lo que ocurrió durante el día ni nada del regreso. Recuerdo que esa fue la única noche de mi vida que pasé de largo porque tantas emociones me afectaron un poco la memoria, se me recargó el cerebro, casi no podía conciliar el sueño por exceso de emoción.

23 años de esclavitud

25 Sep

Una dama no tentada no puede jactarse de castidad.

Montaigne

Hace doce años escribí el ensayo titulado “Superación del amor alucinado”, era un ajuste de cuentas con el amor y la conclusión es simple: el sexo es pura acrobacia y muestra evidente de salud, apertura mental y bienestar, el amor es una ilusión muy persistente, vale la pena amar el conocimiento y no a un hombre, poner por sobre todos los amores el amor al conocimiento o a la lectura o al cultivo del intelecto porque el conocimiento nos enaltece y el amor se acaba o se degrada. Como dice Flaubert: el tiempo pasa y el corazón olvida y porque se puede admirar a las personas más admirables del mundo gracias a lo que escribieron.

De mi primer amor no recuerdo casi nada, Flaubert me gusta desde 1979, es un amor para siempre, profundo y verdadero. Casi todos los días de mi vida pienso en una frase de Flaubert y me siento identificada con cada palabra. Hoy he pasado el día entero pensando en esta frase: Porque un imbécil tenga dos pies como yo, en vez de cuatro como un burro, no me creo obligado a quererlo, o al menos, a decir que lo quiero y que me interesa.

El ensayo sobre el amor -un portento de veinte páginas con cincuenta citas y siete páginas de bibliografía- lo escribí hace doce años y todavía me gusta, recuerdo mi estado de ánimo y lo que sentía mientras escribía; gracias al amor leí más de cien libros y aprendí mucho, debo reconocerlo. Lo escribí inspirada en la desilusión que me causó mi primer amor cuando descubrí que no era para siempre, que no era un ser sobrenatural, que era un humano más. Con ese amor fue una historia de trece años, un poco tormentosa porque fue el primero, supongo que a todas las personas les debe ocurrir más o menos lo mismo porque el primer amor es el de la inocencia.

Luego conocí a Andrés, el segundo amor, el verdadero, el de la madurez, la racionalidad, los planes conscientes, la fidelidad total y la confianza. Siete años de noviazgo y tres de convivencia fueron suficientes para convencerme de que 23 años de amor y erotismo son más que suficientes y no quiero seguir experimentando. Supongo que mi actual desidia tiene que ver con el hecho de que me entregué a esas dos experiencias con absoluta fe, franqueza, pasión y transparencia y como ya sé cómo es el comienzo, el nudo y el desenlace de las bellas historias de amor, esas experiencias fantásticas y fascinantes que nos hacen creer que somos seres afortunados porque encontramos a la persona con la que habíamos soñado siempre, como ya conozco el comienzo y el final esas experiencias  han dejado de ser seductoras para mí. La lectura todavía sigue siendo una experiencia fascinante y prometedora.

No puedo ser como la mayor parte de la gente, no puedo vivir por imitación, por prestigio o por presión social. La mayoría de la gente confunde el amor con llenar su miseria existencial al lado de una persona por la que no sienten nada o a la que incluso odian; el amor es una  empresa, el marido es  auxiliar de cocina y de plomería, y en el peor de los casos un par de seres humanos se unen para ver cómo se engendra, nace, crece, envejece y muere un ser humano fruto de un cruce entre un hombre y una mujer que confundieron esa experiencia con lo que llama El amor.

Gracias a mis dotes intelectuales tengo el privilegio de contar con pretendientes permanentes durante todos los días del año, hombres entusiasmados con la idea de que podrían llegar a vivir una experiencia conmigo. Sexo o amor, nunca me queda del todo claro, pero el problema es que el amor empieza con sexo y el sexo es una lotería: para encontrar al príncipe hay que besar antes a cuatro sapos, dice la leyenda, y eso, a estas alturas de la vida, me parece simplemente ridículo y asqueroso.

Me daban ganas de llorar de lo bueno que era

4 Sep

En fin, me lancé a los pechos, chupando primero uno, luego el otro, me sentía como un niño. Al menos sentía lo que yo imaginaba que podría sentir un niño. Me daban ganas de llorar de lo bueno que era. Tenía la sensación de poder estar allí chupando aquellos pechos eternamente. A la chica parecía no importarle. ¡De hecho, brotó una lágrima! ¡Era tan delicioso, el que brotara una lágrima! Una lágrima de plácido gozo. Navegando, navegando. Dios, ¡lo que tienen que aprender los hombres! Yo había sido siempre hombre de piernas, mis ojos siempre quedaban atrapados por las piernas: las mujeres que salían de los coches me dejaban siempre absolutamente extasiado. No sabía qué hacer. Ay, cuando salía una mujer de un coche y yo veía aquellas PIERNAS… SUBIENDO. Todo aquel nylon, aquellas trampas, toda aquella mierda… ¡SUBIENDO! ¡Demasiado! ¡No puedo soportarlo! ¡Piedad! ¡Que me capen como a los bueyes!… Sí, era demasiado… Y ahora, me veía chupando pechos. En fin.
Metí las manos bajo aquellos pechos, los alcé. Toneladas de carne. Carne sin boca ni ojos. CARNE
CARNE CARNE. Me la metí en la boca y volé al cielo.

