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La posibilidad de interpretación es el síntoma de su fracaso

14 Oct

Mecánica desprovista de todo poder transformador.

Una obra que no quiere ser interpretada sino tomada al pie de la letra.

Cuando los filósofos se dedican a contemplar el mundo es porque han fracasado todos los intentos de cambiarlo.

Si se puede leer, si se puede interpretar, entonces es que no se ha realizado, es que no se ha confundido con la vida, es que, a pesar de su afán subversivo se ha vuelto legible, interpretable.

José Luis Pardo

Si Ovidio fuera tuitero

1 Jul

¡Que no es vean maquillándoos!

En el amor es preciso obrar con arte.

Como no podía dar regalos daba palabras.

Mejor es buscar mujeres con edad y experiencia.

Haya algo que tengas en mayor estima que el cuerpo.

De mí no se aprende otra cosa sino los amores lascivos.

El artificio embellece siempre que se mantenga en secreto.

Añade a los dones del cuerpo las cualidades del espíritu.

La casualidad interviene en el desarrollo de los hechos.

Una divinidad airada se doblega ante una voz suplicante.

Venus en medio del vino ha sido fuego que al fuego se añadía.

Tú eres ingrávido y mucho más obediente al viento que tus alas.

Por medio del arte se mueven las rápidas barcas a vela y a remo.

El vino prepara el espíritu y lo hace receptivo para el acaloramiento.

El varón no sabe disimularlo, pero ella lo desea más escondidamente.

El amor furtivo es tan agradable para una mujer como para un varón.

Se puede celebrar con versos a las muchachas que lo han merecido.

Lo que te niego cuando me lo reclamas, deja de quererlo y te lo daré.

En un rostro silencioso se puede adivinar lo que sucederá más adelante.

Poco pueden los versos ante el dinero, pero algunas saben apreciarlos.

Diviértanse las que son hermosas: casta es aquélla a la que nadie ha solicitado.

La oportuna condescendencia es lo que principalmente gana los corazones.

Yo cantaré un amor que no tiene nada que temer y unos escarceos permitidos.

No el hecho de dar, sino el de reclamar un precio es lo que yo aborrezco y odio.

Si eres baja, siéntate para que si estás de pie no parezca que estás sentada.

No se callaron tus ojos ni la mesa escrita con vino, y también en tus dedos hubo letras.

Ulises no era hermoso pero era elocuente, y así hirió de amor a las diosas marinas.

A mí Venus me puso ante los ojos de todos como maestro en el arte del tierno Amor.

Dile tiernos halagos y palabras que regalen su oído para que ella se alegre con tu llegada.

Qué a punto he estado de advertiros que os cuidarais del olor a macho cabrío en los sobacos.

Antes que nada, penetra en tu mente la confianza de que a todas se las puede conquistar.

Ningún amor vale tanto como para que yo sienta una y otra vez deseos intensos de morir.

La locura de mi alma se convierte en sensatez de nuevo y ya ese rostro no cautiva mis ojos.

La sangre desapareció de mi rostro helado, y una profunda noche se puso delante de mis ojos.

Al verte desnuda se erguirá de pasión mi miembro y cumpliré, siendo anillo, el cometido de un hombre.

No preguntes qué edad tiene ni bajo qué consulado nació, sobre todo si ya no está en la flor de la vida.

El artificio resulta provechoso si se mantiene escondido, pero una vez descubierto produce vergüenza.

Ofrécete a mí como argumento fecundo para mis versos: surgirán versos dignos de quien los inspira.

¿Por qué afeas con lágrimas tus ojos delicados? Lo que tu padre era para tu madre, eso seré yo para ti.

Libraos las hermosas de fijar un precio por cada noche; no tiene buenos resultados un botín mezquino.

¿Por qué te apartas de mí? En vano lo haces, porque el límite de los asientos nos obliga a estar juntos.

