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El consejo de 2015

16 Dic

¡Ay ensayista! te advertí hace algunas semanas el costo de hacer trascendental lo intrascendente. Es un esfuerzo inútil y fútil, y ya que te he leído con cierta constancia, creo que vales más que eso. No es sano desgastarse glorificando la miseria de algunos seres engreídos en un país donde la crítica siempre ha sido asesinada, ¡muchos han muerto por menos! No leo las notas que le dedicas a las estrellitas insignificantes, me parecen glorificaciones sin sustancia. Si tanto te gusta ese tipo de burlas creo que deberías replantear tus métodos. Puedes hacerlo, pero no directamente, no de un modo tan simple como citándolos y recitándoles su pobreza. Este no es un problema sólo de Colombia, que en sí es un país difícil, es un problema del tiempo en el que vivimos. Nos gobierna el silencio absoluto, el silencio cómplice de los medios, la presión de una observación suprema en donde todos nos sentimos de antemano agredidos por las luces de un espectáculo iracundo en donde todos estamos expuestos. Valora tu privacidad. No expongas a tus familiares al cúmulo de enemigos que te has fabricado. Mucha gente ha muerto por verdades mucho más importantes, y sin embargo, su destino fue igual de insignificante que cualquier otra muerte casual. Si tuvieses la osadía de meterte con políticos y no con estrellitas de twitter probablemente ya estarías muerta. Yo aprendí eso de un modo mucho más cruel.

En Trasmilenio he visto reacciones ilógicas de parte de personas comunes. No soy de Bogotá, así que eso no deja de sorprenderme; una agresividad atroz por parte de gente que en apariencia parece muy normal, muy tranquila. Cualquier provocación obtiene una respuesta desproporcionada. Hay frustración y agresividad en la ciudad. No creo que exista mejor síntoma de la degradación emocional de la ciudad.

¿Sabes que puedes burlarte de ellos de un modo mucho más elegante sin que se den cuenta siquiera? Ese es precisamente el poder de la literatura. Úsalo. Creo que deberías involucrarte un poco más con eso que has observado desde una distancia prudente toda la vida.

Hace algunos días pensaba en una historia con un personaje muy similar a ensayista, una sobreviviente del último cataclismo habitando una ciudad en ruinas. Luego de pasar el día caminando por la ciudad dedica las tardes a escribí sobre gente muerta. ¡Y ni siquiera sabe si existen otros sobrevivientes! pero no por eso deja de escribir. Su inspiración son antiguos ídolos de barro, gente agresiva y engreída que acaricio la cúspide de una sociedad arruinada, gente que creyó por un instante acariciar con sus dedos un cielo de cartón. Para mayor comodidad, lleva sus cadáveres a un anfiteatro, y allí los observa mientras les recuerda su miseria. La suya es una tarea bastante absurda, ¿no crees?

 

Cómo conquistar a una boba en Twitter. Consejos

27 Jun

Aunque haya leído tu mensaje y no quiera responder por escrito, no la coacciones;

Procura únicamente que lea una y otra vez las lindezas que escribes.

Aquella que ha consentido en leer, consentirá en responder lo leído:

Esas cosas evolucionan paulatinamente y por pasos.

Quizá en un principio te llegue un correo desabrido en el que te pida que dejes de acosarla, pero lo que ella te pide, tema que lo hagas y desea lo que no te pide:

Que insistas en ello; persiste y verás en breve cumplidos tus deseos.

Anda muchacho, no desfallezcas, 

En menos de un mes tendrás en el cuarto del motel a una bella boba.

Consejos para las putas (porque Ovidio nunca pasará de moda)

24 Jun

Pasa el tiempo sin que nos demos cuenta, volando nos engaña, y el año transcurre rápidamente sobre sus caballos de sueltas bridas; el dinero brilla con el uso, un buen vestido pide que se le lleve puesto, las casas abandonadas encanecen con el feo moho: la hermosura, a no ser que la pongas en juego, envejece si nadie la cultiva. Dos amantes no dan suficiente provecho: más seguro y sin que provoque ya celos, es el botín que se obtiene de muchos: a los lobos de canosa piel, la presa les llega de un rebaño nutrido. Ea, ¿qué regalos te hace, a no ser versos recién escritos, ése tu amigo el poeta?, muchos miles recogerás de tu amante. El dios mismo de los vates aparece vestido con túnica dorada y pulsa las armoniosas cuerdas de una lira recubierta de oro. El que te ofrezca regalos, ése sea para ti más grande que el gran Homero. Hazme caso: el dar es signo de inteligencia y si alguno ha vuelto a la libertad tras haber pagado el precio de su persona no lo desdeñes: fútil es el delito de tener el pie marcado con yeso. No te engañen las ancestrales imágenes  de cera en derredor del atrio: si eres un amante pobre llévate contigo a tus antepasados. ¿Que, porque es apuesto, solicita de ti una noche sin pagar? ¡Que pida antes algo a su amante para dártelo a ti!

