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Los mejores piropos siempre serán los de Pedro Roque

7 Ago

Cuando yo sea joven quisiera ser como tú (J.Sabina)

Tu mente es analítica, reflexiva, clara y poderosa. Acabas de regalarme unos minutos de gran placer. Leyendo tus ensayos no dejo de encontrar motivos para seguir haciéndolo indefinidamente, me pones en marcha, me muestras caminos por los que seguir descubriendo, me muestras la capacidad infinita que alberga el ser humano para intervenir de forma decisiva en el rumbo del Caos.
El amor hay que expresarlo en vida, y no avergonzarse de hacerlo en público, por eso te escribo aquí, una vez más, estas palabras de agradecimiento y aprecio.

Un abrazo
Pedro Roque

Lo real es el azar

7 Ago
  • Este post le escribí en 2007, en ese tiempo mis interlocutores eran españoles, gente culta y sensible como Pedro Roque. Quiero compartir con ustedes el post y los comentarios. Espero que los disfruten tanto como yo disfruté de la amistad virtual con ese hombre encantador:

    El ser humano está constituido por tres entidades delimitadas y complementarias: el cuerpo (la materia), el alma (los sentimientos) y la mente (el intelecto o la racionalidad), también cuenta con la posibilidad de expresar lo que su condición conlleva a través del universal llamado lenguaje articulado, éste le brinda la posibilidad de expresarse a sí mismo tanto como al exterior; Si la exteriorización se realiza a través de la escritura el proceso puede llegar a ser más explícito que si se realiza a través de la oralidad debido a que la escritura permite tomar distancia de la propia experiencia, revisar permanentemente las propias reflexiones y explicar, a partir de la selección de las palabras más precisas, aquello que ha sido tan importante y, con un poco de esmero y paciencia, vale la pena narrar. Si cada quien hiciera de su propia experiencia un ejercicio restrospectivo con el solo propósito de aclarar los hechos ocurridos, si se atreviera a narrar por escrito cada detalle del camino que ha recorrido, es probable que pueda seguir caminando con menos incertidumbre y mayor responsabilidad, con la ilusión de que su vida es el resultado del cálculo, la perseverancia y la responsabilidad, que el tan anhelado proyecto de vida se ha materializado a través de una nítida línea recta que se dirige siempre hacia el infinito, la vida se constituye, entonces, en un plácido viaje a través de un paisaje en el que todo es bello y pefecto; si las cosas no van bien, en el sentido que han tomado el camino que no habíamos proyectado, se puede llegar a la triste y fácil consideración de que cada acto de la vida por minucioso y concreto que haya sido en el momento de ser sólo un proyecto, en un abrir y cerrar de ojos puede verse desfigurado o aniquiliado por designios del azar.

    Al parecer, la base del equilibrio se funda en el amor: el amor al cuerpo expresado a través de ejercicio, la higiene, la nutrición; el amor al alma a través de la realización de valores como la sinceridad, la generosidad, el desinterés, el ánimo ante la adversidad, la búsqueda del placer, y, por último, el amor al intelecto, expresado a través de actividades que exigen la realización de procesos mentales con altos grados de concentración y abstracción a través de ejercicios como la lectura, la escritura, la elaboración de objetos, la apreciación de obras de arte. Quienes privilegian el amor hacia el cuerpo suelen descuidar el alma y el intelecto, quienes consagran su vida a perfeccionar el alma suelen despreciar el valor y los cuidados del cuerpo, quienes dedican la mayor parte de su vida a cultivar el intelecto, con frecuencia desprecian los placeres que brinda el cuerpo y el alma. Cuando la vida ha transcurrido bajo parámetros sólidos y bien delimitados en los que una de las tres dimensiones -cuerpo, alma o intelecto- ha entrado en conflicto con las demás porque se le han concedido demasiados privilegios, la crisis no se hará esperar, es la mejor manera de hacer manifiesto el abandono o la falta de equilibrio, entonces vendrá la desesperación, el cansancio, la depresión y la injusta o débil valoración de las propias cualidades, bajo estas condiciones el monje desprecia la vida, la modelo de pasarela desprecia la vida y el intelectual consagrado desprecia la vida; el monje sueña con ser modelo de pasarela, el intelectual quiere hacerse monje y a la modelo de pasarela se le antoja consagrarse como intelectual.

