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Seis piropos cortos para esta princesa

7 Feb
  1. Esta solitaria chica con pocas habilidades comunicativas la va a extrañar. No olvido fácil  y menos a una persona como usted.
  2. Me gusta la persona que usted es, tiene mi respeto y admiración por la vida que lleva. Ya quisiera tener un alma libre y ver pasar el tiempo como usted lo hace.
  3. Me tranquiliza saber que su claridad mental, resistencia y frescura la mantendrán donde debe estar, al margen de esta sociedad que tanto repudio inspira.
  4. Le agradezco compartir con generosidad sus conocimientos, ser una mujer independiente y crítica y lamento no poder leer sus apuntes diariamente.
  5. Me parece que de alguna forma cuando es agresiva lo que pretende es llamar la atención de la persona que se puede sentir acosada para que crezca, se pellizque y deje fluir su creación de manera auténtica más allá de poses y de marcadas manipulaciones para destacarse en medio de la frivolidad.
  6. Leo más su blog que la cuenta de Twitter.

Palabras dulces y tiernas, de esas suaves como un beso

7 Feb

Quisiera mandarte únicamente palabras dulces y tiernas, de esas suaves como un beso que algunos saben decir pero que, en mi caso, se quedan en el fondo del corazón y expiran al llegar a los labios. Si yo pudiera, cada mañana tu despertar se vería perfumado por una olorosa página de amor.

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Una atracción fatal

7 Feb

Una atracción fatal me empuja hacia los abismos del pensamiento, me lleva al fondo de esos precipicios interiores que jamás se agotan para los fuertes.

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Adiós, trata de olvidarme; yo nunca te olvidaré

7 Feb

Adiós, trata de olvidarme; yo nunca te olvidaré. Te equivocaste al decirme que sólo sentía por ti curiosidad. Hay más, pero tú sólo crees en las cosas cuando son extremas. Adiós otra vez. Siempre que necesites algo me encontrarás.

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Autoentrevista sobre autoficción

7 Feb

Lleva dos meses leyendo sobre autoficción y a veces aparecen las dudas. ¿Era todo más sencillo cuando no sabía que estaba escribiendo la literatura del futuro?

Sí, claro. Era todo mucho más fácil, la vida y la escritura.

Ahora sabe que usted es un personaje que sabe escribir y que es hábil para hacerse leer como tal.

Sí.

¿Es más autora, crítica literaria, humorista, irreverente, erudita, persona o personaje?

Es una mezcla absurda de todo eso y me da miedo terminar perdiendo la esencia de mi ser porque parece como si viviera en función de la escritura. A veces siento que no vivo por vivir sino para narrar lo vivido y eso me hace sentir un poco culpable, siento que exprimo a mis amigos, que mientras hablo con ellos la persona que escribe está muy atenta a la conversación para no perder la esencia de la experiencia, procesarla mientras duermo y cuando ha sido completamente asimilada salto al teclado antes de la cinco de la mañana y escribo.

¿Escribe sobre todo lo que vive?

No, escribo sobre lo que mi mente me pide que escriba mientras duermo.

¿De diez experiencias vividas cuántas narra?

Una.

¿La gente que usted menciona en sus textos la autoriza a mencionarla?

Nunca les pido una autorización porque cuando vivo no sé si lo que estoy viviendo se convertirá en escritura.

¿Algunas personas le han pedido no ser mencionadas en sus textos?

Sí.

¿Quiénes?

Andrés, mi sobrino y un tuitero con el que hablo desde hace menos de un mes.

¿Por qué no quieren ser mencionados?

Cada quien tiene sus razones. Es molesto para ellos porque mucha gente lee y sus amigos los identifican y les hacen bromas o los ven como almas de élite y los tres son personas muy humildes, sin sed de protagonismo.

¿Usted escribe sobre qué tipo de personas?

Me gusta escribir sobre las personas más admirables y sobre las más despreciables.

Pero últimamente ha dejado de escribir sobre gente despreciable. ¿Por qué?

Porque he estado muy ocupada con la gente admirable y porque ahora tengo más amigos, me he convertido en una persona muy sociable. La farándula y los escritores colombianos no me interesan mucho en este momento.