Tag Archives: blogs

Lectura y escritura en medios digitales

19 Oct

Para escribir sobre escritura es necesario partir de la reflexión sobre oralidad, para escribir y reflexionar sobre procesos de escritura en medios digitales es necesario reflexionar sobre la relación entre oralidad y escritura.

La oralidad y la escritura pueden interrelacionarse en los chats y en los foros (en las conversaciones en tiempo real); en los blogs lo ideal es encontrar textos con característica propias de los textos impresos, puesto que se trata de textos sobre los que es posible volver una y otra vez, se pueden editar y borrar, son escritura en todo el sentido de la palabra, con la particularidad de que están controlados por el autor, no por un editor, y pueden ser modificados o borrados.

La lectura y la escritura son actividades interdependientes, prácticas complementarias y recíprocas, escribir es ejercitar con especial rigor y esmero el arte de la lectura. Para escribir es necesario haber leído antes en una proporción mayor, haber interpretado los textos y encontrado en éstos los argumentos suficientes para ser tenidos en cuenta en el momento de iniciar el proceso de escritura. Los textos son leídos e interpretados dependiendo de la disposición anímica, la edad, las áreas de interés, las experiencias de vida y las lecturas anteriores.

La lectura es de por sí un actividad placentera cuando se ha convertido en un acto casi natural, la escritura, en cambio, es un proceso mucho más complicado ya que en éste entran en juego desde el uso de mínimas bases de redacción y conocimiento de la lengua, hasta complejos procesos de abstracción y transmisión de información. A través de la escritura se le debe presentar el mundo al lector de manera ordenada y clara, no de manera caótica, tal como se representa en la mente o a través de la oralidad en situaciones cotidianas.

Todo texto es una linealidad de signos que puede ser explicada a través de la observación y el análisis de la estructura interna a partir de la cual se ha constituido, como material homogéneo susceptible de ser observado desde sus elementos más mínimos -los fonemas- hasta la concepción del texto como una extensa frase (si se tratara de una novela, por ejemplo) que expresa una intención, como un discurso. El lector se puede conformar con develar la estructura sobre la que se sustenta el texto, tratarlo como un objeto sin mundo y sin autor, sin contexto, dar cuenta del conocimiento del mismo a partir del análisis de sus relaciones internas, de su estructura formal. También se puede emprender el salto a un nivel de lectura más complejo, vital y enriquecedor, se trata del paso de la observación y la comprensión al de la interpretación.

A través de la oralidad se establecen diálogos que giran alrededor de temas de interés común; en este tipo de relaciones la gesticulación, las modulaciones de la voz, la presencia del referente, etc., son aspectos esenciales. En la escritura la ausencia del referente debe ser subsanada y el escritor debe garantizarle al lector la presencia del mundo, al lector se le debe devolver el universo a través de la escritura.

Para adquirir buen dominio de la escritura es necesario haber pasado antes por el dominio de la oralidad. Cuanto mayor sea la comprensión de las palabras que se pronuncian con la certeza de que fluyen lógicamente para ser evocadas luego como reminiscencias y cuanta mayor conciencia se tenga sobre la importancia del sonido y la gestualidad, mayor precisión se tendrá en el momento de acceder a la elaboración escrita, ya que toda teoría del texto escrito parte de la teoría y el dominio de la oralidad.

A través de un número limitado de materiales (los signos tipográficos que tengo ante mis ojos) y de otro tan limitado como yo quiero que sea (el conocimiento consciente que poseo de la realidad), debo generar en el lector lo que en la oralidad logran la gestualidad, la entonación, el contexto; para escribir sólo cuento con mi repertorio léxico, el manejo de los signos de puntuación y la destreza que he desarrollado para sostener la atención del lector a través del uso de recursos técnicos que en un lector desprevenido pueden llegar a representar cualidades casi mágicas. A través de la escritura se pueden subsanar errores que la oralidad corrige a través de gestos que contradicen lo dicho y que difícilmente van a trascender tanto como la escritura, la escritura debe ser determinante porque aspira a ser eterna.

El escrito (a diferencia de la narración o el diálogo oral) conserva el discurso y hace de él un archivo disponible para la memoria individual y colectiva que le permite al lector apropiarse de la escritura con el propósito de realizar nuevas interpretaciones de los textos y de sí mismo. A lo largo del proceso de interpretación, que se empieza a prefigurar a partir de la comprensión, la intertextualidad ocupa un lugar central: si la lectura es posible, es porque el texto no está cerrado en sí mismo, sino abierto a otra cosa; leer es, sobre todo, encadenar un discurso nuevo al discurso del texto, relacionar experiencias anteriores de lectura y de vida y actualizar o activar la lectura de nuevos textos o de textos ya leídos a partir de perspectivas nuevas; la capacidad de reactualización de los textos es lo que garantiza su carácter abierto.