    La vida puede concebirse como compromiso, carga, condena, placer o curiosidad, depende del momento en que se valore el hecho de estar vivo, del pasado y del presente; la intepretación de la propia vida siempre es subjetiva y la valoración que hacemos de la vida de los demás depende casi siempre de nuestra propia experiencia. Es poco lo que se puede hacer cuando se interpone el azar en la realización de los más grandes o altruistas deseos humanos, algunas personas se concentran en la tarea que han dado en llamar la razón, centro y fin de su vida, cuando más embebidos se hallan, consagrados a la realización de su proyecto personal, de pronto llega, sin avisar, de manera intempestiva y para alterar de manera radical algunos valores muy bien sustentados, el amor, la vejez, la enfermedad, las dificultades económicas, los desastres naturales y en el más desalentador de todos los casos, la muerte.

8 Comentarios to Lo real es el azar

  • Creo que no hay nada que se pueda programar, como bien dices cuando a lo mejor en la vida lo tienes todo bastante encarrilado, zasss!! va y se vuelve del revés, entonces es donde se demuestra lo fuerte que es una persona, el valor a enfrentarse a los problemas, las desgracias o cualquier varapalo que le llega. Tambien es verdad que muchas veces por muy fuertes que seamos si eso nos viene de golpe, sin avisar puedes entrar en un túnel oscuro de depresión, angustia o miedo. Creo que en la vida todo se soluciona menos la muerte, aunque hay momentos que nos volvemos bulnerables y débiles y eso no es ninguna deshonra. Y también es cierto que hay veces que es el azar, el elegir un camino en vez de otro, una decisión equivocada o acertada, pero muchas veces somos nosotros mismos los que provocamos esos cambios. Un saludo. Marola

  • Podemos creer que programamos la vida pero parece que el azar es el que realmente decide, en mi caso personal, por más que trate de llevar una vida más o menos modelada, es un hecho que las personas con las que me he ido cruzando a lo largo de la vida han aparecido en el lugar que menos las esperaba y estas amistades han llegado a ser fundamentales para lo que ha ido pasando después, creo que cuando empezamos a relacionarnos con una persona no tenemos la menor idea de que sucederá después, creo que los grandes logros en la vida son las relaciones con los demás. Estoy de acuerdo contigo en el asunto de la fortaleza, cuando llegan los momentos de pureba es cuando realmente sabemos qué tan fuertes o frágiles somos, yo creo que hay que estar preparado siempre para sufrir todo tipo de calamidades, creo que vale la pena gozar plenamente del instante porque no sabemos qué será del día de mañana. La muerte nos deja muchas enseñanzas, nos enseña que es necesario expresar amor en vida, después de la muerte de los seres queridos no vale la pena lamentarse de no haber sido lo suficiente amorosos con ellos. Sí, a veces nosotros mismos provocamos los cambios, desde lo más profundo de nuestro ser terminamos encontrando aquello que deseábamos encontrar.

    Un saludo

    Elsy

  • Cuando yo sea joven quisiera ser como tú (J.Sabina)

    Tu mente es analítica, reflexiva, clara y poderosa. Acabas de regalarme unos minutos de gran placer. Leyendo tus ensayos no dejo de encontrar motivos para seguir haciéndolo indefinidamente, me pones en marcha, me muestras caminos por los que seguir descubriendo, me muestras la capacidad infinita que alberga el ser humano para intervenir de forma decisiva en el rumbo del Caos.
    El amor hay que expresarlo en vida, y no avergonzarse de hacerlo en público, por eso te escribo aquí, una vez más, estas palabras de agradecimiento y aprecio.

    Un abrazo
    Pedro Roque

  • Ya eres joven querido amigo, me lo has demostrado a través de nuestra sesión de msn del puente aquel.

