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El trío perfecto para una mujer como yo

21 Oct

Segura de que no habrá nada nuevo que supere al blog, a Facebook ni a Twitter paso a explicar por qué estos tres recursos son la combinación perfecta.

Escribir en este blog con regularidad, contar diariamente con un promedio de mil personas interesadas en leer eso que escribo aquí -precisamente aquí y no en un medio oficial patrocinado por Pacific Rubiales-, tener  606 “fans” en una página de Figura Pública en Facebook que uso sólo para enlazar posts y en la que jamás interactúo con los lectores ni ofrezco productos de panadería (como Catalina Alba, alias @catalba), y no sé cuántas personas leyendo diariamente lo que publico en Twitter, siendo como soy una persona odiosa, selectiva en el momento de escoger con quién interactúo y con quién no; asqueada de la ignorancia, el mal gusto y la zalamería. Una persona vil a los ojos de los tontos y un genio para quienes no me conocen cara a cara. ¡Tantos beneficios! Es un verdadero privilegio gozar de tanta popularidad en las famosas redes sociales, más si tenemos que cuenta que yo no soy nadie aquí ni en ninguna otra parte.

Millones de personas tienen un blog, una página de fans en Facebook y una cuenta en Twitter. La mayoría son un simple idiota entre millones de idiotas. Yo soy la excepción.

¿Por qué?

-Porque sé leer y escribir, tengo algo que decir y lo digo. Sé cómo obligar a la gente a que lea lo que escribo aunque lo lea temblando de ira ¿estás temblando de ira mientras lees esta línea y te preguntas qué haces aquí?  Anda, dime que sí.

Sé cómo doblegar a un masoquista y lo mejor de todo: no aplico ninguna estrategia de marketing ni cuento con un grupo interdisciplinario que me asesora sobre cómo posicionarme como marca personal, no he hecho curso en la Cámara de Comercio para sacar ganancia de mi “empresa digital”. Eso es lo más gracioso del asunto, el “triunfo” se me da de manera espontánea y natural. Y lo peor de todo: no quiero nada, no espero nada y no ofrezco nada.

El blog es perfecto para redactar todo tipo de textos, Facebook es perfecto para divulgar el último post y Twitter es un espacio maravilloso para descubrir temas, para desarrollar ideas que surgen mientras escribo tuits o mientras interactúo con algún usuario.

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Emprendedores colombianos en la red. El caso Adrián Peláez

15 Jun

Hace dos años Adrián Peláez era un tuitero más, uno de los integrantes de la famosa #mesaredonda, organizaba fiestas lascivas de tuiteros como el  famoso #7D y quería ser amigo de @ensayista.  Era un joven colombiano deseoso de ganar dinero fácil gracias a las redes sociales; sus alegres compañeras de viaje fueron abandonadas en el camino cuando nuestro @paisa7 se convirtió en un Social media & business, se especializó en Política 2.0 y en redes sociales, empezó a publicar en el  Miami Diario y se constituyó en Director Instituto Social Media tanto como  Dir. Master Marketing Digital ESDEN y Embajador Evernote (así se describe él en su perfil de Twitter).

A nuestro gurú colombiano le fascinan y pronuncia bien las palabras claves para vender grandes ideas que suelen dejar con la boca abierta a las personas que nunca las habían oído una al lado de la otra, las hermosas frases sonoras aprendidas de los expertos en marketing de Estados Unidos, los verdaderos dueños del negocio: conexiones, empatía, gobierno 2.0, ciudades del conocimiento, networking, intereses y contenidos más allá  de las personas, lo que vamos compartiendo es lo que vamos mostrando de cara a los medios de la gran data, para el periodista va a ser interesante encontrar a los verdaderos líderes de opinión en las redes sociales, comunicación y estrategia para el posicionamiento político, tejer redes en la vida real, búsquedas inteligentes, beta restringido, comunidad, aprender a responder correos electrónicos, consultoría en activismo político, líder de opinión, nueva economía del agradecimiento, referente, los nuevos medios en general, hacer la diferencia queriéndolo o no, habilidades blandas, hacer la diferencia es hacerse con su marca personal, cada quien tiene una manera de formular las ideas de forma diferente,  cocreación de conocimiento, el mundo es de quienes hagan la diferencia, Colombia es la respuesta, mercado de oportunidades de manera implosiva, cuando somos capaces de por medio de una idea, un proyecto, una aplicación, impactar y causar revuelo, la ley del  uno por ciento, los que hacen el  cambio se convierten en influenciadores, dos puntos conectores, para crear comunidades es importante saber usar el pegamento social,  un trabajo de acercamiento al cliente, embajador de marca, modelo de negocios, plan de vida, cómo podemos encontrar respuestas o espacios de  interacción, habilidad para grandes campañas, levantamiento de capitales y posicionamiento de marca, habilidades que conviertan al pegamento social para lograr llegar al otro a través de un preocuparse por el otro, comunicación en tiempo real, redes sociales como la vida misma, estamos en la época de la inmediatez, de la brevedad; herramientas digitales, atención al cliente, atención al usuario, los avances no son sólo tecnológicos sino  trabajo es equipo y sobretodo saber escuchar, debemos aprender a hacer ingeniería de datos…