Ovidio, en Amores. Libro 1, parte 8.

Comportamiento en la mesa

5 Feb

1. No te sentarás sobre la mesa.

2. No pondrás tus piernas ni tus pies sobre la mesa.

3. No te pondrás debajo de la mesa.

4. Tus pies no tropezarán con los pies de otros debajo de la mesa.

5. No te limpiarás la nariz en la mesa.

6. No morderás el chocoramo, tomarás un sorbo de gaseosa y tragarás luego la mezcla sin masticarla en la mesa.

7. No escupirás a tu compañero de mesa al intentar hablar y tragar en simultánea.

8. Masticarás con la boca cerrada.

9. No mastiques muy rápido ni muy despacio. Rápido te ves ordinario, despacio te ves ridículo.

10. No pidas una bolsa para llevar sobras de comida.

11. No digas “un buen café”. No es elegante, das la impresión de que no sabes de café.

12. No digas “un buen vino”. Tampoco es elegante.

13. Usa tu comedor para comer, como si hubiera testigos (no comas en la cama viendo televisión).

14. Usa los cubiertos con naturalidad. No comas todo con cuchara o con las manos.

15. Evita los ruidos desagradables en la mesa.

16. No sientas que estás en “un buen restaurante” si hiciste fila para entrar.

17. No meterás tu dedo en tu nariz ni en tu oído mientras conversas con tus compañeros de mesa.

18. No leerás revistas en la mesa.

19. No hablarás de Twitter ni de tuiteros en la mesa.

20. No compartirás la mesa con tuiteros.

21. No toques tu guitarra en la mesa.

22. No pronuncies discursos en la mesa.

23. No conspires en la mesa.

24. No harás sugerencias lascivas en la mesa.

25. No fumarás en la mesa.

26. Si vas a vomitar abandona la mesa.

27. Si vas a orinar abandona la mesa.

 

Sabiduría total

5 Feb

Produce a la verdad un singular efecto el pasearse tan tranquilamente por los restos de tantas agitaciones; encontrar a cada paso males previstos que no sobrevinieron, bienes esperados que no se realizaron, y para colmo de miserias las huellas de violentas preocupaciones a propósito de hechos ignorados, que no están indicados, y cuya memoria misma, si se encuentra, no nos dice nada. Semejante paseo debería ser suficiente para enseñarnos a sobrellevar con calma el vaivén de todas las cosas de este mundo.

Tocqueville

El hombre indignado, y todo aquel que con sus propios dientes se despedaza y se desgarra a sí mismo (o, en sustitución de sí mismo, al mundo, a Dios, o a la sociedad), ése quizá sea superior, según el cálculo de la moral, al sátiro reidor y autosatisfecho, pero en todos los demás sentidos es el caso más habitual, más indiferente, menos instructivo. Y nadie miente tanto como el indignado.

Nietzsche

Así como el alegre es incapaz de decir el motivo de su alegría y expresar la naturaleza de lo que le colma, el melancólico no sabe precisar el motivo de su tristeza ni la naturaleza de lo que le falta -salvo que se repita con Baudelaire que su melancolía carece de contenidos y lo que le falta no figura en el registro de las cosas existentes… De ahí la diferencia fundamental entre el vacío romántico y el vacío alegre: el primero fracasa al describir lo que no existe, el segundo al hacer el recorrido completo de lo que existe. En otras palabras, la alegría siempre anda relacionada con lo real, mientras que la tristeza se debate sin cesar, y ahí reside su propia desdicha, en lo irreal.

