Archivo | noviembre, 2015

Gracias por sus palabras

23 Nov

“Y es entendible porque tienen que sobrevivir, o quieren hacer circular su “arte”. Yo creo que usted es admirable por eso, porque es honesta y no busca plata ni amigos influyentes, sin embargo creo que usted tiene un standart (no encontré otra palabra) ético muy alto, o sea usted mide a los demás desde su ética, o la ética que usted practica, y así es difícil porque el 99.9% de la gente, sobretodo en este país, no puede llegar hasta ese nivel ético. Lo que le pasa a Vallejo también”.

La escritura es lo desconocido

22 Nov

Hay una locura de escribir que existe en sí misma, una locura de escribir furiosa, pero no se está loco debido a esa locura de escribir. Al contrario.

La escritura es lo desconocido. Antes de escribir no sabemos nada de lo que vamos a escribir. Y con total lucidez.

Es lo desconocido de sí, de su cabeza, de su cuerpo. Escribir no es ni siquiera una reflexión, es una especie de facultad que se posee junto a su persona, paralelamente a ella, de otra persona que aparece y avanza, invisible, dotada de pensamiento, de cólera, y que a veces, por propio quehacer, está en peligro de perder la vida.

Si se supiera algo de lo que se va a escribir, antes de hacerlo, antes de escribir, nunca se escribiría. No valdría la pena.

Escribir es intentar saber qué escribiríamos si escribiésemos -sólo lo sabemos después- antes, es la cuestión más peligrosa que podemos plantearnos. Pero también es la más habitual.

La escritura: la escritura llega como el viento, está desnuda, es la tinta, es lo escrito, y pasa como nada pasa en la vida, nada, excepto eso, la vida.

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Globos, nubes y burbujas

22 Nov

Una persona que me conoce de toda la vida -mucho más de lo que me conozco yo- me dice a gritos que no soy de este mundo y que no haga nada para cambiarlo porque los demás no entienden lo que quiero decirles y su ignorancia, su desconcierto, su asombro ante mi arrojo, en vez de sorprenderlos, o al sorprenderlos mucho, no los hace benévolos sino violentos.  Me dice que me ama como no ama a nadie más en la vida  y que le dolería mucho perderme, que por querer ser una heroína puedo terminar convertida en un ángel caído y que de sólo pensar que pudiera morir o ser atacada por alguien que no me comprende o me comprende mal, el solo hecho de pensar que alguien piense en hacerme daño le duele más que cualquier otro dolor experimentado en su vida, porque me ama de verdad, más allá de este mundo y de todos los demás. Me dice que es preferible vivir en mi mundo que tratar de hacerle ver el mundo de forma diferente a los demás porque los demás no entienden, no entienden, no quieren o no pueden entender. Me dice que puedo morir satisfecha porque una persona, sólo una, sólo ella, me comprende de verdad. Nadie más. Me dice que no conoce a nadie como yo, que es imposible conocer a alguien como yo y que es comprensible que mucha gente se desconcierte ante ciertas actitudes y reaccionen de forma equivocada o desproporcionada.

Esa persona generosa me pide que vuele como cuando era niña, me pide que me olvide del mundo y vuelva a pensar en los globos, en las nubes y en las burbujas que me sedujeron durante tantos años. Las nubes, las burbujas y los globos de la edad adulta son los libros y la escritura. Me pide que escriba sólo sobre libros, me pide que me olvide de las redes sociales, que evite el trato con gente que no me conoce cara a cara, me pide que evite a las personas que no me han visto sonreír. Me pide que recuerde el entusiasmo con el que cada tarde durante horas me consagraba a ver volar un objeto inservible, me pide que me olvide del mundo y me concentre en mí porque pensar en el mundo se ha convertido en un ejercicio peligroso y yo tengo por quién vivir. Me dice que está segura de que si me olvido del mundo y me concentro en mí el día menos pensado me podrían brotar  alas para regresar al mundo que de verdad me pertenece, porque esa persona cree que soy un ángel caído del cielo.

