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Emprendedores colombianos en la red. El caso @aspasiasegunda

22 Feb

Hace más de cinco años fui invitada como conferencista en la Universidad Externado de Colombia. Seis conferencias de tres horas para un grupo de estudiantes de Comunicación Social. 18 horas para hablar de mí y de mi experiencia como experta en redes sociales. Alguien pensó que tenía material suficiente almacenado en el cerebro para convencer a un grupo de jóvenes entusiastas de que gracias a la tecnología podrían llegar tan lejos como yo, podrían soñar con comprender la verdad revelada a través de mi experiencia.

La Conferencia tenía un nombre: Cibercultura. Yo, a través de mi voz, como una Autoridad, sin material, sin evaluación, sin participación de los jóvenes entusiastas, debería hacerme oír y pasaría la materia quien tuviera el valor de soportarme durante 18 horas sin parpadear. Una especie de tortura dividida en seis sesiones que equivalía a tres créditos y que ellos -las víctimas- debían soportar en silencio y con resignación. Todo el curso pasó la “materia”. Yo me sentía culpable haciendo el ridículo más grande de mi vida.

Al final, en la última sesión, sentí congoja, pena y pesar por esas jóvenes promesas amantes de la tecnología, la cibernética, las redes sociales, el posthumanismo y las transacciones bancarias en línea. Sentía que los había defraudado. Ese día me prometí a mí misma no volver a presentarme como disponible para una experiencia tan triste y tan dolorosa.

Entre el grupo de víctimas había una niña que logró llamar mi atención. Era una joven formal, atenta, amable y bien dispuesta para oír a su sabia de turno. Era una joven dulce, con voz de teletubie y una estatura que oscila entre lo bajo y el enanismo. Ni bonita ni fea, ni gorda ni flaca. La versión de una estudiante amable en miniatura, con mirada y actitud servil.

¿Por qué destaco la bondad, la estatura y el tono de voz de @aspasiasegunda? Porque en Twitter y en Instagram, como dicen en tono coloquial: se nos creció la enana.

¿Cómo supe que la niña servil en miniatura es la misma @aspasiasegunda de Twitter? Supongo que ella apareció de la nada para recordarle a su maestra que había sido una de las privilegiadas, que había tenido el gusto de haberme oído durante las 18 horas. Y, entonces, ese día supe quién era, la recordé perfectamente: era la niña servil y bien educada que soportó las conferencias de Cibercultura con una mezcla de gozo y resignación.

@aspasiasegunda no tiene nombre oficial. ¿Por qué? Sólo ella lo sabe, pero ha sabido ganarse el respeto y la admiración de hombres y mujeres que seguramente sueñan con gozar alguna noche con los encantos de semejante mujerón.

Al comienzo se abrió camino sola, posando de inteligente, culta, profunda e irreverente. Un día cualquiera publicó una fotografía y alguien le dijo que era la mujer más sensual del universo y ella se lo creyó, entonces decidió que la mejor estrategia de marketing era posar con el paquete completo, quiso encarnar  a la mujer ideal: inteligente, profunda, sabia, sensible, con buen sentido del humor, crítica, puta en la cama y divertida en Oma y en Juan Valdez.

Se convirtió en una Institución con el lema Viernes de tangas al tobillo y logró hacernos sentir que hasta cuando nos informaba que estaba en un trancón o llovía torrencialmente ella seguía siendo la puta insaciable de siempre. Los tuits de @aspasiasegunda deben ser leídos con un largo gemido para que se entienda su sentido profundo y cabal.

La bella Aspasia ha concretado varios momentos decisivos a lo largo de su carrera:

1. Se gradúa como Comunicadora Social.

2. Crea su cuenta en Twitter.

3. Reconoce y se presenta ante su Maestra de Cibercultura

4. Conoce a Virginia Mayer

5. Es contratada en KienyKe.

6. Se vuelve influyente en Twitter

7. Se toma la primera foto en calzones.

8. Daniel Samper Ospina la descubre.

9. Empieza a publicar en la revista SoHo.

10. Contrata un fotógrafo que le permitirá exhibir todos sus encantos en Instagram.

A continuación algunos tuits de la emprendedora. Recuerde el lector que estas pequeñas obras maestras escritas con arte e ingenio deben ser leídas con un largo gemido, como si quien escribiera fuera una loba en celo muy inteligente, crítica y profunda. El paquete completo:

Si de verdad les gustara más la inteligencia que la nalga el Reinado no existiría, pero ustedes perdonan cualquier ignorancia en tanga.

