Archivo | agosto, 2015

Mi voluntad se derretía al fuego de la ironía interior, y dentro de mí cantaba el himno de la amargura y de la irrisión

19 Ago

La faceta ridícula que veo en el amor siempre me impidió entregarme a él. He deseado, en ocasiones, seducir a una mujer, pero con sólo pensar en el aspecto extraño que en esos momentos debía de tener, me entraban ganas de reír. Tanto es así que mi voluntad se derretía al fuego de la ironía interior, y dentro de mí cantaba el himno de la amargura y de la irrisión.

Gustave Flaubert

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18 Ago

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Esta cara que ven asusta a mucha gente

Porque es una cara muy seria

Se asustan más cuando oyen mi voz

Porque es una voz todavía más aterradora que la cara.

Y cuando esa cara se distorsiona con la risa

Hay gente que se asusta todavía más

¡Quieren salir corriendo!

¡No pueden soportar la sensación!

Después de una rato descubren que es sólo una apariencia,

Saben que la cara y la voz no se corresponden con la dulzura y la bondad que me caracterizan.

La sensación debe ser aterradora.

Yo misma me asusto a veces con mi cara de seriedad.

Lo peor de todo es que hay momentos en los cuales esa cara y esa voz sí se corresponden con mi estado de ánimo

Y yo misma me asombro de la fuerza y la furia que me pueden llegar a dominar.

Pero no se asusten,

Eso sólo pasa cada dos o tres años

Y con una persona en particular.

***

Me ha empezado a pasar de nuevo: no me reconozco en esa cara

Parece que a toda la gente le empieza a pasar después de los 35 años

Y yo ya voy para 50.

Humor, frivolidad y seriedad

17 Ago

El humor es una herramienta crítica de gran eficacia, manifestación de grandeza que pareciera revelar que en última instancia todo es absurdo y por lo tanto la mejor alternativa consiste en reír, es una afirmación de dignidad, declaración de superioridad ante los acontecimientos. Carecer de humor es carecer de humildad, es estar demasiado lleno de uno mismo.

Para convertirse en “maestro del humor negro y la ironía” es necesario pasar por prolongados periodos de tiempo en los cuales el principal objeto de análisis y observación sea uno mismo pero sin tomarse en serio, se debe haber padecido lo que, por ejemplo, expresa un hombre como Flaubert:

“Hubo un tiempo en que me mirabas como un egoísta celoso que se complacía rumiando perpetuamente su propia personalidad. Eso es lo que creen quienes ven la superficie. Lo mismo ocurre con ese orgullo que tanto indigna a los demás y que, no obstante, cuesta tamañas miserias. Al contrario, nadie ha aspirado a los demás más que yo. He ido a olfatear estiércoles desconocidos, me he apiadado de muchas cosas ante las que no se enternecían las personas sensibles… Sin embargo, creo que la ironía domina la vida. ¿por qué, cuando he llorado, he ido con frecuencia a mirarme al espejo, para verme? Esta disposición para planear sobre uno mismo es quizá la fuente de toda virtud. Te arranca de la personalidad, lejos de retenerte en ella. La comicidad llegada al extremo, la comicidad que no hace reír, el lirismo en la broma es para mí lo que más me seduce como escritor. Ahí están los dos elementos humanos”.

El sentido del humor es el término medio entre frivolidad y seriedad: para el frívolo nada tiene sentido, para el serio todo es trascendente. El frívolo se ríe siempre, es insípido y molesto, no se preocupa por evitar herir a otros con sus comentarios, para el serio todo es profundo. El serio confía en que el camino que recorre lo conducirá hacia el lugar con el que sueña, cree que podrá descubrir algo nuevo sobre la faz de la tierra y suele concebirse como centro y fin del universo aunque no lo manifieste.

