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Escribir es como bailar

22 Jun

Acabo de presenciar quince minutos de una clase de “rumba”, hacer ejercicio con música para bailar, deporte mezclado con diversión. Antes de que hubieran transcurrido los primeros cinco minutos supe que escribir es como bailar: se tiene talento o no se tiene. De nada sirve el esfuerzo, el deseo de hacerlo bien, de dejarse llevar por la emoción del momento si no se tiene sabor en las caderas para bailar el mapalé y estilo en la escritura para lograr que las señoras que ven bailar a su profesor lo conviertan en objeto del deseo y los lectores de este post lean lo que estoy escribiendo hasta el final por el simple placer de leer, porque tengo el poder de seducir con las palabras así como el bailarín seduce con la gracia y el encanto de su cuerpo en movimiento.

Yo miraba al bailarín y él bailarín me miraba a mí, sabía que estaba fascinado con mi admiración porque lo hacía muy bien, pocas personas tienen verdadero talento y este profesor lo tenía. Los asistentes al curso lo contemplaban con adoración, especialmente las mujeres. Recordé a mi amigo bailarín, él tiene muchas pretendientes porque ellas, al verlo bailar, sueñan con que es un gran amante, y recordé también que el desempeño en la pista de baile no tiene nada que ver con el desempeño sexual. Aunque el baile está cargado de erotismo nada tiene que ver con el sexo, son escenarios diferentes. La gente se suele confundir, suelen asociar ambas cosas porque una puede llevar a la otra y porque las dos están relacionadas con el sabor, el movimiento, el ritmo y la pasión, pero son asuntos diferentes, no me queda la menor duda. Les habla la voz de la experiencia.

Mientras lo miraba con su cara de satisfacción al sentirse adorado pensaba en mi propio placer cuando la gente me dice que le gusta lo que escribo, que tengo mucho talento, que soy un diamante en bruto, que esperan ansiosos mi libro… No puedo negar que es una sensación muy agradable. Pero mi dicha se multiplicó cuando recordé que él baila y yo escribo y los dos gozamos viendo gozar a otros mientras contemplan la manifestación de nuestro talento. Pero recordé que yo también soy profesora como él  y no pude tener claro si son más intensos los momentos de gozo cuando me dejo llevar por el teclado, en conexión con el cerebro, o cuando me oigo en un salón de clase y a veces me sorprendo con la mirada de asombro o con la admiración que algunas veces manifiesta un estudiante ante lo que acabo de decir o ante la forma de decirlo, o cuando camino pensando en el libro que estoy leyendo o cuando camino pensando en un texto que quiero escribir, o cuando me quedo mirando muy concentrada y dichosa durante quince minutos a un profesor de baile como hoy o cuando me siento un ángel, un hada o una persona que vive con la sensación de que no camina sino vuela bajo el efecto de ninguno droga sino por el simple placer de caminar. Lo mejor de caminar es dejar de caminar, caminar y llegar a escribir sobre lo importante que es para alguien como yo caminar para escribir. Hay una relación evidente entre mis piernas, mis ojos, mis dedos y mi cerebro.

Creo que el profesor bailarín es afortunado porque goza absolutamente gracias a su don, pero creo que yo soy mucho más afortunada que él porque para él todo termina cuando termina la clase mientras que las lecturas, las ideas para escribir, oír mi propia voz y mi propio discurso cada semestre ante rostros nuevos son placeres mucho más intensos que los vividos por el profesor de baile. No lo creo, lo sé.

Escritura al alcance de los niños

14 Mar

Mucha gente me admira y desea hacérmelo saber de distintas maneras. Las maneras que más me seducen son las que tienen que ver con la escritura, con el poder que tengo para hacer que mucha gente lea aunque no quiera, que a todos les quede claro el mensaje, que para comprenderlo no precisen de formación académica ni de experiencias de vida porque la claridad de las ideas refleja la claridad del pensamiento y yo lo tengo todo bastante claro.

Con la primera admiradora de esta semana me quejé de que mucha gente busca mi amistad para presumir, para decir con orgullo: ¡Yo soy amigo(a) de Elsy! Y ella me preguntó si no es maravilloso. Yo le dije sí, claro, lo es, pero que de todas maneras me hacen sentir a veces como una muñeca y como soy la persona más dulce que se puedan llegar a imaginar en el trato cara a cara, el conocimiento de la persona que escribe, tanta calidad humana, hace que me adoren todavía más, que me admiren todavía más y que me quieran comer a besos. ¡Sí! Es emocionante, pero también puede llegar a ser agotador.