Escribe, no hagas nada más

21 Nov

Una de mis autoras favoritas de la infancia fue Marguerite Duras. Gracias a algunas ideas suyas he vivido la mayor parte de mi vida sola, 24 años para ser exacta. Ella vivía en una casa inmensa en medio del bosque y tenía jardín -como Emily Dickinson, Rilke y Virginia Woolf. Yo también soñaba con una casa inmensa para mí sola -con jardín para invocar a las hadas- pero en Bogotá ese es un sueño muy difícil de realizar. Tendría que haberme ido a vivir al campo y creo que no es necesario exagerar porque aquí tengo la biblioteca Luis Angel Arango y ese espacio termina siendo más valioso que una casa inmensa. Tengo una casa no tan inmensa, aspiro a vivir sola aquí, en esta casa, el tiempo que me queda de vida. Sean siete horas o treinta años.

Uno de mis libros favoritos de Marguerite Duras se titula Escribir, lo he leído más de veinte veces y empecé a leerlo de nuevo. Hoy más que nunca me siento identificada con esta mujer que sabía desde la infancia -como yo- que su vida se construiría a partir de dos palabras simples: escritura y soledad.

Con ustedes, mi mentora:

Alrededor de la persona que escribe libros siempre debe haber una separación de los demás. Es una soledad. Es la soledad del autor, la del escribir. Para empezar, uno se pregunta qué es ese silencio que lo rodea. Y prácticamente a cada paso que se da en una casa y a todas horas del día, bajo todas las luces, ya sean del exterior o de las lámparas encendidas durante el día. Esa soledad real del cuerpo se convierte en la, inviolable, del escribir. Nunca hablaba de eso a nadie. En aquel periodo de mi primera soledad yo había descubierto que lo que yo tenía que hacer era escribir. Raymond Queneau me lo había confirmado. El único principio de Raymond Queneau era éste: “Escribe, no hagas nada más”.

Marguerite Duras (1914-1996), écrivain français, chez elle. Paris, 1955.

Marguerite Duras (1914-1996), écrivain français, chez elle. Paris, 1955.

 

Los restos de un libro no escrito

20 Nov

Las obras no acabadas suelen gozar del raro y a veces merecido prestigio que se otorga a lo fragmentario (sí, estoy pensando en Walter Benjamin y su proyecto de la obra de los pasajes). No dicen todo lo que se proponía decir, pero en sus silencios queda como fijada a perpetuidad una promesa cuyo cumplimiento llega a convertirse en reto u obligación para futuros intérpretes. Esta suerte de lo incompleto ha recorrido las notas y los ensayos que he ido publicando en este blog. Son los restos de un libro no escrito. Bien podría pensar el lector que he muerto y no hay un alma generosa que se encargue de organizar “la obra”.

Ahora quiero cambiar de estilo. Quiero escribir frases cortas separadas por puntos. No por comas. Quiero que cada frase sea como un puño. Quiero que el lector tiemble cuando las lea.  Que se convenza de una vez por todas -y para siempre- de que soy una paciente psiquiátrica y escribo desde la habitación de un hospital bajo el efecto de un droga que me pone a pensar incoherencias y que esas incoherencias son  redactadas luego en este blog (usando todos los signos de puntuación). En lo profundo de su ser sabrá que soy la persona más cuerda que ha leído (y esa certeza le producirá angustia y un poco de remordimiento), pero me seguirá llamando con aire de prepotencia La loca Elsy. Sabe que en realidad escribo desde la comodidad del hogar y soy una señora gorda y bonachona. No podrá parar de leer porque mi estilo es adictivo y sabe que  esto es escritura y nada más. Buena escritura. Estilo premeditado. Puro cálculo y obstinación. Pasemos al siguiente párrafo:

Esta escritura es peligrosa porque no está la persona, el cuerpo ni la voz. Las frases cortas asustan. Parece escritura esquizofrénica. Pero no es una esquizofrénica quien escribe. Sino una persona muy culta que compró muchos libros este año. Con la intención de hacer varios experimentos. Entre el 21 de noviembre y el 31 de diciembre.

Esta mañana hablé dos horas por teléfono sobre mi nuevo estilo. Mi interlocutor estaba un poco nervioso. Le dije que voy a mezclar dos estilos literarios. Que nadie será capaz de descifrarlos.

