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Un animal sediento se arroja sobre el manantial que acaba de descubrir (una mujer)

4 Sep

Después de leer este cuento debes tratar de dibujar a los personajes, no basta con imaginarlos.

Los personajes son:

– El señor del traje negro.

– La señorita que sirve café en las noches y recibe a sus huéspedes (de día) en el lecho.

– Los ancianos que observan al hombre sin disimulo desde su ventana (recuerda que debes hacer énfasis en la mirada senil).

– Las personas que se acercan tanto que parecen uno.

– La imagen del silencio después de un grito (este es el dibujo más complicado).

– Él y ella después del beso en toda la cara como un animal sediento que acaba de descubrir un manantial.

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El cuento:

Esbelto pero con aire fuerte, digno de las miradas propias de la curiosidad senil. Una cabeza seca y huesuda, provista de una nariz alabeada sobre un traje negro ceñido, provisto de cinturón, pliegues, bolsillos, hebillas y botones que tampoco parecen hacer juego con su abdomen prominente. ¿Es joven o viejo? No importa. Es un señor.

No es fácil imaginar a este personaje (recuerda que no sólo debes imaginarlo sino que también debes dibujarlo, en eso consiste el juego).

Un largo diálogo de miradas alrededor del traje y de la cabeza que no hace juego con el cuerpo ni con el traje negro. ¿Quiénes son los fríos observadores? Los viejos que miran sin disimulo desde su ventana (con mirada senil) ¿Puedes imaginarte una mirada senil? ¡Dibújala!

Eligió su más hermoso traje negro para lucirlo ese día en el lecho, porque ella servía café durante la noche y de día recibía a sus huéspedes en el lecho.

Formaron un grupo estrechamente cerrado.

Se ha producido silencio después de un grito.

La tomó primero de la mano y luego por la muñeca. La abrazó y la besó en la boca, después en todo el rostro, como un animal sediento se arroja sobre el manantial que acaba de descubrir.

Un buen cuento tiene la carga emotiva del momento culminante

25 Abr

Un buen cuento tiene la carga emotiva del momento culminante, del acontecimiento, del instante y el impacto. Escribir es ser sacudido por un desdoblamiento entre el tiempo sucesivo que implica el lenguaje y lo que por una ráfaga de relámpago escapa al orden del tiempo. El estado de la mente creativa exige una hiperlucidez de los sentidos; es necesario limpiarlos de las capas superpuestas de la rutina, del cansancio y la repetición para sostener el sentido de la novedad: “Me arriesgaré a ir más lejos: afirmo que la inspiración tiene algo que ver con la congestión, y que todo pensamiento sublime se presenta acompañado de una sacudida nerviosa, más o menos fuerte,  que repercute hasta en el cerebelo”.

Galia Ospina

El ejercicio de escribir un cuento

25 Abr

El ejercicio de escribir un cuento implica todo un aprendizaje del ojo. Es en lo ordinario, habitual y cotidiano en donde el escritor debe ser capaz de percibir con una mirada nueva y plena de imaginación, ese rasgo de la realidad que brilla por un instante para volver a sumergirse en las sombras. El lector que pasa su mirada a través de las palabras debe sentir también ese momento privilegiado en que la realidad se ilumina . El acto de leer es un gesto de amor: implica saltar el abismo que siempre existirá entre el lector y el texto que se perfila como otredad. Es el umbral en donde sucede el encuentro. Si el cuento es bueno, generará toda una atmósfera que el lector captará de acuerdo con su experiencia y sensibilidad . Para que un cuento se torne inolvidable debe clavarse en el corazón del lector, hacerle sentir que lo narrado también podría ocurrirle a él. Es en este momento cuando el lector y el escritor se identifican, creando por un breve momento un bello eclipse entre lo ajeno y lo propio, entre la soledad y la complicidad.

Galia Ospina