El espejo ausente de Natalia Marlene Lizarazo Tocarruncho, alias Natalia Springer

17 Ago

La profesora Luz Mery Giraldo escribe en uno de sus libros a propósito de la ciudad letrada: “La idealización de ciudades como París, Londres, Madrid, responde a una idealización, a una aspiración, a un sueño… a un imaginario y a un referente que como identidad se construye ocultando o enmascarando la propia identidad, la no deseada. La ciudad concebida de esta manera debe entenderse como un espejo ausente. Su construcción y aspiración obedece a la búsqueda de un origen fundacional del cual enorgullecerse, de una identidad con la cual identificarse de manera profunda. Al negar la condición valorativa de América (Colombia) por sí misma y asimilarla a los conceptos de bárbaro y salvaje, se explica la vergüenza ancestral y se ratifica la negación de los valores propios… la imitación y la asimilación -real o ficticia- de unos modelos ideales”.

La señorita Natalia Marlene Lizarazo Tocarruncho contrajo matrimonio con un extranjero (lo sabemos por sus apellidos), se divorció después de un tiempo pero siguió presentándose como Natalia Springer Von Shwanzenberg o, de manera abreviada y humilde, como Natalia Springer. Nos recuerda el nombre imponente de Catalina Ruiz-Navarro a quien la raya en medio de los apellidos de su madre y de su abuela, en vez de presentarla como La hija de nadie, la no reconocida por el padre, le da cierto aire de abolengo, con esa raya en el medio parece una señora de alcurnia. La raya en el medio la hace ver mucho más intelectual y profunda.

La ciudad letrada nos recuerda el arribismo, la vergüenza ancestral  y lo kitsch. Casi todas las personas avergonzadas de su origen caen en lo kitsch, que en buen colombiano quiere decir ridículo:

A menudo lo kitsch no es sino “una escapada al idilio de la historia donde todavía son válidas las convenciones establecidas… El kitsch es el modo más simple y directo de disparar esta nostalgia”… lo kitsch adelanta claramente ciertas necesidades emocionales que generalmente se asocian con el concepto de mundo romántico. En gran medida podemos considerar lo kitsch como una forma vulgar del romanticismo…

Lo kitsch, barato o caro, es sociológica y psicológicamente la expresión de un estilo de vida, es decir, el estilo de vida de la burguesía o de la clase media… Aunque el kitsch vaya unido a la búsqueda de status tendrá la función -que es psicológicamente más importante- de proporcionar unas huida ilusioria de la banalidad y la insignificación de la moderna vida urbana. En cualquier forma o combinaciones, lo kitsch es relajante y agradable. El deseo-cumplido contenido en este placer enfatiza su origen activo, el miedo al vacío que el kitsch intenta mitigar. Desde este punto de vista el kitsch es una respuesta al extendido sentido moderno del vacío espiritual: rellena el vacío tiempo libre con “diversión” o “excitación” y “alucina” los espacios vacíos con un conjunto infinitamente matizado de “bellas” apariencias (Calinescu. 1987: 223-245).

Bibliografía

Calinescu, Matei. Cinco caras de la modernidad. Modernismo, vanguardia, decadencia, kitsch, Posmodernismo. Madrid: Tecnos. 1987.

Giraldo, Luz Mery. “De la Ciudad Arcadia a la Ciudad Historia”. Texto inédito ampliado en Las Ciudades Escritas. Bogotá. Convenio Andrés Bello. 2001.

Adolfo Zableh y Catalina Ruiz-Navarro: dos periodistas colombianos exitosos

16 Ago

La idea de éxito es subjetiva, eso nadie lo pone en duda, pero algunas formas de éxito parecen tan contundentes que pueden dejar con la boca abierta de puro asombro a algunas personas de las que esperaríamos un análisis más concienzudo de la situación, un análisis objetivo y desapasionado de su idea de éxito y de las personas exitosas. Hay personas inteligentes que admiran a Adolfo y a Catalina, a él lo ven inteligente, directo, cínico, autocrítico, burlándose de sí mismo como los payasos más patéticos de todos los tiempos…  A ella la ven comprometida con la causa femenina, enarbolando la bandera de las mujeres sin voz a través de todas las formas de lucha, a través de todos los medios y rompiendo las fronteras. De México a Barranquilla y de Barranquilla a Bogotá como una buena gran intelectual preparada para el mundo globalizado.