Algunas recomendaciones para tener en cuenta en la elaboración de textos para ser publicados en blogs:

– Los textos deben ser breves, de máximo dos cuartillas. A través de etiquetas o tags el lector irá armando su propio texto de acuerdo con las necesidades y la disposición de tiempo. Los tags no deben ser elegidos al azar, deben estar regidos por una lógica predeterminada, según la orientación que se le quiera dar al blog: literatura, escritura, tecnología, política, deportes…

– Los textos deben escribirse teniendo en cuenta las cualidades del estilo. Si el estilo es sencillo además es preciso, conciso y claro. Si un texto está bien escrito es porque el autor conoce el tema, la claridad en la escritura revela la claridad del pensamiento.

– Se deben evitar las falacias argumentativas y las estrategias persuasivas, en pocas palabras, se debe hacer más alusión a acciones o ideas que a personas. Cuando los blogueros hacen de la virtualidad una experiencia emocional echan a perder el estilo.

Del blog al libro

15 Oct

Sé de varios autores de libros que han incursionado en el mundo del blog y escriben en tiempo real como escriben sus libros: con el mismo tono, con el mismo estilo, con el mismo amor propio. Después de dos o tres años en el mundo digital dan el gran paso y convierten sus mejores posts en un gran libro, en otro libro para la colección, para anotar en la Hoja de Vida del gran erudito.

Esos libros, los libros que surgieron de un blog, son libros sin sentido porque el universo del libro no es igual al universo del blog y a continuación les voy a explicar por qué:

El libro está hecho de átomos, el blog está hecho de bits. Walter Ong y Paul Virilio son de gran ayuda para entender mejor el asunto.

El libro es para leer de forma lineal, el blog es para leer de forma aleatoria.

El libro exige un tipo de lector, un lector formado a partir de la lectura de libros; el lector de blogs, en cambio, es un lector nuevo,  un lector “educado” en entornos digitales o un lector que pudo haber sido antes un lector de libros.  Son  lectores diferentes, su configuración mental cambia cuando cambia el soporte.

Pasar del libro al blog es muy ligero y pasar de blog al libro es muy  pesado.

El autor de libros es una especie de Dios y su lector es un lector conforme, no tiene derecho a refutarlo; el autor de posts que serán publicados en un blog es un pobre ser dispuesto a ser ridiculizado, banalizado, escarnecido, atormentado… porque los posts se pueden compartir, porque Google puede direccionar a un blog, porque los lectores pueden comentar, y si el creador del blog es generoso y publica todos los comentarios, puede llegar un momento en el que los lectores se pongan por encima del genio digital y lo destrocen por el simple placer de hacerlo sonrojar o porque lo que escribe los afecta tanto que se sienten obligados a comentar y comentan. Y no precisamente en los mejores términos.

El libro es un ladrillo, el blog es como la seda.

El autor de un libro queda condenado de por vida después de publicar sus bellas composiciones, no se puede arrepentir de lo dicho; el autor del blog puede, en cambio, disponer del material a su antojo: puede modificarlo las veces que desee, puede desarrollar una idea en varios posts y enlazarlos a través de etiquetas. Puede -si pasa por una terrible crisis existencial- borrar el blog entero y empezar de cero con otro nuevo blog o, simplemente, darse un tiro y acabar con todo, porque la persona que escribe en un blog es un ser  libre, autónomo, juguetón y mucho menos serio y pesado que el arrogante escritor de libros.

En el libro el autor lo es todo, en el blog el autor no es nada, no importa quién escribió lo que estamos leyendo sino cuánto nos divierte y con quién lo queremos compartir.  El blog está matando al autor pero no al libro.

El autor de libros no sabe quién lee sus libros ni cómo reaccionan los lectores, la venta de ejemplares no garantiza la lectura; el escritor de blogs, en cambio, tiene un registro diario de las visitar a su blog y sabe cuáles son los textos más comentados, los más leídos y, además, puede interactuar con sus lectores. Aunque no tenga nombre ni cuerpo puede llegar a ser más humano que el autor de libros.

Como se podrán dar cuenta, soy una defensora absoluta de la escritura en medios digitales y desprecio a los escritores de libros que no han descubierto las grandes diferencias entre un soporte y otro.

Comentarios de matices agonísticos -típicos de las comunidades orales primarias- en mi blog

13 Feb

Hace tres días escribí el post titulado Mis senos, mis manos. Estaba pensando en la historia graciosa entre Nacho Vidal y Franceska Jaimes y en algunos lugares comunes de la pornografía, esperaba que los lectores entendieran el chiste, riéramos juntos y habláramos de machismo, de actrices porno colombianas, que fuera un chiste sobre otros, nada que llevara a pensar directamente en mí, en la señora que escribe, la persona más común que puedan imaginar, una pobre mujer que camina por ahí y no aspira a ser estrella de la farándula ni Figura Pública.

El post tenía que ir más allá de la imagen que el lector tiene de quien escribe, de la señora común detrás del teclado, alguien con quien se puede cruzar en la calle en un momento dado y que no escribe sino habla; esperaba que la categoría llamada El Lector diera por hecho que la escritura construye su propio discurso, su propio narrador, y que quien narra la historia no es necesariamente la persona que mueve los dedos sobre el teclado.

