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La religiosidad cósmica

5 Feb

La Religiosidad Cósmica es más evidente en el Budismo, como nos lo muestra Schopenhauer. Los mayores genios religiosos fueron y son admirables por no admitir dogmas ni dioses con similitudes humanas. Por eso, no puede existir una Iglesia que se defina como cósmica, y también serán los herejes de siempre quienes se acerquen más a lo cósmico. Con frecuencia, éstos fueron considerados santos o sabios idealistas, por sus contemporáneos.

Los hombres de la Religión Cósmica, que no tienen un concepto de Dios ni una teología ¿pueden comunicarse? Mi explicación es que, para esa comunicación, están el arte y la ciencia. Ellos despiertan el sentimiento de quienes se encuentren dispuestos a recibirlo.

Albert Einstein.

La idea de Dios de Albert Einstein

5 Feb

Mi idea de Dios consta de un gran sentimiento relacionado con la convicción de que hay una razón expresándose en la Naturaleza. Según el modo como se exprese, podría llamársele «fantástica».

Dios es complicado, pero no es malo. Me basta con aceptar que la vida eterna es un misterio, con estar consciente e intuir la arquitectura magnífica del mundo existente y tender a comprender la parte más pequeña de la religión que se evidencia por medio de la Naturaleza.

Todo trabajo científico tiene en sus cimientos una parte delicada, el convencimiento de que la razón es base para el mundo y sólo por ella puede comprendérselo. Esa convicción se vincula con el sentido más profundo de la existencia de una mente superior que encuentra su expresión en el campo de la experiencia. Yo lo llamo la idea de Dios, pero corrientemente se denomina panteísmo.

Me maravilla pensar en la fe profunda que Newton y Kepler tuvieron en la racionalidad estructural del mundo y qué deseo inmenso de conocer aunque más no sea un atisbo de razón mostrada del mundo.

Hay en la Naturaleza una gran armonía interior. Es una característica tan fantástica que quizás, a partir de hechos aparentemente desconocidos, se pueda llegar a descubrir fenómenos que jamás se observaron antes; todo con la certeza de que se puede esperar sin miedo y sin curiosidad en el momento de enfrentar la experiencia.