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La necesitaba como no había necesitado nunca a nadie

8 Sep

Cuando nos veíamos las horas pasaban rápido. Y yo sentía como una herida el momento en que debía irme. En que debía dejarla. Eso me hacía más evidente su actitud: me había abandonado. Mi amor se transformaba entonces en un terrible sufrimiento. Estaba perdido, no sabía qué pensar, no quería verla más, me había hecho demasiado daño, y después la necesitaba,  la necesitaba como no había necesitado nunca a nadie, y quería verla lo antes posible. Era la coreografía incesante de mi corazón. En el fondo estábamos cerca uno del otro, éramos tan idénticos.

David Foenkinos, en Lennon.