Todavía hay personas que consideran como un triunfo ser columnista de El Tiempo o El Espectador. Adolfo es columnista de El Tiempo y Catalina lo es de El Espectador. Ese es un muy buen gran comienzo diría la persona poco analítica y seguramente muchos piensan de esa manera, pero olvidan que Adolfo y Catalina no publican sólo en esos medios prestigiosos sino en seis o siete medios más, ellos van del espacio más frívolo y vil a la página más comprometida con la realidad nacional. Los dos están ávidos de recoger dinerillo de diferentes fuentes para tener el estatus económico y social con el que soñaron cuando eran dos jóvenes ansiosos por ser reconocidos por los demás como gente inteligente, analítica, comprometida y exitosa, especialmente exitosa. Fueron jóvenes ambiciosos, eso nadie lo pone en duda. Lo que debemos preguntarnos es si su realidad está a la altura de sus sueños. Yo creo que no, creo que ellos aspiraban a llegar mucho más lejos y a ganar mucho más sin trabajar tanto. Debemos reconocer que los dos periodistas son trabajadores incansables, trabajan como negros, no tienen derecho a cansarse, eso lo sabemos todos también.

Los dos reconocen sin asomo de rubor que hay momentos en los que se ven ahogados y necesitados porque en general a los columnistas les pagan mal o no les pagan o les pagan con bonos o con anchetas o con pases de cortesía.

Adolfo y Catalina me hacen pensar en la estrofa de una vieja canción que me gustaba mucho cuando era niña. Mientras escribía los dos primeros párrafos de esta bella composición la recordé y recordé mi infancia; creí que tal vez ellos podrían fundar una linda familia, los dos tienen claro que su carrera hacia el éxito es evidente, aunque supongo también que para ellos sería más divertido estar en el papel de Daniel Coronell, León Valencia o Félix de Bedout.

Con ustedes, el versito de una vieja canción que me hizo pensar En Adolfo y Catalina, con el supuesto de que fueran una linda pareja:

El, pensando sólo en dinero
ella, en la moda en París
aparentando lo que no son
viviendo en un mundo de pura ilusión
diciendo a su hijo de cinco años:
No juegues con niños de color extraño (costeños colombianos negros, por ejemplo)
ahogados en deudas para mantener
su status social en boda o coctel
(qué fallo)

Adolfo es perfecto burlándose de sí mismo y Catalina es maravillosa en su papel de mujer empoderada. Eso excita a la masa. Los dos representan bien su papel.

