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Biología animal

28 Nov

Hay dos alternativas en literatura: hablar de sexo y dinero o no hablar de sexo y dinero.

Si el autor habla de sexo y dinero debe ser para burlarse del sexo y despreciar el dinero. Y esta será la literatura realista de crítica social. Para que la obra sea auténtica el autor debe ser sincero, debe burlarse del sexo y despreciar el dinero. Si va a despreciar el engaño, la adulación, la mentira, el fraude, la murmuración, la farsa, el vivir del brillo ajeno, el enmascaramiento, el convencionalismo encubridor, la escenificación ante los demás y ante uno mismo… Si va despreciar todos esos sentimientos y prácticas viles tan frecuentes en los seres humanos debe ser sincero también. Que no sea una pose para quedar bien, para parecer profundo y sensible, para parecer lo que no es, para vender muchos libros, ganar muchos premios y encontrar buenos amigos y mejores amantes. No debe actuar de esa forma porque un lector inteligente y sensible lo descubrirá cuando lo vea en público (aunque es extraño encontrar personas inteligentes y sensibles en eventos públicos relacionados con literatura).  Si en tu libro quieres parecer Nietzsche no aparezcas con la cara de Ricardo Silva, Héctor Abad, Andrés Hoyos o cualquier otro escritor colombiano de renombre. Trata de ser tú mismo en la  vida y en la obra.

Si el autor no habla de sexo y dinero es porque se burla del sexo y desprecia el dinero, más todavía que el autor de literatura realista. Este es el autor de literatura fantástica. Aquí los seres humanos no se igualan con los conejos y los perros, no se rebajan a su condición más primaria, la de juntar las partes para darle vida a un nuevo ser o para resoplar como cerdos durante diez minutos de  locura; al autor sólo le importa ocuparse de las dotes intelectuales de sus personajes, su capacidad de análisis y síntesis. Le interesa lo más noble de su triste condición. Por eso se burla del sexo y desprecia el dinero y el recurso más efectivo para constatarlo tiene que ver con el hecho de que en sus composiciones los personajes no caen en prácticas sexuales y tampoco hay intercambios de dinero. No se habla de la condición sexual ni económica de los personajes.

Hay literatura fantástica en la que se involucra el sexo y el dinero, pero para que sea fantástica el sexo no debe estar relacionado con biología animal sino con violencia, crímenes y todo tipo de excesos. El lector debe terminar asqueado del sexo o muerto de la risa.

Los mejores representantes de estos géneros son Bukowski, Sade y Lovecraft. Sus libros están llenos de verdades que la gente no está dispuesta a oír, leer ni imaginar.

Pasar por alto a la humanidad

28 Nov

Del mismo modo que Kant deseaba establecer los fundamentos de una moral válida “no sólo para el hombre, sino para toda criatura racional”, Lovecraft deseaba crear un universo fantástico capaz de aterrorizar a cualquier criatura dotada de razón. Por otra parte, los dos hombres tienen otros puntos en común; además de su delgadez y su afición a los dulces, podemos señalar la sospecha que pesaba sobre ambos de no ser del todo humanos. Sea como fuere, el “solitario de Königsberg” y el “recluso de Providence” se dan la mano en su voluntad heroica y paradójica de pasar por alto a la humanidad.

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Juguemos al sí y al no

28 Nov

¿La censuraron de nuevo en Twitter?

Sí.

¿Quienes dieron el golpe esta vez se adjudicaron la cerrada de la cuenta y lo anunciaron con orgullo como cuando suspendieron ?

No.

Fueron dos golpes duros este año. Bloqueada de una cuenta con 37.000 seguidores y cerrada de otra con 11.000.

Sí.

¿Hay un grupo de personas celebrando la cerrada de la cuenta?

No.

¿Hay un grupo de personas denunciando la cerrada de la cuenta?

No.

¿Le habían cerrado la cuenta antes?

Sí.

¿En 2012?

No.

¿En 2010?

Sí.

¿Le cerraron la cuenta con un enlace malicioso, como en el lejano 2010?

No.

¿Sabía que le iban a cerrar la cuenta?

Sí.

¿Alcanzó a avisar que estaban intentando vulnerar la seguridad de su cuenta?

Sí.

¿Es cierto que su cuenta parecía inviolable porque le habían dado la clave para hacer muy fuerte la seguridad, para que no volvieran a robársela o cerrársela?

Sí.

¿Sospecha de alguien?

No.

¿Odia a la persona o grupo de personas que la censuraron de nuevo?

No.

¿Los perdona como siempre?

Sí.

¿Usted sabe lo que es el odio?

No.

¿Creó una cuenta ayer para conversar con las veinte personas que le simpatizan?

Sí.

¿Sólo una de ellas la ha identificado?

Sí.

¿Hablaron a través de mensajes privados?

Sí.

¿Con esa cuenta tiene menos de diez seguidores?

Sí.

¿Se siente poca cosa al sentirse ignorada?

No.

¿Espera que todos la reconozcan?

No.

Una persona le ofreció una cuenta con cincuenta mil seguidores para que  “no se deje callar”. ¿Va a hacer uso de esa cuenta?

No.

¿En su caso ganó la censura, la intolerancia y la indiferencia?

Sí.

¿Creó esa cuenta para despedirse de las veinte personas que le simpatizan?

Sí.

¿Extraña la fama de ?

No.

¿Se va a dedicar a leer y a escribir?

Sí.

¿Le queda un pésimo recuerdo de su experiencia en Twitter?

No.

¿Conoció gente agradable?

Sí.

¿Se enteró de la realidad nacional en tiempo real?

Sí.

¿Twitter sirve para algo?

Sí.

¿Se pierde mucho tiempo en Twitter?

Sí.

¿Su nueva cuenta es ?

Sí.

¿Cerrará esa cuenta después?

Sí.

¿Este año?

Sí.

¿El 31 de diciembre?

Sí.

¿2015 fue un año de grandes cambios?

Sí.

¿Eso le gusta?

Sí.

¿Está triste?

No.

¿Twitter es más adictivo que el bazuco?

Sí.

¿Ha probado el bazuco?

No.

¿Pero se imagina el efecto?

Sí.

Cuando dejó Facebook se despidió con una frase célebre: “Ya dije lo que tenía que decir”. ¿Siente que esa frase aplica para su salida de Twitter?

Sí.

¿Desea de todo corazón no volver a crear una cuenta en Twiter cuando elimine ?

Sí.

¿Cree que también van a suspender o borrar ?

Sí.

¿Si la borran crea otra cuenta para despedirse de los veinte tuiteros que le simpatizan?

No.

¿Cree que ellos leerán esta entrevista?

Sí.

¿Y dan por entendido que los recordará durante un buen tiempo?

Sí.

¿Eso es todo?

Sí.