Las mujeres y el poder

16 Jul

A los cincuenta años muchas mujeres están muertas, enfermas, vencidas o amargadas porque descubrieron demasiado tarde, cuando ya no vale la pena lamentarse ante el tiempo perdido, que tanto esfuerzo no sirvió para nada. Creyeron en el esfuerzo, fueron educadas en el “feminismo” que no las liberó de nada sino que les encomendó nuevas tareas, el doble de las que hacen los hombres: las mujeres deben ser amables, deben competir con los hombres en el estudio y en el trabajo, deben ser madres, esposas, cocineras y buenas anfitrionas. Si no hacen todo eso no son buenas mujeres y en lo más íntimo de su ser parece que la mayoría de las mujeres sólo quieren ser madres y conseguir marido (por eso se “arreglan” tanto) y se engañan a sí mismas posando de académicas, intelectuales, políticas y empresarias porque al parecer esas tareas no forman parte de su naturaleza. Aspirar al poder, gozar del poder, luchar por el poder es más asunto de hombres, a las mujeres el poder no las excita, se excitan más con los adornos que compran, muchas trabajan para comprar adornos y por eso el marketing trata a las mujeres como niñas.

He visto morir y enloquecer a varias mujeres que soñaron con el poder y nadie sabe que existieron, que fueron mujeres aguerridas convencidas del camino que estaban recorriendo. A ellas, a las caídas en combate nadie las conoce, me conocen más a mí que he pasado la mayor parte de la vida comiendo, durmiendo y viendo sufrir al prójimo, viendo todos los días gente correr y morderse unos a otros, fingir desinterés, llegar a niveles grotescos de zalamería, hipocresía y autohumillación para demostrarse a sí mismos y a los demás que van a llegar muy lejos y no llegan a ninguna parte, es como si no se hubieran movido un sólo centímetro durante años. Hombres y mujeres, claro. Gente inocente corriendo detrás de la nada, buscando fama, fortuna o poder y casi todos fracasaron porque es poco lo que se puede hacer después de haber cumplido cincuenta años.

A las mujeres les va peor que a los hombres en su carrera hacia el fracaso porque las mujeres tienden a ser más entusiastas, se comprometen más, se esfuerzan más porque tienen que hacer el doble de esfuerzo que los hombres para que las reconozcan como inteligentes, por ejemplo.

Las mujeres artistas para ser famosas tienen que estar muertas y venden mejor la Obra las lesbianas, las locas, las tristes, las suicidas y las borrachas. Ser cualquiera de esas mujeres da un poco de risa porque no vale la pena tanto sufrimiento para ser reconocido como artista, sin contar con el hecho de que en vida pocas han gozado de esos placeres. La obra de una mujer se reconoce después de haber cumplido ochenta años o tres o cuatro metros bajo tierra.

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