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Juguemos al sí y al no

28 Nov

¿La censuraron de nuevo en Twitter?

Sí.

¿Quienes dieron el golpe esta vez se adjudicaron la cerrada de la cuenta y lo anunciaron con orgullo como cuando suspendieron ?

No.

Fueron dos golpes duros este año. Bloqueada de una cuenta con 37.000 seguidores y cerrada de otra con 11.000.

Sí.

¿Hay un grupo de personas celebrando la cerrada de la cuenta?

No.

¿Hay un grupo de personas denunciando la cerrada de la cuenta?

No.

¿Le habían cerrado la cuenta antes?

Sí.

¿En 2012?

No.

¿En 2010?

Sí.

¿Le cerraron la cuenta con un enlace malicioso, como en el lejano 2010?

No.

¿Sabía que le iban a cerrar la cuenta?

Sí.

¿Alcanzó a avisar que estaban intentando vulnerar la seguridad de su cuenta?

Sí.

¿Es cierto que su cuenta parecía inviolable porque le habían dado la clave para hacer muy fuerte la seguridad, para que no volvieran a robársela o cerrársela?

Sí.

¿Sospecha de alguien?

No.

¿Odia a la persona o grupo de personas que la censuraron de nuevo?

No.

¿Los perdona como siempre?

Sí.

¿Usted sabe lo que es el odio?

No.

¿Creó una cuenta ayer para conversar con las veinte personas que le simpatizan?

Sí.

¿Sólo una de ellas la ha identificado?

Sí.

¿Hablaron a través de mensajes privados?

Sí.

¿Con esa cuenta tiene menos de diez seguidores?

Sí.

¿Se siente poca cosa al sentirse ignorada?

No.

¿Espera que todos la reconozcan?

No.

Una persona le ofreció una cuenta con cincuenta mil seguidores para que  “no se deje callar”. ¿Va a hacer uso de esa cuenta?

No.

¿En su caso ganó la censura, la intolerancia y la indiferencia?

Sí.

¿Creó esa cuenta para despedirse de las veinte personas que le simpatizan?

Sí.

¿Extraña la fama de ?

No.

¿Se va a dedicar a leer y a escribir?

Sí.

¿Le queda un pésimo recuerdo de su experiencia en Twitter?

No.

¿Conoció gente agradable?

Sí.

¿Se enteró de la realidad nacional en tiempo real?

Sí.

¿Twitter sirve para algo?

Sí.

¿Se pierde mucho tiempo en Twitter?

Sí.

¿Su nueva cuenta es ?

Sí.

¿Cerrará esa cuenta después?

Sí.

¿Este año?

Sí.

¿El 31 de diciembre?

Sí.

¿2015 fue un año de grandes cambios?

Sí.

¿Eso le gusta?

Sí.

¿Está triste?

No.

¿Twitter es más adictivo que el bazuco?

Sí.

¿Ha probado el bazuco?

No.

¿Pero se imagina el efecto?

Sí.

Cuando dejó Facebook se despidió con una frase célebre: “Ya dije lo que tenía que decir”. ¿Siente que esa frase aplica para su salida de Twitter?

Sí.

¿Desea de todo corazón no volver a crear una cuenta en Twiter cuando elimine ?

Sí.

¿Cree que también van a suspender o borrar ?

Sí.

¿Si la borran crea otra cuenta para despedirse de los veinte tuiteros que le simpatizan?

No.

¿Cree que ellos leerán esta entrevista?

Sí.

¿Y dan por entendido que los recordará durante un buen tiempo?

Sí.

¿Eso es todo?

Sí.

¿Por qué renuncio a Whatsapp?

17 Oct

Desde hace menos de un año uso la aplicación llamada Whatsapp y hoy decidí renunciar a semejante privilegio.

¿Por qué renuncié?

Por varios motivos:

  1. Whatsapp hace a la gente más dependiente del teléfono.
  2. La mayoría de las conversaciones son conversaciones estúpidas.
  3. Se deja de hablar por teléfono, se termina olvidando la voz de la familia y los amigos.
  4. Es un sistema de control. Como soy una persona educada siempre respondía los mensajes y tenía que dar explicaciones todo el tiempo sobre dónde estoy, haciendo qué cosa, con quién, hasta qué hora…
  5. Es impresentable que las personas se reúnan a leer conversaciones ajenas. Varias personas gozaron de lo lindo mostrándome conversaciones ajenas y es evidente que mis conversaciones también son de dominio público. Eso es simplemente asqueroso. Las conversaciones vía Whatsapp empiezan siendo privadas y terminan siendo públicas.
  6. Se desarrolla una especie de espionaje entre los contactos, se vigilan los movimientos entre todos: ¿Está en línea? ¿Por qué no me responde si está conectado? ¿Por qué desconectó los datos? ¿Por qué tarda tanto tiempo en responder? ¿Por qué sólo me responde con “frases” del tipo Ok, jajaja, ya…? ¿Por qué no se ha conectado hoy? ¿Por qué desactivó la última hora de conexión? ¿Por qué me dejó en visto? ¿Por qué no nos volvimos a ver sino que sólo hablamos desde aquí?…
  7. Se tratan temas serios o dolorosos como si fueran una tontería más: muertes, partos, cirugías, pérdidas de todo tipo como si se tratara de una tontería más. Ese es uno de los principales motivos para renunciar a Whatsapp. La llamada telefónica y la conversación cara a cara no son tan frías como un simple chat.

Como no soy una persona superficial y me interesan de verdad y de todo corazón las relaciones humanas renuncio a esa aplicación tan fría, a esa miseria a la que están unida millones de personas que seguramente no la disfrutan sino simplemente se dejan arrastrar porque Whatsapp se ha convertido en una imposición social. Si no tienes Whatsapp no eres normal.

Sé que pierdo dos o tres ventajas de tener esa aplicación en el teléfono pero sé también que es más lo que gano que lo que pierdo desintalándola. Viví durante cuarenta y cuatro años sin Whatsapp y mi vida social no fue un fracaso. Creo que vale la pena seguir viendo a  la gente embrutecida mirando todo el tiempo una pantalla. Riendo, llorando y hablando solos con la ilusión de que no están tan solos, de que tienen muchos amigos y todo el tiempo están conectados para decirse cuánto se aman y se extrañan.

No quiero terminar convertida en una idiota entre millones de idiotas.

Creo que vale la pena resistir.