Cuando @Paisa7 pronuncia estas palabras y frases una al lado de la otra en tono de evangelizador digital las personas inocentes que lo oyen entran en éxtasis místico y están dispuestas a seguir pagando por oír embuste tras embuste. El cree en las tonterías que dice y los asistentes también. El lee con juicio libros de otros expertos en marketing y posicionamiento de marca, aprende las palabras, las frases, el tono y la pose exacta y lo hace tan bien que él mismo termina creyendo en las tonterías que oye y se siente como un hombre influyente, una figura respetable, un gran intelectual futurista.

Adrián Peláez -como buen emprendedor- tiene cuenta en por lo menos veinte redes sociales, en todas se autopromociona, se cita y se repite, lo que cambia es el formato. La cantidad de páginas y la aparente profundidad de la información le hacen creer al posible comprador de humo que se  trata de una persona  influyente y como era de esperarse a medida que pasa el tiempo es más  admirado, invitado y galardonado.

Adrián Peláez insiste en el posicionamiento de marca personal. El usuario de las redes sociales crea su propia imagen a través de -por ejemplo-  el nombre de su cuenta en Twitter. ¿Qué es @paisa7?, ¿en qué nos hace pensar ese nombre?, ¿qué imagen positiva nos evoca? No es un nombre de usuario digno de un experto en posicionamiento de marca personal.

Insiste en que los usuarios en Twitter pueden convertirse en líderes de opinión y él no es precisamente un líder de opinión en esta red ni en ninguna otra. Se da a conocer siguiendo a mucha gente y jamás ha posicionado un TT o se ha impuesto su opinión en relación con algún tema.

Para ser experto en redes sociales lo mínimo que se le debería pedir al teórico es ser  relevante en la red  a la que hace referencia y desafortunadamente casi todos los expertos  son seres irrelevantes en estos entornos.

Las redes sociales, la educación virtual,  las relaciones interpersonales y la participación en política no son tan relevantes como nos han querido hacer creer los expertos;  las personas que se han enriquecido gracias a las redes sociales o las revistas digitales son escasas y probablemente ninguna de esas grandes figuras viva en Colombia. Los grandes triunfadores son los productores de aparatos tecnológicos y los dueños de plataformas como Google,  Facebook, Twitter… los usuarios sólo somos pobres seres necesitados de afecto y atención ilusionados con la tonta idea de que nuestras grandes ideas o nuestros grandes lamentos sean oídos o comprendidos por otros seres tan desamparados como nosotros.

Twitter, que parece ser el gran pretexto para formular grandes reflexiones intelectuales, no es ninguna revelación y cuando el experto explica cómo se usa pocas personas lo entienden y están dispuestas a crear una cuenta en esta página y hacerse notar porque no es tan sencillo como los expertos lo presentan.

Millones de jóvenes de todo el mundo son adictos a Twitter, conectados desde sus teléfonos inteligentes caminan por calles hediondas  riendo ante ideas graciosas e imágenes grotescas publicadas por ellos o por otros. Pocos políticos han logrado incrementar sus votos, pocos profesores han ejercitado el estilo o la argumentación escrita y tampoco han potencializado procesos de escritura de ningún tipo en sus estudiantes, pocas marcas han incrementado sus ventas gracias a los tuiteros dispuestos a venderse a cambio de cualquier tontería, engañados como niños pequeños con la idea de que son emprendedores o nuevos ricos de la red. El poder de la radio y de la televisión no ha sido superado por el de la redes sociales, continúa intacto. Los expertos como Adrián Peláez engañan a conciencia diariamente a personas inocentes, es necesario denunciarlo, ¿qué sentido tiene que se sigan engañando a ellos mismos a través de la supuesta creencia de los demás?

Emprendedores colombianos en la red. El caso Catalina Alba

31 May

En estos tiempos confusos la gente tiene claro lo que quiere: Dinero, mucho dinero.

