El estúpido rostro del elogio

18 Oct

Nuestro rostro y figura adoptan un estilo determinado y adquirimos paulatinamente una expresión asnal de lo más mansa. Hay un hecho especialmente mortificante que no deja tampoco de cobrarse víctimas en la historia común: me refiero al estúpido rostro del elogio, la sonrisa forzada que fingimos junto a una compañía con la que no nos encontramos a nuestras anchas y ante una conversación que no nos interesa lo más mínimo. Los músculos de la cara no se mueven espontáneamente, sino que, accionados por una débil y usurpada voluntad se van tensando en torno a los rasgos de la cara, provocando una sensación sumamente desagradable.

Emerson

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