Anímate a hacer algo de veras

20 Nov

Cada cierto tiempo aparece una persona sin talento a decirme que probablemente yo sí lo tengo pero me falta esforzarme. Hoy quiero compartir este mensaje con ustedes, es un comentario dejado en el blog, no en este sino en el otro, en el que desaparecerá el 31 de diciembre de 2015:

Honestamente, antes yo solía pensar que abstenerme o quedarme fuera de un intento era salvarme de todo lo malo que eso traía, pero luego descubrí que eso es una justificación para no esforzarme e intentarlo como los demás. El mérito está en superar, no en negar, en hacer algo, y una vez hecho, lidiar con lo que no te gusta, pero no en quedarse fuera criticando sin intentarlo nunca, eso es solo engañarse a una misma.
Anímate a hacer algo de veras y a persistir en ello en vez de evadirlo. Creo que tienes el talento.

¿Cómo vive la mayor parte de la gente sin pensamientos?

20 Nov

Cómo vive la mayor parte de la gente sin pensamientos. Hay mucha gente en el mundo (usted lo debe haber notado en la calle). Cómo viven. Cómo sacan fuerzas para vestirse por las mañanas.

Emily Dickinson

Las preguntas que se hace la artista son preguntas nada tontas. Yo también me las hago (sin ser artista y sin ser famosa) y no encuentro ninguna respuesta. Sólo encuentro (pobre corazón atormentado) amenazas de muerte y de ataques con ácido en la cara. Me tienen prohibido preguntar.

Mi miseria consiste en que a pesar de los peligros que me acechan no puedo parar de hacerme las mismas preguntas y no se me pasa por la mente que pueda ser peligroso, que pueda haber alguien esperándome en la calle para -en el momento menos esperado- acabar conmigo o  dejarme un recuerdo en la cara para que aprenda a respetar.

¿A respetar a quién?

¿Quién se merece respeto en un país como Colombia?

A pesar de las frases amenazantes que retumban en mi cabeza, frases del tipo: “en cualquier lugar puede estar el que le va a lavar la cara con acido hagalo una vez mas y le juro que le hago joder esa jeta asquerosa ni una mas gonorrea”, a pesar de ese mensaje cargado de odio no sé ser precavida en la ciudad del miedo, no puedo parar de sonreír mientras camino  y saludo a la gente, porque camino por calles por donde transita  gente que me conoce y cree que soy una persona jovial.  Y lo soy. Mi agresor debería conocerme en persona o conversar conmigo durante veinte minutos y pensar mientras ve mi mirada y oye el tono de mi voz si Bogotá sería una mejor ciudad sin mí.

No me atrevo a ir a la estación de policía a decir que tengo miedo ni me atrevo a caminar con precaución para despistar a la persona que me persigue para saber si me estoy comportando a la medida de su deseo y su gusto.

Me cuesta mucho creer que una persona que me lee puede llegar a atentar en contra mía. Si lee es porque le interesa lo que escribo y si no le interesa o no le gusta debería ignorarme y ya. Si mi nuevo agresor lo piensa bien debe admitir que soy una persona común que pasa la mayor parte de su miserable vida leyendo y escribiendo. ¿Cuál es mi delito? ¿Escribir sobre las estrellas de la farándula? ¿Por eso me van a echar ácido en la cara? ¿Tanto vale y tan importante es esa gente?

¿Qué tipo de preguntas se haría Emily Dickinson si tuviera cuenta en Facebook, en Twitter y en Instagram?

¿Cuántos amigos tendría en cada red?

¿Iría a Juan Valdez con sus amigos?

¿Estaría dichosa en las redes sociales?

¿Qué pensaría de los viajes en Transmilenio si fuera bogotana?

¿Cómo podría hacer la vida tolerable con tantos amigos en cada red social sin sentir que no le falla a ninguno y que a medida que aumenta la cifra es menos auténtica? 900 en total, 300 en cada red (sin contar los contactos en WhatsApp).

¿Sería un troll o un fake?

¿La censurarían?

¿La amenazarían de muerte y de ataques con ácido en la cara por escribir lo que piensa en un blog como este?

¿Qué pasaría si escribiera frases como las que leerán a continuación en su cuenta de Twitter con nombre propio y foto real?

¿Ya estaría muerta?

¿La buscarían para matarla o para decirle que la admiran?

¿Por qué esta mujer tan insignificante tiene tanto que decir sobre el siglo XXI?

Son muchas preguntas y ninguna respuesta:

La vida es para dos. Nunca para un comité.

La verdad es algo tan infrecuente que es preciso decirla.

Mi vida ha sido demasiado sencilla y austera como para turbar a nadie.

