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Señora desde los 45 años

6 Abr

Estábamos jugando a la casita, a los esposos, a la familia feliz y realizada con Andrés, pero un día decidimos que era preciso parar con ese juego porque no éramos niños y no podíamos seguir así, sumidos en la irresponsabilidad. El y yo no éramos serios, no llegamos a la adultez como pareja.

Pasó un año y yo sigo siendo la misma, incluso creo que me río más ahora que hace un año, me río sola y acompañada, en público y por teléfono, pero ha ocurrido algo sorprendente: ahora sí me siento como una señora y cada vez que se refieren a mí como Señora me gusta y lo disfruto. Y la pregunta es simple: ¿Por qué?

La convivencia no le agregó nada a mi vida pero la recuperación de la soledad sí. Me siento bien, siento que empiezo una nueva etapa de mi vida. Me gusta ser señora, creo que por fin estoy rozando la etapa adulta, me gusta apropiarme de mi nuevo papel, estoy aprendiendo a asumirme como La señora Elsy. Cuando me dicen señorita me ofendo y corrijo al atrevido.

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Como decía Nietzsche: puro afán de dominio

6 Abr

Un comentario de Gustavo Vélez Arcila que vale la pena convertir en post. El comentario fue dejado en el post titulado “Las ventajas de no tener hijos”:

La naturaleza tiene todas las artimañas para garantizar este “torrente de gente”, y hasta en la reproducción vegetal acude al engaño para polinizar ; en nosotros escoge el momento de mayor inconsciencia e irresponsabilidad para la reproducción , segundo te muestra un ser maravilloso y joven que el tiempo te va mostrando que solo era el instrumento para la perpetuación de esta especie tan poco recomendable como es la humana y el cincel para tallar un ser perfecto que es el que demanda la piedrita en el zapato en que ahora se te corvirtió el idilio para al final te confieses que las razones que te movían , ya despojado el proyecto de las cintas y las rosas , era bien narcicistas: ver tu fenotipo reproducido en un ser que te obedece y complace , y abrirse a tumbar selva para establecer una estirpe a codazos en un mundo que no comparte ni regala nada ,  como decía Nietzche , puro afán de dominio.