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No se asuste, profe

19 Ago

A continuación voy a compartir con ustedes un mensaje que me hizo sonreír:

Usted, o mas bien su cara nunca me asustó, su voz me hizo pensar en que era bien “machorra” inicialmente, pero vea que no,hasta muy hembra me parece luego de leerla, el espejo donde se mira le juega malas pasadas, usted no asusta, profe.

¿Por qué escribo?

19 Ago
  1. Para matar el tiempo.
  2. Para divertirme mientras mato el tiempo.
  3. Para comprender mejor las ideas que se me pasan por la mente mientras mato el tiempo.
  4. Para burlarme del prójimo.
  5. Para imaginarme la cara (o jeta) del lector mientras lee lo que escribo.
  6. Para reírme sola.
  7. Para volver una y otra vez sobre lo escrito y tratar de recordar lo que escribí y por qué lo escribí.
  8. Para aprender de mí misma (los textos que escribí hace más de quince años me han enseñado mucho).
  9. Para que me quieran y me admiren más (sí, como a García Márquez).
  10. Para ejercitar la mente.
  11. Para hacer ejercicios de estilo.
  12. Para divertir a la gente (hay gente que se divierte mucho leyendo lo que escribo).
  13. Para demostrarme que no nací por casualidad ni soy un adorno para alegrar las calles de la ciudad.
  14. Para demostrarme de qué está hecho mi cerebro.
  15. Para ver a través de la escritura cómo transcurre mi vida (por eso tengo blog, no libros).
  16. Para que me lean mis sobrinos del futuro.
  17. Para no aburrirme (la ventaja de escribir es que no necesito alcohol, drogas, televisión, radio, comida chatarra, amistades estúpidas ni sexo casual para hacer de la vida algo digno de ser vivido).
  18. Para recordar lo que leo.

Puro amor

19 Ago

Quisiera mandarte únicamente palabras dulces y tiernas, de esas suaves como un beso que algunos saben decir pero que, en mi caso, se quedan en el fondo del corazón y expiran al llegar a los labios. Si yo pudiera, cada mañana tu despertar se vería perfumado por una olorosa página de amor.

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Mi voluntad se derretía al fuego de la ironía interior, y dentro de mí cantaba el himno de la amargura y de la irrisión

19 Ago

La faceta ridícula que veo en el amor siempre me impidió entregarme a él. He deseado, en ocasiones, seducir a una mujer, pero con sólo pensar en el aspecto extraño que en esos momentos debía de tener, me entraban ganas de reír. Tanto es así que mi voluntad se derretía al fuego de la ironía interior, y dentro de mí cantaba el himno de la amargura y de la irrisión.

Gustave Flaubert

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