El maestro Fabio Rubiano

6 Sep

El teatro en Colombia es un completo desastre si pensamos que el teatro es arte, arte excelso como la música, la danza y la pintura. Las obras las escriben los artistas y son representadas por los actores, que también son artistas. Los dramaturgos (Shakespeare, Ibsen, Brecht, Bernhard…) escriben las obras para ser representadas en un escenario  por los actores y -como pasa con la música, la danza y todo lo que implique la presencia de artistas en el escenario- el público debe ser un público cultivado, el público debe conocer la obra, amar el arte y presenciar cada representación con pleno conocimiento de lo que significa el teatro y la actuación en un contexto bien definido. El teatro no es la televisión, el cine ni la ópera, el teatro es el teatro, se rige a partir de unas reglas bien definidas, no es diversión ni entretenimiento, es arte y como arte debe ser escrito, representado y contemplado. En el teatro, como en la música, la danza y la pintura, no se vive de buenas intenciones sino de ejecución, de la puesta en escena segundo a segundo. Es como el deporte de alto nivel: no se valora el esfuerzo del artista ni el aplauso del público.

Cuando el teatro se convierte en un circo merece ser despreciado y en Colombia el teatro siempre ha sido un circo. Merece todo nuestro desprecio. Un libro sobre el teatro en Colombia merece un buen título: La náusea. Debemos imaginar que leemos ese libro y luego vomitamos y sacamos todos nuestros demonios internos, los que nos dicen que en Colombia todo es un fracaso y tiende a empeorar.

El principal drama del teatro en Colombia es que se trata como otra forma de rebusque, el teatro se maltrata más que la televisión y el cine porque para hacer teatro no se necesita nada y la prueba de eso es que cualquier persona en Colombia puede terminar convertida en actriz o en actor de teatro como quien se lanza a una pista de baile sin saber bailar. Son actores La gorda Fabiola, La gorda Mayer, La exgorda Azcárate y El flaco Solórzano. Las personas que actúan en Sábados Felices y en las telenovelas de Dago Producciones son las mismas que sin ningún tipo de pudor se presentan en una sala de teatro con el rótulo de actores; lo peor de todo es que esas personas y esas obras tienen público, el público compra las boletas, llena los espacios y aplaude de pie ante esos espectáculos que llaman El teatro en Colombia. Ese público que ama el teatro colombiano es el mismo que ama Sábados Felices, la telenovela de Diomedes y las películas de Dago. El panorama es aterrador.

La televisión colombiana tiende a empeorar pero el teatro tiende a ganar estatus gracias a Fabio Rubiano, un hombre con buenas intenciones que se para al lado de los grandes para hablar de arte y se atrevió a humillar y ofender a Héctor Abad Faciolince, le dio clases de erudición a uno de los escritores más eruditos y con mejor ortografía de Colombia. ¡No hay derecho!

El maestro Fabio Rubiano -así lo llaman ahora en los perfiles y las entrevistas- se presenta a sí mismo como un gran artista, pensador, filósofo y hombre comprometido, es una especie de Camus del siglo XXI en la tierra de Gabo. La figura del maestro da como para escribir una buena comedia titulada El hombre sin atributos:

Érase una vez un niño que nació en Fusagasugá pero no era de Fusagasugá sino de Bogotá, más rolo que Andrés Ospina, ala. Ese niño vivía en el barrio Restrepo pero luego se fue a vivir a Chapinero; fue mesero y arreglaba máquinas de escribir, inició más de cinco carreras y no terminó ninguna, tenía un bar y una noche se dijo “tengo que escoger entre el teatro o la noche”, escogió el teatro pero lo vimos en televisión actuando de él mismo -como casi todos los actores colombianos- en Vuelo Secreto (una de las series colombianas más vistas en la historia de la televisión colombiana -lo que no sabe el maestro Fabio es que los colombianos tienen muy mal gusto y por eso Sábados Felices es el programa más antiguo de la televisión colombiana). El maestro conoció a Marcela Valencia (su compañera de toda la vida) fundaron Petra y es ahí, en ese momento, cuando Fabio se sintió al lado de los grandes dramaturgos, se presenta como tal, asume la pose de pensador y erudito y todos los periodistas y el público no exigente le siguen el juego. Su última Gran Obra es Labio de libre y ante Labio de liebre todos salen estupefactos y el más estupefacto es él. Gracias a su genio se da el lujo de cambiar de esposa con cierta frecuencia y esas muchachas se sienten a su lado como ante la Idea hecha hombre, habría que ver cómo se desvivía en palabras hacia Fabio la recién reemplazada Carolina Cuervo, en fin.

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4 comentarios to “El maestro Fabio Rubiano”

  1. Cha chán 7 septiembre, 2015 a 21:59 #

    No puedes hablar de forma general sobre el teatro colombiano y decir que todo es malo tomando como punto de referencia a un personaje salido del mundo de la farándula como Fabio Rubiano. Es bien sabido que hay muchos desastres como él que se creen unos maravilloso dramaturgos, ahí tenemos una de las peores y más sobrevaloradas actrices de la televisión colombiana: Alejandra Borrero, la fundadora de la Casa Ensamble, otro teatro dedicado a vender basura sobrevalorada y hasta hace poco en teatro se tuvo el debut del care papa sin gracia de Rafael Novoa (un desastre) Y como todos ellos hay muchos personajes deplorables en el mundo del teatro nacional pero no por eso vamos a decir que es una cosa decadente, es como decir que la música colombiana es una mierda si nos centramos en Juanes, Shakira y los reguetoneros.

    Es verdad que son contados los dramaturgos decentes en Colombia pero los hay. Te invito a conocer las obras de Enrique Buenaventura, de Santiago García fundador del Teatro la Candelaria y autor de una de mis obras de teatro favoritas “El dialogo del rebusque” una adaptación maravillosa de “Pablus”. Además de ellos esos dos grandes en la historia del teatro colombiano hay que ver las propuestas de teatros como el Varasanta. Hace un tiempo hicieron un montaje de una obra también colombiana llamada “Kilele” esta es de Federico García Lombarda y toma estructuras del teatro clásico para escribir una obra sobre el conflicto en Colombia que a diferencia de muchas otras no está llena de clichés y por último debes conocer la historia del Teatro Libre; aunque el Libre trabaja teatro de autor no tiene actores compartidos con la televisión, tienen un maravilloso sentido de la estética, basta con recordar sus mejores montajes como “La orestiada”, “El rey Lear” las adopciones al teatro que hicieron a las noveles de Dostoevsky “Crimen y castigo” y “El idiota”.

    Puedo concordar en la crítica a Fabio Rubiano y los divos de la farándula que quieren ser actores de teatro cuando no saben más que ser ellos mismos. Por el momento elijo creer que ese juicio tan negativo fue por desinformación ya que me gustan mucho tus ensayos y este me dejó con un mal sabor de boca.

  2. Elsy 8 septiembre, 2015 a 15:45 #

    que ser humano tan deprimente. lleva meses hablando de gente que ni la determina e invierte en ellos cientos de horas solo para llamar la atencion. a leguas se nota que es una persona muy triste y perturbada que pide a gritos reconocimiento. de verdad es digna de compasion.

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