Con la segunda admiradora hablamos de escritura, de cómo puedo expresar ideas profundas que en algunas ocasiones pueden llegar a ser hirientes -por la contundencia de las frases- sin hacer mal uso del español y sin recurrir a palabras difíciles de entender; de cómo cualquier persona, letrada o no, puede llegar al texto y comprender lo leído sin mucho esfuerzo, de la forma más natural. Leen para llegar hasta el final y esperan el próximo post con ansiedad.

Hablamos de los lectores de este blog, de los que ella conoce y de los que yo conozco, de las reacciones que desencadenan algunas entradas, de cómo en algunas ocasiones, para algunos grandes intelectuales, es imposible expresar ideas de forma clara con palabras simples y de cómo es posible hacer que la gente empiece a leer, continúe y tenga paciencia para llegar hasta el final porque sabe que vale la pena. Eso es todo un logro.

Le dije que me emociona saber que llegan a este blog diferentes tipos de lectores: el que me admira y el que me desprecia, el que me ama y el que me odia, el que quisiera encontrarme para saludarme y el que quisiera encontrarme para matarme y le dije también que hay un grupo de lectores que son para mí el más grande motivo de orgullo. Se trata de los niños de educación básica, los lectores que se están iniciando conmigo, niños de ocho, nueve o diez años que leen cada uno de los textos que voy publicando y se entusiasman, se ríen o se enfurecen con las entradas. Le dije también que algunas personas adquirieron la costumbre de leer en voz alta para un grupo y que eso también es muy emocionante para alguien como yo.

Recuerden que me conformo con poco.

Emprendedores colombianos en la red. El caso @aspasiasegunda

22 Feb

Hace más de cinco años fui invitada como conferencista en la Universidad Externado de Colombia. Seis conferencias de tres horas para un grupo de estudiantes de Comunicación Social. 18 horas para hablar de mí y de mi experiencia como experta en redes sociales. Alguien pensó que tenía material suficiente almacenado en el cerebro para convencer a un grupo de jóvenes entusiastas de que gracias a la tecnología podrían llegar tan lejos como yo, podrían soñar con comprender la verdad revelada a través de mi experiencia.

La Conferencia tenía un nombre: Cibercultura. Yo, a través de mi voz, como una Autoridad, sin material, sin evaluación, sin participación de los jóvenes entusiastas, debería hacerme oír y pasaría la materia quien tuviera el valor de soportarme durante 18 horas sin parpadear. Una especie de tortura dividida en seis sesiones que equivalía a tres créditos y que ellos -las víctimas- debían soportar en silencio y con resignación. Todo el curso pasó la “materia”. Yo me sentía culpable haciendo el ridículo más grande de mi vida.

Al final, en la última sesión, sentí congoja, pena y pesar por esas jóvenes promesas amantes de la tecnología, la cibernética, las redes sociales, el posthumanismo y las transacciones bancarias en línea. Sentía que los había defraudado. Ese día me prometí a mí misma no volver a presentarme como disponible para una experiencia tan triste y tan dolorosa.

Entre el grupo de víctimas había una niña que logró llamar mi atención. Era una joven formal, atenta, amable y bien dispuesta para oír a su sabia de turno. Era una joven dulce, con voz de teletubie y una estatura que oscila entre lo bajo y el enanismo. Ni bonita ni fea, ni gorda ni flaca. La versión de una estudiante amable en miniatura, con mirada y actitud servil.

¿Por qué destaco la bondad, la estatura y el tono de voz de @aspasiasegunda? Porque en Twitter y en Instagram, como dicen en tono coloquial: se nos creció la enana.

¿Cómo supe que la niña servil en miniatura es la misma @aspasiasegunda de Twitter? Supongo que ella apareció de la nada para recordarle a su maestra que había sido una de las privilegiadas, que había tenido el gusto de haberme oído durante las 18 horas. Y, entonces, ese día supe quién era, la recordé perfectamente: era la niña servil y bien educada que soportó las conferencias de Cibercultura con una mezcla de gozo y resignación.

@aspasiasegunda no tiene nombre oficial. ¿Por qué? Sólo ella lo sabe, pero ha sabido ganarse el respeto y la admiración de hombres y mujeres que seguramente sueñan con gozar alguna noche con los encantos de semejante mujerón.

