La culebra

3 Feb

Del texto que estás leyendo hay tres versiones: la del blog, la de Word y otra en  PDF. La del blog se publica cada vez que termina una parte de la historia larga y cada parte va señalada en la versión de Word con negrilla o negrita, como quieras llamarla, las dos están bien. La versión en PDF será una versión definitiva que revisaré con calma cuando complete las primeras doscientas páginas del Gran Texto, el que estoy redactando en Word. Esa medida será el punto de partida para empezar a revisar y a pulir el estilo del texto final, del que verás la versión definitiva en PDF antes de terminar este año. Recuerda que hoy es 3 de febrero de 2014. Será algo digno de ser leído en un tarde y cuando termines la primera  emprenderás la segunda sin pensarlo mucho. Te tendré en mis manos y te haré mi autómata. Harás exactamente lo que yo quiera.

Serán cien historias de dos páginas y cada historia se enlazará con las demás, pero también podrás leerlas por separado. Puedes disponer de la culebra por la cabeza o por la cola; puedes comenzar con las historias del centro de la narración, todo depende de que te percates a tiempo del juego, porque se trata de un juego.

Si estás leyendo este post después de haber leído los tres anteriores lo más seguro es que comenzaste a jugar desde cuando todo era apenas un proyecto titulado “Proyecto de escritura de una novela de terror: Tentada por siete Demonios” publicado en el blog el 27 de enero y, entonces, puedes llamarte a ti mismo afortunado:

Tendrás la posibilidad de modificar la historia a lo largo de este año interactuando con la protagonista -con la mal llamada Rosa- en Twitter o comentando las entradas en el blog. Todas serán etiquetadas con tres palabras clave: Elsy Rosas Crespo, Ensayista y La mal llamada Rosa, precisamente. Puedes guiarte, navegar por el blog -sólo por el blog-  gracias a estas etiquetas. Te lo digo aquí y no te lo volveré a recordar en las páginas que vendrán.

Una culebra puede ser la imagen grande de un gusano o la imagen pequeña de un dragón, de ti depende que el texto total sea gusano, culebra o dragón. Yo sólo te daré pistas, el resto está en tu cerebro, en tu memoria o en tu imaginación. Puedes pensar en una culebra viva, en una muerta, en una de tela, de caucho o de madera; puedes imaginarte el texto como el esqueleto de la culebra, como piezas parecidas pero diferentes y puedes pensar también que cada una debe encajar en el lugar que le corresponde; puedes forzar las piezas hasta que encajen, incluso hasta que se rompan, o puedes imaginarte una culebra flexible, fabricada con una tela fina de color verde que parece tela pero también parece polvo y que es a veces tela, a veces culebra, a veces dragón.

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