    Gracias por tus manifestaciones de afecto, yo creo que he ganado más yo que tú al conocerte.

    Un saludo

    Elsy

  • Querida Elsy, tu post “Lo real es el azar” ha sido el tema del día en clase.

    Hoy la clase de Dibujo Artístico ha cedido su espacio para visitar tu post, y nutrirse de su rico contenido. Tras su lectura detenida, se abrió un turno de debate en el que los alumnos fueron manifestando de forma muy explícita el interés que en ellos han despertado tus propuestas. Se trata de alumnos con edades comprendidas entre los diecisiete y dieciocho años, por lo que creo que tu trabajo les ha llegado en un momento muy oportuno, a mí me ha brindado una excelente oportunidad de mostrarles otra de mis facetas, menos conocida por ellos, y lo más importante…que tengo la certeza de que esta clase les habrá dejado huella para siempre.

    Sé que te alegrará saberlo, tanto como a mí dártelo a conocer.

    Gracias maestra
    Pedro Roque

    • Hola Pedro, gracias por compartir el texto con tus estudiantes, espero que haya sido de mucho provecho para ellos conocer los resultados de mis reflexiones, creo que hay algo de la vida y las lecturas en estas dos cuartillas.

      Yo también le hablo siempre a mis estudiantes de mis facetas virtuales, para ellos siempre ha resultado divertido ver a su profe como persona y como personaje. A veces les cuesta trabajo creer y al mismo tiempo les parece divertido ver cómo se especula sobre la vida privada de alguien tomando como punto de referencia las pobres palabras que escribe para distraerse.

      Un saludo

      Elsy

  • Querida amiga: Acabo de leer tu texto sobre el azar y te felicito por tu espléndido dominio del español, y por tus ideas claras y rotundas sobre el cuerpo, el alma y la mente.
    Aunque ni siquiera lo insinúas, tu división “tripartita” no tiene nada que ver con algo “sobrenatural”. Como debe ser. No hay que confundir a nadie con la palabra “alma”. Si la concibes sólo como el motor invisible de los sentimientos se puede aceptar (aunque no sea exacto). Pero esa palabra no puede en ningún caso ser un concepto trascendente, de algo diferente a mi cuerpo, que ha de separarse del mismo a la hora de la muerte, para “viajar” a un destino eterno, sea el cielo o el infierno.
    No existe ningún “espíritu” animado en el universo. Habrá que profundizar en el tema, con ayuda de algún psicólogo, que nos aclare que todo lo que nos parece espiritual es sólo simbólico. No hay almas que salvar, ni cielos que esperar. Es así de triste, pero es la verdad científica.
    Al menos, así lo creo. Un abrazo, Vandalio.

  • Hola Vandalio, gracias por tu comentario.

    Sobre el dominio del español creo que es una obligación de los hispanohablantes, sobre las ideas claras y rotundas en relación con el cuerpo, el alma y el cuerpo todavía tengo mis dudas, en este momento estoy escribiendo un texto titulado “los doce mandamientos del melancólio alegre” y creo que hay mucho que replantear en relación con el cuerpo de los melancólicos.

    A pesar de que no se hable del alma como algo sobrenatural me cuesta mucho trabajo creer que sólo somos humo, que pasamos como pasan las piedras, las hojas, el viento, creo que el ser humano tiene cualidades divinas, que no nacemos inocentes ni ignorantes, supongo que esto tiene algo que ver con la reencarnación.

    Un saludo

    Elsy

Consejos prácticos de Walter Serner

7 Ago
  • Mi hermana cree que lo más bello de este post publicado en mi viejo blog en el lejano 2007 no es el post en sí mismo sino los comentarios. Me ha pedido que los comparta con ustedes para que no se pierda en diciembre, cuando desaparezca el blog:

    No dramatices nunca, simplifica siempre.

    Habla irónicamente sin sonreir. Sonríe sin hablar.

    Alaba a menudo. Admira rara vez. No critiques nunca.

    Quien desee dominar a los otros no puede dejarse escandalizar.

