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Ni amor ni odio

6 Dic

Los mejores afectos con frecuencia me irritan desmesuradamente. ¿Me comprenderás hasta el final, soportarás el peso de mi tedio, mis manías, mis caprichos, mis desánimos y mis coléricas mudanzas?

Gustave Flaubert a Louise Colet

Mi vida es casi tan triste como la del pobre Flaubert porque los mejores afectos con frecuencia me irritan desmesuradamente y poca gente entiende un sentimiento como ese.  Cuando los rechazo porque me admiran sin medida se molestan y algunos terminan odiándome, me odian porque no admito la admiración desmedida. Es extraño. Creen que estoy obligada a agradecer la admiración y a mí la admiración me desarma, me hace sentir culpable porque no soporto tener club de admiradores. ¿Será porque mucha gente admirada por muchos es gente despreciable? ¿Será porque la admiración le quita libertad al admirado y lo aleja de aquello que lo hacía digno de admiración? ¿Será porque muchas personas admiradas se convierten en personas vanidosas que terminan valiendo más como presencia que por su obra? Debe ser triste que se imponga la presencia.

La admiración desmedida sorprende tanto como el odio concentrado porque ningún ser humano debe doblegarse ante otro ser humano y porque ningún ser humano debe sentirse con el derecho a odiar y aspirar a hacerle daño a otro ser humano sólo porque no comparten puntos de vista. Se puede tener una opinión favorable o desfavorable de alguien y esa opinión puede ser o no aceptada, pero una opinión, un texto escrito, un discurso, no puede conducir al fanatismo ni al deseo de destrucción de quien lo escribe porque la escritura no se corresponde siempre con la persona que escribe y porque los textos escritos precisan de tiempo (en algunas ocasiones más de cien años) para saber si quien los escribió estaba equivocado o no. Si estaba equivocado su yerro no debe convertirlo en víctima y los lectores no tienen ninguna autoridad para asumir el papel de verdugo. Lo digno sería que manifestaran su inconformidad a través de un texto escrito, para que haya paridad.

¿Vale la pena escribir en internet?

6 Dic

Lo que me sorprende es que debajo de esas críticas se note un odio contra mí, contra mi persona, un prejuicio denigrador.

Gustave Flaubert

Cometí la imprudencia de leer esta mañana algunos papeles públicos; repentinamente, una lasitud como el peso de veinte atmósferas se abatió sobre mí, y me he visto paralizado ante la espantosa inutilidad de explicar cualquier cosa a quien fuese. Quienes saben, me pueden adivinar, y para los que no quieren o no pueden comprenderme, amontonaría en vano las explicaciones.

Charles Baudelaire

Hay momentos en los que me siento halagada al saber que hay gente que dice que me odia porque lee lo que escribo, me hacen sentir como Sade, Flaubert, Baudelaire, Benjamin… Más si tenemos en cuenta que no he publicado ningún libro, no existo en la Historia de la Literatura Colombiana Contemporánea, no he participado en ningún concurso de cuento,  no acepto entrevistas, no escribo columnas de opinión ni asisto a eventos culturales de ningún tipo. No existo como intelectual ni como escritora pero hay gente que me odia porque no le gusta lo que escribo. El mío es un triste dilema.

También hay momentos en los que deseo no ser tan “famosa” porque esa “fama” me la he ganado escribiendo en internet y como en internet impera la ley del monte y el 98% de los usuarios que comentan o envían mensajes privados son anónimos, entonces el precio de la “fama” es muy agotador.

Como le ocurre a las grandes mentes de todos los tiempos me acusan por haber escrito ciertos textos y yo como “escritora” esperaría que quienes me acusan me explicaran con otro texto qué es lo que tanto les molesta, pero en buenos términos, no con insultos, amenazas y malas palabras.

Lo he dicho veinte veces y lo vuelvo a decir:

  1. Soy una persona común.
  2. No tengo amigos influyentes.
  3. No busco fama.
  4. No busco dinero.
  5. No busco prestigio.
  6. Escribo porque tengo mucho tiempo libre.
  7. El 98% de los textos que publico en este blog son sobre oralidad, lectura, escritura, crítica literaria, literatura colombiana…
  8.  La  mayor parte de mi tiempo transcurre leyendo.
  9. Soy una persona indefensa.
  10. No sería capaz de hacerle daño ni a una mosca.
  11. ¿Vale la pena atacar de forma violenta e irracional a una persona como yo?