Para darle sentido al texto tenía que publicar algunas fotos. La “modelo” soy yo, aparezco mostrando el brasier puesto, nada más. Ropa interior femenina exhibida como se puede ver exhibida en las imágenes de catálogos de ropa interior o como se vería una mujer en una piscina o en una playa. Nada extraordinario. Esas imágenes son típicas en las redes sociales. No esperaba que generaran tantos comentarios positivos y negativos, tantos mensajes de admiración y tantos comentarios denigrantes como los que voy a copiar a continuación.

Cuando escribí el post no imaginaba que iba a ser más post leído en la historia de un blog que inauguré hace un año. Me acusan de hacer lo que sea para llamar la atención y no puedo dejar de preguntarme qué fue lo que hice, cuál es la gran transgresión que no me perdonan quienes ven las fotografías y leen el texto.

Desde el momento de la publicación del blog hasta hoy me siento como si para algunas personas representara algo parecido a una imagen sagrada, una madre, una santa o una diosa que debe conservar su lugar en el corazón y la mente de sus adoradores. Esa imagen produce risa pero también produce miedo. Me asombra el poder de la escritura,  el empeño de algunos lectores por bajarme de un trono que sólo está en sus mentes. Soy la persona más común sobre la tierra, camino por ahí sin sueños ni ambiciones, soy de placeres simples… pero me gusta escribir. 

Hay momentos en los que me maravillo ante la idea que algunas personas tienen de Ensayista, se refieren a mí a través de esa palabra como si fuera un nombre. Nadie se llama Ensayista, mi nombre es Elsy Rosas Crespo. Pero algunas personas no pueden pensar en un nombre sino en algo que no es un nombre sino un género literario. Hay millones de ensayistas en el mundo pero cuando dicen o piensan en Ensayista piensan en mí. Es una locura total, algo que no esperaba cuando decidí usar esa palabra como nombre de usuario en una red social. Jamás imaginé que mi nombre propio fuera borrado por esa palabra que maravilla a unos, alegra a otros y enfurece a muchos.

¿Por qué insulta la gente de manera tan básica al estilo usted es fea, usted se ve mayor, usted es la persona más desagradable que he visto en la vida…?

¿Por qué tanto énfasis en recordarme lo que soy y lo que no soy?

¿Por qué tanto empeño en usar las palabras exactas para llegar directo a lo más profundo de mis sentimientos y mi sensibilidad con la intención de herirme? No quieren herir a la persona sino a Ensayista, a la idea que han construido  de una construcción virtual hecha de palabras digitadas desde aquí y leídas desde allá.

La única explicación la encuentro en el texto de Walter Ong titulado Oralidad y escritura. Tecnologías de la palabra, cuando explica las psicodinámicas de la oralidad en las comunidades orales primarias, en los grupos humanos que no han tenido contacto con la escritura, que no han tenido contacto con esta tecnología o con sus usuarios.

Las redes sociales sintetizan varias tecnologías de la escritura y sorprende mucho que se revise lo agonístico en las comunidades orales primarias, se lean los comentarios insultantes por una tontería sin importancia en este blog, y se encuentren tantas similitudes. 

¿Internet es la nueva oralidad?

¿Se crean figuras espectaculares a través de la escritura en redes sociales y los lectores se sienten agredidos al límite de insultarlas como se insulta a un ser maligno de la talla de los que aparecían en la mente del Hombre Primitivo?

¿Se puede concebir como real, como persona, el ser que se construye a través de la escritura en espacios como un blog o como Twitter?

Son muchas preguntas, son pocas respuestas. Lean los dos comentarios más insultantes y saquen sus propias conclusiones:

 

¿Experimento? ¿lograr que la gente se sienta inteligente?, ésta señora me da un poquito de pesar, ese tipo de personas que busca llamar la atención las hay en todas partes y hay de todas las clases pero esta señora lo lleva a otro nivel, me parece que es masoquista, le gusta que la gente la trate mal pero a ella no le importa con tal de ser el centro de atención (en twitter) por 15 minutos, ella sabe que es fea, que ya tiene sus años (se le notan) sin embargo se pone a hacer este tipo de ridiculeces supuestamente como experimento para que un bobo se sienta inteligente (WTF?), aparte de que le gusta que la traten mal estoy convencido que también buscaba alguno que otro comentario como “uyyy que rico las tetas de ensayista”, solo para sentirse que no es tan fea y que podría llegar a agradarle a unas cuantas personas, no me imagino la juventud tan traumatica de esta señora, tiene el perfil de una persona que ha sido sometida al rechazo social, con sus 15 mil seguidores y sus posts tan absurdos viene su “desquite” para intentar llenar los vacios que habra tenido toda su vida. Señora elvira crespo usted es fea y con ganas, pero eso ya lo sabe, no me sentí más inteligente escribiendo este comentario pero si me divierte imaginar su cara leyendolo, por último déjeme “felicitarla” porque aunque no sea tuitera influyente ha logrado convertirse en el troll más descarado de twitter, para ser un troll hay que andar primero que todo pegado de una red social, andar criticando todo y a todo el mundo, llamar la atención como sea (mostrando las tetas por ejemplo), y por último ser muy miserable. Tu querida eres el troll de trolls!!