    Saluda también con los ojos o con una sonrisa. Nunca con la boca.

    Las personas interesantes (por decirlo así) son siempre un poco brutales.

    El mundo quiere ser engañado. Y se pondrá seriamente furioso si no lo haces.

    ¿Cuándo eres realmente viejo? Cuando ya no te causa placer tener un público.

    No debes hablar cínicamente con mucha frecuencia. Pero debes serlo siempre.

    No te burles de nadie. A fin de cuentas, nadie entiende una broma que se hace a costa suya.

    Demuestra lo que dices sólo cuando estés entre idiotas o profesores (y suscriptores de revistas).

    Nadie es tan tonto como para que no puedas, después de tres días, convencerlo de que es un genio.

    Jamás disculpes. Parece arrogante. Tampoco digas eso; también lo parece. Limítate a olvidar manifiestamente lo sucedido.

    Podrás ser tan fuerte como quieras; si careces de experiencia caerás más rápida y fatalmente que cualquier idiota promedio.

    Si alguien te asalta con una pregunta, una observación, aparenta estar un poco confundido: como si te hubiera sacado de tus reflexiones.

    Haz como si tomaras la vida en serio. Los listos, si te creen, te considerarán digno de confianza; si no te creen, te tomarán por listo.

    Aquél que afirma que la vida es bella y los hombres buenos es, o bien un imbécil, o bien uno del que deberías tener mucho cuidado.

    Si te acomete la Gran Ira, emprende algo de inmediato. Si no tienes nada más al alcance de la mano, explica a una niña de seis años el poder de la luz de la luna.

    No hables en voz baja demasiado tiempo. Hace suponer que te has acostumbrado a ello por razones indignas. (Pero habla siempre en voz baja por teléfono).

    No te repitas jamás. Si a las tres has dicho algo estupendamente ingenioso y lo repites dos veces en la siguiente hora, todos se inclinarán a pensar que eres un imbécil.

    Llegar más allá de los sesenta años no causa ningún placer y, de hecho, es a menudo un malheur. Ten esto en cuenta cuando tengas treinta y no seas avaro contigo mismo. (Además, los ahorrativos jamás triunfan).

    Durante siglos, a todas las cosas se les suscribieron profundidades que en verdad nunca han tenido. Esto ha sido la causa de grandes desgracias. Banaliza todo; cosecharás éxitos y sembrarás oportunidades.

    Estrictamente hablando, no hay ni amos ni lacayos. Todos somos esclavos de nuestras capacidades y nuestros temperamentos. Ten esto siempre en cuenta y no te resultará difícil controlarte a ti mismo ni a los demás.

    Cuando estés mal, harás bien en intentar ocultarlo. Pero si gozas de éxito, a tu alrededor surgirán odios y envidias, así que finge un malestar pulmonar o un dolor de riñones y cómprate una sepultura: todo enemistad se desvanecerá.

    No permitas que tu vida se vuelva demasiado regular. Podrás encontrar satisfacción en ello y en un año tener una panza y un hijo. Todo derrumbe ocurre de prisa. Y a menudo cae el más fuerte sin poder ponerse de pie de nuevo.

    No es la aversión a este mundo donde todos traicionan, venden y engañan, la que convierte a muchas personas en raros y solitarios. Es el temor de no tener fuerzas suficientes para desconfiar continuamente, para timar, para saquear.

    Promete realizar todo lo que te pidan. Prométele con tanto júbilo que cualquier duda sobre tu promesa se disuelva enseguida. Si luego no cumples lo prometido, habrás sido alabado de tal modo, que ya no valdrá la pena decir lo contrario de ti.

    Recuerda que todo el que te ha hecho partícipe de su sufrimiento o te ha contado algo acerca de su amor ha despertado en ti un vago sentimiento de impaciencia. No cometerás así jamás el burdo error de ocupar a otros contigo cuando quieras que se ocupen de ti.