Al comienzo se abrió camino sola, posando de inteligente, culta, profunda e irreverente. Un día cualquiera publicó una fotografía y alguien le dijo que era la mujer más sensual del universo y ella se lo creyó, entonces decidió que la mejor estrategia de marketing era posar con el paquete completo, quiso encarnar  a la mujer ideal: inteligente, profunda, sabia, sensible, con buen sentido del humor, crítica, puta en la cama y divertida en Oma y en Juan Valdez.

Se convirtió en una Institución con el lema Viernes de tangas al tobillo y logró hacernos sentir que hasta cuando nos informaba que estaba en un trancón o llovía torrencialmente ella seguía siendo la puta insaciable de siempre. Los tuits de @aspasiasegunda deben ser leídos con un largo gemido para que se entienda su sentido profundo y cabal.

La bella Aspasia ha concretado varios momentos decisivos a lo largo de su carrera:

1. Se gradúa como Comunicadora Social.

2. Crea su cuenta en Twitter.

3. Reconoce y se presenta ante su Maestra de Cibercultura

4. Conoce a Virginia Mayer

5. Es contratada en KienyKe.

6. Se vuelve influyente en Twitter

7. Se toma la primera foto en calzones.

8. Daniel Samper Ospina la descubre.

9. Empieza a publicar en la revista SoHo.

10. Contrata un fotógrafo que le permitirá exhibir todos sus encantos en Instagram.

A continuación algunos tuits de la emprendedora. Recuerde el lector que estas pequeñas obras maestras escritas con arte e ingenio deben ser leídas con un largo gemido, como si quien escribiera fuera una loba en celo muy inteligente, crítica y profunda. El paquete completo:

Si de verdad les gustara más la inteligencia que la nalga el Reinado no existiría, pero ustedes perdonan cualquier ignorancia en tanga.

Nada más sexy que una buena conversación.

Yo jodo pero valgo la pena. El premio es pa’ el que aguante.

Un hombre como Pirlo, que la meta con elegancia, pues.

Intentémonos que ya es viernes.

Estado civil: pecando…

aspasia

Contra la solemnidad

9 Feb

El conocimiento está en los libros

A la información se llega sabiendo buscar bien en Google y en Wikipedia

Una memoria prodigiosa no sirve para nada

Y conocer al pie de la letra la  vida de los personajes ilustres tampoco.

Lo que importa es lo que hacemos con los libros que leemos,

Con la información que encontramos.

De nada sirve saber mucho, lo que importa es lo que hacemos con ese saber.

Si el conocimiento sólo sirve para repertirlo pierde el sentido.

Si cuando conversamos con la gente nos ponemos en escena como eruditos

-Porque hemos leído muchos libros y sabemos muchas cosas-

Si nos sentimos orgullosos porque manejamos mucha información

Hemos perdido de vista el verdadero sentido de saber leer y escribir

De haber convertido el conocimiento en trabajo y sustento.

La gente no quiere información ni memorias prodigiosas

Citas en latín ni recuerdos de encuentros con otros grandes eruditos.

La gente quiere pistas para aprender a vivir

Divertirse un poco oyendo hablar a alguien que “sabe mucho”.

Si el conocimiento vale la pena es porque lo podemos poner en contexto

Porque nos podemos valer de las experiencias de otros para sufrir menos,

Para tratar de comprender la vida.

Si una persona sabe mucho debe publicar un libro

No debe hablar como su estuviera leyendo un libro

No debe ponerse en escena cada vez que abre la boca

No debe buscar la admiración del público cada que vez le pagan por abrir la boca.

¿Por qué puedo ser una pobre profesora hora cátedra?

22 Mar

La mayoría de los profesores universitarios no son profesores de tiempo completo o de planta sino profesores catedráticos. Para armar un sueldo “digno” los pobres deben trabajar en dos o tres universidades, hacer trabajos de investigación y escribir libros que luego enviarán a concursos con la ilusión de ganarse un premio gordo. Cuando escriben no están pensando en arte o en desarrollo sino en plata, en invitaciones, reconocimientos, estatuillas para decorar la mesa de la sala o del estudio… Como los comerciantes, viven de la frase célebre que dice Plata llama plata; escriben mucho, publican mucho, trabajan mucho y leen muy poco porque no tienen tiempo para leer, sólo para trabajar. Esa es la triste y dolorosa realidad.

¿Por qué puedo ser yo una pobre profesora hora cátedra de una sola universidad?:

–  Porque la plata no me gusta.