Sigo sin entender cuál es el objetivo de este post o más bien cuál es la necesidad de tomarse fotos así y publicarlas. Criticas a las mujeres que se desnudan pero según tú estás muy lejana a eso por que estás dejando a la imaginación. ¡No me imagino que podrá haber debajo de ese brasier! No es que dejes mucho a la imaginación con esas imágenes y el texto que lo acompaña en la que pretendes parecer una diosa y tuvieras el mejor cuerpo. Claramente no es así, buscas compararte con mujeres de 20 años que no tienen nada que envidiarte, ni siquiera el tamaño de los senos ¿por qué alardeas tanto si a tu edad todas tienen los senos grandes? Claro si te comparas con mujeres de 20 o menos, que ahora en su mayoria tienen senos pequeños, obviamente puedes creerte más, pero no olvides que no eres la más linda, así ya haya pasado de moda decirte fea.

Sabías que tu post iba a llamar la atención del hombre vulgar, como bien lo aclaras, lo cual me hace pensar que no tenias intención diferente al de llamar la atención por el simple hecho de mostrar el tamaño de tus senos y que te morboseen como lo han hecho hasta el momento, como no pudiste llamar la atención siendo toda una intelectual, entonces recurriste a mostrar tu cuerpo (supuestamente sin querer parecer mostrona y culpando a a gente de morbosa, cuando usas un lenguaje que solo conlleva a que los vulgares sean así; cualquiera puede vestirse como se le de la gana y mostrar todo lo que quiera y no por eso tiene porqué ser morboseada, pero tu estás mostrandote con esa intención y usando a tu supuesto Andrés, que hasta será inventado.
Con 43 años ya deberías pensar diferente y no buscando ser la más famosa de twitter pelando teta. Buena tarde!!

 

Mis dedos, mis manos

21 Ene

Nunca me sedujo la idea de escribir en servilletas, sentarme en Oma con mirada estúpida posando de poeta con la ilusión de que aparezca de la nada, como por arte de magia, la idea que será anotada con emoción en la libreta o el Libro Sagrado para luego convertirla en Obra Inmortal. No, nada de eso, desde los ocho años desprecio a la gente que todavía cree en la inspiración, en la creación consciente de momentos perfectos, el ambiente y el espacio ideal, el instante puro para que surja la idea, para que la idea se convierta en Palabra. Todo eso es bobería y nada más.

Nunca he escrito a mano, y cuando todavía no había computadores sino máquinas de escribir me torturaba con la idea de no poder cambiar una palabra mientras terminaba una frase. Cuando apareció Word lloré durante varias noches imaginando el esfuerzo físico y los centenares de horas que nuestros antepasados tuvieron que padecer para que un libro se acercara a lo que habían soñado. Cuando apareció Word supe que las personas de esta generación estamos obligadas a escribir mejor que los pobres seres del pasado. Contamos con todas las herramientas para lograrlo y es mucho más sencillo porque trabajamos sobre un texto que va tomando forma mientras lo digitamos y sobre el que podemos volver todas las veces que queramos para modificarlo. Más fácil imposible.

Habrá quien se excita con sus libretas decoradas con flores y duendes, yo me emociono hasta las lágrimas recordando mis dedos, mis ojos y mis manos. Mis dedos vuelan sobre el teclado, los siento como su tuvieran alas, se deslizan sobre las letras y su movimiento es tan rápido que los ojos han tenido que aprender a correr a su ritmo. Mi cerebro se acostumbró a escribir en tiempo real, dejé de usar Word desde hace mucho tiempo. Twitter y este blog no han terminado de  deslumbrarme, cada día descubro nuevos placeres y nuevas posibilidades. 

 

¿Por qué escribo?

24 Dic

En mis planes de infancia no estaba escribir sino hablar, soñaba con ser conferencista, ser hábil en el dominio de la palabra y hacer caer en cuenta a mi público, ávido de oírme, de realidades que ellos no podían apreciar. Desde que nací tengo la sospecha de que veo más y analizo mejor la realidad externa que mi prójimo. No me imaginaba ante un público ávido de oírme por mi aire de suficiencia, como si se tratara de un ser dotado de facultades sobrenaturales, sino como alguien ansioso por presentar su particular punto de vista, por pura generosidad. Y desde niña me preparaba para impactar a la gente con mis palabras.

Empecé a leer pensando siempre en ese futuro, pero siendo estudiante de literatura me di cuenta de que la palabra oral no impactaba tanto como la escrita. No lo supe hablando sino asistiendo a conferencias y contemplando el ego malo de esos intelectuales que casi siempre defraudaban a su público porque más que presentar sus ideas se presentan a sí mismos y esperan ser adorados no precisamente por lo que dicen sino por lo que representan.

