Archivo | noviembre, 2013

Otro motivo para admirar a Martín de Francisco

2 Nov

Dos, tres vibraciones. Al otro lado de la línea Martín de Francisco dice: –Mirá, es que… es que yo te llamaba porque… porque yo ayer estaba metido en lo de la obra, tenía que ensayar y… –la voz, un hilo frágil, lleno de pausas–. Quisiera saber si podemos repetir otra vez la conversación… pues, vos sabés… no toda… entendeme… solo unas partes –una pausa como un silencio empecinado. El hombre respira hondo–. Mirá, a mí me da pena con vos… pero… es que yo pensando en el ensayo dije cosas que no… no sé… no creo que eso haya salido bien…

Es la mañana de un martes de septiembre y a tres segundos de que sean las nueve –luego de establecer un lugar, una hora– la conversación se corta. Días después, dirá: –Yo soy obsesivo con vainas que debí decir o que no debí decir nunca y eso no me deja tranquilo…, ¿me entendés? Yo soy neurótico, en el sentido de que sufro mucho de ansiedad social, no me gustan ni las reuniones… ni las mesas redondas… ni nada que tenga que ver con cosas públicas… A veces me siento cómodo con lo que soy hoy, aunque eso no quiere decir que esté pleno o sea feliz… y ¿sabés? Antes era más temeroso, yo ahora no le rehúyo al miedo, lo dejo estar ahí.

http://www.revistadonjuan.com/interes/muertos-de-la-risa-con-martin-de-francisco-y-santiago-moure/13154685

Contra la desnudez (poema erótico dedicado a una cerda sedienta de carne)

1 Nov

Ver a una persona vestida es agradable,

Imaginar a esa misma persona desnuda es triste.

Exhibir el cuerpo femenino o masculino para sentirse deseado es tonto

Y cambiar cuerpos desnudos por bienes materiales digno de gente sin cerebro, con la bestia a flor de piel.

En tiempos de Schopenhauer era normal pensar que los hombres buscan tetas y culos

Y las mujeres protección, poder, dinero, agresividad y fuerza física, un apoyo para su pobre alma desvalida.

***

Aunque el 98% de los hombres siguen buscando tetas y culos

Y abundan las mujeres que se operan las tetas y el culo para conquistar mejor

Hay seres sensible como tú o como yo que valoramos cualidades menos tangibles y menos tristes también.

Una persona que sólo nos muestra sus ojos, sus manos y su sonrisa es perfecta.

Si nos pone las tetas en la cara o nos muestra su celulitus y sus llantas,

Sus estrías, sus pelos saliendo de la camisa o asomándose por la espalda

recordamos a la bestia y renegamos de semejante vulgaridad:

¡No quiero ser como este animal sediento de carne,

rebosante de grasa, pelos y deseo de miradas lascivas para reafirmarse como bestia!

¡No!

Si es una belleza fabricada sentimos más asco todavía,

Si es belleza natural sentimos compasión:

Cuántos cerdos y cerdas quisieran revolcarse con este ser excepcional, una persona  bella en medio de tanta inmundicia.

Es como para sentarse a vomitar porque no hay salida digna.

***

Hombres y mujeres hieden por igual,

Sólo se salvan los niños menores de doce años

Su inmundicia es menos evidente.

Bendita sea la ropa, los accesorios y los olores fabricados.

Si hay personas que apestan a pesar del baño diario,

Si hay gente vieja, fea y gorda empacada en ropa estrecha,

Si hay gente que se arranca los dedos cuando cuelga de sus accesorios.

A pesar de lo imperfecto de la moda y de los adornos

¿Qué sería de la vida humana sin la ropa?

***

El sexo casual es un acto triste porque involucra el cuerpo desnudo.

Deshacerse de la ropa,

verse desnudo,

ver al otro desnudo también

resoplar como cerdos.

volverse a vestir y salir.

El sexo es tan ridículo  que vale la pena ejercitarse como actor de semejante faena con una persona dispuesta a ser consciente de lo ridículo que puede llegar a ser, con nadie más.

Los demás seres deben quedar excluidos de ese espectáculo.

***

La fidelidad es sexual

y no debemos ser fieles porque nuestro cuerpo le pertenece a alguien sino por puro sentido de la estética

por no exponer nuestros dulces ojos a la triste experiencia de ver a una persona querida convertida en ave desplumada.

El cuerpo humano desnudo es triste

Se trate del cuerpo más hermoso o del más deforme.

¿a quién queremos engañar?