– Porque este trabajo me deja mucho tiempo libre para leer, escribir, ir a cine, caminar y dormir.

– Porque no tengo hijos, mascotas, no pago arriendo y nadie depende económicamente de mí.

– Porque no debo costearme una penosa enfermedad.

Pero, claro, otros profesores tienen hijos, perros, gatos, carro, familiares de los cuales deben hacerse cargo. Les gustan los lujos, los buenos vinos, los viajes, las buenas vistas desde una terraza imponente de una gran ciudad.

Debe ser triste soñar con una vida aristocrática y trabajar como una mula para concederse de vez en cuando la sensación de que se vive la vida soñada.

Tengo un consuelo: no soy periodista, esa gente vive mucho peor que una pobre profesora hora cátedra.

El neoliberalismo tomó por asalto a las universidades

22 Mar

Contratos inestables, profesores temporales, flexibilización laboral, sobrecarga de trabajo, salarios injustos, escasa participación de la comunidad universitaria en la toma de decisiones, aumento de puestos administrativos y burocráticos, autoritarismo y exclusión, jóvenes sometidos a la presión de los créditos y las deudas, cursos superfluos, precios cada vez elevados, estudiantes que se limitan a tomar apuntes y a recitarlos de manera literal a la hora de la evaluación. “Todo esto sucede cuando las universidades se convierten en empresas, como ha venido ocurriendo durante las últimas décadas, cuando el neoliberalismo ha ido tomando por asalto cada una de las dimensiones de la vida”, dijo Noam Chomsky durante una reunión del Sindicato Universitario de Pittsburgh, Estados Unidos, en la que participó vía Skype.

Durante el encuentro, el lingüista, filósofo y activista estadounidense realizó una serie de observaciones sobre la manera como el modelo empresarial en el que tienden a inscribirse las instituciones de educación superior precariza la calidad de la enseñanza y el aprendizaje y reproduce “dinámicas autoritarias” indeseables para las sociedades actuales.

A continuación, algunas de sus apreciaciones:

“La estabilidad laboral de los profesores pende de un hilo”.

 La contratación temporal o por hora cátedra de los profesores es, para Chomsky, la reproducción de la lógica que rige el mundo de los negocios en la actualidad. “Es lo mismo que la contratación de temporales en la industria, aquellos que Wall Mart tilda como ‘asociados’: empleados sin derechos sociales ni cobertura sanitaria”, anotó el filósofo durante el encuentro. “La contratación de trabajadores temporales se ha disparado en el período neoliberal y en la universidad estamos asistiendo al mismo fenómeno”, agregó.

De acuerdo con Chomsky, aquellas universidades que avanzan por la vía empresarial, no hacen sino imponer la precariedad académica como único destino posible de la educación. “Cómo se afecta la calidad cuando los profesores no tienen estabilidad laboral: se convierten en trabajadores temporales, sobrecargados de tareas, con salarios baratos, sometidos a las burocracias administrativas y a los eternos concursos para conseguir una plaza permanente”, señaló.

“Los puestos administrativos y burocráticos en exceso son una suerte de despilfarro económico”

No crece el número de profesores, tampoco lo hace el de estudiantes, pero existe un acelerado aumento de “estratos administrativos y burocráticos dentro de las instituciones de educación superior, un aspecto que resulta bastante familiar a la industria privada”, manifestó el activista. “Los decanos, por ejemplo, se han convertido en todos unos burócratas que necesitan de vicedecanos, asistentes y secretarias”, ejemplificó.

“Los créditos de estudio sirven para adoctrinar a los estudiantes”

“Para el sector empresarial, el activismo estudiantil (feminista, ambientalista, antibelicista, etc.) es la prueba de que los jóvenes no están correctamente adoctrinados”, afirmó Chomsky. A su parecer, uno de los mejores métodos de adoctrinamiento ha sido el de los préstamos con los que los estudiantes financian sus carreras. “La deuda estudiantil es una trampa de la que los jóvenes no podrán salir en mucho tiempo. Los créditos funcionan como una carga que les obliga a alejarse de otros asuntos”, dijo. “Tal vez no surgieron con ese propósito, pero desde luego tienen ese efecto”, precisó. 
Otra técnica de adoctrinamiento es, según Chomsky, la ausencia de vínculos profundos entre los docentes y los estudiantes, cuyas relaciones son cada vez más frías y superfluas. “Salones y clases grandes, profesores temporales, educación escasamente personalizada. Es muy similar a lo que uno espera que ocurra en una fábrica, en la que los trabajadores poco o nada tienen que ver en la organización de la producción o en la determinación del funcionamiento de la planta de trabajo, eso es cosa de ejecutivos. Igual sucede con los estudiantes”, aseveró.