Escribiendo trabajos académicos descubrí que me emocionaba más plasmando ideas a través de la escritura que discutiendo en clase con mis compañeros, fui consciente de la fragilidad y la redundancia de la palabra oral al lado del poder que todavía conserva el texto escrito y escribía ensayos para ser entregados a mis profesores con la ilusión de que en el futuro fueran publicados en revistas y libros y los publiqué. Era emocionante ver mi nombre en textos impresos pero fue mucho más emocionante lo que vino después:

Desde hace diez años descubrí la escritura en medios digitales y le aposté a publicar sólo en redes sociales. A medida que ha ido pasando el tiempo e ido definiendo mi estilo, los temas y el impacto que espero por parte de los lectores. Aunque las cosas han resultado como las imaginaba hay momentos en los que me perturba la imagen que la gente se crea de la persona que escribe a partir de su escritura y confunde el texto escrito con la persona que se ejercita a través de la escritura. Les cuesta mucho trabajo entender que la escritura no hace a la persona, que son entidades diferentes y bien definidas. La escritura es resultado del cálculo y un ser humano es mucho más que aquello que se le ocurre escribir en un blog o en Twitter. Así de simple.

Hay quien se desespera más de lo necesario y se le pasa por la mente descuartizar a quien escribe en medios digitales sólo porque la escritura en medios digitales aborda temas sensibles que ocurren en tiempo real y afectan de forma contundente la sensibilidad del lector; si comparamos esa escritura con la escritura del pasado -escritura que podía tardar años hasta por fin llegar a los ojos de lector, un lector sometido por el texto y un total desconocido para el autor; un pobre autor que no podía calcular el impacto ni la reacción del público para pensar en la escritura del futuro- es fácil comprender la reacción de algunas personas que toman como ataque personal, injuria, calumnia, delito informático, manifestación de envidia, amargura, falta de afecto, conflictos de infancia o simple resentimiento fruto del fracaso todo aquello que se escriba en tiempo real si no satisface sus expectativas afectivas y la idea preconcebida que tiene de la  escritura, más si para abordar esos temas tan delicados se usan recursos tan divertidos para ofender a las persona sensibles y delicadas como el humor, la ironía, el pastiche, la parodia y la exageración.

La escritura de hace diez años era diferente a la de quienes nos aventuramos a escribir en espacios como los blogs y Twitter expresando lo que sentimos, no repitiendo las voces del clamor general sino tratando de expresar un pensamiento genuino aunque por el hecho de expresarlo se nos juzgue como si fuéramos seres insensibles y desnaturalizados. Es maravilloso escribir lo que de verdad pensamos, no lo que los demás esperan que pensemos y, en esa medida, mi sueño de ser conferencista me lo confiere la escritura en redes sociales. Es como si se pronunciara un discurso y la plaza fueran los lectores ofendidos, escandalizados o muertos de la risa con lo que se va publicando. Y, yo, claro, como escritora, espero siempre la reacción del público. Ese es el gran propósito de la escritura en redes sociales.

La escritura en redes sociales es escritura con público, como si se tratara de una plaza. Pero sigue siendo en todo caso, construcción, artificio, y lo que se escriba a través de esos medios no debe ser tomado como expresión cabal de ataque directo en contra de alguien sino como escritura. ¿es tan difícil de entender?

Hay personas a las que les cuesta trabajo creer que aunque quien escribe sea una persona, esa persona no es la misma que se construye a partir de las palabras que selecciona para plasmar en un texto con el propósito de producir un efecto en el lector, la escritura no plasma en todos los casos el carácter de quien escribe. Es un juego, yo lo vivo como un juego. Quien escribe no es la misma persona que habla, en la escritura no está la persona que sonríe, una persona tranquila  y de trato cordial, esa soy yo y parte del juego consiste en que mis amigos y familiares leen lo que escribo y juntos sonreímos ante el poder de la escritura consciente y calculada como la mía.

¡Feliz Navidad!

sDvarVXS

Necesito un editor que quiera trabajar conmigo por una causa noble: los lectores de la biblioteca Luis Angel Arango

29 Nov

Un día por bromear busqué mi nombre en el catálogo de la biblioteca Luis Angel Arango y encontré dos registros. Quería pedir esos documentos para préstamo externo con la intención de saber qué trato le dan los lectores a esos textos, el nivel de deterioro de las páginas y los comentarios anotados al margen. Me encontré con una agradable sorpresa: estaban prestados. Llevo más de un año tratando de verlos y siempre están prestados. 