Cupido: pesa poco y tiene además dos alas para elevarse volando, a las que es difícil imponer un ritmo.

Se han clavado en mi corazón las agudas flechas, y el fiero Amor revuelve mi pecho una vez conquistado.

Eres, y no te das cuenta, habladuría en toda la ciudad, en tanto que, sin ningún pudor, relatas tus hazañas.

¿Me preguntas por qué he cambiado? Porque me pides que te pague. Por ese motivo no me puedes agradar.

Es de creer que tú también has sido víctima del arco de Cupido: defiende la bandera de tu milicia en favor mío.

Para ser amado has de ser amable, y eso no te lo proporcionará tu cara ni tu apariencia externa únicamente.

Deja que soporte el frío durante toda la noche en medio de la escarcha, tendido en el umbral ante tus puertas.

De noche se ocultan las faltas y se quita importancia a cualquier defecto, esa hora hace hermosa a cualquier mujer.

Para que una mujer no te sorprenda en los escondites que ella conoce, no debes citar a todas en el mismo sitio.

He visto a los toros luchar por una compañera blanca como la nieve, y la ternera misma, mirándolos, les daba bríos.

Mientras el vigor y la edad lo permiten, soportad las fatigas: pronto vendrá la encorvada vejez con paso silencioso.

¿Qué regalos te hace, a no ser versos recién escritos, ése tu amigo el poeta?, muchos miles recogerás de tu amante.

También nosotros seremos cantados por el mundo entero, juntos los dos, y mi nombre estará siempre unido al tuyo.

Dos amantes no dan suficiente provecho: más seguro y sin que provoque ya celos, es el botín que se obtiene de muchos.

No es perjudicial un amor fingido; deja que crea que lo amas, pero ten cuidado de que ese amor no se mantenga gratis.

Os vi diciendo muchas palabras con movimiento de cejas; en vuestros movimientos de cabeza había buena parte de voz.

El hijo de Fílira enseñó a tocar la cítara a Aquiles cuando era pequeño y con este pacífico arte dominó su carácter violento.

La que tenga mal aliento, que nunca hable en ayunas y que siempre se mantenga a cierta distancia del rostro del hombre.

El dinero brilla con el uso, un buen vestido pide que se le lleve puesto, las casas abandonadas encanecen con el feo moho.

Como a tantos otros, pero sin que haya tenido yo que matar a nadie, Cupido me ha ordenado empuñar la bandera en su milicia.

Llévame puesto cuando bañes tu cuerpo con agua caliente y no te importe que mi engarce se estropee al contacto con el agua.

A pesar de su abandono estaba hermosa, como una Bacante tracia, cuando, fatigada, yace tendida al azar sobre el verde césped.

¿Por qué sueltas el espejo con mano triste? Te contemplas en él con unos ojos mal acostumbrados: no debes acordarte de ti misma.

Entérate de por qué a un camino se le llama “los nueve caminos” y escucha cómo los bosques, despojándose de sus cabelleras lloraron a Sifis.

Si hay alguien entre el público que no conozca el arte de amar, que lea esta obra y, cuando se haya documentado leyéndola, que ame.

La última instantánea de la inteligencia del mundo

5 Feb

Se terminó esa principalidad de la cultura anciana, patrimonial, basada en la experiencia, la memoria y el asentamiento sedimental de lo ya sabido: ella carece de respuestas frente al mundo que tenemos, frente al que viene encima. No es que la juvenil posea respuestas. Es que en ese carecer de alguna, ella se siente cómoda, en su sitio. En el mundo –en su refractaria inasequibilidad contemporánea- el que se ha hecho insultantemente joven, irresuelto, y toda la demanda que eso arroja señala el único sector de la población que no ha perdido la capacidad de ser sí mismo –en medio de esa devastación (de la inteligencia, de la capacidad de comprender). Como se dijo hace algún tiempo del surrealismo, puede ahora decirse de la cultura de la juventud: representa la última instantánea de la inteligencia del mundo.