“La participación directa de la comunidad universitaria en la toma de decisiones es legítima y útil”

Para el filósofo, en el pasado las cosas eran distintas y en ciertos sentidos mejores, pero distaban mucho de ser perfectas. “Las universidades tradicionales eran por ejemplo, extremadamente jerárquicas, con muy poca participación democrática en la toma de decisiones”. En ese sentido, hizo un llamado de atención sobre la necesidad de ampliar la democracia universitaria. “Debemos promover una institución democrática en la que la comunidad (profesores, estudiantes, personal no docente) participan en la determinación de la naturaleza de la universidad y de su funcionamiento”, manifestó.

“Hace falta enseñar a pensar”

De acuerdo con Chomsky, la educación, de cualquier nivel, debe hacer todo lo posible para que los estudiantes adquieran la capacidad de inquirir, crear, innovar y desafiar. “Queremos profesores y estudiantes comprometidos en actividades que resulten satisfactorias, disfrutables, desafiantes, apasionantes. Yo no creo que sea tan difícil”.

“En un seminario universitario razonable, no esperas que los estudiantes tomen apuntes literales y repitan todo lo que tú digas; lo que esperas es que te digan si te equivocas, o que vengan con nuevas ideas, que abran caminos que no habían sido pensados antes. Eso es lo que es la educación en todos los niveles”, concluyó.

 

http://www.elespectador.com/noticias/educacion/el-neoliberalismo-tomo-asalto-universidades-noam-chomsk-articulo-480438

El noticiero de las siete

16 Ene

Se supone que a medida que pasa el tiempo nos divertimos más con nosotros mismos porque tenemos abundante material en el cerebro llamado memoria; podemos contrastar, comparar y sonreír ante los aciertos y los errores cometidos en el pasado y anhelamos seguir soñando con un futuro menos inocente porque contamos con ese tesoro prodigioso llamado la experiencia de la vida. Nada de eso es cierto, los recuerdos no sirven para nada porque lo que recordamos sin desearlo casi siempre son imágenes que no podemos comprender y no sabemos por qué se convierten en recuerdos recurrentes que a veces nos hacen sufrir, soñar o sentir estúpidos.

Desde hace más de un año cuando son las siete de la noche recuerdo que veía el noticiero a esa hora con mi papá cuando era niña. Esa experiencia no tenía nada de significativo para él ni para mí, había emociones y recuerdos mucho más fuertes que esperaría fueran los más memorables a su lado, pero no, lo que recuerdo de él y junto a él es el tonto noticiero de las siete. El era joven pero yo era más joven que él; ahora él es un viejo y yo soy una señora de 43 años, un número no apto para pensar en una niña que ve televisión muy concentrada mientras espera la llegada de su héroe.

Ahora no vemos televisión y no hablamos mucho porque él es todavía más serio y pesimista que yo, pero a los dos nos duele que se la haya esfumado la vida y le queden menos años de los que le gustaría esperar. Tal vez lo que se resume con esa imagen mía viendo el noticiero de las siete es el recuerdo de lo mucho que me gustaba ver televisión cuando era niña y de lo emocionante que era verlo llegar a él, más si traía regalo sorpresa de comer para los niños. Mi papá es de esos papás que adoran a los niños, se fastidian con los jóvenes y vuelve a ser cariñoso cuando los niños se convierten en viejos como él. Es un cariño expresado a través de la expresión de su rostro, nada que ver con frases cursis o discursos estúpidos. No somos ese tipo de gente.

Yo pasaba horas ante la pantalla y sentía que aprendía mucho y me divertía más de lo que merecía, me gustaba más ver televisión que estudiar, veía televisión sola y con mucha solemnidad. Como había tanta programación en vivo lo que más esperaba era los errores para poder reírme de los presentadores o de los invitados.

A medida que pasa el tiempo siento más pesar por la televisión de ahora y cuando veo un uniforme de colegio siento ganas de vomitar. Los uniformes, las rejas, los coordinadores, las filas y las notas sólo pueden estimular a una persona muy dócil con déficit cognitivo.