¿Cuáles son esos textos tan deseados por los lectores de la bloguera más famosa y leída de Colombia?:

La monografía que escribí para graduarme en la Universidad Nacional de Colombia y la monografía que escribí para graduarme en el Instituto Caro y Cuervo. ¿Cómo llegaron esos trabajos a la biblioteca? No sé. Fueron requerimientos académicos para ser Profesional en Estudios Literarios y Magíster en Literatura Hispanoamericana. El primero es sobre Luvina, un cuento de Juan Rulfo, y el segundo es sobre Fernando Vallejo y Ricardo Cano Gaviria. Ninguno de esos trabajos fue escrito por placer, los escribí como requisito para graduarme. Yo quería ser autodidacta, mi Universidad será siempre la biblioteca Luis Angel Arango, es allá donde he pasado la mayor parte de mi vida, el sitio con el que he sido más constante y fiel, es una de las grandes ventajas de vivir en Bogotá: ir a esa biblioteca y no a otra cada quince días para pedir tres libros en préstamo externo.

Estudié porque es más fácil vivir la vida con títulos académicos de instituciones prestigiosas pero en ninguno de esos dos trabajos encontrarán la pasión que me caracteriza, el estilo y la erudición de los ensayos que escribí después y  publiqué en revistas de circulación nacional e internacional.

Esos dos trabajos los escribí bajo la supervisión de Fabio Jurado y Hélène Pouliquen, dos pesos pesados en el arte de dirigir trabajos de grado. Ellos y yo hicimos lo posible por escribir algo digno de nuestro jurado, nada pretencioso, nada digno de ser leído en el futuro por admiradores de la autora; cuando los escribí no los imaginaba en el catálogo de la biblioteca Luis Angel Arango, esa es la verdad pura y simple. Lo que imaginaba mientras escribía era el diploma para guardar luego en la bolsa de manila gigante. Ahí están guardados esos dos diplomas y las actas de grado.

La  redacción de las monografías fueron la base para aprender a escribir textos extensos y rigurosos, pero lo más bello, lo mejor, es lo que viene después. Los ensayos están publicados en revistas digitales, revistas chilenas, mexicanas, españolas… lo demás está todo en el blog que empecé a usar como medio de expresión desde 2007. A partir de ese año no volví a publicar en otro medio que no fuera ese, es una apuesta arriesgada pero ha valido la pena. Más de 1000 visitas diarias no son poca cosa, es imposible que mil personas pasen los ojos diariamente por el mismo libro. Esa es una de las grandes ventajas de publicar sólo en internet.

Me gusta publicar sólo en el blog y compartir lo escrito en Facebook y en Twitter, pero me siento culpable con los lectores de libros, que son los lectores más apasionados. Parece que los lectores fieles de la biblioteca Luis Angel Arango piden a gritos leer un libro mío y al no encontrarlo se conforman con un tonto trabajo de grado, eso es triste y conmovedor. No es justo con ellos.

Si usted es editor y quisiera publicar una selección de ensayos, poemas, pastiches, parodias, o un poco de todo eso, espero su propuesta. Pensemos en los lectores, sólo en los lectores. Por ellos me animo a exponerme al público, a ferearme en la vitrina de cualquier librería al lado  de los autores mediocres que abundan hoy más que en cualquier otro momento de la historia. Los lectores de libros merecen subrayar los textos, mirar el índice, ilusionarse con los títulos. Yo todavía lee más libros que textos en versión digital, todavía voy cada quince días a la biblioteca con la ilusión de perderme en las páginas de un libro.

Si le interesa complacer a ese público ávido no dude en escribirme a esta cuenta de correo: elsyrosas@gmail.com. No lo haga por mí, hágalo por ellos (y de paso se puede ganar una buena plata). Sospecho que mi nombre es vendible.

 

El trío perfecto para una mujer como yo

21 Oct

Segura de que no habrá nada nuevo que supere al blog, a Facebook ni a Twitter paso a explicar por qué estos tres recursos son la combinación perfecta.

Escribir en este blog con regularidad, contar diariamente con un promedio de mil personas interesadas en leer eso que escribo aquí -precisamente aquí y no en un medio oficial patrocinado por Pacific Rubiales-, tener  606 “fans” en una página de Figura Pública en Facebook que uso sólo para enlazar posts y en la que jamás interactúo con los lectores ni ofrezco productos de panadería (como Catalina Alba, alias @catalba), y no sé cuántas personas leyendo diariamente lo que publico en Twitter, siendo como soy una persona odiosa, selectiva en el momento de escoger con quién interactúo y con quién no; asqueada de la ignorancia, el mal gusto y la zalamería. Una persona vil a los ojos de los tontos y un genio para quienes no me conocen cara a cara. ¡Tantos beneficios! Es un verdadero privilegio gozar de tanta popularidad en las famosas redes sociales, más si tenemos que cuenta que yo no soy nadie aquí ni en ninguna otra parte.

Millones de personas tienen un blog, una página de fans en Facebook y una cuenta en Twitter. La mayoría son un simple idiota entre millones de idiotas. Yo soy la excepción.

¿Por qué?

-Porque sé leer y escribir, tengo algo que decir y lo digo. Sé cómo obligar a la gente a que lea lo que escribo aunque lo lea temblando de ira ¿estás temblando de ira mientras lees esta línea y te preguntas qué haces aquí?  Anda, dime que sí.