Siempre hay una cosa por la que estar agradecido -y es que uno sea uno mismo y no otro.

Uno aprende, cuando se hace viejo, que ninguna ficción puede ser tan extraña ni parecer tan improbable, como lo sería la simple verdad.

Si leo un libro y hace que mi cuerpo entero se sienta tan frío que no hay fuego que lo pueda calentar, sé que eso es poesía. Si físicamente me siento como si me levantasen la tapa de los sesos, sé que eso es poesía. Esta es la única manera que tengo de saberlo. ¿Hay alguna otra?

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Amenaza de ataque con ácido a una fea de 45 años

18 Nov

Fea de 45 es una redundancia porque después de los cuarenta es muy complicado encontrar mujeres bonitas y si son bonitas las miran con un poco de pesar, piensa la gente: “esa señora tal vez fue bonita”.

Y sin embargo me amenazaron anoche, me amenazaron con un ataque con ácido en la cara, me llamaron monstruo y la pregunta es simple: ¿Quién querría desfigurar a un monstruo? Eso también es redundante. Hasta donde tengo entendido las mujeres víctimas de ataques con ácido suelen ser mujeres jóvenes, bonitas y vanidosas y yo no soy nada de eso. Si el agresor llegara a actuar los medios amarillistas no sabrían cómo presentar la noticia y la gente que me lee se sorprendería mucho porque ese no es el tipo de ataque que esperarían para alguien como yo, puesto que ya todos sabemos que tengo la cara desfigurada.

No soy ni la sombra de lo que era cuando tenía veinte años y algunas personas se detenían a mirar mi rostro con atención. No, después de los cuarenta las mujeres son señoras y a las señoras pocas personas las miran y si las miran es para ofrecerles una silla azul.

Esta ruta tarda 45 minutos en pasar

18 Nov

Uso el transporte público porque me seduce la naturaleza humana y dentro de un bus puedo ver y oír mucho más que dentro de un carro particular o dentro de un taxi, además me gusta sentirme como parte del pueblo, me gusta estar al lado de los perdedores y la gente común, no con los exitosos y los elegantes. Aunque tuviera todo el oro del mundo me seguiría trasportando en buses de servicio público.

Como soy paciente tolero todo tipo de maltratos sufridos por el pobre usuario bogotano, tengo alma de mártir, y con el nuevo servicio -llamado SITP (Sistema Integrado de Transporte Público)- hemos llegado a niveles de atropello no vividos jamás en la historia de mi triste vida.

Mi ruta es la E25 y tarda en promedio 45 minutos en pasar o no pasa. Así de simple. Ya perdí una cita porque el bus no pasó y decidí que lo mejor era regresar a la casa y olvidarme del asunto y ayer tenía clase de 7:00 a.m., salí a las 6:00 en un trayecto que dura 45 minutos y llegué a mi destino a las 7:45. Soy una persona puntual y gracias a este pésimo servicio ahora no llego a la cita o llego tarde.

Anoche recibí de nuevo un mensaje anónimo de amenaza de ataque con ácido  en tono planfletario buen estilo colombiano, lo transcribo a continuación:

siga buscando hijueputa

“siga buscando mostruo hijueputa y llegara el dia que no pueda salir a la calle sin mirar para los lados pq en cualquier lugar puede estar el que le va a lavar la cara con acido hagalo una vez mas y le juro que le hago joder esa jeta asquerosa ni una mas gonorrea”.

45 minutos sentada en un paradero es tiempo suficiente para las personas que saben dónde vivo, dónde trabajo, a qué hora salgo y a qué hora llego, para que puedan realizar sus sueños con tranquilidad. Se la pongo fácil a los delincuentes y el sistema de transporte ayuda.

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Mensajes (anónimos) de los lectores

18 Nov

Acabo de recibir este mensaje, de un personaje anónimo, claro. Vía Gmail. Saquen ustedes sus propias conclusiones. Mi sospecha es que nació en Colombia y no le gusta lo que escribo:

¿Qué fue lo que hice?

El mensaje:

siga buscando hijueputa

“siga buscando mostruo hijueputa y llegara el dia que no pueda salir a la calle sin mirar para los lados pq en cualquier lugar puede estar el que le va a lavar la cara con acido hagalo una vez mas y le juro que le hago joder esa jeta asquerosa ni una mas gonorrea”