Charles Bukowski, en “La barba blanca”.

El estilo aristocrático de Sade

28 Jul

El castillo del conde de Gernande estaba situado en una explanada de diez metros de alto, rodeada de murallas más altas todavía. Cuando Justina fue llevada a aquel lugar, las cortinas del vehículo estaban cerradas, por lo tanto no pudo observar si había otros obstáculos además de aquellas murallas; lo mismo sucedía con madame de Gernande, que había sido conducida allí de noche; no le fue posible observar si existían barreras adicionales. Así que, cuando realizaron su huida, las dos mujeres actuaron pensando que cuando llegaran a la parte alta de las murallas -cosa fácil, gracias a toda la experiencia de Justina con obstáculos de este tipo- se encontrarían en el camino que cruzaba el bosque… y libres.

Es triste decirlo, pero la realidad era muy distinta. Cuando las dos hermosas mujeres, disfrazadas de jardineros, se descolgaron a lo largo de sábanas anudadas hasta el suelo exterior de la fortaleza, se horrorizaron al darse cuenta que se encontraban dentro de un enorme jardín que rodeaba completamente las murallas, y que también estaba cercado por inmensas paredes de casi veinte yardas de altura, y cubiertas en su parte superior por puntas de hierro y vidrios rotos. Subir por aquel monstruoso muro era menos que imposible, no tenían esperanza, salvo posiblemente contar con que el carruaje del conde saliera muy temprano; entonces, si el vehículo estaba ocupado por miembros de la servidumbre de carácter amable, Justina y la condesa podrían rogar que las dejaran subir a bordo.

Momentos después de que amaneció el enorme portón rechinó al abrirse, y apareció el carruaje del conde. Corriendo hacia el vehículo, las desesperadas mujeres comenzaron a golpear las portezuelas y a pedir ayuda. De pronto el cochero detuvo los caballos, las cortinas se abrieron, y surgió en la ventanilla la cara… no de algún sirviente amistoso, sino del propio conde.

-¡Ajá! – Gritó el pervertido golpeando con el bastón- Mi esposa trata de huir, y mi fiel Justina la ayuda. Pues bien, ese delito no quedará sin castigo…

Más temerosa por su querida Justina que por ella, madame de Gernande se hincó a los pies de su abominable marido.

-¡Por favor, señor! -gimió- Todo este intento ha sido planeado por mí. Justina esta aquí sólo porque yo la he forzado a hacerlo. Castígame, si así lo deseas, pero te ruego que la perdones a ella.

Pero aquellos lastimeros ruegos no fueron escuchados.

-De ninguna manera- dijo fríamente el conde. Dos han pecado, y las castigadas serán dos. Esta noche, en cuanto termine la cena, las despacharé a ambas en busca de sus recompensas celestiales; quizá me pase el día construyendo otro aparato para sangrar, y entonces podré contemplar como mueren juntas.

-Pero, señor- comenzó a decir Justina-, por piedad…

-No, muchacha- la interrumpió Gernande-. La piedad es una virtud desconocida para mí. Las dos merecen que les corte las venas en este mismo momento; si aplazo el castigo no es por piedad… Sólo es para realizarlo con más crueldad que hasta ahora.

Y diciendo esto, metió a las dos mujeres en el carruaje y ordenó al cochero que regresara al castillo.

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Las consecuencias de la caridad

7 Jul

La caridad nace del orgullo, no del altruismo. El que practica la caridad se sentiría muy ofendido si no disfrutara del halago de los demás. Quiere que lo aplaudan por su generosidad, pues de no ser así haría sus donaciones en forma anónima. Además debes comprender las consecuencias que tiene la caridad: acostumbra a los pobres a recibir dones y, de esa manera, contribuye a que no tengan energías para hacer otra cosa. Cuando alguien sabe que le van a dar limosnas, no trabaja; entonces, cuando dejan de darle dinero, como no sabe por qué medio podría obtener más, se convierte en pordiosero o ladrón. La mejor forma de liberar a Francia de sus pobres sería interrumpir la distribución de limosnas y cerrar todos los asilos. Entonces los indigentes, nacidos en la pobreza, tendrían que cuidarse y hacer acopio de sus recursos internos para poder salvarse del estado en que nacieron; el resultado sería una nación formada sólo por personas que se bastaran a sí mismas. Pero hoy en día consienten y miman a los pobres y ¿cuál es el resultado? Que las criaturas pobres fornican y agregan nuevas criaturas pobres a nuestra población creciente, y esas nuevas criaturas también fornican y aumentan otras más, y así hasta el infinito.