    Todo el mundo se alegra de poder juzgar. Si temes, pues, que alguien pudiera condenar alguna de tus características, llévalo mañosamente a que condene esta misma característica en otra persona. Así se olvidará de la tuya y pensará que se ha equivocado.

    Ejercita cada día tus ojos poniéndote frente al espejo. Tu mirada debe aprender a posarse silenciosa y pesadamente sobre el otro, a disimular con velocidad, a aguijonear, a protestar. O a irradiar tanta experiencia y sabiduría que tu prójimo te dé la mano temblando.

    El lazo de sangre es una ficción. Y no sólo porque únicamente la madre es segura. Con el corte del cordón umbilical termina todo. Incluso lo hereditario se vuelve independiente. Piensa en esto siempre cuando el humor pesimista o un fracaso te lleven a buscar causas hereditarias. Búscalas en tus propios errores, en la malevolencia del destino, en la fuerza de tu oponente. De lo contrario, tendrás no sólo mala suerte sino además traumas interiores.

    En aquellas inevitables horas en que te invade la nostalgia indomable por calma interior, el asco hacia ti mismo -que por lo demás, te hace particularmente lúcido frente a lo desastrozo de tu estado y dolorosamente consciente de la Gran Nada-, en esas horas bebe dos tazas de chocolate caliente, trágate una aspirina y ve a la cama. (Estas horas se podrán eludir si la predisposición a tales recaídas espirituales, surgida del mal sueño o el esfuerzo excesivo, pudiera a su vez ser evitada).

15 Comentarios to Consejos prácticos de Walter Serner

  • Walter Serner es de origen alemán, de descendencia judía, como los grandes ironistas. Murió con su esposa en un campo de concentración, sus últimos momentos trancurrieron en una cámara de gas. Es el verdadero autor del manifiesto dada; las citas que acabaron de leer son una síntesis de otra síntesis que apareció recientemente en la revista El malpensante, de origen bogotano. Las reflexiones me han divertido e ilustrado, me han recordado el humor negrísimo de Flaubert, Benjamin, Kraus, Gombrowicz, Montaigne y hasta Séneca en libritos particulares. (No estoy afirmando que todos los autores mencionados son judíos!).

    Un saludo

    Elsy

      • 1983 (Visitante)
      • 2008-01-30 @ 00:04:15

      por favor podria recordarme en que edicion de el malpensante salio el articulo??? estoy revisando mi cleccion y no lo encuentro, gracias.

      • No tiene más de un año. Mañana te tengo el número y la fecha exacta.

        Un saludo

        Elsy

        • Hola, aquí estoy de nuevo para darte todo el crédito que te mereces. El texto apareció en la revista El malpensante. Número 77. marzo 16 – abril 30 de 2007. Esta es la referencia del texto:

          Manual para embaucadores o aquellos que quieran llegar a serlo. Por Walter Serner. Nota final, selección y traducción de Hernán D. Caro (ese eres tú). Ilustración de Sábat. páginas 27-31.

          Un saludo

          Elsy

  • Y donde estan los ¨CONSEJOS PRACTICOS PARA BLOGGERS POCO POPULARES¨

  • Cuando estaba leyendo el texto de la revista no podía dejar de pensar en los múltiples contextos en los que estas reflexiones podrían tener cabida. Si Walter Serner hubiera vivido experiencias blogueras creo que este hubiera sido el título perfecto para su texto. El título original está relacionado con los embaucadores.

    Un saludo

    Elsy

  • Alrededor de una bola de fuego gira frenéticamente una bola de mierda sobre la cual se venden medias de señora y se estiman los gauguins…
    78.º ¡Una patada al Cosmos!, ¡Viva dadá!

    Walter Serner.

    Tenemos derecho a cualquier diversión, sea en las palabras, en las formas, en los colores, en los ruidos. Todo esto, sin embargo, es una magnífica locura que nosotros conscientemente amamos y despachamos…, una enorme ironía, como la vida misma; la técnica exacta del absurdo definitivamente admitido como sentido del mundo.

    Raoul Hausmann.

