Nicolás Arrieta en el cine

17 Ago

Cada semana voy a una sala de cine con la ilusión de encontrar una película digna de mis ojos y, claro, casi nunca la encuentro, el arte es muy escaso en una sala de cine. Ayer de nuevo caí en la trampa: vi una película colombiana pensando que se trataba de una película gringa, me dejé llevar por el cartel. La nueva tendencia del cine colombiano es copiar sin disimulo el peor cine norteamericano. Los temas y la forma de abordar esos temas, las imágenes espectaculares y los efectos especiales. Nuestros guionistas y directores están enamorados de los tiroteos y las casas embrujadas en un paraje inhóspito de una región lejana y abandonada. Todavía se venden las películas de putas y traquetos, todavía vemos Sábados Felices en la pantalla grande, pero el “terror” colombiano está ganando espacio en las salas de cine.

Estando en la sala me di cuenta de que no sólo es colombiana, sino que, peor todavía, es una película bogotana. Terror bogotano al que nos estamos empezando a acostumbrar.

Lo más desastroso de la película es el guión y la voz de los actores, que no actúan sino conversan, se siente uno ante esos niños como ante una conversación de muchachitos de colegio, eso es lo más desagradable: las voces de estos falsos actores y sus conversaciones insulsas.

Lo peor de todo es que es cine en todo el sentido de la palabra, para llegar a las salas se completó todo el proceso. Hay producción, guión, dirección, actuación, edición, distribución y público, la sala estaba casi llena y se sentía en el ambiente un aire de familiaridad. ¿Por qué? Porque en la película o, mejor, cuando ya ha terminado la película, vemos a Nicolás Arrieta durante cinco segundos. Nosotros también lo vimos, la mayor parte de la gente que estaba en la sala iba a ver a Nicolás Arrieta.

Cuando llegué a la casa busqué información sobre la película y me encontré con este tesoro que quiero compartir con ustedes. Le he seguido los pasos a Nicolás Arrieta y pensaba que se había vuelto loco como otros personas creados desde las redes sociales, pensaba que se había dejado tragar por su personaje. Estaba equivocada: este niño y el director de la película se burlaron de todos nosotros y de paso reflexionan profundamente sobre el arte de hacer cine. 

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