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Lo que me gusta del Manifiesto de Marina Abramovic

3 May

Manifiesto de la vida de un artista:

CONDUCTA DE VIDA DE UN ARTISTA

Un artista no debe mentirse a sí mismo ni a los demás

Un artista no debe robar las ideas del otro artista

Un artista no debe ponerse en peligro a sí mismos o en relación con el mercado del arte

Un artista no debe matar a otro ser humano

Un artista no se debe convertir en un ídolo

RELACIÓN DE UN ARTISTA CON SU VIDA AMOROSA

Un artista debe evitar enamorarse de otro artista

RELACIÓN DE UN ARTISTA CON LO ERÓTICO

Un artista debe desarrollar un punto de vista erótico en el mundo

Un artista debe ser erótico

RELACIÓN DE UN ARTISTA CON LA DEPRESIÓN

Un artista no debe estar deprimido

La depresión es una enfermedad y debe ser curada

La depresión no es productiva para un artista

RELACIÓN DE UN ARTISTA CON EL SUICIDIO

El suicidio es un crimen contra la vida

Un artista no deberá cometer suicidio

RELACIÓN DE UN ARTISTA CON LA INSPIRACIÓN

Un artista debe mirar profundamente dentro de sí mismos en busca de inspiración

Cuanto más profundo se ve dentro de sí mismos, más universal llegará a ser

El artista es universo

RELACIÓN DE UN ARTISTA CON EL AUTO-CONTROL

El artista debe tener total auto-control sobre su trabajo

RELACIÓN DE UN ARTISTA CON LA TRANSPARENCIA

El artista debe dar y recibir al mismo tiempo

Transparencia significa receptividad

Transparencia significa dar

RELACIÓN DE UN ARTISTA CON EL SÍMBOLO

Un artista crea sus propios símbolos

Los símbolos son un lenguaje de artistas

El lenguaje debe ser traducido

A veces es difícil encontrar la clave

RELACIÓN DE UN ARTISTA CON EL SILENCIO

Un artista tiene que entender el silencio

Un artista tiene que crear un espacio de silencio para entrar en su obra

El silencio es como una isla en medio de un océano turbulento

RELACIÓN DE UN ARTISTA CON LA SOLEDAD

Un artista debe darse tiempo para los largos períodos de soledad

La soledad es extremadamente importante

Lejos del estudio

Lejos de la familia

Lejos de los amigos

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La fotografía impactante de Diana Marcela Ariza

5 Abr

Diana Marcela Ariza ha sabido posicionarse en las redes sociales.

Después de un arduo trabajo ha logrado demostrarnos que no es una tuitera más sino una mujer inteligente, culta, reflexiva, sensible, graciosa, irreverente, crítica, feminista y muy interesada en las estrategias de marketing en las redes sociales.

Ella es una mujer sensual y carismática, no hay quien lo ponga en duda.

Gracias a su perfil en Twitter ha conseguido varios trabajos y está a punto de sorprendernos con un desnudo en la revista SoHo.

¡Es lo que todos sospechamos y esperamos ansiosos!

Queremos algo extremo, algo parecido a lo presentado por la señora famosa que no explicó todo sobre su cuca

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Diana Marcela Ariza sabe que hay porno para todos en la red, pero también sabe que el pueblo raso se excita más cuando una chica común como ella empieza a mostrarnos de qué está hecha paso por paso, como quien no quiere la cosa.

Ella juega a que juega con nosotros y nosotros le seguimos el juego. Cuando ella se despoja de una prenda nosotros miramos y le pedimos que continúe con el show en la próxima sesión, queremos que cada fotografía sea mucho más arriesgada que la anterior porque en eso consiste el juego que se desarrolla en la red en tiempo real, día tras día, hora tras hora.

Nuestro morbo consiste en ver cómo la gente común se convierte en gente famosa gracias a la degradación consentida por ellos mismos a costa de su imagen. Nosotros no les pedimos que se autodegraden, ellos lo hacen a conciencia y seguros de que están triunfando en la vida.

***

Diana Marcela ha sabido jugar con los deseos de la clientela.

Empezó quitándose la chaqueta y ya está a punto de exhibirse todita para nosotros.

Esta es su última gran locura de juventud.

Ojalá no vaya a resultar como Catalina Ruiz-Navarro cuando tenga su edad.