    El dadá no es, en su núcleo, ni movimiento artístico ni antiarte, sino radical acción filosófica. El dadá practica el arte de una ironía militante.

    Peter Sloterdijk.

    Ser dadaísta significa dejarse llevar por las cosas, estar contra la formación de sedimentos; estar sentado un momento en una silla significa poner la vida en peligro.
    Manifiesto 1918.

    El dadá no mira un cosmos ordenado. Lo que a él le importa es mantener la presencia de espíritu en el caos. Sería absurda aquella actitud de gran pensador en medio del alboroto asesino tal y como era corriente en las complacidamente excitadas filosofías de la vida de aquella época. El dadá exigía la existencia de una absoluta simultaneidad con las tendencias de la propia época: vanguardia existencial(…) el pathos de verdad de esta corriente es tener el tiempo en los nervios y pensar y vivir a su ritmo.

    Peter Sloterdijk

    http://despeinados.perseverantia.com/archivos/001121.html/001121.html

    • Caro (Visitante)
    • 2007-05-15 @ 23:50:37

    Sí, Serner es un tipo genial… El libro original está en alemán, y los aforismos publicados en El Malpensante son sólo una fracción mínima de todo lo que está en el Manual para embaucadores, etc. Los traduje yo para la revista, y a pesar de que el nombre del traductor no aparece en el blog (qué diablos!), no está mal que salga un poquito a la luz lo que dijeron todos estos autores “desconocidos”, que al final terminan siendo los más interesantes.

    Un saludo,

    Hernán

  • Ah, un placer tenerte por aquí, mañana sin falta, en la mañana, todos los lectores de este post sabrán quién es el traductor, ni más faltaba! Claro, los más interesantes siempre son los más desconocidos.

    Un saludo

    Elsy

  • Hola, aquí estoy de nuevo para darte todo el crédito que te mereces. El texto apareció en la revista El malpensante. Número 77. marzo 16 – abril 30 de 2007. Esta es la referencia del texto:

    Manual para embaucadores o aquellos que quieran llegar a serlo. Por Walter Serner. Nota final, selección y traducción de Hernán D. Caro (ese eres tú). Ilustración de Sábat. páginas 27-31.

    Un saludo

    Elsy

    • astete…aste al idiota (Visitante)
    • 2007-09-25 @ 16:46:23

    son los consejos mas burdos psicopaticos, las leyes del astete aste…
    pero con mejor narracion
    saludos

  • Hola, creo entender que supones que los consejos son míos, qué más no quisiera yo! Los consejos son de Walter Serner, no se trata de un personaje de novela sino de un gran pensador.

    Un saludo

    Elsy

  • Para quien esta fuera de Colombia sería imposible haber conocido esto vía la revista “El malpensante” a la que se hace referencia. No por que no haya acceso a Internet, sino por no conocerla o por la imposibilidad de pagar una suscripcion estando en otro país. Quiero decir, ¿por cual otra via habría podido yo leer los pensamientos de este interesantísimo personaje? Me parece muy bien que esto se difunda. Siempre pienso que las cosas más interesantes y particulares estan allá afuera, pero hay que buscarlas ya que no son anunciadas con airada publicidad, sino en lugares particulares como este por lo que espero leer siempre algo diferente sobre esos autores, pensadores y filosofos. Gracias!

  • Fue un placer, Gerardo.

  • Genial!!!! Después de todo no estoy tan mal entonces! :D

Cándido pero no huevón

7 Ago

Lo que más he despreciado en mi vida ha sido a los profesores. Cuando éramos niños mi papá tenía un amigo que era dueño de un colegio, un profesor comprometido con la causa. Nosotros nos reíamos en su cara y cuando pasaba por el frente de nuestra casa nos escondíamos y con voces solemnes decíamos ¡Profesor! Cuando el Maestro volteaba a mirar con la ilusión de ver a sus discípulos o admiradores nosotros lo mirábamos muertos de la risa desde nuestros escondites y crecimos convencidos de que era un idiota.

De la primaria no recuerdo nada, así de desmotivada estaría.