Nos han querido hacer creer que la “revolución tecnológica” lo revolucionó todo y que -como por arte de magia- podemos convertirnos todos en empresarios digitales. Si la propuesta no funciona la culpa es tuya, así de simple, algo falló  en tu plan de negocios.  Tienes que aprender a ser un mejor emprendedor.

Cada día aparecen en la red cientos de nuevas páginas de nuevos periodistas, nuevos  cocineros, nuevas prostitutas, nuevos artistas integrales, nuevos emprendedores… personas entusiastas con la idea de hacer realidad un sueño que reporte ganancias económicas fruto de la buena suerte y la ingenuidad de algún tonto. Todos están vendiendo algo o se están vendiendo a sí mismos y casi nadie está comprando, ese es el dilema.

¿Cuántas personas se han enriquecido en Colombia gracias a una propuesta digital?

¿Para qué sirve la fama virtual?

¿Para qué sirven cinco mil amigos en Facebook y más de seis mil seguidores en Twitter?

El caso más emblemático y pintoresco  que conozco en Colombia  es el de Catalina Alba. Tuve la oportunidad de estar cara a cara con esta emprendedora hace tres años en uno de sus intentos desesperados por ser reconocida. Me contactaron para que junto a ella y otros tres o cuatro emprendedores venidos a menos habláramos  de reinas y de reinados a cambio de dos porciones de pizza, un ruta en taxi, una sal de frutas Lúa, un esfero con logo, una agenda con  logo  y un bono de librería sin atributos.  El gancho para convencerme de tan sucia propuesta fue simple: no nos dan plata pero nos dan cositas.

Esa es la frase clave de los emprendedores en Colombia: “No nos dan plata pero nos dan cositas”.

Acepté por pura curiosidad y todavía recuerdo esas dos o tres horas como las  dos o tres horas más tormentosas que he soportado en los últimos tres años. Los divos y las divas tuiteros se trataban como si fueran gente famosa e influyente y no soportaban que yo, la tuitera mayor, no me pusiera al nivel de su imbecilidad.

Ese día pasó y yo he seguido los pasos de Catalina para ver en qué termina su representación de empresaria digital, de emprendedora para mostrar en ferias y foros sobre nuevas tecnologías y triunfadores de la web. Catalina se toma en serio su papel y está dispuesta a regalarse por una lata de atún o por  un delantal Parmalat. Su pose principal es de cocinera, pero también es periodista, fotógrafa, buena amiga y  consejera.

En sus conferencias siempre nos recuerda que es una emprendedora exitosa porque sabe usar las nuevas tecnologías, encontró marido en un chat, entiende cómo funciona Google, Facebook, Twitter, YouTube,  tiene cámara fotográfica profesional, puede chatear desde el teléfono y ha conocido gente maravillosa en las redes sociales.

Catalina Alba  era una publicista exitosa, renunció para crear su propia empresa y  a pesar del llanto y las súplicas de sus jefes para que no los abandonara ella dio el gran paso y ahora puede dormir después del almuerzo o salir a tomar café a cualquier hora con quien  quiera y a la hora que quiera. Ese es el éxito de Catalina Alba. Ella llama emprendimiento a lo que una persona más realista llamaría de forma menos pomposa desempleo.

Cuando estuvo de moda vender cuanta porquería se pueda vender a través de la aplicación llamada twitcam Catalina preparaba comida con invitados  y nosotros presenciábamos el espectáculo extasiados. ¡cuánta falsedad! ¡cuánta zalamería! ¡cuánto desorden dejaban en la pobre cocina de la pobre emprendedora estos tuiteros  descarados! Ella invitaba a comer en vivo y en directo a los tuiteros más influyentes para parecer más influyente todavía porque podía invitar a su casa a los tuiteros más influyentes. ¡un círculo vicioso!

La frase clave del emprendimiento: “no te damos plata pero te damos cositas”  fue inventada por algún director de marketing exitoso, el mismo tipo de embaucador de las amas de casa que venden cremas por catálogo.

Cientos de Catalinas Alba promocionan productos de todo tipo a cambio de migajas y quién gana ¡pues las marcas! Mientras haya tontos dispuestos a venderse por una sal de frutas habrá trabajo para todos los emprendedores que tengan computador o teléfono con acceso a internet.

A Catalina le molesta que no me tome en serio su profesión. Si es cierto que estudió publicidad y renunció a una agencia para preparar huevos a la napolitana disfrazada de ama de casa en dos minutos para RCN, si se deja engañar con la supuesta rifa de un carro y hace el ridículo en YouTube, si posa de locutora en una efímera emisora en la que hacen supuesto periodismo independiente, si  se toma a sí misma como  la mujer más exitosa de la web en Colombia  por qué supone que merece ser respetada y admirada.