Ojalá no vaya a decir dentro de dos meses que había confundido los fundamentos del feminismo.

Ojalá no termine despreciando a Daniel Samper Ospina y a todos los hombres con alma de maestro de obra que se divierten de lo lindo con sus fotografías tremendamente provocadoras.

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Cincuenta sombras de Grey

15 Feb

En tiempos de estupidez universal y del tan efectivo voz a voz seguramente Cincuenta sombras de Grey será la película más taquillera de la historia del cine. El porno para mamás que hizo famoso el libro logrará que muchos de los que no lo leímos -por puro amor propio- veamos la película por curiosidad, para ver la reacción del público, para apreciar cómo presentan el supuesto porno en pantalla gigante para ser visto en plan familiar y porque es menos doloroso ver una mala película que leer un mal libro. Perdemos menos tiempo y no estamos obligados a reciclar.

La película recrea la historia de amor de una joven inexperta, juiciosa, bien educada, con valores, bonita, inocente y sumisa que se enamora de un hombre mayor, experimentado, atractivo, rico, dominante y machista. La típica historia soñada por millones de niñas pobres que quieren triunfar, inspirarse viendo telenovelas porque sospechan que aquello que le pasa a las heroínas podría pasarle a ellas también y se preparan para lograrlo. La mayoría fracasa porque así es la vida, porque lo que pasa en los libros, en las telenovelas y en el cine no le pasa casi a nadie, es un simple consuelo para que el público se olvide -mientras disfruta de la obra- de su propia miseria personal. Cuando se acaba la película se reencuentran de nuevo con la dolorosa realidad, con el soñador fracasado.

Cincuenta sombras de Grey es un gran pretexto para que las feministas se indignen porque la mujer es tratada como un objeto que se pone a disposición del hombre a cambio de regalos caros. El orden patriarcal y falocéntrico es asumido por hombres y mujeres en la película y en la sala de cine, en los millones de lectoras deseosas de ser sometidas por un hombre frío que las domina, a ellas les resulta excitante imaginar que son atadas y golpeadas. Desean ser tan afortunadas como la protagonista de la historia mientras engordan, educan a sus hijos y soportan a su marido gordo y desagradecido.

La película es una bonita fusión entre liberación sexual y mentalidad de prepago. El hombre le pide apertura mental a la mujer y mientras lo hace reconoce que tiene traumas de infancia y termina seducido, enamorado de la mujer que quiere tocarlo, mirarlo a los ojos, dormir a su lado, no simplemente constituirse en su objeto sexual. Es una historia tonta que produce risa, risa estúpida, nada que ver con la historia de O, Irreversible, El amante, Luna de hiel, El último tango en París o Saló o los 120 días de Sodoma. Es una película estúpida para un público estúpido que ríe ante su propia estupidez porque se siente engañado. Iban a ver porno y les terminaron ofreciendo una insulsa historia de amor, se sienten burlados y sólo pueden reír ante sus expectativas truncadas.

El público va dispuesto a estimularse viendo imágenes estimulantes que nunca llegan, las escenas más fuertes son menos fuertes que las que se pueden ver en películas de mujeres y carros o en algunas telenovelas. Cuando la pareja de enamorados descubre que su sentimiento está mucho más allá del cuerpo y notamos que se acabó el asunto la gente ríe asombrada porque cae en cuenta de que han sido burlados de nuevo por la publicidad, el marketing, el voz a voz y el instinto básico que los lleva a creer que el sexo es lo más importante en la vida, porque fantasearon con la idea de que ir a cine con una amiga a divertirse un poco en un plan diferente, algo que los sacará de la rutina de los sábados resultó ser sólo otra mala película, como lo son la mayoría de las películas que se ven un sábado en una sala de centro comercial.

Sin erotismo no hay nada vivo

13 Ene

Uno se ve lanzado de un lado a otro. Ese es el mejor impulso vital y estímulo que se puede tener. Si se limita a amar, está perdido. Si se limita a odiar, está perdido igualmente. Sin erotismo no hay nada vivo.  Ni siquiera los insectos, que lo necesitan también. Salvo que se tenga una idea muy primitiva del erotismo. No es ése mi caso, porque siempre procuro superar lo primitivo. No necesito una hermana, ni necesito una amante. Todo eso se tiene dentro y a veces se puede utilizar, si se quiere. La gente cree siempre que aquello de lo que no se habla sin más no existe, pero eso es una tontería. Un anciano de ochenta años, que está en cama en algún lado y no ha tenido esa clase de amor desde hace cincuenta años, tiene también su vida sexual. Al contrario, se trata de una existencia sexual mucho más estupenda que la primitiva. Yo prefiero observarlo en un perro y no perder fuerzas ya.

Thomas Bernhard