Corrección de estilo a la biografía de Catalina Ruiz-Navarro

7 Dic

En el post anterior analicé la Respuesta Larga de Catalina Ruiz-Navarro, el extenso regaño dirigido a quienes cometimos el error de dudar de sus dotes intelectuales y su honestidad. Hoy vamos a analizar la biografía de la autora compartida en ese mismo post. Al leerla hoy de nuevo encontré errores imperdonables en quien es vista por sus admiradores como una de las mentes más brillantes de esta pobre nación doblegada ante la mediocridad y la mentira.

Para comunicarse a través de la escritura es preciso saber escribir, para saber escribir es preciso ser paciente y para ser paciente es preciso contar con mucho tiempo libre y ninguna ambición de tipo material. El estilo más bello en la escritura se logra cuando se escribe para uno mismo -por simple placer- y se comparte el placer de lo logrado con lectores como tú y como yo (porque has de saber que escribo para gozar placeres futuros: el placer de leer algo digno de mis ojos).

Para gozar el placer de escribir es preciso también ser un miserable o un fracasado en la vida desde la perspectiva de los triunfadores, es decir, la gente orgullosa porque siempre está muy ocupada y no tiene tiempo para pensar en algo tan tonto como el estilo en la escritura por una simple razón: es una Mente Brillante y “los ritmos de producción son rápidos, casi que industriales”, alguien como la ilustre Catalina Ruiz-Navarro.

Algo tan simple como la biografía que Catalina usa para presumir e intimidar a lectores descrestados con sus columnas de opinión y posibles contradictores -quien intente dudar de su formación académica y su trayectoria profesional- está plagado de errores básicos, dignos de un estudiante desaplicado de grado séptimo de Educación Básica en Colombia.

La biografía:

Tomada de http://catalinapordios.com/2013/12/06/la-respuesta-larga/ a la izquierda resaltada en negro.

Columnista y reportera de El Espectador, Directora y fundadora de Hoja Blanca revista-ONG (HojaBlanca.net) y dicta la cátedra de Periodismo Digital en la Universidad Jorge Tadeo Lozano. Ha trabajado como Oficial de Comunicaciones en Women’s Link Worldwide, como Jefe de Prensa de el Instituto Caro y Cuervo y la Feria Internacional del Libro de Bogotá y como catedrática de Periodismo de Opinión en la Facultad de Comunicación de la Universidad Javeriana. Su trabajo en poesía ha sido publicado en revistas como Viacuarenta y El Malpensante. Maestra en Artes Visuales con énfasis en Artes Plásticas y Filósofa de la Univesidad Javeriana. Tiene una Maestría en Literatura de la Universidad de Los Andes. Barranquillera.

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No seré yo quien haga la corrección de estilo de algo tan fácil de corregir, dejo la tarea a quien esté dispuesto a probar qué tanto aprendió en sus clases de Español si es que tiene un mísero título de Bachiller Académico.

Fin

Bukowski también hizo curso de escritura creativa

5 Feb

En algún momento del trayecto, en algún momento a partir del patio del colegio, se te meten en la cabeza. Te dicen, en resumidas cuentas, que el poeta es un maricón. Y no siempre se equivocan. Una vez, en mi locura, se me ocurrió seguir un curso de escritura creativa en el Colegio Universitario de L.A. ¡eran maricones, colega! Afectados, bonitos, apocados niños prodigio. Escribían acerca de bonitas arañas y flores, estrellas y meriendas en familia. Las mujeres eran más grandes y más fuertes que los hombres pero escribían igual de mal. Eran corazones solitarios y disfrutaban en compañía de los demás; disfrutaban con la charla hermética; disfrutaban de sus enfados y sus opiniones trilladas, muertas. El profesor se sentaba en una alfombra tejida a mano en el centro del suelo, los ojos vidriados de estupidez e inercia, y se reunían en torno a él, alzando la sonrisa hacia su dios, las mujeres con sus largas faldas de volantes y los hombres con sus nalguitas prietas redondeadas de alegría. Se recitaban los unos a los otros y lanzaban risillas y hervían a fuego lento y tomaban el té con las galletitas.

¡Ríete! Yo permanecía solo sentado contra una pared, ojeroso y cabreado e intentaba escuchar y caía en la cuenta de que incluso cuando discutían entre ellos seguía siendo una especie de tregua entre mentes limitadas.

Charles Bukowski, en Un delirante ensayo sobre la poética y la condenada vida escrito mientras bebía media docena de latas de cerveza (altas).