Una autoentrevista sobre las autoentrevistas

16 Ago

A. Lleva varios meses sin autoentrevistarse. ¿Por qué?

B. No ha habido un buen motivo.

A. ¿Entonces por qué iniciamos esta nueva autoentrevista?

B. Porque está semana un buen amigo me dijo que le gustaban mucho mis autoentrevistas y quise ejercitarme un poco.

A. ¿Vamos a hablar del género?

B. Sí.

A. ¿Nos dirá por qué se autoentrevista?

B. Sí.

A. ¿Por qué se autoentrevista?

B. Porque me gusta.

A. ¿Por qué le gusta?

B. Porque es divertido.

A. ¿Por qué es divertido?

B. Porque puedo jugar con el lector.

A. ¿Le gusta burlarse de la gente?

B. Sí.

A. ¿Por qué lo hace?

B. Porque es divertido

A. ¿Por qué es divertido?

B. Porque los pongo a leer estas bobadas.

A. ¿Cree que mucha gente leerá esta nueva autoentrevista?

B. Sí.

A. ¿Llegarán hasta el final sin importar si es una colección de bobadas?

B. Sí.

A. ¿Tan segura está de su propia valía?

B. Sí.

A. ¿Por qué lo cree?

B. Porque me conozco de toda la vida.

A. ¿Tiene una idea muy favorable de usted misma?

B. Sí, claro

A. ¿Por qué?

B. Porque me conozco de toda la vida y he sido fiel a mis principios.

A. Eso ya lo dijo, lo acaba de decir. ¿Se siente bien? ¿Ha consumido alguna droga?

B. No, no consumo drogas

A. Ah, bueno.

B. Bueno, entonces continuemos.

A. ¿Por qué está tan segura de que leerán hasta el final?

B. Porque esperan que les diga por qué hago esto.

A. ¿Autoentrevistarse?

B. Sí.

A. ¿Nos va a decir por qué hace esto?

B. ¿Qué cosa?

A. Autoentrevistarse

B. Sí, claro.

A. Creo que usted no está concentrada.

B. Perdón. Podemos continuar.

A. ¿Por qué lo hace?

B. Porque es una buena idea. Se me ocurrió cuando leí una autoentrevista que se hizo Ricardo Cano Gaviria hace mucho tiempo, decía lo que dicen muchos artistas: nadie le pregunta lo que él quiere responder, por eso lo mejor es autoentrevistarse; si él lo hace también puedo hacerlo yo, pensaba mientras leía esa vieja autoentrevista.

La idea de autoentrevistarme y de no concederle nunca el privilegio a un periodista se concretó cuando supe que Raymond Chandler odiaba a los periodistas y sus entrevistas y se decía a sí mismo que en esas entrevistas no estaba él sino un engreído que se hacía pasar por él.

No creo que en una entrevista me vea a mí misma como una engreída sino que me daría risa responder preguntas en tono formal. Cuando un periodista intenta entrevistarme siempre le pregunto qué me va a preguntar y siempre son preguntas estúpidas, preguntas sobre mi vida privada que no estoy dispuesta a responder o interrogatorios formales y profundos sobre temas que no me interesan, para dar la respuesta tendría que violar mis propias reglas y asumir una pose y un tono que no tienen nada que ver conmigo.

A. ¿Entonces usted se cree artista?

B. Sí.

A. ¿Y por qué?

B. Porque varias personas me lo han dicho.

A. ¿Y usted les ha creído?

B. Sí.

A. ¿A pesar de saber que la mayor parte de la gente es zalamera con usted y exageran esa supuesta admiración?

B. Sí.

A. ¿Así de ingenua es?

B. Sí.

A. ¿Así de inocente es?

B. Sí.

A. ¿No le da pena admitirlo en público?

B. No.

Palabras de un hombre noble que se encerró a meditar en su cuarto

10 Ago

No es la aversión a este mundo donde todos traicionan, venden y engañan, la que convierte a muchas personas en raros y solitarios. Es el temor de no tener fuerzas suficientes para desconfiar continuamente, para timar, para saquear.

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Lamento mucho no poder complacer a mi hermana

9 Ago

El blog que desaparecerá en 2007 me gusta, pero no me duele mucho que lo borren porque ahí está enterrado el pasado. El presente está aquí. Y también están aquí los posts que más me gustan, los que disfruto volviendo a a leer y los que disfrutan otras personas que me lo han manifestado.

Mi hermana es una lectora juiciosa de ese otro blog. Me ha hecho varias propuestas para no perder tan valioso material y una de esas propuestas consiste en no dejar perder los comentarios de algunos posts, que en algunas ocasiones son verdaderos debates de alto nivel o discusiones acaloradas que dan pistas sobre el habitus de los participantes. Me ha pedido que escoja los posts más comentados, analice esos comentarios y cuando sean relevantes los comparta en este blog. El post y los comentarios en una sola entrada.

No es una mala idea, empecé con el post sobre Carolina Sanín, el de los 44 comentarios, y me pareció divertido. Pero luego publiqué el “foro” sobre Walter Serner y el post que tanto le había gustado a Pedro Roque en ese lejano 2007. Ahí comenzó el problema.