Sé cómo doblegar a un masoquista y lo mejor de todo: no aplico ninguna estrategia de marketing ni cuento con un grupo interdisciplinario que me asesora sobre cómo posicionarme como marca personal, no he hecho curso en la Cámara de Comercio para sacar ganancia de mi “empresa digital”. Eso es lo más gracioso del asunto, el “triunfo” se me da de manera espontánea y natural. Y lo peor de todo: no quiero nada, no espero nada y no ofrezco nada.

El blog es perfecto para redactar todo tipo de textos, Facebook es perfecto para divulgar el último post y Twitter es un espacio maravilloso para descubrir temas, para desarrollar ideas que surgen mientras escribo tuits o mientras interactúo con algún usuario.

Amores con fluidos y amores sin fluidos

26 Ago

La última vez que escribí un texto en Word fue hace diez años, ahora escribo directamente en el blog. Lo que lees lo acabo de pasar de Word al blog, quería que fueran dos cuartillas -como en los buenos tiempos- cuando estaba segura de que la extensión ideal de los textos para ser leídos en línea es de dos cuartillas.  Acabo de replantear esa idea: prepárate para leer un post de tres o cuatro cuartillas, es imposible saberlo, recuerda que empecé en Word con dos cuartillas y terminé aquí, en el blog, donde es imposible delimitar la extensión de un texto en número de caracteres y de páginas. ¿no lo sabías? ¡ahora lo sabes!

Hace diez años tenía PC sin acceso a internet, ahora tengo un aparato más sofisticado, Google, Wikipedia, Facebook y Twitter. El mundo ha cambiado en diez años y la forma de escribir también. Yo también he cambiado, por supuesto.

Word fue un gran descubrimiento, una revolución mental, recuerdo cómo gozaba con la barra de herramientas, especialmente con los sinónimos; ahora no los necesito, no pienso usarlos en esta nueva temporada de textos extensos para ser publicados sólo en medios digitales. ¡porque los publicaré sólo en medios digitales!

Hace diez años publicaba en revistas impresas de circulación nacional e internacional, renuncié a esos privilegios hace diez años también. Me lancé a la aventura de publicar sólo en medios digitales y debo reconocer que no me ha ido mal: estoy bien posicionada en Google, aparezco en varias páginas de Wikipedia que no administro yo (por supuesto), tengo fans en Facebook y seguidores en Twitter.  Hay varios periodistas tontos ansiosos soñando que algún día le revelarán al mundo quién soy yo, quién es el autor de este texto, de todos los textos que voy publicando aquí. Corre el rumor de que puedo ser un hombre o quizás somos varios, una especie de grupo interdisciplinario o transdisciplinario. Me tiene sin cuidado lo que piensen de mí. Nunca me van a entrevistar, ¡nunca!

Mientras escribo esta línea me tiemblan un poco los dedos porque quiero retomar la escritura de textos extensos (creo que ya lo había dicho).

La escritura de textos extensos implica leer con mucha concentración, implica volver a escribir en Word, ver cómo se van llenando las páginas, cómo se van reproduciendo y cómo unos párrafos le dan vida  a otros y de un ensayo se van desgajando -como si fueran florecitas-  otros mucho más extensos que amenazan con volverme un poco loca, como hace diez años.

Estoy a punto de terminar la primera página, seguramente tienes la sensación de que es un poco más. Yo también la tengo, es extraño.

Tengo pensado escribir un texto titulado Amores con fluidos y amores sin fluidos. La idea surgió ayer, tiene sentido, está inspirada en la lectura de El cielo es azul, la tierra blanca, de  Hiromi Kawakami, un libro maravilloso que me recomendó @jairogarciacol, sí, un usuario de Twitter. No conozco su cara y él sólo ha visto fotografías mías en la web. No me interesa saber cómo es su cara, lo único que sé es que vale la pena conversar de literatura con Jairo -supongo que su nombre es Jairo-. Probablemente algún día nos veamos y sigamos conversando sobre los mismos temas, probablemente no. Quizás nos veamos sólo una vez y lamentemos habernos conocido. Bueno, no importa, lo que importa es que gracias a él yo escribo y tú lees. Fíjate bien, ¡estás a punto de terminar! ¡estás viendo la fotografía que cierra el post!

Cuando leas esas narraciones eróticas que voy a componer para ti no te detengas, serán tan fluidas como lo que estás leyendo hoy.

¿Es erótico leer sobre el proyecto que tengo de escribir narraciones eróticas para ti? ¿no?, ¿no lo es?  Anda, dime que sí, que te entusiasma la idea.

¿Estás fantaseando con las imágenes que pasan por mi mente en torno a mis amores?

Voy a compartir esas historias  contigo porque la vida es bella y las aventuras morbosas narradas por otros nos entretienen y nos ayudan a matar el tiempo.

descarga (1)

¿Cuánto vale este blog?