Rosset

No presumo de ir hacia un falso idel de estoicismo, pero evito las ocasiones de sufrimiento y las atracciones peligrosas de las que ya no se vuelve… No he podido llegar al estoicismo, al que nada afecta, y que no se rebela más ante la estupidez que ante el crimen; pero he conseguido librarme completamente de todo cuanto puede mostrarme la estupidez humana… Me oriento hacia una especie de misticismo estético (si ambas palabras pueden ir juntas), y querría que fuese más fuerte. Cuando ningún estímulo nos viene de los demás, cuando el mundo exterior nos asquea, nos vuelve lánguidos, nos corrompe y nos embrutece, las personas honradas y delicadas se ven forzadas a buscar en sí mismas, en algún lugar, un sitio más limpio para vivir.

Flaubert

Todo el que posee méritos personales distinguidos, reconocerá más claramente los defectos de su propia nación, puesto que siempre la tiene presente a la vista. Pero todo imbécil execrable, que no tiene en el mundo nada de lo que pueda enorgullecerse, se refugia en este último recurso, de vanagloriarse de la nación a que pertenece por casualidad; en eso se ceba, y, en su gratuidad, está dispuesto a defender (con manos y pies) todos los defectos y todas las tonterías propias de esta nación.

Schopenhauer

La buena cultura nace de la buena disposición

5 Feb

El que discute dependiendo de la autoridad no usa su ingenio sino más bien la memoria. La buena cultura nace de una buena disposición; y como la causa es más noble que el efecto, prefiero alabar una buena disposición sin cultura que una buena cultura sin disposición.

Leonardo da Vinci

Si quieres estar sano observa esta normas

5 Feb

No comas sin desearlo, y cena levemente;
Mastica bien, y aquello que recibas,
que esté bien cocinado y de simple forma.
El que medicina toma, mal se informa;
guárdate de la ira y huye del aire encerrado,
levántate erguido cuando te retires de la mesa;
al mediodía no duermas.
Que el vino sea templado, poco y espeso,
no lo bebas con frecuencia ni con el estómago vacío;
ni retrases ni induzcas la ida al baño;
si haces ejercicio, que sea moderado.
No estés con el vientre hinchado y con la cabeza inclinada
y cúbrete bien por la noche;
descansa la cabeza y ten la mente jovial,
huye de la lujuria, y está atento a la dieta.

Leonardo da Vinci

Comportamiento en la mesa

5 Feb

Ningún huésped debe sentarse sobre la mesa, ni sentarse de espaldas a la mesa, ni sobre el regazo de alguno de los demás huéspedes.

No debe colocar su pierna sobre la mesa.

No debe permanecer sentado debajo de la mesa durante un lapso de tiempo sea cual sea.

No debe colocar su cabeza sobre su plato para comer.

No debe tomar comida del plato de su vecino de mesa a menos que primero haya tenido su permiso para hacerlo.

No debe colocar pedazos desagradables, o a medio morder, de su propia comida sobre el plato de su vecino de mesa sin primero pedirle permiso para hacerlo.

No debe limpiar su cuchillo sobre la ropa de su vecino de mesa.

No debe usar su cuchillo para tallar la mesa.

No debe limpiar su armadura en la mesa.

No debe tomar el alimento de la mesa y meterlo en su bolso o dentro de sus botas para darle uso más adelante.

No debe dar mordiscos a las frutas que se encuentran en la bandeja de frutas y luego retornarlas a esa misma bandeja.

No debe escupir enfrente de él.

Ni tampoco a su lado.

No debe pellizcar ni dar palmadas a su vecino de mesa.

No debe emitir bramidos ni dar codazos.

No debe enrollar los ojos ni hacer gestos faciales aterradores.

No debe meter su dedo en su nariz ni en su oído mientras que conversa.

No debe fabricar modelos, ni encender fuegos ni practicar la hechura de nudos sobre la mesa.

No debe dejar en libertad sus aves sobre la mesa.

No debe dejar en libertad culebras ni escarabajos tampoco.

No debe tocar su laúd, ni ningún otro instrumento que pudiera ir en detrimento de su vecino de mesa.

No debe cantar ni hacer un discurso ni insultar ni siquiera proponer adivinanzas procaces si una dama está a su lado.

No debe realizar conspiraciones en la mesa.

No debe hacer sugerencias lascivas a los pajes ni tampoco jugar con sus cuerpos.

Ni tampoco debe prender fuego a su vecino de mesa mientras está a la mesa.

No debe golpear a un sirviente.

Y si ha de vomitar, entonces debe abandonar la mesa.

Lo mismo si ha de orinar.

Leonardo da Vinci