Recordé el entusiasmo de ese lector, la altura intelectual de la gente con la que me relacionaba en ese tiempo, recordé el odio que desperté luego en los internautas colombianos, las amenazas de muerte, la censura, los avisos clasificados, las calumnias, los peores insultos, recordé lo mejor de 2007 y lo peor de 2010 y 2015 y en ese proceso recordé también que no me gusta recordar ni añorar el pasado porque no sirve de nada, recordé que programé mi mente desde hace mucho tiempo para vivir el instante pleno y puro y sé que si sigo navegando por el 2007, por el 2008, el 2009… voy a terminar encontrándome con textos que ya estaban borrados de mi mente y que no vale la pena volver a recordar porque cada recuerdo es una nueva interpretación, una distorsión de la realidad que casi siempre convertimos en idilio, en el mundo perfecto.

El pasado le quita brillo al presente. No quiero terminar pensando que todo tiempo pasado fue mejor porque no es cierto y porque aunque así fuera no vale la pena vivir de esa manera, atormentado con el pasado.

Otro problema de continuar con ese ejercicio de recordación tiene que ver con que se perdería el ritmo de la escritura, es obvio que la persona que escribía en el lejano 2007 no es la misma que escribe ahora y entonces perdería sentido el hecho de que estos espacios sean llamados bitácoras. Se llaman así porque el lector puede ver los cambios en quien escribe, es un diario íntimo compartido con el mundo entero.

El problema de ser muy inteligente y original

9 Ago

Las mujeres inteligentes viven una tragedia peor que la de las mujeres bonitas. Están condenadas a recibir elogios de personas que asumen que jamás podrán estar a la altura de sus expectativas, que nunca podrán llegar a ser tan inteligentes, cultas ni originales.

La mayoría de la gente piensa que no puede aspirar a la belleza de la bonita y ante la inteligente elevan un trono hecho de palabras que de tanto oírlas llegan a agotar. Algunos la ven muy exigente, otros muy talentosa, original, exótica, llamativa, sorprendente, de otro mundo, intocable, inigualable, digna de toda la admiración, del amor y del deseo. Digna de ser contemplada porque la mujer inteligente no necesita ser joven ni hermosa para lograr que la gente desfallezca ante su simple presencia.

Soy muy inteligente y original, lo sé porque también leo lo que escribo y a veces logro sorprenderme ante tanta versatilidad. Lo sé también porque todos los días recibo halagos de todos los colores. De gente conocida y desconocida, de vecinos, familiares, colegas y amigos. Los halagos de los desconocidos no me tocan, siempre sé las palabras que van a utilizar para manifestar su admiración. Así se debe sentir la reina de belleza a la que todos le recuerdan todo el tiempo que es muy bonita y que no habían visto tan de cerca a un ser tan maravilloso. No envidio la vida de la reina porque los elogios al talento, la inteligencia y la originalidad se vuelven tan vulgares como las palabras más dulces que recibe diariamente la mujer hermosa.

La belleza se marchita, la inteligencia no. Esa es mi desgracia. A medida que pasa el tiempo aparecen más admiradores, más personas arrobadas con mi estilo, fascinadas con mi encanto personal, seducidas con mi sonrisa y los sobresaltos de mi voz. Y no tienen recato, no piensan que mi pobre alma sensible sufre ante tanta admiración, ante el hecho de ser tratada como un ser de otro planeta.

Todos los días alguien me dice que quisiera ser como yo, que quisiera vivir como yo, que quisiera leer todos los libros que he leído yo y sueñan con  ver el mundo como lo veo yo. Quisieran ser fuertes, valientes y honestos, así como soy yo.

Hay momentos en los que me harto de tanta perfección.

Mi alma se deshace en una especie de pasta espiritual

9 Ago

Caí en un patético estado de desconexión. A menudo, con los humanos, ya sean buenos o malos, mis sentidos se cansan, simplemente desconectan, me doy por vencido. Soy educado. Asiento con la cabeza. Hago como si comprendiera porque no quiero que nadie se sienta herido. Ese es mi punto débil, el que más problemas me ha causado. Muchas veces, cuando intento ser amable con los demás, lo que consigo es que mi alma se deshaga en una especie de pasta espiritual.

Charles Bukowski