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La felicidad consiste en hablar con alguien y volver a casa conmovido

27 Jul

Te encuentras con alguien a quien no has visto desde hace mucho; habláis durante horas, pero es la nada. Encuentras a otra persona, habláis y vuelves a casa conmovido. Esa es la verdadera originalidad de las personas, lo que esconden y que se trasluce, pese a todo, en lo que dicen.

Exactamente como la música y, para mí, con la gente que dice: “Para mí la música no significa nada” considero que se acabó, no puedo continuar, es algo sumamente grave, porque la música afecta precisamente a eso, a lo más íntimo de alguien. Con quien no siente la música no tengo punto común alguno, es de una gravedad sin nombre y como una maldición de la que el tipo no es consciente.

Cioran

Lucidez absoluta, criminal y agresiva

27 Jul

Mis grandes amigos no eran en modo alguno los escritores, sino los fracasados. Sobre todo hubo un hombre que ejerció una enorme influencia en mí, un tipo que había estudiado teología y tenía que haber sido sacerdote: sólo que para eso, tenía que casarse. El domingo de la boda, cuando todo el mundo estaba esperándolo, se dijo a sí mismo que era una locura y desapareció. Lo esperaron durante todo el día en la iglesia, pero había desaparecido, sencillamente, y no volvieron a verlo durante meses. Tuvo una gran influencia en mí. No tenía ningún don, no podía escribir y leía muy poco, pero su conocimiento de la naturaleza humana, su psicología innata, eran, sencillamente, extraordinarios. Nunca lo vi equivocarse sobre nadie. Era de una lucidez absoluta, criminal y agresiva. Yo lo frecuentaba regularmente y uno de los recuerdos más destacados de mi vida es una noche que pasamos juntos en Brasov, hasta la cinco de la mañana, por la calle. Pasamos toda la noche vagabundeando y, al final de aquella conversación, sentí vértigo, porque lo habíamos destruido todo juntos, absolutamente todo. Y él era mucho más fuerte que yo en la negación, más fuerte con mucha diferencia. Me contó también muchos secretos de su vida que no había revelado a nadie. No quiero decir que yo le deba mucho directamente, pero fue, a pesar de todo, un interlocutor muy importante para mí, porque con él comprendí hasta dónde se puede llegar. En la negación, él había llegado verdaderamente hasta el límite.

Cioran