Archivo | abril, 2015

¿Para qué la crítica? A propósito de las reacciones de Diana Marcela Ariza

6 Abr

Una tuitera famosa que posó sin calzones ayer en su cuenta de Instragram reaccionó de manera airada ante el análisis de su pequeña obra maestra de un domingo cualquiera a las once de la mañana:

“Hay que tener, de hecho, más creatividad que odio y cerebro para criticar, si no se hace el oso y queda el fracaso y qué pereza”.

A partir de esa sentencia podemos hacernos varias preguntas que perturban a los grandes intelectuales desde mediados del siglo XIX:

¿Para qué la crítica?

¿Qué es la crítica?

¿Quiénes deben ejercer como críticos?

¿Quién les concede ese derecho?

¿Quien critica se pone por encima de sus objetos de estudio?

¿La crítica da para que el crítico reciba amenazas de muerte?

¿La crítica tiene niveles?

¿Cuál es la diferencia entre crítica y criticar?

¿Todo crítico es un fracasado?

¿Todo crítico es un resentido?

¿Todo acto crítico obedece a falta e inteligencia, de creatividad, a tragedias personales, frustraciones amorosas, fealdad excesiva, falta de sexo y quiebras económicas?

¿No se puede ejercer la crítica desde la normalidad, sin ser visto como una especie de monstruo o de mala persona?

También se pronunció de esta manera la artista de Instagram:

“El que se deja intimidar por un culo está pero en la olla”.

Varios tuiteros se sintieron engañados con la foto del culo y lo manifestaron de esta manera:

“Lo que no queda claro es en que parte de la foto está el culo de . No lo veo. Me siento timado”.

Y no era para menos, repasemos de nuevo el objeto artístico que nos ocupa:

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Diana Marcela Ariza también se quejó de esta manera:

“También están los que se ahogan en un vaso de agua sin agua, qué show”.

Y se quejó de obsesión de mi parte hacia ella:

“Uno le da lora al que quiere con el alma, caray”.

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El debate queda abierto

La fotografía impactante de Diana Marcela Ariza

5 Abr

Diana Marcela Ariza ha sabido posicionarse en las redes sociales.

Después de un arduo trabajo ha logrado demostrarnos que no es una tuitera más sino una mujer inteligente, culta, reflexiva, sensible, graciosa, irreverente, crítica, feminista y muy interesada en las estrategias de marketing en las redes sociales.

Ella es una mujer sensual y carismática, no hay quien lo ponga en duda.

Gracias a su perfil en Twitter ha conseguido varios trabajos y está a punto de sorprendernos con un desnudo en la revista SoHo.

¡Es lo que todos sospechamos y esperamos ansiosos!

Queremos algo extremo, algo parecido a lo presentado por la señora famosa que no explicó todo sobre su cuca

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Diana Marcela Ariza sabe que hay porno para todos en la red, pero también sabe que el pueblo raso se excita más cuando una chica común como ella empieza a mostrarnos de qué está hecha paso por paso, como quien no quiere la cosa.

Ella juega a que juega con nosotros y nosotros le seguimos el juego. Cuando ella se despoja de una prenda nosotros miramos y le pedimos que continúe con el show en la próxima sesión, queremos que cada fotografía sea mucho más arriesgada que la anterior porque en eso consiste el juego que se desarrolla en la red en tiempo real, día tras día, hora tras hora.

Nuestro morbo consiste en ver cómo la gente común se convierte en gente famosa gracias a la degradación consentida por ellos mismos a costa de su imagen. Nosotros no les pedimos que se autodegraden, ellos lo hacen a conciencia y seguros de que están triunfando en la vida.

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Diana Marcela ha sabido jugar con los deseos de la clientela.

Empezó quitándose la chaqueta y ya está a punto de exhibirse todita para nosotros.

Esta es su última gran locura de juventud.

Ojalá no vaya a resultar como Catalina Ruiz-Navarro cuando tenga su edad.

Ojalá no vaya a decir dentro de dos meses que había confundido los fundamentos del feminismo.

Ojalá no termine despreciando a Daniel Samper Ospina y a todos los hombres con alma de maestro de obra que se divierten de lo lindo con sus fotografías tremendamente provocadoras.

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Hagakure. El camino del samurái

5 Abr

Es bueno contemplar el mundo como un sueño.

Lo mejor es quedarse en casa y pensar en la poesía.

Los desastres en las reuniones de placer son abundantes.

Uno debería percibir su naturaleza como una fuerza silenciosa.

Todos queremos vivir y adaptar nuestra lógica a nuestros deseos.

Cuando haya que hacer algo lo mejor será no depender de nadie.

La Senda del samurái consiste en practicar la muerte cada mañana.

Uno debe tomar sus decisiones dentro del espacio de siete respiraciones.

Para el oído está el sonido del agua hirviendo. Para el gusto está el sabor del té.

Los buenos amigos escasean. Incluso cuando alguien es invitado debe ser precavido.

La vida humana es muy corta. Lo mejor es vivirla haciendo las cosas que nos gustan.

Decir que se muere sin haber alcanzado nuestro objetivo es morir como un perro.

Seguir viviendo a pesar de no haber alcanzado nuestro objetivo es cobardía.

Si mueres en la batalla siempre deberás procurar que sea dando la cara al enemigo.

Ya sea en un conversación formal o no, hay que mirar al interlocutor siempre a los ojos.

Un aprendiz no estará a la altura de las virtudes de su maestro si sólo percibe sus defectos.

Siempre hay que adoptar una actitud de superioridad sobre los demás en lo relativo al valor marcial.

Uno no es realmente un samurái si no toma sus decisiones apresuradamente y destaca en la competencia.

Me gusta dormir. Y mi intención es confinarme cada vez más en mi dormitorio y morir sumido en el sueño.

Hasta la edad de cuarenta años lo mejor es aunar fuerzas. Lo mejor es echar raíces a la edad de cincuenta.

Uno debe acercarse a personas que le sean queridas y buscar las mejores palabras para hacerse entender.

Cuando escribimos una carta debemos pensar que el destinatario la colgará en un pergamino a la pared.

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