5 Feb

Ayer tuve la dicha de contemplar de nuevo la mirada iluminada de un hombre que considera se halla ante la presencia de un ser extraordinario, dotado con el don de encantar con palabritas, miseras letras, una detrás de la otra organizadas y pensadas con un propósito bien definido. Una señora que en su afán de protagonismo ha decidido renunciar a las revistas indexadas y los capítulos de libros para almacenarlo todo en un mísero blog como cualquier señora desesperada que comparte trucos para preparar arroz delicioso con otras señoras desesperadas. Sí, mi amigo se refiere a la autora de uno de los blogs más leídos de Colombia, se refiere a mí y sus palabras me estremecen como siempre.

El momento de pasión y efervescencia se desvanece, claro, con la misma frase, con la pregunta del millón: “¿Cuánto ganas por las visitas diarias, que son bastantes?”.

Con esa pregunta siempre termina todo, se activa mi desilusión, cambia mi estado de ánimo y empiezo a explicarle a mi interlocutor que un blog no es una página propia y que no recibo salario por la publicidad ni por el número de visitas diario, que escribo con cierta regularidad por el simple placer de escribir y que un blog es también una biblioteca personal, allí copio fragmentos de libros y poemas como antes copiaba a mano centenares de citas que coleccionaba en una caja inmensa y que me robaba mucho tiempo copiando, leyendo, releyendo, rompiendo y olvidando; le digo que un blog cumple varias funciones para quien se apasiona por leer y escribir y lo invito -como siempre- a que cree el suyo para que experimente la naturaleza de mi placer. El me interrumpe y me propone que ponga el blog en venta, que publique textos de gente mediocre y les cobre por el placer de aparecer aquí, que pase todos los posts a una página propia y convierta la escritura en un negocio rentable y yo como siempre le doy golpes a la mesa y le digo no, no y no, este blog no está en venta, el dinero no me emociona tanto como escribir posts por el simple placer de mover los dedos sobre el teclado.

Fin

El estilo de los textos escritos en los blogs

4 Feb

Es imposible saber cuántos blogs hay, lo que sí es posible saber es que la mayoría han sido creados por personas que no saben leer ni escribir y, lo peor de todo, ni siquiera se plantean este hecho en el momento de publicar un texto para ponerlo a consideración del público. Vale la pena aclarar que saber escribir implica procesos de pensamiento que van más allá de la simple alfabetización, es necesario conocer las palabras y saber usar los signos de puntuación, el estilo debe ser pulido y cuidado, la escritura no es una prolongación ni una transcripción de la oralidad, es estable y aspira a ser eterna, no se esfuma, no puede ser trivial como las conversaciones entre amigos que se cruzan por la calle.

Ante la imposibilidad de escribir algo propio muchos bloggers se dedican a copiar y pegar textos de otras páginas, en muchas ocasiones distorsionan las ideas presentadas en el texto original, las mutilan o malintrepretan cuando pretenden explicar algo que ellos mismos no alcanzan a comprender. Como consecuencia, si antes de los blogs la información encontrada en internet era poco confiable, ahora lo es menos debido a la proliferación de páginas administradas por personas irresponsables e ignorantes. Es probable que muchos bloggers cometan errores o atropeyos simplemente porque no saben cuáles son las características de las escritura y las reglas a partir de las cuales se rigen quienes publican textos escritos; de la misma forma en que hay derechos de autor, formas de citar, de hacer bibiliografías e índices -cuando se trata del textos presentados en soportes materiales- deberían tenerse en cuenta unas reglas mínimas para escribir textos en blogs. Si el blogger no sabe escribir debería concentrarse en los videos, la música, las imágenes, las recetas de cocina o la simple transcripción de hechos triviales, como si de una conversación telefónica se tratara, de esta forma no se expone al ridículo, no confunde ni engaña a los lectores.

Para escribir y reflexionar sobre la escritura hay que partir de la reflexión y la realización de la oralidad, para escribir y reflexionar sobre la escritura a través de medios virtuales es necesario pasar antes por la reflexión sobre la escritura de textos a través de medios tipográficos; la oralidad y la escritura pueden interrelacionarse en los chats y en el msn (en las conversaciones en tiempo real) en los blogs no tienen por qué aparecer indicios de oralidad puesto que se trata de textos sobre los que es posible volver una y otra vez, se pueden editar y borrar, son escritura en todo el sentido de la palabra con la particularidad de que están controlados por el autor no por un editor.

Ahora las reglas:

1. Los textos deben ser breves, de máximo dos cuartillas. A través de hipervínculos el lector irá armando su propio texto de acuerdo con las necesidades y la disposición de tiempo. Los hipervínculos no deben ser anotados al azar, deben estar regidos por una lógica predeterminada.

2. Los textos deben tener buen estilo, el buen estilo es sencillo, si es sencillo además es preciso, conciso y claro, si un texto está escrito con buen estilo es porque el autor conoce el tema; la claridad en la escritura revela la claridad del pensamiento.

3. Se deben evitar las falacias argumentativas y las estrategias persuasivas, en pocas palabras, se debe hacer más alusión a acciones o ideas que a personas, cuando los bloggers hacen de la virtualidad una experiencia emocional echan a perder el estilo.