En bachillerato quería renunciar y hacerme autodidacta como Estanislao Zuleta porque veía a mis profesores como los más mediocres y los más ignorantes. Mi hermana no me dejó.

En el pregrado tuve que relacionarme con los bobos más convencidos que he conocido en mi triste vida académica y en la maestría tuve el placer de conocer al anciano que nos gritó en medio del bullicio: ¡Soy cándido pero no huevón!

La maestría fue lo que reivindicó mi vida, fue allá donde sentí que estudiar valía la pena, que los viejos pueden llegar a constituirse en una fina materia para divertir a la gente joven; también supe que aunque algunos profesores viejos  pueden llegar a ser la gente más ridícula del mundo otros lo hacen sentir a uno ante ellos como ante los verdaderos maestros. Forjadores del carácter y verdaderos lectores e intérpretes.

Allá conocí a las dos mujeres más admirables que recuerdo en mi vida de estudiante. Mujeres viejas, firmes, fuertes, exigentes, de las que humillan a los estudiantes y los hacen temblar de miedo y, como era de esperarse, yo era la niña mimada de ese par de mujeres porque mi furia, mi carácter, mi inteligencia y mi erudición eran tan evidentes que las dos cayeron rendidas ante mí. Cuando un profesor descubre a su discípulo es como cuando una joven inocente descubre al amor de su vida, es una situación parecida pero a nivel intelectual.

La más vieja me decía que tenía madera y me miraba como diciéndome que podría llegar a superarla. Esa profesora, a la que llamaban Doña o Doctora temblando del miedo, ya está muerta. Es una verdadera lástima que sólo haya conocido en la vida a una persona como ella.

Con la otra profesora nos reíamos a carcajadas de Ricardo Cano Gaviria, ella fue la directora de mi trabajo de grado. Sigue viva y espero que siga siendo el terror de las nuevas generaciones. Es un portento de mujer, elegante como un andamio y con voz y mirada de trueno.

Gracias a ese par de furias pensé que podría llegar a ser divertido convertirme en el futuro en una venerable anciana que inspira una mezcla de miedo, admiración y reverencia. Si llego a la vejez me gustaría ser un poco como ellas.

Los profesores -entre los que se encontraba Cándido- nos ofrecían espectáculos de otro nivel:

El poeta que todos dábamos por muerto tenía una voz tan muerta que nadie entendía lo que decía. Nadie supo nunca qué era lo que decía el poeta porque su voz no llegaba a nuestros oídos, pero nosotros estábamos orgullosos porque el maestro no estaba muerto sino vivo y además era nuestro profesor. Con eso nos bastaba.

El otro poeta no era tan viejo pero no tenía nada que decir. Lo único memorable es recordar el día en que no sabíamos por qué motivo terminó comprando vino para todo el curso, pidió música culta, se pasó de la medida en el alcohol y en medio de la borrachera despreció la música elegante y después de decir borracho y desconsolado ¡Cambien esa mierda! sólo pudo controlarse cuando trajeron un radio y encontraron lo que él pedía a gritos: La cariñosa. Esa música era la que le gustaba de verdad al poeta, el alcohol lo reconcilió con su gusto.

El otro profesor viejo se dormía en la clase y nosotros lo contemplábamos en silencio, se despertaba cuando comenzaba a roncar.

Y estaba Cándido. Cándido era un profesor encantador, todavía atractivo y elegante a pesar de la edad. Sabía mucho, como dicen los estudiantes, pero estaba un poco sordo y parece que la sordera le hacía creer que nosotros nos reíamos de él a sus espaldas. Un día cualquiera nos olvidamos de que Cándido esperaba que nosotros nos sentáramos y dejáramos de hablar, nunca supimos qué fue lo que enfureció al profesor que admirábamos tanto, el hecho es que nos calló a todos con un grito, Cándido dijo con toda la fuerza que conservaba en sus pulmones: ¡Soy cándido pero no huevón! Nosotros nos callamos y nos sentamos, claro, la clase debía comenzar, pero reímos como locos durante meses recordando la reacción del venerable anciano.