Nada más sexy que una buena conversación.

Yo jodo pero valgo la pena. El premio es pa’ el que aguante.

Un hombre como Pirlo, que la meta con elegancia, pues.

Intentémonos que ya es viernes.

Estado civil: pecando…

aspasia

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Cibercultura y masturbación

5 Feb

Nuestro querido Michel Maffesoli también escribe sobre cibercultura, más específicamente sobre Cibercultura y masturbación, sí sobre cibercultura y masturbación. El título se vende bien, nos sentimos sucios. Con el subtítulo nos sentimos eruditos y nos tranquilizamos un poco: Una comunión postmoderna de los santos.

En un folleto de 26 páginas Maffesoli nos pide que cerremos los ojos y naveguemos. Nos remonta, para hablar de experiencias virtuales enmarcadas en ambientes de navegación moderna (en la red de redes, claro), al pensamiento de las viejas glorias: Weber, Simmel, Durkheim, Jung, Schmitt, Kuhn, Descartes, Malebranche, Sartre, Durand, Chardin, de nuevo Weber, el gran Galileo, Gardini, Nietzsche. Nos convence de que los conoce, los comprende y los ha leído bien y nosotros nos sentimos felices porque sabemos pronunciar sus nombres y los hemos leído a casi todos también.

Por si nos queda alguna duda de su inconfundible erudición (¿moderna?) nos invita a reflexionar, nos pide que pensemos en el estado naciente (status nascendi), pensamiento auténtico, el jus publicum europaeum, un Nomos de la tierra, circunnavegación, modernidad, paradigma, matriz, cibercultura, mundo virtual, esencia femenina, histérico (usterus), razón sensible, iconoclasia, contrato social, for interno, for externo, mundo del medio, forma de enlace, cogito ergo sum, conformismo lógico, glutinum mundi, pegamento del mundo, modernidad, enlace, Potlatch moderno, noosfera, capitalismo, natura rerum, jeu o enjeu, peer to peer, paroxístico, anómico, moral, ética, strictu sensu, Eppur si muove, complexio appositorum, Wanderlust, caballeros postmodernos, onanismo, libido, pulsión vital, un querer vivir irreprimible, espíritu de la liturgia, Swecklos aber sinnvol, tradición logocentrada, matricial, figuras arquetipales, cultura, civilización, civilización aburguesante, reencantamiento del mundo, postmodernidad naciente, Imperio Romano, Orfeo, Mitra y el Cristianismo, corpus mysticum, peer to peer, de nuevo, desmagificación del mundo, soledad gregaria…

Terminamos la lectura del folleto, nos sentimos inteligentes porque sabemos de qué habla Maffesoli cuando se refiere a los autores y términos relacionados y para terminar seleccionamos las citas fundamentales de tan prodigioso texto, él también navega, está familarizado con blogs, foros, comunidades, redes, sabe de piratas y de villanos, sabe de qué habla cuando habla de cibercultura y nos quiere enseñar a entender el nuevo fenómeno.

Con ustedes, el gran Michel Maffesoli, sus reflexiones sobre cibercultura son las de idiota promedio o las del intelectual inquietísimo y profundísimo que quiere ver más allá donde no hay nada que ver:

Los diversos medios de comunicación interactivos han ganado terreno y se han impuesto simultáneamente en todo lo que tiene que ver con los servicios, los trámites administrativos o burocráticos, pero también en todos los momentos lúdicos, donde el sueño tiende a sustituir la realidad misma.

Un nuevo paradigma en nuestros días se encuentra en cuestión y se denomina cibercultura.

La publicidad, los juegos de video, los juegos de roles, cuya importancia en la actualidad no se puede negar. Y esto en relación tanto con la existencia individual como con la vida colectiva.

Una de las raíces del temor a lo virtual es la condena al onanismo. En el marco general que, como se sabe, va a ser uno de los valores dominantes de la tradición judeocristiana, la figura de Onán es en cierta medida un paroxismo, precisamente en cuanto su goce es aparentemente individual, inútil, su semilla se pierde en la tierra.

Lo festivo, lo imaginario, lo onírico colectivo se convertirán en normas del “ciber” espacio. Y de esta forma contaminan el territorio privado y la esfera pública.

Caballeros postmodernos. Navegan por internet en busca de un grial que, como todo grial, no tiene contornos ni contenido preciso. Aquí importa solo el camino, solo el vagabundeo, solo el hecho de “navegar”.