José Luis Brea, en El net.art y la cultura que viene.Bogotá: Universidad Nacional de Colombia. 2009. Página 35.

Compulsión de repetición

5 Feb

Cada vez la necesidad de archivo es menor, toda la información se encuentra en línea, es meramente operativa, horizontal. Todo dato relevante está activo en la propia operación, en la programación que procesa. No hay tradición, no hay memoria -salvo la propia memoria archivada de trabajo, de proceso. Y ella es una memoria sin imagen, una mera disposición lingüística, performacional, una especie de arquitectura espasmódica de unos y de ceros, de síes y de noes, que juegan en todo momento su influencia inmediata. La fuerza que lo mueve no es el recuerdo, la tensión de repetición de lo ya conocido. No hay figuras que contengan, la tradición ya no es operativa, como fuerza genésica. Los nuevos signos se alumbran a sí mismos sin el recurso a cualesquiera formas ya conocidas, ni siquiera configuradas. La repetición de lo idéntico ya no es la estructura profunda de la forma de nuestra cultura, por fin comparece en la historia de la humanidad, un modo de cultura que no trabaja bajo las figuras de la tradición, de la re-presentación de lo idéntico.

José Luis Brea, en El net.art y la cultura que viene. Bogotá: Universidad Nacional de Colombia. 2009. Página 35.

Raymond Chandler en la entrega de los premios

4 Feb

Si usted puede pasar frente a las caras horriblemente idiotas en las gradas afuera del salón sin un sentimiento de colapso de la inteligencia humana; si puede soportar la tempestad de flashes estallando ante los pobres pacientes actores que, como reyes y reinas, nunca tienen derecho a lucir su aburrimiento; si puede echar una mirada a esta asamblea de lo que se supone que es la élite de Hollywood y decirse, sin un sentimiento de angustia: “en estas manos están los destinos del único arte original que ha concebido el mundo moderno”; si puede reírse, y probablemente lo hará, de los chistes de los presentadores en el escenario, chistes que no fueron los bastante buenos para usar en sus programas de radio; si puede soportar el falso sentimentalismo y los lugares comunes de los funcionarios y la afectada dicción de las reinas del glamour (debería oírlas después de cuatro martinis); si puede hacer todo eso con elegancia y placer, y no sentir una oleada de horror salvaje y desamparado ante la idea de que la mayoría de estas personas realmente se toman sus vulgares actuaciones en serio; y si después puede salir a la noche a ver a la mitad de la fuerza policial de Los Ángeles reunida para proteger a los seres dorados de la plebe en los asientos gratuitos, aunque no puedan protegerlos de ese espantoso gemido que produce su aparición, como el destino silbando a través de una caracola vacía; si pueden hacer todo eso y seguir pensando a la mañana siguiente que el negocio del cine merece la atención de una sola mente inteligente y artística, entonces es seguro que usted pertenece al negocio del cine.

El simple arte de escribir. Raymond Chandler. Cartas y ensayos escogidos. España:

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Un bruto muy diestro

4 Feb

En El artista: hombre de mundo, hombre de multitudes y niño hay una reflexión de Baudelaire que no ha dejado de inquietarme desde que la leí: la idea de que la mayoría de los artistas son brutos muy diestros: escritores, pintores o músicos que sólo se dedican a escribir, a pintar o a componer. Creo que Baudelaire tiene razón en esta idea, tanto como cuando afirma que los verdaderos escritores pasan por dolorosas crisis en las que odian la escritura y la literatura tanto como a quienes se ejercitan en este oficio, en el de escribir y leer. Supongo que estas reflexiones parten de su propia frustración ante la imposibilidad de dejar para siempre la literatura o, bien, ante su timidez y falta de iniciativa para llegar a ser tan activo y polifácetico como algunos de sus más admirados artistas o filósofos.